Terri Clark, una canadiense enamorada del country

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En 1968 nacía en Quebec nuestra protagonista de hoy. Desde muy pequeña se entusiasmó con el country, en parte por tradición familiar: sus abuelos habían sido cantantes de este estilo en Canadá y habían llegado a trabajar con Johnny Cash y George Jones, y su madre hizo también sus pinitos en la música folk.

Su ilusión por trasladarse a Nashville se vio satisfecha en 1994. Al año siguiente, firmó su primer contrato con Mercury Records, sello en el que publicó seis álbumes: Terri Clark, Just the Same, How I Feel, Fearless, Pain to Kill y Life Goes On. Desde 2004 es miembro del Grand Ole Opry (es la primera mujer canadiense en conseguir ese honor). Su último trabajo lleva por título Some Songs (2014). El éxito de este disco, y de los otros dos que ha sacado en esta década, no es comparable sin embargo al que alcanzaron sus primeras obras, y eso que ahora presenta uno de los programas con mayor solera de country, Country Gold, tarea en la que sustituyó a Randy Owen, el legendario miembro de Alabama.

Su single de debut, Better Things to Do, que sigue la línea del country clásico, llegó al número tres de las listas. Se trata de un tema de 1995 escrito por Tom Shapiro, Chris Waters y la propia Clark, y pertenece a su primer disco, Terri Clark. Una mujer se niega a dejarse arrastrar por la tristeza a causa de una ruptura sentimental y afirma que “tiene mejores cosas que hacer”.

 

Craig Morgan, un veterano del ejército dedicado al country

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Craig Morgan nació en 1964. Tras su paso por la milicia, empezó su carrera musical en 2000, cuando firmó con el sello Atlantic Records, donde se mantendría dos años antes de hacer lo propio con Broken Bow Records. Fue ahí donde cosechó sus mayores éxitos, con los álbumes I love it, My kind of livin’ y Little Bit of Life. En 2008 entró en el Grand Ole Opry. Tras un breve periodo en BNA Records –donde sacó That’s Why (2008)–, actualmente “sirve en las filas” de Black River Entertainment. Su último disco, A Whole Lot More to Me, vio la luz en 2016, y la próxima semana iniciará una gira por distintos puntos de Estados Unidos que le mantendrá ocupado todo el verano.

Escuchemos su único número 1, That’s what I love about Sunday (2004), perteneciente a su disco My Kind of Livin’, su trabajo más vendido. El hecho de que este single llegara a lo más alto de las listas fue todo un regalo para Broken Bow Records, un modesto sello independiente. Como indica su título, en la letra se desgranan todos los buenos recuerdos que traen al protagonista las actividades cotidianas de los domingos, como ir a la iglesia, la siesta en el columpio del porche… Obra de Adam Dorsey y Mark Narmone, esta balada country se inspiraba en situaciones que ambos habían experimentado en la vida real.

Lorrie Morgan, miembro de una saga familiar en el country

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La pasión por la música country de nuestra protagonista le viene de familia: es la hija de George Morgan, cuya biografía ya apareció en River of Country.

Lorrie Morgan, cuyo nombre real es Loretta Lynn Morgan –en homenaje a Loretta Lynn–, nació en Nashville en 1959. A los 13 años debutó en el Grand Ole Opry, institución en la que entraría a la temprana edad de 25. Tras la muerte de su padre, cuando ella contaba con 16 años, se hizo cargo de su grupo y se consagró por entero al country. En 1979 sacó su primer single, Two People in Love, sin demasiado éxito. Los 90 fueron la década en la que más brilló, sobre todo a raíz de sus discos Something in Red (1991), Watch Me (1992) o War Paint (1994). Su último trabajo ha sido Letting Go… Slow (2016).

A lo largo de su carrera, Lorrie Morgan ha conseguido tres números 1. Escuchemos el primero de ellos. Five Minutes se coló en las listas en 1990, año en el que avasallaron las voces masculinas de Alan Jackson, Garth Brooks o Clint Black, entre otros. El tema fue escrito por Beth Nielsen Chapman el año anterior y Lorrie Morgan lo incluyó en su primer disco, Leave the Light On. La letra se centra en el final de una relación: la chica concede a su pareja un ultimátum de cinco minutos para recomponerla antes de abandonarlo.

