Un lustro de River of Country

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El 11 de enero de 2014, cuando comenzaba su andadura este blog, no me podía imaginar que cinco años después seguiría aquí con vosotros. Con más de 1.200 entradas a nuestras espaldas –200 el último año–, me atrevo a decir que River of Country goza de buena salud.
En general, este ha sido un buen año para el blog, y aquí revelaré algunos datos estadísticos que lo demuestran. El número de visitas ha roto todas las marcas y el año pasado superó las 75.000, con un incremento del ¡160%! respecto al año anterior. El éxito es todo vuestro, que día a día me demostráis vuestro interés por esto del country.
Acerca de la procedencia de las visitas, se han disparado las de Estados Unidos, que han quintuplicado las del segundo país en el ranking, España. México repite en el tercer puesto del año anterior y, después, encontramos una incorporación que no deja de llamarme la atención, Hong Kong. Tras los países latinoamericanos (Argentina, Chile, Perú), cierra la tabla de los 10 primeros Brasil, y sigue otra nueva incorporación, India.
Fijémonos ahora en las entradas más vistas de 2018. En primer lugar, Un español en Nashville, dedicada a la carrera de Álex Muñoz en la capital del country. En segundo puesto, el anuncio de la publicación del libro de José Miguel Gala sobre la vida y obra de Townes van Zandt, Canciones tristes que no quieres escuchar. Tras la entrada que dediqué al mismo Townes van Zandt, encontramos la de Gram Parsons, un notable representante del country-rock. Cierran la lista de las cinco primeras entradas dos muy dispares entre sí: una sobre la canción Where were you when the world stopped turning?, de Alan Jackson, sobre el 11-S; y otra sobre el vals, en la que desgranaba distintos valses grabados por personalidades del country.
El pasado año, como viene siendo habitual, River of Country también colaboró con el blog El Gramófono de Ángel Maíllo –sección El Rancho de Eduardo–, con una serie de cuatro entradas sobre el bluegrass.
Otra tradición, como sabéis, son las series temáticas, que han seguido teniendo protagonismo en el blog. Así, en marzo de 2018 inicié una titulada Como hermanos, que nos acompañó durante 25 entregas y en la que hablamos de parejas country de hermanos.
Los dos blogueros que mayor cantidad de comentarios han dejado este año han sido Raúl, de La Guitarra de las Musas, y Manuel Cerdà, de El blog de Manuel. Por último, también debo agradeceros que, a finales del año pasado, rebasamos la frontera de los 200 seguidores. Gracias a todos por tantas cosas.
La canción que he elegido para hoy es Look at Us, grabada por Vince Gill para Pocket Full of Gold (1991). Escrita por él mismo en colaboración con Max D. Barnes, habla sobre un amor que resiste el paso de los años y, en ella, destaca la pedal steel guitar de John Hughey.

Os dejo ahora con una versión más reciente, obra de John Prine y Morgane Stapleton para For Better, or Worse (2016), que fue seleccionada para celebrar el 50 aniversario de la Asociación de la música country en 2016.

Gram Parsons, el alma del country-rock

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Ingram Cecil Connor III nació en 1946 en Florida, aunque pasó su infancia en Georgia, donde entró en contacto con los sonidos de la música sureña, que, con el tiempo, haría suyos.

Su padre se suicidó cuando él era todavía un niño y su madre murió algunos años más tarde, víctima del alcohol. La música fue para él un refugio, que identificó, sobre todo, a raíz de ver un concierto de Elvis Presley a los diez años.

Su carrera profesional comenzó con Safe at Home, un álbum del que luego escucharemos algún tema. No obstante, su fama le llegó en 1968, cuando se unió al grupo The Byrds, con el que grabó el emblemático Sweetheart of the Rodeo (aquí podéis ver la entrada que le dediqué). Un año después fundó con Chris Hillman The Flying Burrito Brothers y con ellos grabó Gilded Palace of Sin (aquí podéis ver la entrada que le dedicó el blog La Guitarra de las Musas).

