Randy Travis, el country y el gospel caminan de la mano

Randy-Travis
Randy Bruce Traywick nació en Carolina del Norte en 1959. Su padre era muy fan de los grandes del country de la época, Hank Williams o George Jones entre ellos, e inculcó este amor a sus hijos. Así, Randy empezó a tocar la guitarra a los nueve años y a cantar en el coro de la iglesia, y constituyó con su hermano el grupo The Traiwick Brothers. Tras una adolescencia en la que tuvo algunos problemas con la justicia, a finales de los 70 se dedicó de lleno a la música y dejó su vida anterior.
Su carrera despegó con su álbum Storms of Life (1986), un notable éxito de ventas. Al año siguiente llegó Forever and Ever, Amen (ya escuchada aquí). A partir de los 90 diversificó su carrera con el cine y la televisión, y apareció en Legítima defensa (1997), de Francis Ford Coppola. La década siguiente se dedicó fundamentalmente al gospel. La industria del country lo tenía por un artista demasiado tradicional y su éxito en el género estaba decayendo. Se retiró en 2013 tras sufrir un derrame cerebral.
Three Wooden Crosses es un tema country-gospel escrito por Kim Williams (sirva esta canción como homenaje a este letrista, fallecido el pasado mes) y Doug Johnson. Travis la grabó en 2002 para su álbum Rise and Shine, y un año después recibió el premio a la Canción del Año de la Asociación de Música Country.
Narra un viaje en autobús nocturno hacia México, en el que van montados un granjero de vacaciones, una profesora que quiere emprender sus estudios de educación superior, una prostituta y un predicador que están buscando almas perdidas (cada uno a su manera). Entonces ocurre un accidente y tres de ellos mueren (“no se trata de lo que te llevas de este mundo, sino de lo que dejas cuando te vas: el granjero dejó una cosecha y la fe en el corazón de su hijo, la profesora dejó sabiduría en la mente de muchos niños”).
En principio no sabemos la identidad del tercer fallecido, la prostituta o el predicador, y solo al final nos enteramos de que la superviviente es la primera, a la que el predicador moribundo le dio una Biblia para que se redimiera y tuvo un hijo que se hizo predicador que, casualmente, es el narrador de la historia.

Escuchemos ahora a Randy Travis acompañado por Josh Turner.

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Crystal Gayle, la primera mujer que tuvo un disco de platino

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Brenda Gail Webb, la menor de las hermanas de Loretta Lynn –se llevan 19 años– nació en 1951. Siguiendo los pasos de su hermana, se dejó caer por sus giras y, tras graduarse, firmó en 1970 su primer contrato con Decca Records, el mismo sello donde trabajaba Loretta. Le pidieron que se cambiara el nombre y eligió el de Crystal Gayle (su marido se apellida Gatzimos).
Su casa, Decca Records, se mostró reacia a que grabara un álbum completo, y, ni corta ni perezosa, se marchó y firmó con United Artists. Con ellos sacó su primer disco, Crystal Gayle, en 1975, y su éxito creciente le dio alas para firmar con la todopoderosa Columbia. En 1982, colaboró en la película de Francis Ford Coppola Corazonada. En los 90, el público le empezó a ser esquivo, y aunque hoy en día ya no graba nuevo material, sigue actuando y haciendo giras.
Escuchemos su canción más popular, Don’t It Make My Brown Eyes Blue, que le valió el Grammy a la mejor interpretación femenina. Apareció en el álbum We Must Believe in Magic (1977), que fue su primero de platino (el segundo lo obtendría al año siguiente por When I Dream). Como sugiere su título, la narradora le pide a su pareja que no haga que sus ojos marrones se llenen de tristeza.

La cantante holandesa Laura Fygi, más centrada en el jazz, nos regaló esta versión.

Acabamos con Richard Leigh, en una actuación televisiva en directo en 1991.