La canción de los valles

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En la anterior entrada, escuchábamos un tema en el que el protagonismo recaía sobre las praderas. Los valles son hoy las estrellas de Red River Valley.

Su título puede hacer referencia bien al valle del Río Rojo, frontera entre Texas y Oklahoma, bien al del mismo nombre en Dakota del Norte y Minnesota, que se adentra también en Canadá. La segunda opción es la más probable. Aunque ya era conocida hacia 1870, el primero en publicarla por escrito fue James J. Kerrigan en 1896.

Nos encontramos ante una balada western de temática amorosa en la que el protagonista se lamenta de que su amada vaya a abandonar el valle. Al igual que Bury Me Not on the Lone Prairie, este también es muy cinematográfico, más incluso. Gene Autry la popularizó en Red River Valley (1936), John Ford la utilizó en Las uvas de la ira (1940), Bogdanovich en La última película (1971), George Cosmatos en Tombstone: La leyenda de Wyatt Earp (1993)…

La versión de Gene Autry está incluida en The Essential Gene Autry, que recogía sus grabaciones entre 1933 y 1946.

Sons of the Pioneers grabó una colección de canciones western en Western Classics (1953).

Ahora una voz femenina, la de Jo Stafford en Starring Jo Stafford (1953).

“El otro” Jimmie Rodgers la incluyó en Twilight on The Trail (1959).

La primera vez que Marty Robbins la grabó fue para su álbum More Greatest Hits (1961).

Slim Whitman alcanzó un gran éxito en el mercado británico con Red River Valley (1977).

A su vez, Michael Martin Murphey triunfó con su versión de este clásico en Cowboy Songs (1990), que alcanzó además la consideración de disco de oro, algo que no ocurría con un disco de temática cowboy desde 1959 con Marty Robbins y su Gunfighter Ballads and Trail Songs.

Termino con una versión instrumental en la que la armónica se adueña del pentagrama.

El tercero en discordia

Fred-Rose
En una entrada anterior os informaba de la ceremonia de este año del Salón de la Fama de la Música Country, celebrada el pasado 16 de mayo y en la que entraron tres nuevos miembros. Hablemos hoy sucintamente de su historia.
Allá por 1961 la Asociación de Música Country tuvo la idea de crear esta institución, que también alberga un museo con sede en Nashville. Desde el citado año se han venido sumando miembros al Salón de la Fama –a excepción de 1963, cuando ningún candidato obtuvo los votos suficientes–, siempre con un nexo en común: reconocer la contribución al avance de la música country en cualquiera de sus facetas (comercial y creativa). Hasta el día de hoy este selecto grupo cuenta con 130 miembros, de los cuales 16 son mujeres (solo un 12%). Y una curiosidad: Roy Rogers ingresó dos veces, en 1980 como componente del grupo Sons of the Pioneers y, en 1988, en solitario (ver aquí biografía de Roy Rogers).
Los primeros miembros que alcanzaron este honor fueron Jimmie Rodgers, Hank Williams y Fred Rose. De los dos primeros ya hemos hablado en alguna ocasión (aquí podéis ver sus reseñas biográficas), de modo que nos centraremos en el tercero en discordia, Fred Rose.
Mientras que Williams y Rodgers eran intérpretes de música country, Rose fue un compositor y editor, menos conocido, por tanto, para el gran público. Nacido en 1897 o 1898, es uno de los pocos hijos del siglo XIX miembros del Salón. Al principio de su carrera, escribió varios éxitos de música ligera, sobre todo de vodevil, en el Tin Pan Alley neoyorquino. A partir de los 40 empezó a adquirir importancia en la música country a raíz de su aparición en el Grand Ole Opry, acompañando a la estrella del momento, Roy Acuff. Junto con él formó la discográfica Acuff-Rose, que alcanzó un gran éxito tras el fichaje del gran Hank Williams y que persistiría en el mercado hasta 1985. Como cazatalentos, propició que Capitol Records firmara con The Louvin Brothers o que Rosalie Allen fuera contratada por RCA Victor; y otra prueba de su vista comercial es que fue, con Gene Autry, el artífice del tema Be Honest With Me, candidato al Oscar y éxito de ventas en 1941, una pieza de la banda sonora de Ridin’ on a Rainbow.
Sobrevivió un año a su principal fichaje, Hank Williams, y falleció en diciembre de 1954, por lo que su entrada en el Salón de la Fama fue a título póstumo.
Entre sus muchas canciones sobresale el clásico Blue Eyes Cryin’ in the Rain, Kaw-Liga, junto a Hank Williams, o Texarkana Baby (todos ellos escuchados aquí). Revisemos algunos de sus otros éxitos.
Wait for the Light to Shine, cantada por Hank Williams.