Su espíritu inquieto le llevó a abandonar este grupo al año siguiente. Comenzó entonces una carrera en solitario y llegó a colaborar brevemente con Emmylou Harris. Su vida y su carrera se truncaron cuando solo tenía 26 años, por una sobredosis de drogas y alcohol.

Como os decía antes, vamos a fijarnos en su primer álbum, grabado con The International Submarine Band, un grupo tan efímero, que, cuando el álbum salió al mercado, ya se había disuelto. Rara es la pista de Safe at Home que no esté a la altura de los grandes clásicos del country-rock. Como muestra, vamos a escuchar dos temas compuestos por el propio Parsons. El primero de ellos, con el que se abre el disco, lleva por título Blue Eyes. La letra habla del efecto positivo que al narrador le produce estar junto a su amada.

Os dejo ahora con otra de sus composiciones, Luxury Liner. Aquí, el protagonista se apunta a un crucero de lujo para intentar olvidar sus problemas, pero ni aun así consigue desterrar el pensamiento de que siempre ha sido “un alma perdida”.

En 1977, cuatro años después de la muerte de Parsons, Emmylou Harris, que, como decía, colaboró con él, grabó esta misma canción junto con su grupo The Hot Band como homenaje a su admirado Gram Parsons.

Country Urbano (XXX)

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79. It sure can get cold in Des Moines. Esta ciudad fue fundada por unos monjes franceses y de ahí su nombre –“De los monjes”–, con una pronunciación adaptada al inglés. Tom T. Hall nos informa de que estamos ante una de las ciudades estadounidenses más frías –en invierno el termómetro puede bajar hasta los 10 o 15 grados bajo cero–. De acuerdo con la letra, Hall escribió esta canción en una habitación de hotel de Des Moines, donde había ido para un programa de radio.

80. The Lady came from Baltimore. Llegamos a la ciudad en la que se escribió el himno nacional americano. Esta canción, obra de Tim Hardin de 1967, cuenta la historia de un tipo que se casa con la sola intención de quedarse con la fortuna de su mujer, pero termina enamorándose de ella y se arrepiente de sus propósitos. Bobby Darin fue uno de los primeros en grabarla, tras el propio autor, en su disco Inside Out (1967).

Escuchemos la versión de Ricky Nelson de 1969.

Johnny Cash la grabó en su álbum John R. Cash (1975).

81. Streets of Baltimore. Escrita por Tompall Glaser y Harlan Howard en 1966, gira en torno a la insistencia de una chica por irse a vivir a Baltimore. Convence a su pareja de que dejen su casa en Tennessee, y una vez en la ciudad de sus sueños se aficiona a la vida nocturna –“Amaba más esas luces nocturnas que a mí”–, nos cuenta el hombre, ya abandonado por su chica. La canción termina cuando el protagonista coge el tren de vuelta a Tennessee. El primero en grabarla fue Bobby Bare en junio de ese mismo año.

Charley Pride lo hizo en su álbum en directo In Person (1969).

Escuchemos para acabar la versión de Gram Parsons (1973). Por cierto, la serie The Wire, cuya trama se desarrolla en esta ciudad, incluyó esta versión en su banda sonora.

All I Can Do. Dolly Parton, 1976

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Corría el mes de agosto de 1976. Dolly Parton tenía 30 años y la discográfica en la que trabajaba, RCA, publicó su álbum All I Can Do. El disco fue el último en el que su “descubridor”, Porter Wagoner, colaboraría en tareas de producción.
De poco menos de media hora, consta de diez canciones, todas escritas por Dolly a excepción de dos: su versión del éxito de Emmylou Harris Boulder to Birmingham, y Life’s Like Poetry, de Merle Haggard. El álbum fue nominado al Grammy a la mejor interpretación country femenina, que finalmente ganó Emmylou Harris por Elite Hotel; y fue reeditado en formato CD en 2007, junto con New Harvest-First Gathering (1977).
En primer lugar, vamos a escuchar los dos singles que salieron del disco. El que da título al álbum, All I Can Do, llegó al número 3 de las listas. A la protagonista no se le pasaba por la cabeza enamorarse perdidamente, pero ahora es demasiado tarde y ya no hay nada que pueda hacer para “evitar que se note”.

