Ray Pillow, cantante y publicista musical

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Ray Pillow nació en Virginia hace 80 años. De adolescente, tenía muy claro que lo suyo era la música y, tras su breve paso por la Marina, actuó por primera vez en una radio local de Virginia, donde sustituyó a un miembro de la banda de su tío que estaba enfermo. Los aplausos que recibió y el ánimo de su pariente le convencieron de iniciar una carrera por su cuenta.

Con poco más de 20 años, llegó a Nashville y se le vio en el Grand Ole Opry. En 1966 ingresó en aquella institución como miembro de pleno derecho, y hoy es uno de los más veteranos de la llamada “catedral de la música country“. Sus primeras grabaciones datan de 1965, y su popularidad fue casi inmediata gracias a sus dúos con Jean Shepard. Desde 1994, pertenece también al Salón de la Fama de la Música Country de Virginia.

Sin embargo, su marca más profunda en este género la ha dejado como publicista y productor. Fundó la compañía Sycamore Records y después trabajó en el departamento artístico de Capitol Records, como encargado de descubrir a nuevas promesas (fue él quien catapultó a la fama a intérpretes como Lee Greenwood).

Escuchemos uno de sus singles, Reconsider Me (1969). Se trata de una balada a medio camino entre el country y el soul, escrita por Margaret Lewis y Mira Smith. Tal como sugiere el título, la letra versa sobre las segundas oportunidades. El protagonista ruega a su pareja que reconsidere volver con él.

Este mismo año la grabó Johnny Adams. Escuchemos su versión, a la que da un particular estilo de rhythm and blues, tan en boga aquellos años.

A sus veinte años, la promesa John Wesley Ryles la interpretó en 1971.

Una de las versiones más exitosas del tema se la debemos a Narvel Felts en 1975.

Dayna Kurtz se encargó de descubrir este tema a una nueva generación. Su versión es de 2013.

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Chiseled in Stone. Vern Gosdin y Max D. Barnes, 1988

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Hace poco más de tres años, la revista Rolling Stone publicó una lista con las 40 canciones country más tristes de todos los tiempos. Esta que vamos a escuchar aparecía hacia la mitad de la tabla.

Chiseled in Stone, obra de Vern Gosdin y Max D. Barnes, fue grabada por el primero en su disco homónimo. Su versatilidad vocal le valió el apelativo de “la voz” y su estilo ha sido comparado, yo creo que muy acertadamente, con el del mismísimo George Jones. El tema mereció el premio a la mejor canción en la Asociación de Música Country.

La letra comienza sobre seguro, con una típica discusión de pareja. Él se va al bar, donde un hombre mayor le dice que, aunque no lo crea, es afortunado porque la vida puede llegar a ser mucho más cruel: “No conocerás la tristeza hasta que no te enfrentes a la vida solo, no conocerás la soledad hasta que no esté cincelada en piedra”, le advierte, y uno ve ya la lápida que al final nos aguarda a todos.

Vamos con la grabación de Vern Gosdin de 1988.

Chris Young, flamante miembro del Grand Ole Opry desde este mismo mes, también la ha versionado.

 

Justin Tubb, herencia country en su ADN

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El hijo de Ernest Tubb llevaba el country en la sangre. Su padre, “el trovador de Texas”, había sido uno de los grandes del género en los años 40 y 50 del pasado siglo. A mediados de esa última década, el joven Tubb se asoció con otra cantante de la que ya hemos hablado aquí hace unos días, Goldie Hill, y fue entonces cuando se dio a conocer y consiguió actuar en el Grand Ole Opry. Aunque grabó algunas canciones que le reportaron cierta fama, destacó más como compositor y escribió algunos éxitos, el mayor de los cuales fue Lonesome 7-7203, interpretado por Hawkshaw Hawkins (ya escuchado aquí). Aunque siguió en activo hasta principios de los 80, su estrella se había apagado tiempo atrás, ya que su estilo no conectaba con los cambios que se estaban produciendo en el country. Tras su muerte en Nashville en 1998, salió al mercado un recopilatorio de dúos grabados con su padre, Just You and Me, Daddy. Los Tubb, por cierto, se siguen dedicando a la música.

