Drivin’ Nails in my Coffin. Jerry Irby, 1945

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Hoy vamos a escuchar un clásico del honky-tonk. Fue el único gran éxito de Jerry Irby (1917-1983), quien no cejó en el empeño de repetirlo, auspiciado sobre todo por el apoyo de su adinerada familia, pero que no volvería a brillar a este nivel. Se podría decir que, como compositor country, Irby fue un “one-hit wonder”.
La letra sigue la tradición de las canciones más emblemáticas del género. Un hombre acaba de ser abandonado por su mujer y se refugia en la bebida para intentar superar la ruptura. Él sabe que con esa actitud solo conseguirá llegar a la tumba más rápidamente (“poner clavos en su ataúd”, como dice la letra).
Aunque la versión más conocida es la de Ernest Tubb, el autor fue el primero en grabarla.

Os dejo ahora con la grabación de Tubb de 1946, en la que destaca Buddy Emmons a la steel guitar.

La canción tuvo tanto éxito, que al año siguiente se grabó una “respuesta”. Retomando la historia, el narrador se arrepiente de haber dejado a su pareja y promete volver; así no tendrá por qué seguir bebiendo y “clavar clavos en su ataúd”.

Hank Thompson y su banda Los Brazo Boys la grabaron para su álbum Dance Ranch (1958).

Johnny Bush la incluyó en Whiskey River (1973).

El grupo Asleep at the Wheel la incorporó a su disco de debut Comin’ Right at You (1973).

Escuchemos esta versión en directo de George Strait en 1983.

La reina del bluegrass Rhonda Vincent y The Rage la interpretaron en clave bluegrass en 2014.

Una de las voces más innovadoras del panorama country actual es Charley Crockett, de quien la revista Rolling Stone ha dicho que es uno de los 10 artistas country a seguir. Así sonaba Drivin’ Nails in My Coffin en su álbum A Stolen Jewel (2015).

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I’m Satisfied With You. Fred Rose, 1947

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Vamos hoy con una de las grabaciones de Hank Williams que vieron la luz póstumamente, debido a la gran demanda que generó su prematura muerte a los 29 años de edad.
Escrita por Fred Rose, Hank la grabó en su segunda sesión del 4 de agosto de 1947 (aquí podéis ver la entrada que dediqué a la primera). La razón por la que no se editó en su momento fue, probablemente, que su estilo no cuadraba con el honky-tonk triunfante en la época, sino que, en cierta medida, se adelantaba a su tiempo hasta el punto de rozar el rockabilly. Como indica el título, el narrador se muestra satisfecho con su pareja tal y como es y no quiere que cambie.
Esta es la grabación original de Hank Williams, que apareció en un single en 1954.

George Strait la incluyó en su disco Right or Wrong (1983).

El noruego J. T. Lauritsen y su grupo Buckshot Hunters hicieron una versión blues de este tema en su álbum My Kind of Bues (1999).

Hank Cochran, un compositor muy prolífico

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Nuestro protagonista de hoy nació en 1935. Después de una infancia complicada en la que sufrió diversas enfermedades –los médicos lo desahuciaron más de una vez–, salió adelante gracias, en parte, a la música. Su tío Otis solía llevarlo con él en sus múltiples viajes por la geografía americana y le enseñó a tocar la guitarra, estampa que quizá sirviera de inspiración a Clint Eastwood para su película El aventurero de medianoche.
A los 24 años decidió buscar fortuna en el country. Desde su Misisipi natal viajó a Nashville en autoestop y el azar quiso que conociera a otro de los mejores compositores que ha dado el country, Harlan Howard.
Con él escribió I Fall to Pieces –ya escuchada aquí, interpretada por Patsy Cline– y, desde entonces, su nombre empezó a sonar con fuerza en el panorama. A finales del mismo año, 1960, compuso uno de sus mayores éxitos en solitario, Make the World Go Away –también escuchada aquí–, la canción más recordada de Eddy Arnold. George Strait, Merle Haggard, Ronnie Milsap o Mickey Gilley fueron algunos de los cantantes que grabaron sus canciones, y su intervención fue decisiva, además, para convencer a los jefes de su sello de que contrataran como compositor a Willie Nelson. Murió en 2010. En 2014 entró a título póstumo en el Salón de la Fama de la música country.

