Enjaulados (III)

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Otro de los representantes del outlaw country más conocidos, Johnny Paycheck, también ha tenido problemas con la justicia. En diciembre de 1985 entró en un bar y se desencadenó una pelea con uno de los clientes, un tal Wise, que resultó ser un fan de Paycheck. Las circunstancias no están del todo claras, el caso es que Paycheck disparó su arma hiriendo a Wise. Aunque dijo que lo había hecho en legítima defensa, no lo pudo probar y fue condenado a nueve años de prisión. Recurrió el fallo, y acabó entrando en prisión en 1989, hasta que obtuvo el indulto del gobernador de Ohio, Richard Celeste, 22 meses después. Johnny Paycheck murió en 2003.

Curiosamente uno de sus primeros éxitos llevaba por título (Pardon Me) I’ve Got Someone to Kill. El tema pertenece a su álbum The Outlaw (1978), que incluía temas de juventud grabados en la década de los 60.

Glen Campbell circulaba totalmente bebido en noviembre de 2003 cuando provocó un accidente en el que se vio involucrado otro coche. Huyó de la escena, pero por suerte no hubo víctimas mortales y fue condenado a una multa de 2.000 dólares y 10 días de prisión, que cumplió en julio de 2004 en Arizona.

A finales de los 60 Campbell presentaba un programa de TV llamado Goodtime Hour, en el que interpretaba dúos con otras estrellas del country. Veámosle aquí junto a Johnny Cash, cantando el éxito de éste Folsom Prison Blues.

Un amigo que comparte todas nuestras penas

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Con motivo de la celebración de la Pascua os ofreceré cada día clásicos del góspel que, a fuerza de versiones, se han hecho un hueco en este género.

Hoy, Jueves Santo, cuando conmemoramos la Última Cena, escucharemos What a friend we have in Jesus, uno de los temas góspel más conocidos. Su origen demuestra que de la sucesión de tragedias pueden salir los poemas más hermosos, y digo poemas porque el germen de esta canción fueron unos versos de Joseph M. Scriven, un poeta irlandés de familia acomodada cuya novia se ahogó accidentalmente el día antes de la boda.

Scriven emigró entonces a Canadá, donde se refugió en la religión para sobrellevar su pérdida. Unos años más tarde, la tragedia le visitó de nuevo. Próximo a casarse con su prometida Eliza Roche, esta contrajo neumonía y murió como consecuencia de ella. En 1855, le llegaron noticias de que su madre, todavía en Irlanda, se encontraba gravemente enferma y, a modo de consuelo, le escribió un poema, que luego se convertiría en nuestro What a Friend we have in Jesus.

En un principio, no lo publicó y no fue hasta diez años más tarde que se supo que era suyo. En este himno religioso escuchamos: “Cuánta paz nos perdemos, cuánto dolor innecesario soportamos, solo porque no llevamos todo a Dios en oración”. El poeta se pregunta también: “¿Podremos encontrar un amigo tan fiel que comparta todas nuestras penas?” Los últimos años de la vida de Scriven estuvieron marcados por problemas de salud y fuertes depresiones, hasta su muerte en 1866… también ahogado (no se sabe si por accidente o se suicidó). Poco después de su muerte el poema llegó a oídos de un abogado y compositor de Massachussetts, Charles Crozat Converse, quien decidió ponerle música.

Tennessee Ernie Ford la grabó en Sings from his Book of Favorite Hymns (1962).

Escuchemos a Glen Campbell para Favorite Hymns (1989).

Willie Nelson en How Great Thou Art (1996).

Alan Jackson la incluyó en Precious Memories (2006).

Brad Paisley hizo una versión instrumental a la guitarra en Play (2008).

El único álbum góspel de Ronnie Milsap hasta la fecha es Then Sings My Soul (2009). Escuchemos su versión.

El tema también ha sido traducido a diversas lenguas y, en particular, en Asia goza de cierta popularidad. Escuchemos la versión en japonés, traducida como Itsukushimi Fukaki.

Termino con otra versión exótica, esta en hindi. Sunil Solomon canta Yeshu Kaisa Dost Piara.

