Where Were You (When the World Stopped Turning). Alan Jackson, 2001

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Hace dieciséis años el mundo quedó conmocionado por el ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York. La retransmisión en directo del atentado en países situados a miles de kilómetros de distancia fue turbadora, angustiosa. ¿Cómo sería entonces en Estados Unidos?

La música, que suele correr pareja con los tiempos que le tocan en suerte, fue el mejor marco para mostrar la indignación y la incredulidad que los ataques produjeron. Alan Jackson se inspiró en la tragedia para componer una canción que presentó oficialmente en la gala de la Asociación de Música Country, que se celebra todos los años por el mes de noviembre.

La escribió a finales de octubre, con la idea de que no tuviera ninguna carga política y sorteara el clima de venganza. Quería que fuera una canción patriótica, que se centrara en los sentimientos. Su don de la oportunidad hizo que fuera un éxito inmediato: ganó varios premios en la Asociación de Música Country, así como en la Academia de Música Country, y fue reconocida la como mejor canción country en la ceremonia de los Grammy.

En diciembre de ese mismo año ya había alcanzado el primer puesto de las listas, y la crítica cayó rendida a sus pies: “Se han escrito muchas canciones sobre del 11-S pero ninguna capta las emociones desatadas por los ataques terroristas mejor que esta elocuente balada de Jackson”, dijo Deborah Evans Price, de Billboard.

Incluso los políticos alabaron este ejemplo de cómo la música puede ayudar a sanar las heridas de todo un pueblo. En la letra, el autor lanza una serie de preguntas al aire, intentando abarcar cualquier posible reacción ante el suceso.

Escuchemos ya a Alan Jackson en una actuación en directo en el Grand Ole Opry.

Scotty McCreery la interpretó en 2011.

 

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Adiós a un icono de los 90

Mel Tillis Memorial

Ayer nos sorprendía la noticia de la muerte de Daryle Singletary, a los 46 años de edad; oriundo de Georgia, residía en Nashville.

Desde niño, se apasionó por la música country –su primera grabación amateur fue el clásico de Hank Williams Your Cheatin’ Heart, a los doce o trece años–. Debutó en 1995 con su disco Daryle Singletary, al que pertenece I Let Her Lie (uno de sus temas más reconocibles y que pudimos escuchar aquí no hace ni siquiera un mes).

Este álbum fue el inicio de una fértil trayectoria que le abrió un hueco en la gran familia del country. Destinado a revitalizar la música country tradicional, con el cambio de siglo destacó, sobre todo, como cantante de versiones de grandes clásicos del country (sacó tres discos de esta naturaleza). Su último trabajo, American Grandstand, en colaboración con Rhonda Vincent, vio la luz en julio del pasado año.

El 31 de enero, hace un par de semanas, tuvo lugar en el Ryman Auditorium, la sede del Opry, un homenaje al gran Mel Tillis, fallecido en noviembre. Daryle estuvo allí, y hoy, tristemente, él es el centro del homenaje. Escuchemos ya algunas de sus canciones más populares.

A su disco de debut pertenece este Too Much Fun, obra de Curtis Wright y Jeff Knight, que llegó al puesto 4 de la lista Billboard.

Amen Kind of Love apareció en su segundo disco, All Because of You (1996). Trey Bruce y Wayne Tester compusieron esta canción sobre un hombre que ha encontrado el amor de su vida.

Daryle Singletary incluyó The Note en su álbum Ain’t It the Truth (1998). El tema había sido compuesto ya en los años 80 y el primero en grabarla fue Conway Twitty en Don’t Call Him a Cowboy. La letra se centra en la nota de ruptura que le deja su novia al narrador.

Como muestra de su último disco, American Grandstand, escuchemos dos pistas. Primero, el tema homónimo que lo abre y en el que Daryle Singletary canta a dúo con Rhonda Vincent.

Y Slowly but Surely, una canción con aire de country clásico en la que los narradores reconocen que “lenta pero ciertamente” se están enamorando el uno del otro.

La primera sesión de grabación de Hank

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A lo largo de su breve trayectoria profesional, Hank Williams trabajó para dos sellos discográficos, Sterling Records y el más recordado, MGM Records.