Afraid, interpretada aquí por Willie Nelson en su álbum Moonlight Becomes You (1993).

We’ll Rest at the End of the Trail fue una de sus primeras composiciones de los años 30. Escuchémosla en la voz de Jimmy Wakely.

El rival del Grand Ole Opry

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En abril de 1924, un año y medio antes de que naciera el Grand Ole Opry (aquí podéis ver la entrada que le dediqué en su día), vio la luz otro programa de similar factura, National Barn Dance (“El baile del granero nacional”), emitido por la cadena WLS-AM. La cadena, con sede en Chicago, todavía existe, no así el programa, que mezclaba con acierto música, comedia y espectáculos de teatro. Esto es, el National Barn Dance fue el precursor directo del Grand Ole Opry.
Edgar L. Bill, director de la emisora, fue su primer presentador, tan solo una semana después de poner en marcha su proyecto de radiodifusión. Nacido y crecido en una zona rural, intuía que la idea tendría éxito: a la gente de campo le gustaba bailar y divertirse en el granero los días de fiesta. Acertó. El programa era tan demandado, que no tardaron en salirle imitadores –sin ir más lejos, el citado Grand Ole Opry, que se acabaría imponiendo hasta llegar a nuestros días.
A partir de la década de los 30, la NBC se hizo cargo de sus emisiones y, en 1946, una cadena aún mayor, la ABC, tomó las riendas. Desde 1957 y ante el cansancio de la audiencia, la ABC decidió eliminar las emisiones en directo. Finalmente, el espacio desapareció en 1968.
Una de sus primeras estrellas fue Bradley Kincaid, y en la nómina de “habituales” también figuraron Red Foley, Gene Autry, The DeZurik Sisters, Jenny Lou Carson, Henry Burr o Pat Buttram, entre otros.
Escuchemos ya algunas de sus canciones.
Clyde Julian Foley, más conocido como Red Foley, fue descubierto por un cazatalentos de la WLS. Su Blues in my Heart, obra de Benny Carter e Irving Mills, es un precioso lamento de amor: “Debería haber sabido desde el principio que me dejarías con esta tristeza en el corazón”, dice. Y añade: “La lluvia cae del cielo, incluso el sol empieza a llorar”.

La trayectoria de Gene Autry en el National Barn Dance se inició en 1930. Empezó cobrando 35 dólares a la semana, muy lejos de los 1.500 que recibiría en lo más alto de su carrera. Una de las canciones que más le pedían en el programa era That Silver Haired Daddy of Mine (ya escuchada aquí). Escuchemos otro de sus éxitos, You Only Want Me When You’re Lonely. El narrador se queja de ser siempre el segundo plato de su pareja: “Sé que soy alguien al que te diriges cuando tu nuevo amor te ha rechazado, solo me quieres cuando estás sola”.

The DeZurik Sisters, un grupo compuesto por las hermanas Mary Jane y Carolyn, se inspiraron en el canto de los pájaros y el lenguaje de otros animales. Disfrutad de The Arizona Yodeler.