Daddy Sang Bass. Carl Perkins, 1968

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Uno de los padres del rockabilly, Carl Perkins, fue el autor de este tema popularizado por Johnny Cash. La canción incorpora partes del estribillo del himno gospel Will the Circle be Unbroken, escrito en 1907 por Ada Habershon (letra) y Charles Gabriel (música). El patriarca de la familia Carter, A.P., se inspiró también en él para Can the Circle Be Unbroken (1935), ya escuchada aquí.
Perkins pidió permiso a los supervivientes de los Carter para utilizar partes de la melodía. En la letra hay una alusión a la vida personal de Cash: cuando este tenía 12 años, su hermano mayor, Jack, falleció por un accidente con una sierra en el molino donde trabajaba (“Yo y mi hermano nos reuniremos allí” (en el cielo). La canción narra la vida de una familia de granjeros cuya única alegría es la música, que les ayuda a sobrellevar su dura existencia. “Papá cantaba con voz de bajo, mamá con voz de tenor, el canto parece ayudar a un alma atribulada”.
Cash fue el primero en grabarla para su álbum The Holy Land (1969) y el single, aparecido el año anterior, fue nominado por la Asociación de la música country al mejor del año. La grabación cuenta con las voces de June Carter y The Statler Brothers.

El propio autor, Carl Perkins, la grabó al año siguiente para su álbum Greatest Hits.

The Statler Brothers la incluyeron en Oh, Happy Day (1969).

Skeeter Davis la versionó en Mary Frances (1969).

Escuchemos a Mel Tillis en Who’s Julie (1969).

Ahora, Glen Campbell en Oh Happy Days (1970).

Connie Smith y Nat Stuckey la cantaron a dúo en Sunday Morning (1970).

The Last Thing on My Mind. Tom Paxton, 1964

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Escuchemos hoy una de las canciones más conocidas del compositor de folk Tom Paxton, en la que el narrador se duele de un amor perdido: “¿Te vas sin ninguna palabra de adiós, no dejas ninguna huella detrás? Te podía haber amado mejor, no era mi intención ser desagradable. Tienes muchas razones para irte porque las malas hierbas han ido creciendo paulatinamente. Por favor, no te vayas”. Interpretada por multitud de artistas, apareció en la banda sonora de Inside Llewyn Davis (2013). Escuchemos ya algunas de estas versiones.
Su autor, Tom Paxton, fue el primero en grabarla en el álbum Ramblin’ Boy (1964).

The Kingston Trio en Stay Awhile (1965).

Porter Wagoner y Dolly Parton la interpretaron a dúo en Just Between You and Me (1967), uno de los primeros éxitos de la segunda.

Charley Pride la grabó por primera vez en The Pride of Country Music (1967).

Anne Murray la incluyó en What About Me (1968).

La versión de Joan Baez pertenece a Carry it on (1971).

Glen Campbell la grabó en Glen Travis Campbell (1972).

El álbum de Doc Watson y su hijo Merle, Elementary Doctor Watson (1972), también incluía esta canción.

Escuchemos a Willie Nelson en Island in the Sea (1987).

Dream Baby (How Long Must I Deam). Cindy Walker, 1962

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Hoy vamos a escuchar un tema de quien pasa por ser la mejor mujer compositora de la historia del country. Cindy Walker –autora también de You Don’t Know Me, ya escuchada aquí– nació en Texas y siempre tuvo claro que quería dedicarse a la composición musical. Siguiendo los pasos de su abuelo, que se dedicaba al gospel, ella estaba dispuesta a tocar en todas las puertas. A los 22 años, se dirigió a la casa de Bing Crosby para que grabara una canción que le había compuesto, y él lo hizo. Fue solo el principio.
Dream Baby fue un éxito en Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido o Noruega. El protagonista se pregunta durante cuánto tiempo tiene que soñar para que la mujer de sus sueños (o el hombre, según quién la interprete) se fije en él.
El primero en grabarla fue Roy Orbison en 1962.

Waylon Jennings la versionó en The One and Only Waylon (1967).

Ese mismo año la interpretó Jerry Lee Lewis.

Glen Campbell la incluyó en su álbum The Last Time I Saw Her (1971).

Por último, escuchemos la versión de Lacy J. Dalton en 1983.