Hoy vamos a fijarnos en el primero de ellos, un sello pequeño con sede en Nueva York que también contaba con un pequeño estudio de grabación en Nashville (y que no debemos confundir con el sueco Sterling Records, especializado en música clásica).

El descubridor de Hank, Fred Rose, le consiguió su primer contrato con Sterling. Dos meses después de la negativa del Grand Ole Opry de acogerle entre sus filas –hasta junio de 1949 no conseguiría entrar–, Hank, que a la sazón tenía 23 años, realizó para Sterling su primera sesión de grabación el 11 de diciembre de 1946. Grabó cuatro temas, que dieron lugar a la cara A y la cara B de sus dos primeros singles.

Aunque ninguno de estos trabajos entró en las listas de los más vendidos, sí que convencieron al productor Fred Rose, quien consiguió que Hank fichara por uno de los grandes, MGM Records, instituido en 1946 con el fin de editar las bandas sonoras de las películas de la Metro Goldwyn Mayer, pero que no tardaría en ampliar su repertorio. Escuchemos ya sus cuatro primeras grabaciones.

De aperitivo, su primer single, Never Again (Will I Knock on Your Door), que apareció en enero de 1947. Escrita por Hank Williams, fue la única de las cuatro sin tintes religiosos. Habla de un hombre que, harto de intentar que su relación funcione debido a las repetidas infidelidades de su mujer, promete no volver a llamar a su puerta nunca más.

En la cara B de su primer single aparecía Calling You, un tema de carácter religioso (hay que recordar que Williams creció en una comunidad profundamente religiosa de Alabama). Obra, una vez más, del propio Hank, el protagonista se pregunta si la gente no se da cuenta de que Dios nos está llamando desesperadamente: “Cuando te has desviado del redil y hay tribulación en tu alma, ¿no escuchas al bendito Salvador llamándote?”

En el segundo single, que grabó en la misma fecha y apareció en febrero del año siguiente, figuraba Wealth Won’t Save Your Soul, en la que Hank habla de la inutilidad de acumular riquezas en este mundo porque, no nos engañemos, estas no conseguirán salvar nuestra alma.

Y, en su cara B, When God comes and Gathers his Jewels nos presenta a un muchacho que asiste al funeral de un ser querido. El predicador le consuela diciendo: “Cuando Dios venga y se lleve sus joyas, la encontrarás allá arriba en el cielo, tan bella”.

 

Inside Out. Trisha Yearwood, 2001

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La trayectoria de Trisha Yearwood ya estaba más que afianzada cuando salió al mercado su noveno álbum, Inside Out. Era miembro del Grand Ole Opry y del Salón de la Fama de la música de Georgia.

Editado por MCA Nashville, Inside out consta de 12 temas, dos de los cuales –el que le da título y I would’ve loved you anyway– salieron como singles. Varios pesos pesados del country colaboraron en su ejecución, entre ellos Don Henley, Vince Gill o Rosanne Cash. Incluso su marido, Garth Brooks, canta a dúo con ella en el bonus track, llamado Squeeze me in, que se añadió a la edición británica y australiana y que Garth también incluyó en su álbum Scarecrow.

I would’ve loved you anyway es una balada country escrita por Mary Danna y Troy Verges en la que la narradora afirma que, si hubiera sabido cómo terminaría todo, le habría amado igual.

El tema que da título al disco, Inside Out, fue compuesto por el canadiense Bryan Adams, que la había grabado el año anterior, junto con Gretchen Peters. Yearwood la interpretó aquí con Don Henley, uno de los fundadores de los Eagles. El narrador expresa su deseo de conocer todos los pormenores de la vida de su pareja.

En Harmless Heart, obra de Kim Patton-Johnston y Liz Rose, la narradora reprocha a su pareja su falta de compromiso.

Harlan Howard y Tom Douglas escribieron Melancholy Blue. En esta balada la protagonista se lamenta de la pérdida de su amor.

Este tema ya fue grabado por Rebecca Lynn Howard en su álbum de debut el año anterior.

