¿El regreso del country californiano?

California

Hubo un tiempo en que California rivalizaba con Nashville en esto de la música country. Durante la Gran Depresión, muchos oriundos del centro de Estados Unidos –cuna de este estilo– se vieron obligados a emigrar a California y, claro, se llevaron sus influencias musicales consigo.

Así surgieron figuras tan importantes como Bob Wills, el principal representante del western swing, con su grupo The Texas Cowboys. Corriendo el tiempo, en California se desarrolló también el conocido sonido Bakersfield, con personalidades como Buck Owens o Merle Haggard, la estrella de country más famosa nacida en California. Incluso Dwight Yoakam, en los 90, desarrolló gran parte de su carrera en este estado.

Sin embargo, desde entonces no ha surgido nadie reseñable que trabaje el country en California (Jon Pardi y Brett Young nacieron allí, pero se han tenido que buscar las habichuelas en Nashville). Al menos hasta ahora, con la llegada de Sam Outlaw.

Natural de Dakota del Sur, donde nació hace 35 años, su familia se trasladó a California, concretamente a San Diego, cuando él tenía 10 años. Outlaw llama a su música “soCal country”, que se podría traducir como “country tan californiano”. Influido por Asleep at the Wheel, Bob Wills, Emmylou Harris y George Jones, en una entrevista declaró: “Crecí en los 90 pero la música que me gusta está anclada en los 40, 50 y 60. Todo se mezcla al final”. Con el sello Six Shooter Records ha sacado hasta la fecha dos discos: Angeleno (2015), nombre que reciben los residentes en Los Ángeles, y Tenderheart (2017). Ambos han cosechado premios en los UK Americana Awards. Escuchemos ya algunas de sus canciones.

El primer tema que sacó fue Cry For Me.

Os dejo ahora con Ghost Town. El título hace referencia a las ciudades fantasma, aquellas que surgen en respuesta a una actividad económica floreciente, como la fiebre del oro o el petróleo, y luego son abandonadas.

El título de Friends Don’t Let Friends Drink (and fall in love) es suficientemente explícito: los amigos no dejan que los amigos beban y se enamoren. Destaca la originalidad del vídeo que se distribuyó del tema, en el que un niño canta con la voz de Outlaw.

El tema que da título a su primer disco es Angeleno, que narra la historia de una mujer que se casa con un cowboy de Los Ángeles no por dinero (“un cowboy siempre está sin blanca”) ni por comodidad (“un cowboy nunca está en casa”), sino porque mira en su alma “que se alarga como un desierto y abraza como un océano”.

Su último trabajo fue Tenderheart. He aquí el tema que le da título, en el que el protagonista se define como “un corazón tierno que late por ti”.

Ernest Tubb, el trovador de Texas

Ernest Tubb
Tubb nació en el seno de una familia de granjeros en 1914, hace ahora cien años, en lo que hoy es una ciudad fantasma de Texas. Durante su niñez y adolescencia, ayudó a su padre en las tareas propias de la granja, pero lo que le interesaba era la música. Admirador de Jimmie Rodgers, aspiraba a conocerlo algún día, pero la muerte de este último le privó de ese encuentro. Conoció entonces a su viuda, quien le prestó la guitarra de su ídolo y, conmovida por su entusiasmo, movió los hilos para conseguirle un contrato con una discográfica, la RCA.
Aunque sus primeros trabajos no tuvieron demasiado éxito, en 1941 alcanzó la fama con Walking the floor over you (ya comentada aquí). Dos años más tarde, le ofrecieron entrar en el Grand Ole Opry y formó su propio grupo, Ernest Tubb and the Texas Troubadours, en el que se rodeó de los mejores músicos.
En la década de los 60 se podía decir que tenía la mejor banda de música country de la historia, con Leon Rhodes, Buddy Emmons y Buddy Charleton, los dos últimos especialistas en la steel guitar. Tubb, a quien todo el mundo conocía como E.T., consciente de que no tenía una gran voz y haciendo gala de un gran sentido del humor, dijo en una entrevista: “El 95% de los chicos que escuchan mi voz en los bares les dicen a sus novias: yo canto mejor que él”. Cuando le diagnosticaron un enfisema, Tubb siguió trabajando a pesar de los consejos de los médicos. Finalmente, murió de esta enfermedad en 1984.
Aquí tenéis una de las primeras canciones de su carrera, The soldier’s last letter, que llegó al número 1 en septiembre de 1944. Una canción patriótica, de ritmo lento y contenido melancólico, que evoca las últimas impresiones de un soldado que escribe una carta a su madre antes de morir en la Segunda Guerra Mundial. La melodía fue escrita por Redd Stewart, quien, después del ataque a Pearl Harbor, se alistó en el ejército y fue destinado al Pacífico Sur.