Little Jimmy Dickens, un gigante del country de corta estatura

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Virginia Occidental, 1920: nace el “pequeño” Little Jimmy Dickens. Su primera experiencia en el country llegó en los años 30, cuando, con el sobrenombre de Jimmy the Kid, empezó a trabajar en una radio local. En 1948 Roy Acuff le invitó a formar parte del Grand Ole Opry, donde conoció a Hank Williams, de quien sería amigo hasta la temprana muerte de este.
En 1950 Little Jimmy Dickens, bajo de estatura pero con la voluntad de un gigante, formó su propio grupo, The Country Boys, y en 1954 sacó su primer LP, Old Country Church. En los 60 fue uno de los primeros artistas country que emprendió una gira internacional, más allá de las fronteras de Estados Unidos y Canadá. Aunque siguió actuando en el Grand Ole Opry hasta su muerte –de hecho celebró allí su último cumpleaños–, a finales de los años 70 abandonó la grabación de discos. En 2008, el Ryman Auditorium lo homenajeó por sus sesenta años como miembro, y, en 2009, se convirtió en el socio más antiguo tras la muerte de Hank Locklin. La misma sede acogió su funeral un día de principios de enero de 2015 (aquí podéis ver la entrada que le dediqué con motivo de su fallecimiento).
Ya que el vídeo de May the Bird of Paradise Fly Up to Your Nose que aparecía en la entrada citada ya no se ve, escuchemos de nuevo su único número 1 en las listas. Escrita por Neal Merritt en 1965, nos presenta a un tipo de lo más tacaño en cómicas situaciones: a un mendigo solo le da un céntimo; el dueño de la lavandería le llama para devolverle un billete de 100 dólares que se ha dejado olvidado y, en agradecimiento, le recompensa con diez centavos; cuando le pide a un taxista que le lleve rápido a la estación y multan a este por exceso de velocidad, él se limita a esperar a que le devuelva el cambio. En el estribillo, cada una de sus “víctimas” le lanza ingenuas maldiciones: “Que el ave del paraíso se pose en tu nariz, que un elefante te acaricie los dedos de los pies, que tu mujer tenga sinusitis perpetua”.
Escuchemos a Little Jimmy Dickens acompañado a la guitarra por el legendario Grady Martin en 1965.

Al año siguiente, Ernest Tubb la incluyó en Ernest Tubb Sings Country Hits, Old and New.

Veamos este vídeo con un joven Glen Campbell interpretando esta canción.

El folk según Johnny Cash

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Hoy vamos a escuchar dos canciones folk de uno de los intérpretes y compositores más prolíficos de la música country.
A lo largo de una carrera que se prolongó cerca de 50 años, Johnny Cash grabó casi 100 discos y no hubo género que se le resistiera: country, folk, gospel, rockabilly, rock sureño… Desde luego, el hombre de negro era un trabajador incansable.
El primer tema, The Folk Singer, co-escrito por él junto con Charles E. Daniels, fue grabado por Cash en 1968. La versión original salió como single en la cara B de su conocidísima canción Folsom Prison Blues. La letra habla de un cantante de folk que se siente desubicado en este mundo: “Nacido 200 años demasiado tarde y 200 años demasiado pronto, soy el hijo de una era encerrada en las páginas de tu libro”.

Ese mismo año, el actor y cantante Burl Ives la incluyó en su álbum The Times They Are A-Changing.

Glen Campbell también hizo una versión en Try a Little Kindness (1970).

The Ballad of Ira Hayes es otra canción que Johnny Cash lanzó al estrellato, aunque no fue compuesta por él sino por Peter La Farge. Cuenta la historia de un personaje real, Ira Hayes, un indio –nativo americano, por utilizar la denominación políticamente correcta– de la tribu Pima, conocido por haber participado en la batalla de Iwo Jima y ser uno de los que izaron la bandera en el monte Suribachi. Cash la grabó en su álbum Bitter Tears (1964).

Smiley Bates la incluyó en Songs of Life (1971).

Escuchemos ahora la versión de Townes van Zandt en su disco Road Songs (1994).

Con motivo del cincuenta aniversario de la aparición de Bitter Tears salió al mercado un disco de homenaje llamado Look Again to the Wind: Johnny Cash’s Bitter Tears Revisited (2014), en el que esta canción era interpretada por Kris Kristofferson.

No Vacancy. Merle Travis y Cliffie Stone, 1946

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A la manera del clásico de William Wyler Los mejores años de nuestra vida (1946), que refleja el proceso de adaptación de unos veteranos a la vida civil al término de la guerra, la música country también trató este tema.
No Vacancy fue compuesta en 1946 por Merle Travis y Cliffie Stone e interpretada por el primero. Escaló hasta el número 3 de las listas, convirtiéndose en el primer éxito importante de Travis, y fue el “culpable” de que Capitol Records se fijara en él y le hiciera un contrato.
La letra habla de un ex-combatiente de la Segunda Guerra Mundial. Mientras “las balas gritaban”, ponía sus esperanzas en el mundo que encontraría a su vuelta, cuando “el mundo fuera libre”; pero a la hora de la verdad, cuando se pone a buscar trabajo, se encuentra un nuevo enemigo: carteles de “no hay vacantes” por todos sitios.
En 2008 el sello Bear Family Records sacó la antología Dim Lights, Thick Smoke and Hillbilly Music con varias canciones de 1946, entre ellas esta de Merle Travis.

