Mejor vivir sin miedo

Maquetación 1
Las raíces de la música country beben del árbol del folk. Y hablar de música folk es hablar de Woodie Guthrie, que estos días ha vuelto a la primera plana de los medios por la publicación de Una casa de tierra (House of earth), la única novela que escribió el cantautor.
Esta obra, de 1947 e inédita hasta la fecha en español, describe los momentos más duros de la Gran Depresión, agravada por la persistente sequía que asoló los campos.
Descubierta por el actor Johnny Depp, quien ha editado el libro junto a Douglas Brinkley, Una casa de tierra confirma que el artista “no temía a nadie. Vivía su arte”, como cuentan en el prólogo sus valedores, que añaden que Guthrie no solo inspiró “a la gente de su tiempo sino también a las de los tiempos que siguieron, gentes enfurecidas por la justicia, ávidos de verdad”.
El cantautor nunca ocultó sus simpatías progresistas y comunistas, y en su guitarra grabó esta frase: “Esta máquina mata fascistas”. Sus padres le pusieron el nombre del candidato demócrata a la presidencia, Woodrow Wilson, presidente entre 1913 y 1921.
Su mayor éxito lo obtuvo en 1940, cuando compuso This Land is Your Land, como respuesta a la que, años antes, había realizado Irving Berlin, God Bless America, demasiado complaciente para su gusto. La melodía está basada en una canción gospel de la familia Carter llamada When the world’s on fire.
La influencia sobre los más grandes de la música en Estados Unidos fue enorme, hasta el punto de que Bob Dylan se considera heredero suyo.
Escuchemos ahora la versión original de la canción insignia de Woodie Guthrie:

Y para que veáis que la música no conoce fronteras, la adaptación que de ese tema se ha hecho en Suecia (Mikael Wiehe), Gales (Dafydd Iwan) o España (Nacho Vegas):


Roy Acuff, el azote de los japoneses

Roy Acuff
En una pequeña ciudad de Tennesse, y en el seno de una familia acomodada, nació Roy Claxton Acuff en 1903.
Su padre era predicador baptista, su madre tocaba el piano, su abuelo materno era doctor y su abuelo paterno había sido senador por Tennessee.
Tercero de cinco hermanos, Roy probó suerte en su juventud en un equipo de baseball local, pero su carrera deportiva no fue a mayores. Con el tiempo, recordaría esta etapa de su vida diciendo que durante años no pudo soportar el sol.
La afición de su padre al violín le despertó el interés por la música y, en 1932, en lo más profundo de la Gran Depresión, fue contratado para un espectáculo ambulante en el que se vendían medicinas milagrosas con el reclamo de su voz.
Dos años después, se introdujo en el incipiente circuito radiofónico de la época. Su gran salto fue en 1938, cuando se trasladó a Nashville para hacer una prueba para el Grand Ole Opry y su banda, The Crazy Tennesseans, que luego bautizaría como Smoky Mountain Boys.
Tras una breve aventura en el cine, en 1942 formó junto a Fred Rose la compañía Acuff-Rose, una de las primeras en dedicarse a la música hillbilly, que sirvió para descubrir, además, a multitud de talentos como Hank Williams.
Los años cuarenta fueron su época dorada, con unos ingresos estimados en 200.000 dólares en 1942, una cantidad enorme para la época. Los jóvenes soldados que luchaban en los frentes de Europa y Japón adoraban sus discos, y se cuenta que el grito de guerra de los nipones era: “Al diablo con Roosevelt y con Roy Acuff”.
Un hecho poco conocido de su vida, ajeno a su carrera musical, fue que en 1948 buscó sin éxito la nominación republicana para gobernador de Tennessee.
Su popularidad bajó en los años cincuenta debido al empuje de artistas como Ernest Tubb o Eddie Arnold, aunque Acuff colocó algunos de sus temas en las listas de éxitos. En 1962 entró en el Salón de la Fama de la Música Country, tras sus “compañeros” Jimmie Rodgers, Hank Williams y Fred Rose.
Murió a los 89 años de un ataque al corazón, poco después de que George Bush padre le otorgara la Medalla Nacional de las Artes.
Os dejo con uno de sus primeros éxitos, Great Speckled Bird, en su grabación de 1938. Sus orígenes beben de un himno evangélico escrito por el reverendo Guy Smith. La letra está basada en el libro de Jeremías, donde compara el patrimonio de una persona con algo exquisito, un ave de diversos colores (“speckled bird”) a la que todo el mundo desprecia por su perfección.