Time Changes Everything. Tommy Duncan, 1940

time changes

Hoy os presento a una de las figuras más sobresalientes del western swing, estilo que causó furor allá por los años 40 del pasado siglo: Tommy Duncan.

Duncan fue el cantante principal de The Texas Playboys, grupo que fundó otro conocido de este blog, Bob Wills. Time Changes Everything, el tema de la sesión de hoy, fue obra de Duncan, quien, con el dinero que cobró por la autoría, pudo pagar el funeral de su mujer, que había muerto poco antes a temprana edad. La balada va de un hombre que supera el abandono de su pareja, porque “el tiempo lo cambia todo”.

Escuchemos ya la grabación original de 1940 por Bob Wills y su grupo. Fue uno de los singles más escuchados de aquel año y se reeditó en varias oportunidades.

Roy Rogers la grabó el mismo año, con Spade Cooley al fiddle.

Johnny Cash hizo lo propio en Nashville en febrero de 1960, y la incluyó en el álbum que apareció en diciembre de aquel año, Now, There Was a Song.

En 1962 George Jones grabó un disco en homenaje a Bob Wills, George Jones Sings Bob Wills y, entre otros, figuraba este tema.

Ray Price la incorporó a San Antonio Rose (1962), cuyo título hace referencia a otro de los grandes clásicos de Bob Wills (aunque Tommy Duncan no fue su autor, es su voz la que se escucha en la canónica grabación).

Merle Haggard hizo su particular homenaje a Wills en su álbum Tribute to the Best Damn Fiddle Player in the World (1970).

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¿El regreso del country californiano?

California

Hubo un tiempo en que California rivalizaba con Nashville en esto de la música country. Durante la Gran Depresión, muchos oriundos del centro de Estados Unidos –cuna de este estilo– se vieron obligados a emigrar a California y, claro, se llevaron sus influencias musicales consigo.

Así surgieron figuras tan importantes como Bob Wills, el principal representante del western swing, con su grupo The Texas Cowboys. Corriendo el tiempo, en California se desarrolló también el conocido sonido Bakersfield, con personalidades como Buck Owens o Merle Haggard, la estrella de country más famosa nacida en California. Incluso Dwight Yoakam, en los 90, desarrolló gran parte de su carrera en este estado.

Sin embargo, desde entonces no ha surgido nadie reseñable que trabaje el country en California (Jon Pardi y Brett Young nacieron allí, pero se han tenido que buscar las habichuelas en Nashville). Al menos hasta ahora, con la llegada de Sam Outlaw.

Natural de Dakota del Sur, donde nació hace 35 años, su familia se trasladó a California, concretamente a San Diego, cuando él tenía 10 años. Outlaw llama a su música “soCal country”, que se podría traducir como “country tan californiano”. Influido por Asleep at the Wheel, Bob Wills, Emmylou Harris y George Jones, en una entrevista declaró: “Crecí en los 90 pero la música que me gusta está anclada en los 40, 50 y 60. Todo se mezcla al final”. Con el sello Six Shooter Records ha sacado hasta la fecha dos discos: Angeleno (2015), nombre que reciben los residentes en Los Ángeles, y Tenderheart (2017). Ambos han cosechado premios en los UK Americana Awards. Escuchemos ya algunas de sus canciones.

El primer tema que sacó fue Cry For Me.

Os dejo ahora con Ghost Town. El título hace referencia a las ciudades fantasma, aquellas que surgen en respuesta a una actividad económica floreciente, como la fiebre del oro o el petróleo, y luego son abandonadas.

El título de Friends Don’t Let Friends Drink (and fall in love) es suficientemente explícito: los amigos no dejan que los amigos beban y se enamoren. Destaca la originalidad del vídeo que se distribuyó del tema, en el que un niño canta con la voz de Outlaw.

El tema que da título a su primer disco es Angeleno, que narra la historia de una mujer que se casa con un cowboy de Los Ángeles no por dinero (“un cowboy siempre está sin blanca”) ni por comodidad (“un cowboy nunca está en casa”), sino porque mira en su alma “que se alarga como un desierto y abraza como un océano”.

Su último trabajo fue Tenderheart. He aquí el tema que le da título, en el que el protagonista se define como “un corazón tierno que late por ti”.

Jeannie Seely, una fiel seguidora del Opry

jeannie seely

Marilyn Jeanne Seely nació en Pennsylvania en 1940. Su interés por la música procedía de sus padres: él tocaba el banjo y ella era cantante aficionada, por lo que desde muy pequeña se acostumbró a escuchar el Grand Ole Opry en casa.