Aunque su faceta como compositor fue lo más destacable de su carrera, también interpretó sus propias canciones y sacó algunos discos. Escuchemos su primer single y, a la vez, su mejor posición en las listas, si bien se quedó en un discreto vigésimo puesto. Sally was a good old girl (1962) es una animada canción en la que el narrador recuerda a su primer amor, a la que define como una buena chica. El tema fue escrito por su amigo Harlan Howard y Cochran lo incluyó en Going on Training (1965).

Ahora, Buck Owens en su disco On the Bandstand (1963).

Waylon Jennings la versionó en su álbum de debut, JDs (1964).

Veamos esta interpretación de Roy Clark en la televisión en 1969.

Y ahora que está a punto de cumplirse el primer aniversario de su muerte, termino con Fats Domino, que la grabó en clave rock en 1968.

Troubadour. George Strait, 2008

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Lleva tres años retirado del mundo de la música –su último álbum de estudio es de 2015 y su última gira data de 2014–, pero sigue siendo “el rey del country“. Y lo demuestra con el disco que vamos a escuchar hoy, Troubadour, que apareció en 2008 en el sello para el que ha trabajado toda su vida, MCA Nashville Records.
Considerado uno de sus mejores trabajos, Trobadour se compone de 12 canciones. Conquistó el premio al mejor álbum de la Asociación de la música country y, además, le reportó a Strait su primer Grammy, en la categoría de mejor álbum country. El cantante despliega toda su versatilidad y sale airoso en su reto de dar vida a varios estilos dentro del country.
I Saw God Today, obra de Rodney Clawson, Wade Kirby y Monty Criswell, ganó el premio al single del año en la Asociación de música country. La canción nos presenta a un padre que ha ido al hospital a conocer a su hija recién nacida y está tan orgulloso que dice que “ha visto a Dios hoy”.

La canción que da título al disco, Troubadour, es de Leslie Hatcher y Monty Holmes. En esta balada, el segundo single del álbum, el protagonista echa la vista atrás y se muestra satisfecho de su vida como trovador.

El tercer y último single fue River of Love, compuesta por Billy Burnette, Dennis Morgan y Shawn Camp. Se trata de una de las canciones más animadas del disco, en la que el narrador se confiesa atrapado en el río del amor.

Strait se atreve con todo, como lo prueba este western swing, West Texas Town, uno de los dos dúos que contiene el álbum junto con House of Cash. Escrita por Dean Dillon y Robert Earl Keen, Strait la interpreta con el primero de ellos, y se le ve la mar de cómodo. ¿Quizá porque es oriundo de Texas?

Un subgénero del country, muy popular en los años 70 y 80, se centraba en la vida de los camioneros, un público muy fiel a nuestro estilo. En Brothers of the Highway, Strait les hace un guiño.

Cambiamos ahora de registro a una balada lenta a ritmo de vals. It was me fue escrita por Buddy Cannon y Randy Hardison.

Escuchemos ahora al primero que cantó esta canción, Jamey Johnson, que la incluyó en su disco The Dollar (2006).

Johnny Gimble, la última incorporación al Salón de la Fama

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John Paul Gimble nació en Texas en 1926. Desde pequeño le interesó el mundo de la música y a los 12 años empezó a tocar con sus hermanos en el grupo The Rose City Swingsters. Poco después, se fue a Louisiana, donde solía acompañar al violín o fiddle al candidato a gobernador Jimmie Davis, cuya biografía podéis leer aquí.

Después de la Segunda Guerra Mundial, volvió a Texas y emprendió su carrera discográfica. Su éxito le permitió tocar con uno de los mayores representantes del western swing, Bob Wills. Más tarde, en 1968, se trasladó a Nashville y se convirtió en uno de los instrumentistas más cotizados de la ciudad.

A lo largo de su carrera tocó el fiddle para artistas de la talla de George Strait, Merle Haggard, Ray Price, Conway Twitty o Dolly Parton. A principios de los ochenta trabajó codo con codo con Willie Nelson en sus giras e incluso en una película (luego escucharemos una muestra). Conocido como “el mayor fiddler de América”, fue nominado 15 veces como mejor instrumentista y ganó cinco premios. Murió en 2015 a los 88 años, y en 2018 ha sido elegido miembro a título póstumo del Salón de la Fama de la música country.

Escuchemos, en primer lugar, el “duelo” entre dos conocidos violinistas: el propio Gimble y Benny Martin. Esto es Duelling Fiddles.