Glen Campbell la versionó en su primer álbum Big Bluegrass Special (1962), con la colaboración de Green River Boys.

Escuchemos la versión de Ricky Nelson en su álbum Bright Lights and Country Music (1966).

Alan Jackson o cómo recuperar el honky-tonk

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Nacido en Georgia en 1958, como tantos artistas country empezó en el coro de la iglesia local, donde se embebía con el gospel. Años más tarde, empezó a interesarse por el country (en particular por el honky-tonk) y se trasladó a Nashville a mediados de los ochenta. Allí entró en contacto con Glen Campbell, que cimentó su carrera. Esta despegó en 1999, cuando fue nominado a varios premios en la Asociación de la Música Country. Dos años más tarde, Randy Travis y la leyenda del country Roy Acuff le presentaron como miembro del Grand Ole Opry.
Los años noventa fueron su década. Sus discos Arista Records Here in the Real World (1990), Don’t Rock the Jukebox (1991) y A lot ‘bout Livin’ (and a little ‘bout Love) (1992) y su fértil colaboración con Randy Travis constituyeron otros tantos aciertos.
Por cierto que Jackson es un tipo fiel. Trabajó para Arista Records desde sus inicios, en 1989, hasta 2011. El cambio de siglo inclinó la balanza del country hacia el pop, lo que no agradó a nuestro protagonista que, sin embargo, supo adaptarse al nuevo escenario, a raíz sobre todo de la canción Where Were You (When the World Stopped Turning), que compuso en homenaje a las víctimas del 11-S y por la que ganó un Grammy.
En 2006 sacó uno de los álbumes gospel más vendido de los últimos años, Precious Memories, un guiño a la música que le acompañó durante su infancia. En la actualidad, sigue dando guerra y, en julio del pasado año, publicó Angels and Alcohol, del que ya os he hablado aquí. Actualmente está inmerso en la gira Keepin’ it Country, para celebrar sus 25 años de trayectoria.
Escuchemos uno de sus múltiples números 1, Livin’ on Love, de su álbum Who I Am (1994) y que salió como single ese mismo año. En este emotivo himno al amor, una pareja une sus destinos cuando son jóvenes y envejecen juntos. No tienen nada material, pero no importa: sólo necesitan el amor para vivir. Veamos el vídeo de 1994 (ojo al acompañamiento del fiddle).

Country Urbano (XLI)

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111. Amsterdam. No se puede negar el olfato comercial de Buck Owens, el pionero del sonido Bakersfield. Este elogio a la capital de los Países Bajos, que pudimos escuchar en el disco The Kansas City Song (1970), fue su único éxito reseñable en Holanda, e incluye líneas como estas: “Hice lo mío en Tokyo, probé suerte en Kokomo, busqué a Bill en Buffalo, cogí melocotones en Georgia y recolecté algodón en Birmingham, pero cuando salga de Alabama voy a volver a Amsterdam”.

112. London, I’m Coming to See You. David Paich escribió esta canción a los 16 años y se la ofreció a Glen Campbell, quien la grabó en dos ocasiones. Esta que os traigo, dedicada a Londres, y poco después cambiando el nombre de la ciudad por Houston. La versión londinense apareció en el recopilatorio de Glen Campbell The Capitol Years 65/77 (1999). Es la historia de un hombre que dejó a su pareja en Londres para ganarse la vida en el norte de Inglaterra, pero la echa tanto de menos que la llama y le dice que volverá con ella.

113. Streets of London. Su autor, Ralph May, oriundo de Londres, se especializó en un estilo de música muy americano, el country en su vertiente más blues. De hecho, una de sus mayores influencias fue el guitarrista y cantante Blind Willie McTell, razón por la cual se cambió su nombre artístico a Ralph McTell (en una ocasión dijo: “Mis héroes de la guitarra son negros, americanos, normalmente ciegos y la mayoría muertos”). Grabado en 1968 para su álbum Spiral Staircase, el tema salió al mercado británico al año siguiente y se convirtió en el mayor éxito del autor en toda su carrera, llegando al número 2 en Reino Unido. Curiosamente, en un principio se iba a titular Streets of Paris, ya que los personajes de que habla están basados en experiencias suyas cuando vagabundeaba y hacía autoestop por Europa. En palabras de McTell, la canción “es una comparación sobre la alienación, sobre la gente que vive en la ciudad pero fuera de la sociedad”.