Su primer trabajo relacionado con la música fue como compositora en el sello 4 Star Records, famoso por haber descubierto a Patsy Cline. En California conoció a quien sería su marido, que le convenció de que se instalara en Nashville para proseguir su carrera. En 1965 llegó a la meca de la música country y su primera grabación, Don’t Touch Me, se convirtió en un éxito que le valió un Grammy y la invitación formal a formar parte del Opry. Dos años después ingresó en esa institución –el pasado mes de septiembre se celebró un concierto en su honor para festejar sus 50 años, un hito que solo han conseguido dos mujeres más, Loretta Lynn y Connie Francis–. En 1969 fichó por Decca Records. Su popularidad no paraba de crecer y multitud de artistas grababan sus canciones.

Hoy, Seely sigue residiendo en Nashville y continúa en activo, aunque ya no con la visibilidad de antaño. El pasado mes de enero sacó el álbum Written in Song.

Os dejo con su canción más conocida, Don’t Touch Me. El tema había sido escrito por su marido Hank Cochran, autor de clásicos del sonido Nashville como I Fall to Pieces de Patsy Cline o Make the World Go Away de Eddy Arnold (ambas escuchadas aquí). En un primer momento Buck Owens se mostró interesado en grabarla pero Cochran se la ofreció primero a su mujer, ya que consideraba que era más adecuada para una voz femenina. La grabación data de 1966.

Ese mismo año Wilma Burgess hizo su propia versión.

Tammy Wynette la incluyó en su disco de debut Your Good Girl’s Gonna Go Bad (1967).

Lorrie Morgan en War Paint (1994).

Por último, escuchemos a George Jones en It Don’t Get Any Better than This (1998).

If I Didn’t Have You. Skip Ewing y Max D. Barnes, 1992

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En 1992 Randy Travis llevaba 14 años en activo y tanto él como su discográfica, Warner Bros. Nashville, pensaron que había llegado el momento de sacar un álbum de grandes éxitos. Se pusieron a ello, y Travis se dio cuenta de que tenía material suficiente no para un disco sino para dos. Y, así, el mismo día sacó al mercado Greatest Hits Vol. 1 y Greatest Hits Vol. 2.

El tema que vamos a escuchar hoy pertenece al primero de ellos. Este contiene dos composiciones originales que no habían aparecido en discos suyos anteriores: este If I Didn’t Have You y An Old Pair of Shoes –el primero se convirtió en el décimo tercer número 1 de Travis–.

Con ecos del country más tradicional –en su día se dijo que bebía de las fuentes de George Jones–, el uso de la steel guitar añade atractivo al tema. El protagonista expresa lo afortunado que es por tener a su pareja: “Si no te tuviera, haría mucho tiempo que estaría vagando de ciudad en ciudad como una pluma en el viento y dando tumbos como un barco en el mar”, dice la letra.

Escuchemos ya el original de Randy Travis, que, además, era el tema que abría el disco.

Ol’ Red. James “Bo” Bohan, Don Goodman y Mark Sherrill, 1990

ol' red

Un crimen pasional, una historia carcelaria con fuga incluida y un perro. Estos son los elementos sobre los que bascula la letra de la canción que vamos a escuchar hoy. No se puede negar que su argumento es uno de los mayores atractivos de la misma, junto con un pegadizo estribillo que le llegó diez años después de ser grabada por primera vez.

La historia está narrada desde la perspectiva de un preso condenado por un crimen pasional a 99 años de cárcel en un penal de Georgia, cerca de la frontera con Florida. Con esos mimbres los compositores nos sitúan ya en el típico escenario sureño, que da pie a que nos imaginemos prisiones repletas de reclusos con grilletes en los pies, improbables fugas, perros persiguiendo a presos en los pantanos, etc.

Se hace amigo del alcaide, quien le encomienda que cuide a su perro. El alcaide está muy orgulloso de la ferocidad de Ol’ Red y confía en que nadie se atreva a fugarse estando el animal cerca. A sus reclusos les dice: “Venga, alguno de vosotros, ¿por qué no escapáis? Ol’ Red está desando tener algo de diversión. Coged mi farol, coged mi fusil, Ol’ Red os acorralará antes de que llegue la mañana”. Y, no obstante, el protagonista planea su fuga, para lo que le dice a su primo que le envíe a un perro hembra con la idea de aparear a Ol’ Red. El narrador fomenta el encuentro y, aprovechando la coyuntura, se fuga de la prisión sin mayores percances. “El amor me metió aquí y el amor me sacó”, termina diciendo.

El primero en grabar este tema fue George Jones en su disco You Outta Be Here With Me (1990).

Tres años después Kenny Rogers incluyó su propia versión en If Only My Heart Had a Voice.