Enjaulados (V)

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El autor que más discos country ha grabado en prisiones también pasó por una de ellas por delitos menores relacionados con la posesión de drogas. Durante su juventud, Johnny Cash, que de niño había mostrado una gran religiosidad, se dejó seducir por el mundo de las drogas.

Al principio, según cuenta en su autobiografía, lo hizo para mantener su enloquecido ritmo de giras y conciertos, pero terminó siendo un problema de adicción. Johnny tenía la costumbre de esconder pequeñas cantidades de droga en la funda de su guitarra. En una ocasión, en 1965, a la vuelta de un viaje a México, los agentes de aduanas de Texas descubrieron la mercancía y fue obligado a pagar una multa de 1.000 dólares. Ese mismo año una patrulla de policía le sorprendió con un cierto número de pastillas y pasó la noche en los calabozos de de Starkville. Cuando sucedieron los hechos, Johnny Cash estaba paseando por un jardín, así que tiró de sentido del humor y compuso una canción relatando el incidente diciendo que le habían detenido por recoger flores.

Escuchemos Starkville City Jail, que aparece en At San Quentin (1969).

Durante sus últimos años, la vida de Hank Williams fue un escalonado descenso a los infiernos. Sus dolores de espalda le llevaron a abusar del alcohol y de tranquilizantes como la morfina. En aquellos tiempos era más fácil conseguirla, sobre todo si se daba, como le pasó a él, con un “médico” como Toby Marshall, que ya había sido condenado por estafa y que le sumistraba cantidades escandalosas de medicamentos. El 11 de agosto de 1952 Hank fue expulsado del Grand Ole Opry por sus problemas con el alcohol y las drogas, y seis días más tarde fue detenido en Alabama por desórdenes en un hotel. Al día siguiente, un amigo suyo pagó la fianza de 10 dólares y quedó en libertad.

Escuchemos un éxito suyo de 1951, Lonesome Whistle, que habla de dos de los temas más recurrentes en el country clásico, los trenes y las prisiones. La escribió junto con Jimmie Davis, que además fue gobernador de Louisiana.

Crece la familia del Salón de la Fama

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Uno de los mayores honores en la música country es ser nombrado miembro de su Salón de la Fama. El pasado 5 de abril se anunció la terna agraciada de este año, que se sumará a los 130 nombres que ya forman parte de él, desde que abriera sus puertas en 1961. El encargado del anuncio fue Vince Gill, miembro desde 2007. ¿Quiénes protagonizarán la ceremonia de ingreso de este otoño? A saber:

Jerry Reed (cuya biografía podéis ver aquí) es el único miembro de este año ya fallecido –en 2008–. Chet Atkins, nada menos, solía referirse a él como el mejor guitarrista del mundo. También hizo sus pinitos en la gran pantalla, sobre todo en películas de carácter comercial junto a Burt Reynolds.

The Unbelievable Guitar and Voice of Jerry Reed (1967) fue el primer disco de este guitarrista. A él pertenece Guitar Man, sobre un tipo que deja su trabajo en un taller para tocar la guitarra en distintos puntos de la geografía estadounidense. El éxito le da la espalda hasta que triunfa en un club de Alabama.

Años más tarde, la grabó Elvis Presley, insistiendo en que Jerry tocara la guitarra.

Se suele decir que “lo bueno de la música country es que siempre cuenta una historia”. Pues bien, el siguiente miembro del Salón de la Fama contribuye a que así sea. Me refiero al compositor Don Schlitz, autor de la letra de temas tan memorables como The Gambler –cantada por Kenny Rogers y uno de los primeros temas que escribió–, Forever and Ever, Amen –popularizada por Randy Travis– o When You Say Nothing At All, grabada por Keith Whitley y Alison Krauss. En Nashville, hay un coqueto café, el Bluebird, con actuaciones country en directo, en el que se considera todo un honor salir al escenario. Don Schlitz fue un habitual casi desde el comienzo.