Gimble también participó en la banda sonora de Honeysuckle Rose (1980), con Willie Nelson en el papel principal. Uno de sus arreglos para la película fue Jumping Cotton Eyed Joe, que adaptaba el famoso clásico Cotton Eyed Joe (ver entrada 26 sep 2014).

Otro ejemplo de su maestría es este Silver Bell, que aparece en su álbum The Texas Fiddle Collection (1989). La pieza es obra de Martin Christian.

Country Boy. Alan Jackson, 2008

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Alan Jackson podría personificar hoy el country, tanto por su ingente producción como por el gran éxito que ha cosechado.Vamos a escuchar una de las perlas de su trayectoria, de su álbum de 2008 Good Time. Country Boy se convirtió en su vigésimo quinto número 1, toda una hazaña para un artista de cualquier estilo, no solo del country. Su título hace referencia a uno de los lugares más manidos del country –no, no se puede decir que peque de exceso de originalidad–: las cualidades, siempre positivas, que adornan a los chicos de campo. De hecho, este tema se ha utilizado en otras ocasiones, como en Thank God I’m a Country Boy, de John Denver, A Country Boy Can Survive de Hank Williams Jr. o Country Boy, de Ricky Skaggs, ya escuchadas aquí.

Cuando salió, algunos críticos dijeron que no estaba a la altura de un artista como Alan Jackson, precisamente por lo trivial de la letra, pero no se puede negar que el acompañamiento musical y su ritmo animado le hacen subir enteros.

Os dejo ya con Country Boy en la versión original de Jackson.

Escuchemos ahora un directo del mismo Jackson acompañado por tres pesos pesados del country, George Strait, Dierks Bentley y Brad Paisley.

 

 

 

Honkytonkville. George Strait, 2003

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Hoy vamos con un disco de una leyenda viva del country, George Strait, concretamente su vigésimo segundo álbum, editado por MCA Nashville en 2003. Honkytonkville constituye una prueba más de lo buen cantante que es Strait, quien, aunque no escribió ninguno de los temas que lo componen, se apoyó en lo más granado de la industria del momento.

Se abre con She Used to Say That to Me, escrita por Jim Lauderdale y John Scott Sherrill. El narrador tiene una conversación con la nueva pareja de su anterior novia, en la que le advierte de que esta le dirá que nunca le dejará. Pero a él también se lo decía…

Escuchemos ahora el tema que da título al disco, Honkytonkville. Obra de Buddy Brock, Dean Dillon y Kim Williams, aquí el narrador intenta superar su ruptura en la “ciudad de los bares honky-tonk, sobre la colina de los Taburetes”.

Tell me something bad about Tulsa, de Red Lane, data de mediados de los 80. George Strait la recuperó para este álbum. Se trata de un canto de amor a Tulsa (Oklahoma), donde el narrador reta a que alguien le diga algo malo sobre esa ciudad, seguro de que no lo van a encontrar.

El tema ya había aparecido en el álbum Out Among the Stars (1986), de Merle Haggard.

El hijo de Merle, Noel, la versionó para su disco de debut One Lifetime (1997).

El tema que gozó de más éxito en este Honkytonkville fue Cowboys Like Us, que llegó al segundo puesto de las listas. Compuesta por Bob DiPiero y Anthony Smith, habla de los cowboys de nuestro tiempo que, en vez de cabalgar, van “sobre caballos de acero con ruedas”.

El último single fue Desperately, de Bruce Robison y Monte Warden. El protagonista anhela desesperadamente estar con su amada, que le acaba de dejar.

Mud on the Tires. Brad Paisley, 2003

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El tercer trabajo de Brad Paisley, de 45 años, fue Mud on the Tires. Lo editó Arista Nasville, sello al que se ha mantenido fiel desde su debut en 1999.

Paisley comenzó su carrera reivindicando el country neotradicionalista, en la línea de George Strait. En este disco, uno de los que mejor le han funcionado comercialmente, confirmó su habilidad para moverse entre los diversos subgéneros del country: honky-tonk, western swing, bluegrass o country-pop. Y, además, alumbró los cuatro singles que vamos a escuchar a continuación. El primero fue Celebrity, obra del mismo Paisley. El autor reflexiona irónicamente sobre el significado de la celebridad en nuestros días. El narrador expresa su deseo de ser famoso, pero reconoce que no posee ninguna habilidad especial. “Algún día seré famoso, pero ¿tengo algún talento? Bueno, no, pero en estos días no lo necesitas gracias a los reality shows. No puedo esperar a demandar a mi padre, a destrozar un Ferrari de camino a rehabilitación”.