 

Dobro significa bueno en cualquier lengua

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Aparte de instrumentos típicos como la guitarra, el violín o la batería, la música folk y el bluegrass se sirven de instrumentos propios como el banjo, la mandolina o el dobro, al que está dedicada la entrada de hoy.

El dobro es simplemente una guitarra de resonancia con un sonido más trémulo, más cercano al del banjo que al de la guitarra. En el bluegrass suele tocarse en posición horizontal con las cuerdas hacia arriba, mientras que en el blues se toca igual que una guitarra.

Es curioso que los inventores de un instrumento tan americano –léase estadounidense– como este vinieran de un lugar tan distante como Eslovaquia. Los hermanos Dopyera eran, en efecto, hijos del Imperio Austro-Húngaro. Poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la familia emigró a California. En su país natal se ganaban la vida haciendo violines y, una vez asentados en Estados Unidos, un empresario llamado Beauchamp les encargó que fabricaran un instrumento con un sonido más fuerte que el de la guitarra para que destacara más en una orquesta.

Así, los Dopyera inventaron un resonador que, acoplado en el cuerpo de una guitarra, le daba un sonido peculiar, como de lamento. Todo esto ocurría en 1928, pero el instrumento no fue bautizado hasta el año siguiente, cuando los hermanos fundaron la compañía Do Bros. –iniciales de Dopyera Brothers–, lo que propició que el nuevo instrumento se empezara a conocer como dobro. Da la casualidad de que dobro en eslovaco (y en otras lenguas eslavas) significa “bueno”, por lo que el lema de la compañía vino rodado: “Dobro significa bueno en cualquier lengua”. En homenaje a sus inventores, en Trnava (Eslovaquia), hay un pequeño museo llamado Salón de la Fama del Dobro.

Escuchemos ya a algunos de los mejores intérpretes del dobro de la historia. En primer lugar, os dejo con Josh Graves, artífice de su popularización a partir de 1950 tras incluirlo en Flatt & Scruggs, en el tema Carroll County Blues.

Gene Wooten en Beyond the Sunset.

Mike Auldridge interpreta el clásico del siglo XIX Lorena.

Bashful Brother Oswald, también conocido como Pete Kirby, fue un asiduo del Grand Ole Opry hasta su muerte. Aquí interpreta The End of the World.

En el capítulo de intérpretes vivos, traigo dos ejemplos. En primer lugar, Jerry Douglas, que atesora nada menos que 14 Grammys. En el disco recopilatorio Bluegrass Today (2003) se incluía Hey Joe, un tema versionado en múltiples ocasiones, entre otros por el gran Jimmi Hendrix.

Del mismo artista, Little Martha, perteneciente a su disco Lookout for Hope (2002). La composición fue escrita por Duane Allman en 1971.

Por último, Rob Ickes toca el dobro en Angeline the Baker, acompañado a la mandolina por Andy Leftwich. El tema pertenece al álbum Rob Ickes: Contemporary Dobro Artistry (2008).

Doug Sahm, el niño prodigio que encarnó el Tex-Mex

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Douglas Wayne Sahm nació en San Antonio (Texas) en 1941. Su arranque musical no pudo ser más precoz: a los cinco años tuvo lugar su primera aparición en la radio y a los ocho ya tocaba la mandolina, la steel guitar y el violín. En 1952 tuvo el honor de tocar con Hank Williams en la que sería la última actuación de este. Su talento hizo que a los 13 años recibiera una invitación del Grand Ole Opry, que no dudó en rechazar para poder continuar sus estudios.

En 1965 fundó el grupo Sir Douglas Quintet, que pretendía emular el éxito de los Beatles. En su día Bob Dylan dijo que solo había tres grupos que merecieran la pena: Paul Butterfield Blues Band, The Byrds y Sir Douglas Quintet. En 1973 firmó con Atlantic Records, donde lanzó su disco de debut, Doug Sahm and Band. Otro de los grandes hitos de su carrera fue la fundación, en 1989, de Texas Tornados, uno de los grupos más populares de música Tex-Mex –fusión de los sonidos tejano y mexicano–, con los que grabó varios álbumes. Doug Sahm murió en 1999.