Toby Keith o cómo vender más de 30 millones de discos

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Toby Keith Covel nació en Oklahoma en 1961 y pasó su infancia en Arkansas. Su interés por la música le llegó de su abuela, en cuya casa pasaba las vacaciones de verano. Esta regentaba un bar a la vieja usanza, con música en directo, y Keith se quedaba embelesado escuchando a los músicos. A los ocho años empezó a tocar la guitarra y muy pronto se dedicó a la música de manera no profesional. Junto con un grupo de amigos, y mientras trabajaba en unos pozos petrolíferos de Oklahoma, fundó a los 20 años de edad el grupo Easy Money Band.
Consciente de que su futuro estaba en este arte –aunque su familia no estaba tan segura–, a principios de los noventa se fue a Nashville. Ninguna discográfica parecía interesada en él y Keith estaba a punto de tirar la toalla, pero en 1993 un ejecutivo de la Mercury Records le ofreció su primer contrato. Con su primer single, Should’ve Been a Cowboy, llegó al número 1 y desde entonces su carrera no ha declinado. De hecho, esta canción tiene el honor de ser la más radiada en las emisoras country en los años noventa. En 2003 llegó otra de sus canciones más conocidas, Beer for My Horses, que cantó a dúo con Willie Nelson. Y en octubre de 2015 apareció su último álbum, 35MPH Town, del que acaba de sacar su tercer single, Beautiful Stranger.
A lo largo de su trayectoria, se ha echado a la carretera en multitud de giras, la última de las cuales le llevará por diversas regiones de Estados Unidos a partir de mayo de 2016. Y no ha faltado a su cita con el cine, con varias apariciones en televisión y un papel protagonista en la película Broken Bridges, de Steven Goldmann (2006), acerca de un cantante de country.
Escuchemos su primer éxito, Should’ve Been a Cowboy. Incluido en su álbum de debut Toby Keith y compuesto por él mismo, el single salió en febrero de 1993. La letra idealiza la vida en libertad de los cowboys y cita un serial radiofónico del oeste muy conocido en los cincuenta, Gunsmoke, así como a los cowboys cantantes Gene Autry y Roy Rogers. Llegó a vender más de 500.000 copias y el equipo local de la Universidad de Oklahoma, los Cowboys, la convirtió en su himno.

South of the Border. Jimmy Kennedy y Michael Carr, 1939

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Hoy vamos a escuchar una canción popular de 1939, que luego grabarían multitud de orquestas de swing, así como artistas de reconocido prestigio, no solo del género country, aunque nosotros nos centraremos, cómo no, en este estilo.
Uno de sus autores era norirlandés y el otro inglés, pero fue en Estados Unidos donde triunfó. La letra nos presenta a un hombre que recuerda con nostalgia un amor que tuvo en México (al sur de la frontera, como dice el título). Conoció la felicidad y ahora se arrepiente de haber abandonado a la chica. La canción, una de las 100 mejores por la Asociación de Escritores del Oeste de América, fue incluida el año de su publicación en la banda sonora de South of the Border, protagonizada por Gene Autry.
Escuchemos al director de orquesta Shep Fields con acompañamiento vocal de Hal Derwin en la versión original de 1939.

Este es Gene Autry en la cinta South of the Border (1939).

La gran Patsy Cline la interpretó a principios de los 60.

Ahora, un concierto de 2005 en cuyo cartel brillaban los Country Minstrels y Bobby Flores.

Tompall and the Glaser Brothers fue un grupo de tres hermanos de Nebraska, Chuck, Jim y Tompall Glaser. Escuchemos esta grabación suya del Grand Ole Opry.

En 1996 salió un recopilatorio de 4 CDs llamado Under Western Skies con grabaciones western de Marty Robbins (fallecido en 1982), entre ellas esta.

Clay Blaker, un especialista del honky-tonk, grabó este tema en su álbum Sooner or Later (1986).

Escuchemos la versión que Carson Robinson grabó en Londres en 1939 junto con su grupo The Pioneers que, por cierto, fue también número 1 en Australia.

Por último, os dejo con la versión algo edulcorada de Slim Whitman.

Country Urbano (XXXVIII)

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102. Girl in Saskatoon. Dentro de nuestra serie de ciudades celebradas por el country, no todas van a ser estadounidenses. Hoy empiezo una miniserie que se desarrolla en otros países. Uno de los grandes, Johnny Cash, compuso este tema junto con Johnny Horton en 1960, fecha en que también salió como single. Un par de años después, un trágico suceso azotó a esta ciudad canadiense: una joven de 23 años, Alexandra Wiwcharuk, fue encontrada muerta tras haber sido violada y golpeada. Actualmente, el misterio sigue sin resolverse. Se dice que cuando Johnny Cash se enteró de la noticia se negó a cantar la canción en público, si bien apareció en su álbum Heart of Cash (1968). En la letra, el narrador se queja del frío que hay que pasar para llegar a este destino, pero compensa porque “arde por casarse con la chica de Saskatoon”.