La canción que cierra el disco, Hey, Lucky Lady, también salió como single y, aunque tuvo un recorrido mucho más discreto –se tuvo que conformar con el puesto 19–, en mi opinión se merecía más. La narradora se considera muy afortunada por tener la pareja más perfecta que una mujer pueda desear. Pero la situación cambia cuando los ojos tentadores de su rival le roban a su novio…, y ahora la afortunada es la otra.

Ahora, las dos versiones que no son salieron de su pluma. Boulder to Birmingham fue compuesta por Emmylou como homenaje a su amigo Gram Parsons, que acababa de fallecer a la sazón. Escuchemos la versión de Dolly Parton.

A su vez, Merle Haggard incluyó Life’s Like Poetry en su álbum Keep Movin’ On (1975). Os dejo con la interpretación de Dolly Parton el año siguiente. La letra dice que la vida es como un poema y que “al encontrarte diste a mi mundo razón para rimar”.

Shattered Image reflexiona sobre los efectos de una excesiva exposición a los medios de comunicación, que puede “hacer pedazos tu imagen”. Parton recuerda su niñez, cuando tiraba piedras al río y su reflejo se quebraba en el agua. Ahora, la prensa sensacionalista escudriña en su vida y es como si le tiraran piedras y su imagen también quedara dañada. El tema fue grabado de nuevo por la propia Dolly para el disco Halos & Horns (2002).

The Fire that Keeps You Warm lo recuperó Dolly de su disco Porter ‘n’ Dolly, aparecido dos años antes. Se trata de una canción de amor en la que la protagonista suplica a su amante que le deje “ser el fuego que le mantenga caliente, ser el refugio que busca, ser su fuerza cuando esté débil, caminar en el resplandor de su sonrisa, esconderse en la sombra de sus ojos…”.

Pieces of the Sky. Emmylou Harris, 1975

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Aunque este es el segundo álbum de Emmylou Harris, se puede considerar su debut, al menos en lo que a música country se refiere. Publicado por el sello Reprise Records, alcanzó unas ventas tan extraordinarias, que fue declarado disco de oro.
La canción con la que se abre el disco es Bluebird Wine, escrita por Rodney Crowell, que trata de los efectos beneficiosos para la desordenada vida de la narradora que tiene el vino de esa marca.

El primer single de éxito de su carrera –llegó al número 4–, If I Could Only Win Your Love, es hijo también de este álbum. Fue escrito unos años antes por Charlie e Ira Louvin, The Louvin Brothers. Escuchemos primero la versión de Emmylou Harris.

Y ahora la de los autores, The Louvin Brothers.

Harris también incluyó una versión de una canción con la que ya había triunfado su autor, Merle Haggard. Me refiero a The Bottle Let Me Down, en la que el narrador bebe para olvidarse de su pareja… sin conseguirlo: “Esta noche la botella le ha decepcionado”. Como antes, escuchemos primero la versión de Harris.

La original de Merle Haggard apareció en su disco Swinging Doors (1966).

La única canción de este álbum coescrita por la propia Harris –junto con Bill Danoff– fue Boulder to Birmingham, un tema muy personal que escribió como homenaje a Gram Parsons, su mentor en esto de la música y que había fallecido el año anterior. El estribillo asegura que sería capaz de hacer cualquier cosa solo para ver su cara otra vez, incluso “caminar desde Boulder (Colorado) a Birmingham (Alabama)”. Y no es poco sacrificio: más de 2.100 kilómetros.