Vamos a escuchar uno de sus temas más conocidos, sacado de su disco de debut. Obra de Glenn Martin y Dave Kirby, lleva por título Is anybody going to San Antone? y está dedicada, claro, a la ciudad natal de Sahm. El protagonista se encuentra bajo la lluvia después de que su novia le haya puesto de patitas en la calle y resuelve hacer autostop buscando a alguien que se dirija a San Antonio. Os dejo con la versión de Sahm.

Tres años antes Charley Pride la grabó en su disco Charley Pride’s 10th Album.

La letra fue adaptada al sueco en 1974 con el título Kan ingen tala om för mig när tåget går? Canta Siv Inger.

El primer afroamericano del Grand Ole Opry

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La entrada de hoy va a estar dedicada a un pionero del country o, más bien, del country-blues.

DeFord Bailey nació en 1899. Antes de la guerra de Secesión, sus abuelos habían sido esclavos. De pequeño aprendió a tocar la armónica, de la que se convirtió en un gran virtuoso. Practicaba con ella a todas horas: en su niñez sufrió de polio y pasaba en cama largos períodos de tiempo.

A los 18 años se trasladó a Nashville, donde solía tocar como aficionado. Fue descubierto por uno de los fundadores de las emisiones del Grand Ole Opry y, en 1927, tres años después de que esta institución abriera sus puertas, se estrenó allí. Convirtió su tema de cabecera Pan American Blues (que luego escucharemos) en la melodía que abría el programa radiofónico. Un año más tarde grabó ocho pistas para RCA Victor en Nashville, en lo que se cree fueron las primeras grabaciones realizadas en la capital de la música country.

Hasta 1941 Bailey fue una presencia constante en el Opry, pero dejó de aparecer por allí por un conflicto de intereses que afectaba a una discográfica, que no le permitía actuar en la radio. Su carrera se eclipsó. Murió en el olvido en Nashville en 1982.

Años después de su muerte empezó a reivindicarse su figura y se presentó una selección de sus grabaciones en los discos The Legendary DeFord Bailey (1998) o Harmonica Genius: DeFord Bailey (2011). También su vida fue objeto de un documental, DeFord Bailey: A legend lost (2005), el mismo año en que fue nombrado a título póstumo miembro del Salón de la Fama de la música country.

Escuchemos ya algunas de sus grabaciones, con la armónica como instrumento estrella. En primer lugar, su grabación más conocida, Pan American Blues. Se trata de una melodía que imita el movimiento de la locomotora de un tren a toda velocidad. El Pan-American existió realmente: trazaba su recorrido entre Cincinatti (Ohio) y Nueva Orleans entre los años 1921 y 1971.

Otra muestra de su habilidad con la armónica es este John Henry, un tema del folklore muy popular en aquella época.

El condado de Tennessee al que pertenece Nashville, Davidson, da nombre a Davidson County Blues.

Ahora una grabación de blues en la que podemos escuchar su voz, Black Man Blues.

Termino con Muscle Shoals Blues, dedicada a Muscle Shoals (Alabama).

 

Jeannie Seely, una fiel seguidora del Opry

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Marilyn Jeanne Seely nació en Pennsylvania en 1940. Su interés por la música procedía de sus padres: él tocaba el banjo y ella era cantante aficionada, por lo que desde muy pequeña se acostumbró a escuchar el Grand Ole Opry en casa.

Su primer trabajo relacionado con la música fue como compositora en el sello 4 Star Records, famoso por haber descubierto a Patsy Cline. En California conoció a quien sería su marido, que le convenció de que se instalara en Nashville para proseguir su carrera. En 1965 llegó a la meca de la música country y su primera grabación, Don’t Touch Me, se convirtió en un éxito que le valió un Grammy y la invitación formal a formar parte del Opry. Dos años después ingresó en esa institución –el pasado mes de septiembre se celebró un concierto en su honor para festejar sus 50 años, un hito que solo han conseguido dos mujeres más, Loretta Lynn y Connie Francis–. En 1969 fichó por Decca Records. Su popularidad no paraba de crecer y multitud de artistas grababan sus canciones.