Midnight Girl in a Sunset Town (1986) fue escrita por Schlitz para el dúo country Sweetheart of the Rodeo, que la grabaría en su álbum de debut. Su protagonista es una chica que vive en una ciudad provinciana que no colma sus inquietudes. Esta “chica de medianoche en una ciudad crepuscular” reza para llegar a ser alguien en la gran ciudad.

Pero el rostro más conocido de este año es Alan Jackson, de 58 años, quien entra en el Salón de la Fama en la categoría de Era Moderna. Su trayectoria es apabullante: más de 20 álbumes –desde que se diera a conocer con Here in the Real World–, más de 60 millones de discos vendidos en sus 27 años de carrera profesional y canciones tan emblemáticas como Chattahoochee o Midnight in Montgomery. También es miembro del Grand Ole Opry y ha hecho incursiones en el gospel y el bluegrass.

Escuchemos Freight Train, de su álbum homónimo de 2010. Escrita por el compositor canadiense Fred Eaglesmith, el narrador confiesa querer ser un tren de mercancías para llegar rápidamente al lugar donde vive su novia.

Linda on My Mind. Conway Twitty, 1975

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No hay duda de que Conway Twitty es uno de los grandes que ha dado el country. No deja de ser sorprendente, por tanto, que se le cerraran las puertas del Grand Ole Opry. Tras You’ve Never Been This Far Before, que ya escuchamos aquí, compuso, dos años después, otra de sus canciones más recordadas, Linda on My Mind.

Un hombre no puede evitar pensar en Linda, su amor de juventud, de la que sigue prendado, pero ninguno de los dos se atreve a dar el paso, porque Linda es amiga de su mujer. La versión original de Conway Twitty pertenece al disco homónimo y se mantuvo nada menos que ocho semanas como número 1.

Ese mismo año –1975– Ronnie Milsap la incluyó en Night Things.

En All-American Country, un recopilatorio que apareció en 2000, encontramos esta versión de Faron Young, que había muerto cuatro años antes.

La hija del autor, Kathy Twitty, también la ha grabado.

John Anderson, del rock al country

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Nuestro personaje del día nació hace 62 años en Florida. Sus primeras influencias no llegaron del universo country, sino del rock y, más concretamente, de Jimi Hendrix o los Rolling Stones. De hecho, llegó a fundar su propio grupo rock siendo adolescente. Pero cuando descubrió a George Jones o Merle Haggard se inclinó por el country y no dudó en trasladarse a su capital sentimental, Nashville. Se introdujo en el Grand Ole Opry por un trabajo que nada tenía que ver con la música, como reparador del techo de su sede, el Ryman Auditorium.

A finales de los 70, comenzó su carrera al firmar con la Warner Bros. Records. De apabullante éxito en las décadas de los 80 y 90 gracias a su sonido “neotradicional”, entonces tan en boga, su estrella se fue apagando poco a poco. En 2014 entró a formar parte del Salón de la Fama de Compositores de Nashville. Su último trabajo lleva por título Goldmine (2015).

Escuchemos el primero de sus cinco números 1, Wild and Blue (1982), de su disco homónimo, el que más satisfacciones le ha deparado en su carrera. El tema fue compuesto por John Scott Sherrill.

Hank Williams Jr. lo incluyó en Major Moves (1984).

Lucinda Williams interpretó esta canción en directo en 1989.

El grupo de country alternativo –o AmericanaFreakwater hizo otra versión en Dancing Under Water (1991).

Alan Jackson acentuó la faceta bluegrass del tema en su disco The Bluegrass Album (2013).

 

Disco del mes (marzo)

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Este mes ha llegado el momento que todos los fans de Josh Turner estaban esperando. Cinco años después de su último trabajo, Punching Bag, el pasado 10 de marzo salió al mercado Deep South, su sexto álbum de estudio, editado por MCA Nashville.

El disco, compuesto por once temas, es una constante declaración de amor a la región donde nació, Carolina del Sur, hace 39 años. Para muestra, su título, Deep South, al igual que la canción que lo abre. El primer single, Lay Low, que podéis escuchar aquí, apareció en septiembre de 2014, y el segundo, Hometown Girl, que os dejo aquí, en mayo de 2016.