El siguiente single fue Little Moments, de Brad Paisley y Chris DuBois. La letra habla de la necesidad de atesorar esos pequeños momentos que componen una relación. Paisley confesó que la inspiración le vino de su mujer.

Whiskey Lullaby, un dúo con Alison Krauss, se alzó con el premio a la mejor canción del año de la Asociación de música country. El tema fue escrito por Bill Anderson y Jon Randall, quienes se inspiraron vagamente en el divorcio de este último. Se trata de una balada con aires de tragedia griega, centrada en la separación de una pareja. Él bebe para intentar olvidarla y acaba muriendo alcoholizado. Ella, que no puede soportar la culpa, sigue sus mismos pasos y muere también. Finalmente, los entierran uno al lado del otro.

El disco se abre con la canción que le da título, Mud on The Tires. Fue compuesta por Brad Paisley y Chris DuBois, y resultó el último single en aparecer. El narrador consigue un préstamo para comprar un Chevrolet y le propone a su novia que salgan a celebrarlo, para que el coche coja “un poco de barro en los neumáticos”.

Otra de las canciones del disco (que no llegó a salir como single) es The best thing I had going, escrita por Jerry Salley y Chris Stapleton. Cuando Stapleton, que lleva un par de años monopolizando la escena country, empezó en este negocio, lo hizo como compositor, y he aquí uno de sus primeros temas en colaboración. Paisley lo interpreta en clave bluegrass.

 

Halfway Down. Jim Lauderdale, 1994

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De los cuatro singles que produjo el séptimo álbum de Patty Loveless, When Fallen Angels Fly, vamos a escuchar hoy el último en salir, Halfway Down.

En este disco colaboraron compositores de gran renombre en el country: Tony Arata, Billy Joe Shaver, Marcus Hummon, Jim Lauderdale… A este último le debemos, precisamente, Halfway Down.

Si revisáis los créditos de los discos country, el nombre de Jim Lauderdale saltará muy a menudo, ya que ha escrito éxitos para George Strait, Vince Gill, Blake Shelton o Dixie Chicks, entre otros. Aquí, el narrador está atravesando por un mal momento (“estoy a medio camino en mi caída”) y confía en que su pareja pueda rescatarlo antes de que sucumba del todo.

Patty Loveless la incluyó en su álbum When Fallen Angels Fly (1994) y, cuando salió como single al año siguiente, alcanzó el puesto 6 de las listas.

Aunque la versión de Patty Loveless es la más conocida, Dave Edmunds fue el primero en grabarla para su álbum rockero Plugged In (1994).

 

Jessi Colter, la mujer de Waylon Jennings

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Mirriam Johnson nació en 1943 en Arizona. A los 11 años ya era pianista en su iglesia, y su vida privada la fue orientando definitivamente a la música.

En 1961 se casó con un guitarrista, Duane Eddy, y tras su divorcio conoció a Waylon Jennings, con el que se casó y que le hizo entrar con el mejor pie posible en la industria del country: un primer contrato con la RCA, con quienes editaría su disco de debut, A Country Star is Born (1970). En 1975 cambió de discográfica y firmó con Capitol Records, donde obtendría su primer gran éxito, I’m not Lisa (ya escuchado aquí). La segunda parte de los 70 no pudo ser más fructífera, con trabajos como I’m Jessi Colter, Jessi o Diamond in the Rough, que le llevaron a encadenar un éxito tras otro.

Apoyándose siempre en su marido, sacó con él un álbum de dúos, pero su carrera empezó a declinar tras la muerte de aquel, y poco a poco se fue retirando de los focos. No obstante, en marzo del pasado año volvió con The Psalms (2017).

Vamos a escuchar hoy su versión de I thought I heard you calling my name, perteneciente a su tercer álbum, Diamond in the Rough (1976). La canción, obra de Lee Emerson, es una balada en la que el narrador imagina que su amada todavía le recuerda, aunque lo abandonó y ahora se halla a millas de distancia.

Escuchemos la grabación original de su autor, Lee Emerson, en 1956.

Al año siguiente, la versión de Porter Wagoner le dio alas en su álbum Slice of Life.

Don Gibson la incluyó en Great Country Songs (1966).

También se puede encontrar entre la extensa discografía de George Strait, en concreto en su álbum Strait Out of the Box (1995).