Por último, en 2001 vio la luz la versión de Blake Shelton en su disco de debut. Con el tiempo, se ha convertido en una de sus canciones más conocidas y rara es la vez en que no la interpreta en sus conciertos a petición del público. El single llegó al número 14 de las listas y se convirtió en su segundo de platino tras Austin.

 

Justin Tubb, herencia country en su ADN

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El hijo de Ernest Tubb llevaba el country en la sangre. Su padre, “el trovador de Texas”, había sido uno de los grandes del género en los años 40 y 50 del pasado siglo. A mediados de esa última década, el joven Tubb se asoció con otra cantante de la que ya hemos hablado aquí hace unos días, Goldie Hill, y fue entonces cuando se dio a conocer y consiguió actuar en el Grand Ole Opry. Aunque grabó algunas canciones que le reportaron cierta fama, destacó más como compositor y escribió algunos éxitos, el mayor de los cuales fue Lonesome 7-7203, interpretado por Hawkshaw Hawkins (ya escuchado aquí). Aunque siguió en activo hasta principios de los 80, su estrella se había apagado tiempo atrás, ya que su estilo no conectaba con los cambios que se estaban produciendo en el country. Tras su muerte en Nashville en 1998, salió al mercado un recopilatorio de dúos grabados con su padre, Just You and Me, Daddy. Los Tubb, por cierto, se siguen dedicando a la música.

Desempolvemos ya la primera entrada en las listas de Justin Tubb (junto con su compañera profesional de esos años, Goldie Hill). Looking Back to See es una alegre canción country, grabada en 1954, que llegó al cuarto puesto de las listas. Escrita por Jim Ed Brown y Maxine Brown, nos presenta los ingenuos albores de una relación: “Me di la vuelta para mirar si tú te habías dado la vuelta para mirar…”.

Esos compositores también formaron un grupo llamado The Browns, que incluyó el tema en su disco de debut Jim Edward, Maxine y Bonnie Brown (1957), nombres de sus tres miembros.

En 1962 un joven George Jones la grabó con Margie Singleton.

Y nos despedimos con otra versión. A principios de los 70, Buck Owens colaboró con Susan Raye y, entre las canciones que grabaron al alimón, se encontraba esta.

In Spite of Ourselves. John Prine, 1999

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Hoy vamos a escuchar varias piezas de un álbum de dúos de canciones clásicas que vio la luz en 1999. Quizá porque no seguía la corriente principal del country-pop que triunfaba en esos momentos, no le fue del todo bien –se quedó en un discreto puesto 21 de las listas–, una injusticia dada la calidad de su contenido. La crítica, al menos, sí que reconoció sus encantos.

El disco fue la oportunidad para que John Prine colaborara con sus cantantes de country femeninas preferidas –en todas se pone al micrófono con una mujer–, así como para rescatar los temas folk con los que había crecido. En las notas que acompañan al álbum, Prine escribe: “Hice una lista con mis cantantes femeninas preferidas de country y las primeras nueve dijeron que sí. No me lo podía creer”.

La canción con la que se abre lleva por título We´re not the jet set, compuesta por Bobby Braddock en 1974. La letra juega con el hecho de que Roma, París o Atenas son consideradas ciudades muy románticas, pero, para llegar a esos lugares desde Estados Unidos, sobre todo en los años 70, había que ser por lo menos “de la jet set”. Los protagonistas no lo son, y descubrimos que en realidad se encuentran en Paris (Tennessee), Rome (Georgia) y Athens (Texas). Prine la interpreta con Iris DeMent.

Este clásico del country fue todo un éxito para un legendario dúo del country, el formado por George Jones y Tammy Wynette.

Escuchemos ahora So sad to watch good love go bad. Aquí, la pareja protagonista se lamenta de que su amor ha tocado a su fin. Os dejo con la versión que aparece en el álbum, en la que Prine canta con Connie Smith.

La canción data de 1960 y fue escrita por Don Everly, quien la grabó junto a su hermano. Esta es la versión original de The Everly Brothers.

I Know One es una canción escrita por Jack Clement. El protagonista se muestra dispuesto a perdonar a su pareja en el momento en que vuelva a su lado. “Si necesitas a un tonto que te perdone, conozco a uno”, dice la letra. Escuchemos su dúo con Emmylou Harris.

Jim Reeves la grabó por primera vez en 1960.

La canción que da título al disco, In spite of Ouselves, es la única que fue escrita por John Prine y, a mi juicio, es una de las mejores del mismo. Prine, que la interpreta con Iris DeMent, la escribió para la banda sonora de una película de Billy Bob Thornton, Daddy and Them. Se trata de una canción alegre en la que una pareja se halla en la cumbre de su amor: “A pesar de nosotros mismos, terminaremos sentándonos en un arcoíris”.