Como veis, Turner, el cantante de la voz profunda, se ha hecho de rogar, pero el resultado no ha defraudado. Fiel a su sonido tradicional, supone también un soplo de aire fresco, que llega quince años después de su debut en el Grand Ole Opry, cuando saltó a la fama con su antológica interpretación de Long Black Train.

La canción que abre el disco, Deep South, prepara el terreno para lo que vendrá después. Escrita por el propio Turner, el protagonista se muestra orgulloso del modo de vida sureño.

Never Had a Reason ha sido escrita por Justin Ebach, Steven Dale Jones y Brad Tursi. Un hombre, que nunca ha encontrado una razón para vivir en pareja, finalmente la halla.

Where the Girls Are es una canción escrita por Al Anderson, Ben Daniel y Brandon Kinney que invita a olvidarse de las preocupaciones cotidianas y disfrutar al lado de “donde están las chicas”.

Deep South en Amazon

 

Hal Ketchum, cantante y pintor a tiempo parcial

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En 1953 nacía en Nueva York Hal Michael Ketchum. Allí despuntó como intérprete de rhythm and blues, aunque lo suyo era el country. A punto de cumplir 30 años, se trasladó a Texas, una tierra mucho más propicia para triunfar en este estilo.

Su álbum de debut, Threadbare Alibis, apareció en 1986, pero la popularidad no le tocaría hasta que se desplazara a Nashville. Allí firmó un contrato con Curb Records, sello en el que vio la luz su mayor éxito comercial, Past the Point of Rescue. Al año siguiente publicó su siguiente álbum, Sure Love, que, junto con el éxito alcanzado por Every Little Word, le valieron que el Grand Ole Opry le abriera sus puertas como miembro en 1994. Por si fuera poco, en 2002 expuso su obra pictórica en una muestra en Santa Fe (Nuevo México), confirmando que es un artista multidisciplinar. Su último trabajo, I’m the Trobadour, apareció en octubre de 2014.

Vamos con uno sus primeros singles, Past the Point of Rescue, de su álbum homónimo de 1991. Compuesto por el irlandés Mick Hanly, habla de un tipo que desea que su pareja vuelva a su lado para librarle de su desesperación, pero, en el fondo, duda de que a esas alturas pueda ser rescatado. Os dejo con la versión de Hal Ketchum.

Unos años antes la cantante irlandesa Mary Black había alcanzado visibilidad internacional con su álbum No Frontiers (1989), en el que grabó esta canción.

El grupo Dixie Chicks hizo lo propio en Little Ol’ Cowgirl (1992).

Termino con dos versiones folk. En la primera, John Wright se acompaña del fiddle en un directo en Vredenburg (Países Bajos).

Celtic Thunder, un grupo irlandés fundado en 2007, también la ha versionado.

 

Sammi Smith, la representante femenina del outlaw country

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Jewel Faye Smith nació en California en 1943. Su infancia transcurrió, no obstante, en lugares donde el country ha germinado con más fuerza, como Oklahoma, Texas, Arizona o Colorado. A los 11 años hizo sus primeros pinitos como cantante y, a los 24, un miembro del grupo de Johnny Cash se fijó en ella. Gracias a él pudo firmar un contrato con Columbia Records, comenzando así su carrera profesional.

A finales de los 60 disfrutó de cierto éxito con sus grabaciones, pero este no fue nada comparado al que consiguió con su versión de Help me make it through the night, tema escrito por Kris Kristofferson (aquí podéis ver la entrada dedicada a este clásico), y por el que fue galardonada con el premio al mejor single del año en la Asociación de Música Country, así como con un Grammy por su interpretación.

Smith conseguiría dos Top 10 en las listas, el segundo por una versión del gran Merle Haggard, Today I Started Loving You Again, que grabó en 1975 (aquí podéis ver la entrada correspondiente). Durante la década de los 80 se fue alejando cada vez más del mundo de la música y, aunque hizo alguna aparición esporádica en el Grand Ole Opry, no volvió a recuperar la popularidad de los 70. Murió en Oklahoma en 2005.

Escuchemos I’ve Got To Have You, compuesta por Kris Kristofferson y grabada por Sammi Smith en Something Old, Something New, Something Blue (1972).