Emmylou Harris o cómo sacar el máximo provecho de la colaboración con otros artistas

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Nacida en Alabama en 1947, la pasión de Emmylou Harris por la música despuntó ya en la adolescencia, y abandonó sus estudios universitarios para probar fortuna con su arte en Nueva York. En 1969 apareció su primer álbum, Gliding Bird, en el sello Jubilee Records, y su carrera alzó el vuelo tras conocer a Gram Parsons, con quien colaboró en su disco póstumo Grievous Angel (1974), uno de los máximos exponentes del country-rock. Al año siguiente, firmó con Reprise Records, donde apareció Pieces in the Sky, junto con Elite Hotel uno de sus mejores trabajos para esta discográfica. En 1979 fichó por Warner Bros. y alcanzó un nuevo éxito con Blue Kentucky Girl, cincelado ya por un country más tradicional. A principios de los 90, sus ventas declinaron ligeramente, y se unió a Elektra Records, donde grabó un par de álbumes antes de fichar por Nonesuch Records, que hoy en día la sigue hospedando.
Harris puede presumir de haber trabajado con los más grandes de la música country de su generación: Roy Orbison, John Denver, Willie Nelson, Rodney Crowell; o con las damas Dolly Parton y Linda Ronstadt, que nos regalaron el mítico Trio (1987). También ha colaborado con otras figuras ajenas al género, como The Band o Bob Dylan. Desde 1992, forma parte del Grand Ole Opry, y hasta la fecha ha ganado 12 premios Grammys, el último de ellos –con Rodney Crowell– por Old Yellow Moon, mejor álbum de Americana. Según la RIAA (Asociación Americana de la Industria de la Grabación), sus ventas superan los cinco millones de discos sólo en Estados Unidos.
Beneath Still Waters fue compuesta por Dallas Frazier y Charles Rains. Harris la incluyó en su disco Blue Kentucky Girl (1979), y el single llegó al primer puesto de la Billboard el año siguiente. La balada dice que “bajo las aguas tranquilas hay grandes olas; aunque no se nota en la superficie, sé que algo va mal: tu amor ha desaparecido”.

Escuchemos a la australiana Diana Trask en esta grabación de 1970.

El año anterior George Jones la había grabado para su álbum My Country.

Finalmente, la reina del bluegrass Rhonda Vincent la incluyó en su último álbum, Only Me, aparecido en enero de 2014.

Sweetheart of the Rodeo. The Byrds, 1968

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En alguna ocasión hemos escuchado temas de country que, directa o indirectamente, se pueden considerar precursores del rock, que nació oficialmente a mediados de los años 50. Esta relación de amor cristalizaría a finales de los 60 con la génesis del country-rock.
Hoy os traigo uno de los mejores ejemplos de este subgénero. Entre marzo y mayo de 1968, The Byrds se embarcó en una épica aventura: la grabación de su sexto disco, Sweetheart of the Rodeo, un hito del country-rock que aparecería en el mercado en agosto de ese mismo año en Estados Unidos y en septiembre en Reino Unido.
The Byrds se aglutinó en California en 1964 en torno a Roger McGuinn, con artistas como Gene Clark o David Crosby. El grupo estuvo en activo hasta 1973, fecha en que se disolvió. Aunque volvieron a reunirse más tarde, ya no alcanzaron el nivel de antes.
Este álbum, que contó con la colaboración de Gram Parsons, proponía un sonido tan distinto al que los fans de The Byrds estaban acostumbrados, que, aunque la crítica le dio su beneplácito, las ventas no terminaron de cuajar. Aparecieron dos singles, You Ain’t Going Nowhere y I am a Pilgrim.
El primero de ellos, con el que se abre el disco, fue escrito por Bob Dylan en 1967 en Woodstock. Aunque el de Minnesota la terminó grabando en 1971, los Byrds lo hicieron tres años antes.

Y aquí viene el segundo, I am a Pilgrim, una canción anónima, proveniente de la tradición popular.

You Don’t Miss Your Water es una canción soul de 1961 escrita por William Bell. Refiere un sentimiento de pérdida. Un hombre que ha sido abandonado reflexiona en estos términos: “No echas de menos el agua hasta que el pozo se seca”.

El protagonista de la siguiente canción es un personaje real, Charles Arthur –Pretty Boy– Floyd, un ladrón de bancos que alcanzó gran popularidad durante la Gran Depresión –llegó a ser declarado enemigo público número 1 después de la muerte de John Dillinger–. Era un ídolo del pueblo, ya que, a la vez que robaba los bancos, destruía los contratos de hipoteca de sus clientes, que se veían así libres de sus deudas; de hecho, su funeral fue el más multitudinario de la historia de Oklahoma. Woodie Guthrie, oriundo de este estado, le dedicó una canción folk, The Ballad of Pretty Boy Floyd (1939), cinco años después de la muerte del “Robin Hood de las montañas”. Esta es la versión de The Byrds.