Hoy, Seely sigue residiendo en Nashville y continúa en activo, aunque ya no con la visibilidad de antaño. El pasado mes de enero sacó el álbum Written in Song.

Os dejo con su canción más conocida, Don’t Touch Me. El tema había sido escrito por su marido Hank Cochran, autor de clásicos del sonido Nashville como I Fall to Pieces de Patsy Cline o Make the World Go Away de Eddy Arnold (ambas escuchadas aquí). En un primer momento Buck Owens se mostró interesado en grabarla pero Cochran se la ofreció primero a su mujer, ya que consideraba que era más adecuada para una voz femenina. La grabación data de 1966.

Ese mismo año Wilma Burgess hizo su propia versión.

Tammy Wynette la incluyó en su disco de debut Your Good Girl’s Gonna Go Bad (1967).

Lorrie Morgan en War Paint (1994).

Por último, escuchemos a George Jones en It Don’t Get Any Better than This (1998).

Ray Pillow, cantante y publicista musical

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Ray Pillow nació en Virginia hace 80 años. De adolescente, tenía muy claro que lo suyo era la música y, tras su breve paso por la Marina, actuó por primera vez en una radio local de Virginia, donde sustituyó a un miembro de la banda de su tío que estaba enfermo. Los aplausos que recibió y el ánimo de su pariente le convencieron de iniciar una carrera por su cuenta.

Con poco más de 20 años, llegó a Nashville y se le vio en el Grand Ole Opry. En 1966 ingresó en aquella institución como miembro de pleno derecho, y hoy es uno de los más veteranos de la llamada “catedral de la música country“. Sus primeras grabaciones datan de 1965, y su popularidad fue casi inmediata gracias a sus dúos con Jean Shepard. Desde 1994, pertenece también al Salón de la Fama de la Música Country de Virginia.

Sin embargo, su marca más profunda en este género la ha dejado como publicista y productor. Fundó la compañía Sycamore Records y después trabajó en el departamento artístico de Capitol Records, como encargado de descubrir a nuevas promesas (fue él quien catapultó a la fama a intérpretes como Lee Greenwood).

Escuchemos uno de sus singles, Reconsider Me (1969). Se trata de una balada a medio camino entre el country y el soul, escrita por Margaret Lewis y Mira Smith. Tal como sugiere el título, la letra versa sobre las segundas oportunidades. El protagonista ruega a su pareja que reconsidere volver con él.

Este mismo año la grabó Johnny Adams. Escuchemos su versión, a la que da un particular estilo de rhythm and blues, tan en boga aquellos años.

A sus veinte años, la promesa John Wesley Ryles la interpretó en 1971.

Una de las versiones más exitosas del tema se la debemos a Narvel Felts en 1975.

Dayna Kurtz se encargó de descubrir este tema a una nueva generación. Su versión es de 2013.

Chiseled in Stone. Vern Gosdin y Max D. Barnes, 1988

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Hace poco más de tres años, la revista Rolling Stone publicó una lista con las 40 canciones country más tristes de todos los tiempos. Esta que vamos a escuchar aparecía hacia la mitad de la tabla.

Chiseled in Stone, obra de Vern Gosdin y Max D. Barnes, fue grabada por el primero en su disco homónimo. Su versatilidad vocal le valió el apelativo de “la voz” y su estilo ha sido comparado, yo creo que muy acertadamente, con el del mismísimo George Jones. El tema mereció el premio a la mejor canción en la Asociación de Música Country.

La letra comienza sobre seguro, con una típica discusión de pareja. Él se va al bar, donde un hombre mayor le dice que, aunque no lo crea, es afortunado porque la vida puede llegar a ser mucho más cruel: “No conocerás la tristeza hasta que no te enfrentes a la vida solo, no conocerás la soledad hasta que no esté cincelada en piedra”, le advierte, y uno ve ya la lápida que al final nos aguarda a todos.

Vamos con la grabación de Vern Gosdin de 1988.

Chris Young, flamante miembro del Grand Ole Opry desde este mismo mes, también la ha versionado.