103. Cabo San Lucas. Vamos ahora a latitudes mucho más cálidas, a los vecinos meridionales de Estados Unidos, México. En el extremo de la provincia de Baja California, se encuentra esta ciudad costera, a la que Toby Keith cantó en su álbum That Don’t Make me a Bad Guy (2008). Keith escribió el tema con Eddy Raven. El protagonista, que está solo en Cabo San Lucas, llama a su exnovia y le propone mandarle un billete para que vaya con él. Por cierto, esta ciudad fue una de las más afectadas por el huracán Odile en septiembre de 2014.

104. Mexicali Rose. En la frontera entre México y California, se encuentra esta ciudad. El origen de la tonada se remonta a 1923, cuando fue publicada por primera vez con música de Jack Tenney –que luego sería uno de los máximos representantes del Comité de Actividades Anti-Americanas– y letra de Helen Stone. En 1935 Gene Autry la convirtió en uno de sus mayores éxitos y cuatro años más tarde se incluyó en la banda sonora de Mexicali Rose, protagonizada por el propio Autry. Se trata de una balada en la que el narrador pide a su amada que le espere, porque él tiene que irse temporalmente.

Jim Reeves hizo su propia versión en Moonlight and Roses (1964).

You’re the only star in my blue heaven. Gene Autry, 1936

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El cowboy cantante escribió este tema en 1936. Se trata de una balada country en la que el protagonista le dice a su amada que es la única estrella en su cielo azul. En diciembre de 1935, Autry recibió la carta de un fan en la que le repetía una y otra vez la frase del título. Vamos, que le dio el trabajo hecho.
La primera versión se la debemos a otra estrella de la época, Roy Acuff.

Gene, su autor, la interpretó en la película Springtime in the Rockies (1937).

Escuchemos ahora la grabación de estudio del propio Autry.

Una de las primeras mujeres que triunfó en la música country, Patsy Montana, nos regaló esta versión en 1938.

Bing Crosby, con el acompañamiento orquestal y los coros que caracterizaban sus éxitos, la grabó en 1939.

Os dejo con el llamado “Crosby canadiense”, Dick Todd.

Seguimos en Canadá con Wilf Carter, padre de la música country de ese país, que triunfaría con el nombre artístico de Montana Slim.

El rey del western swing, Bob Wills, nos presentó esta versión con Leon Rausch.

Este es George Morgan, uno de los crooners del country.

Escuchemos a Eddy Arnold, uno de los pioneros del sonido Nashville.

¿Qué me decís de Jerry Lee Lewis, “el primer hombre salvaje del rock and roll”?

Ahora, una versión instrumental de Billy Vaughn (1960).

Y, para acabar, Mac Wiseman en su álbum A master at work (1966).

Country Urbano (IX)

baton rouge
22. I can almost see Houston from here. Compuesta por Ray Willis, se trata de una nostálgica balada sobre esta ciudad de Texas. Escuchemos la original, que cantó Ronnie Milsap en su álbum Ronnie Milsap Live (1976). Alcanzó el segundo puesto de álbumes country, aunque no llegó a salir como single.

Bobby Bare incluyó una versión de este tema en Drunk and Crazy (1980) y, en esta ocasión, la discográfica sí que sacó el single correspondiente.

23. Dallas County Jail Blues. En las canciones sobre Dallas, hay también espacio para el blues, como este de Gene Autry de 1931. Autry integra aquí el característico yodel, muy en boga en esa década por las grabaciones de Jimmie Rodgers. La canción, escrita por Autry y W. R. Callaway, está narrada desde el punto de vista de un preso de la penitenciaría del condado de Dallas, condenado por un delito del que la canción no nos informa y por el que teme acabar en la silla eléctrica. Temor no infundado, ya que incluso ahora, 85 años después, Texas sigue siendo el estado de la Unión donde más ejecuciones se registran. Desde 1976, más de 500 personas han sido ejecutadas allí, el 37% del total de Estados Unidos.

24. East of Houston, West of Baton Rouge. Nos despedimos de Texas con un tema que cita no una sino dos ciudades, Houston y Baton Rouge, la capital del vecino estado de Louisiana. Chris Gaffney incluyó esta canción, obra de Dave Alvin y B.J. Swan, en su álbum Loser’s Paradise (1995), publicado por High Tone Records. La historia describe una separación por motivos laborales: “Me tuve que ir porque los trabajos eran pocos y los tiempos difíciles”, pero lo que más desea el narrador es volver a algún lugar indeterminado entre el este de Houston y el oeste de Baton Rouge, donde se encuentra su amada. Aquí escuchamos a Gaffney junto a los Cold Hard Facts en el Blue Café de Long Beach, California, en 2002.