Ernest Ashworth, la estrella radiofónica

ernest ashwoth

Ernest Bert Ashworth nació en 1928 en Alabama. Su vocación era la radio y su destino estaba en el country. Empezó como locutor en una emisora de su ciudad natal y, en 1949, se trasladó a Nashville, donde prosiguió su trabajo en las ondas, lo que lo llevó a firmar su primer contrato con Acuff-Rose Music (la discográfica de Hank Williams y, por tanto, la meca del country en aquel momento).

Aunque al principio no destacó como cantante, sí lo hizo como compositor, y nombres tan emblemáticos como Carl Smith, Little Jimmy Dickens o Johnny Horton grabaron sus temas. En 1960 fichó por Decca Records, y posteriormente por Hickory Records, lo que revitalizó su carrera. En 1963 le llegó su mayor éxito con Talk Back Trembling Lips, que luego escucharemos. Gracias sobre todo a este éxito, entró en el Grand Ole Pry en 1964. Pero Ernie Ashworth también fue empresario, y llegó a comprar dos emisoras de radio. En 1992 entró al Salón de la Fama de la Música de Alabama, y mantuvo su presencia en el Grand Ole Opry con intervenciones regulares hasta su muerte en 2009.

Como os decía antes, vamos con el único número 1 de su carrera, Talk Back Trembling Lips, de John D. Loudermilk. El narrador se dirige a distintas partes de su cuerpo: a sus labios y piernas temblorosos (para que mantengan la compostura y no dejen traslucir a su pareja su completa rendición ante su amor) y a su corazón (para que no le deje saber que se está rompiendo en dos). Aquí va la versión original de Ernest Ashworth.

El mismo año la grabó Johnny Tillotson y consiguió uno de los últimos éxitos de su carrera.

Esta versión de George Jones presume de un ritmo un poco más rápido.

En 1990 Becky Hobbs la redescubrió a un público más joven.

Still Doing Time. John Moffat y Michael P. Heeney, 1981

still doing time

Este tema fue grabado por primera vez por George Jones, quien conseguiría alcanzar lo más alto de las listas con su sentida interpretación. La canción casaba con la vida de Jones en aquel momento: estaba hundido por su adicción al alcohol y todo hacía presagiar un fatal desenlace. Pero, gracias a la que luego sería su mujer, Nancy Sepulvado, se recuperó, en una historia que recuerda a la de Johnny Cash y June Carter.

Pues bien, la canción habla de un hombre preso de la bebida en un bar. Intenta olvidar su pasado y compara su situación con el cumplimiento de una condena. La carrera artística de Jones no se resintió y los primeros años 80 fueron de lo más fructíferos.

La versión original del cantante se incluye en su álbum Still the Same Ole Me (1981).

Escuchemos el directo de Daryle Singletary, una de las voces más prometedoras del country actual.

 

Clay Walker, otro ejemplo de country neotradicionalista

clay walker

Ernest Clayton Walker nació en Texas en 1969. Cuando tenía nueve años, su padre le regaló una guitarra y así empezó su pasión por el country. A los 16 años, lo contrató George Jones y a los 19 empezó su carrera como cantante y se curtió con sus primeras giras.

Unos años después entró en la órbita del productor James Stroud, quien le consiguió su primer contrato con Giant Records, donde se mantuvo hasta el cierre del sello en 2001.

Walker fue uno de los nombres clave del country de los 90, con álbumes alabados tanto por crítica como por público, como Clay Walker (1993), If I Could Make a Living (1994), Hypnotize the Moon (1995) o Rumor Has It (1997).

Hoy, que parece haberse impuesto el country pop, la fama de Clay, más devoto de los sonidos tradicionales, no es la que era. En 1996 le diagnosticaron esclerosis múltiple, que hasta la fecha no se le ha manifestado, y comenzó una batalla para concienciar a la gente sobre esta enfermedad. Su último single, Right Now, apareció en 2015.

El tema que vamos a escuchar, Live Until I Die, pertenece a su disco de debut, Clay Walker (1993), del que salieron otros tres singles, que triunfaron en las listas. Escrita por el propio autor cuando tenía 17 años, se trata de un tema autobiográfico, uno de sus preferidos, inspirado en la granja de sus abuelos, donde desempeñaba todo tipo de labores. En la letra, el protagonista se enorgullece de su vida en el campo: “No me preocupo de cosas que no puedo cambiar, no quiero pensar en el mañana, no necesito nada de lo que el dinero pueda comprar, no tengo que suplicar, robar o pedir prestado, sólo quiero vivir hasta que me muera”.