Termino con Hickory Wind, escrita por Gram Parsons y Bob Buchanan. Se trata de una canción nostálgica en la que el narrador siente que el viento en los árboles de Carolina del Sur le transporta a su hogar.

Un todoterreno en concierto

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Claude Russell Bridges, más conocido por su nombre artístico, Leon Russell, es un músico incansable: inició su carrera allá por 1956, a los 14 años, y todavía a sus 72 (¡casi seis décadas después!) sigue en activo.
Los fans del country en España estamos de enhorabuena, ya que, en el marco del festival Leyendas con Estrella, Russell actuará por primera vez en nuestro país. En concreto, ayer día 8 lo hizo en Madrid y hoy se desplaza a Bilbao para ofrecernos una muestra de su arte.
Russell nació en Oklahoma y, en su adolescencia, se trasladó a Tulsa, donde empezó a tocar en clubes nocturnos. En los años sesenta empezó a trabajar con Phil Spector y colaboró estrechamente con Joe Cocker. En su extensa carrera ha colaborado también con grandes de la talla de Ray Charles, Gram Parsons, Elton John, Willie Nelson, Frank Sinatra, The Byrds o los Rolling Stones, por citar solo unos pocos.
Leon nunca se ha puesto límites: se ha dedicado al gospel, al country, al folk, al rhythm and blues y, cómo no, al rock (en 2011 fue presentado en el Rock and Roll Hall of Fame). Y ha ejercido de productor, arreglista, cantante, pianista…, es decir, todo un todoterreno musical.
Escuchemos una de sus composiciones más emblemáticas, A song for you (1970), en la que demuestra su competencia al piano. Es la canción que abre su disco Leon Russell, y posteriormente sería versionada por Ray Charles, Donny Hathaway o Amy Winehouse. He aquí la original.

El sonido Bakersfield

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En la reciente entrada dedicada a Chet Atkins, os hablé de su papel como padre del sonido Nashville, un poco más orquestal con el fin de asimilarlo a la pujante música pop. Sin embargo, hubo artistas de country que no se resignaron a abandonar la esencia de su música en los honky-tonk –al fin y al cabo el country surgió más bien como música en directo que como música de estudio.
Esta corriente fue conocida como sonido Bakersfield, y tomó su nombre de la ciudad californiana homónima. Puede parecer extraño que en ese estado, el más poblado del país, se custodiara este subgénero del country, que tiene más predicamento en el sur. La explicación es sencilla. Durante el Dust Bowl de la Gran Depresión, gran parte de la población de Oklahoma –Okies, como se les llama coloquialmente– y de otros estados emigraron a la soleada California, llevando consigo sus influencias musicales.
La mayor parte de los éxitos de esta nueva ola fue producida por Ken Nelson, de Capitol Records, y el estilo acabó constituyendo el germen del country-rock, con representantes tan ilustres como Buck Owens and the Buckeroos, Merle Haggard, Wynn Stewart o, actualmente, Dwight Yoakam.
Escuchemos uno de los temas más característicos de este estilo, Streets of Bakersfield (1973), que canta Buck Owens. La historia nos habla de un autoestopista sin rumbo fijo que percibe el desprecio de la gente por su situación y, retóricamente, pregunta: “¿Cuántos de vosotros que os sentáis ahí y me juzgáis habéis caminado por las calles de Bakersfield?”.

Escuchémoslo ahora en la versión de Dwight Yoakam acompañando a Owens, que en cierta ocasión dijo: “… La música de Emmylou Harris, Gram Parsons, los Burrito Brothers o los Eagles es toda ella una extensión del sonido Bakersfield y un subproducto de él… No sé si habría habido un John Fogerty o una Creedence Clearwater Revival si no hubiera habido un sonido Bakersfield”.