The New Iberians la tocaron en directo en el festival Rose Fest este mismo año.

I’m thinking tonight of my blue eyes. Familia Carter, 1929

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Esta canción encierra en sí misma parte de la historia de la música country, ya que su melodía –con diferente letra– ha sido utilizada en diversos clásicos ya escuchados aquí: Great Speckled Bird, que cantó Roy Acuff en 1938; It wasn’t God who made honky-tonk angels, en la voz de Kitty Wells en 1952; o The wild side of life, interpretada por Hank Snow también en 1952.
Como sucede con tantos temas de los albores del country, se trata de una canción folk de autor desconocido, a la que A.P. Carter, el patriarca de la familia Carter, puso letra y vistió de gloria. Su éxito en 1929 propició sendas grabaciones en 1933 y 1935.
La protagonista recuerda con nostalgia los placeres vividos junto a su amado. Cuando éste embarca, “solo piensa en sus ojos azules”, pero no tarda en olvidarla y ella se pregunta si, cuando la tumba sea lo único que la rodee, irá a derramar alguna lágrima por el corazón que ha roto.
Escuchemos la grabación original de la familia Carter en febrero de 1929.

Esta es la versión que hizo Gene Autry para el sello Columbia en 1942.

Eddy Arnold la dotó de un ritmo decididamente alegre.

Os dejo con la interpretación de Hank Snow.

Una de las primeras mujeres en abrirse camino en esto del country, Jean Shepard, la versionó en 1956.

Marty Robbins también aportó su buen hacer a este clásico.

Escuchemos la versión de Nitty Gritty Dirt Band, perteneciente a su disco Will the Circle Be Unbroken (1972).

Uno de los mejores pianistas que ha dado el country, Floyd Cramer, la incluyó en su álbum Floyd Cramer Country (1976), acompañado por la voz de Pat Daisy.

El single más vendido de los años 30

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Hace poco más de un mes os hablaba de los “cowboys cantantes” –entrada del 12 de febrero–, que causaron sensación en el cine de los años 30 y repercutieron muy notablemente en la evolución de la música country.
El más importante de todos ellos fue Gene Autry, autor, junto con Jimmy Long, de la canción que vamos a escuchar hoy. That Silver-Haired Daddy of Mine (“Ese padre mío de cabellos rubios”) ostenta el honor de ser el primer single que vendió nada menos que cinco millones de copias, por lo que se suele considerar el primer disco de oro de la historia.
En un principio, el disco de oro lo entregaba la propia compañía a aquellos discos que habían vendido al menos un millón de unidades. La RCA le dio el primero de ellos a la grabación de Glenn Miller Chattanooga Choo Choo (1942), pero la canción que vamos a escuchar hoy se adelantó unos cuantos años a esa hazaña, si bien no sería reconocida con un disco de oro “físico”.
En la actualidad, y desde que las certificaciones las otorga la RIAARecording Industry Association of America–, la exigencia es algo más “laxa”: 500.000 discos para el de oro y un millón para el de platino.
Escuchemos la grabación original de 1931, editada por Vocallion. La letra está dedicada al anciano padre del narrador. Este se lamenta de todas las penas que ha causado a su progenitor –más teniendo en cuenta que la madre murió y este tuvo que hacerse cargo de la familia– y concluye diciendo que si Dios le concediera el poder de volver atrás las páginas del tiempo, daría todo lo que posee con tal de expiar su culpa.

Su verdadero éxito advino a raíz de su inclusión en las películas que protagonizó Autry, Tumbling Tumbleweeds y The phantom Empire, ambas de 1935. Veamos una secuencia de la primera de ellas.

He aquí la versión de Jim Reeves.

Johnny Cash la incluyó en su disco The Last Gunfighter Ballad (1977).

Uno de los mejores dúos del country es el que formaron Phil y Don, los Everly Brothers, que la grabaron en Songs our Daddy Taught Us (1958).

La versión de Marty Robbins aparece en el recopilatorio Under the Western Skies, con 4 CDs.

En 2007 tres leyendas vivas del country, Willie Nelson, Merle Haggard y Ray Price (este último ya fallecido) se reunieron en el disco The last of the breed, y nos regalaron esta otra versión.