Desempolvemos ya la primera entrada en las listas de Justin Tubb (junto con su compañera profesional de esos años, Goldie Hill). Looking Back to See es una alegre canción country, grabada en 1954, que llegó al cuarto puesto de las listas. Escrita por Jim Ed Brown y Maxine Brown, nos presenta los ingenuos albores de una relación: “Me di la vuelta para mirar si tú te habías dado la vuelta para mirar…”.

Esos compositores también formaron un grupo llamado The Browns, que incluyó el tema en su disco de debut Jim Edward, Maxine y Bonnie Brown (1957), nombres de sus tres miembros.

En 1962 un joven George Jones la grabó con Margie Singleton.

Y nos despedimos con otra versión. A principios de los 70, Buck Owens colaboró con Susan Raye y, entre las canciones que grabaron al alimón, se encontraba esta.

Stu Phillips, un cantante country y episcopaliano

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Stu Phillips, nacido en Montreal en 1933, creció escuchando el Grand Ole Opry, lo que le inoculó su afición por la música country. A muy temprana edad formó su primer grupo musical y empezó a hacer sus pinitos como locutor de radio. De las ondas dio el salto a la televisión, donde también presentó programas musicales. En 1965 su país natal se le quedó pequeño y decidió instalarse en la meca de la música country, Nashville.

Allí entró en contacto con la RCA, que tenía a Chet Atkins como productor, y decidieron contratarle. Phillips consiguió hacer realidad su sueño cuando en 1967 entró en el Grand Ole Opry (fue el segundo canadiense en conseguirlo, tras Hank Snow 17 años antes). Dispuso de programa de radio propio y su creciente popularidad posibilitó que hiciera giras por numerosos países europeos con igual fortuna.

A principios de los 80 emprendió los estudios para convertirse en ministro de la iglesia episcopal, de la que es miembro, sin descuidar sus actuaciones en el Opry. En 1993 fue nombrado miembro del Salón de la Fama de la música country de Canadá. Su último disco antes de su retiro llevaba por título You Love the Hurt Away (1998). Actualmente vive en Nashville.

Escuchemos uno de sus mayores éxitos en Estados Unidos, grabado poco después de llegar a Nashville en 1966. Braceros hace referencia a los trabajadores mexicanos que se ganan la vida en la frontera de California, Arizona o Texas. La letra denuncia sus dificultades para conseguir trabajo, más teniendo en cuenta su origen: “En California los guardas de la frontera te avisan de que los permisos de trabajo son difíciles de conseguir, en Arizona dicen que no necesitan muchos braceros este año”. Como curiosidad, la letra mezcla el inglés y el español: “Not mucho dinero for you, poor bracero”.

 

Una estrella en alza

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En alguna ocasión os he comentado que en la música country actual no todo es música que coquetea con el pop para concitar el mayor número de adhesiones. También hay solistas y grupos que mantienen la esencia del country clásico. Chris Stapleton es uno de los primeros nombres que se me vienen a la cabeza, pero, desde luego, no el único.

Hoy os voy a hablar de Mo Pitney, un joven cantante –tiene solo 24 años y lleva tres dedicado plenamente a la música– nacido en Illinois. Su talento se manifestó de forma precoz: a los 6 años ya tocaba la batería y a los 12 la guitarra, sin que la escayola que tenía en ese momento coerciera su arte. Formó un grupo de bluegrass con sus amigos y sus ansias por seguir aprendiendo le llevaron a tocar el banjo. Cuando descubrió la música de Keith Whitley y de otros neotradicionalistas, supo que ese estilo era el suyo.

Un amigo le animó a trasladarse a Nashville, donde sedujo a las discográficas que apostaban por los jóvenes talentos. En 2014 fichó por Curb Records y, en octubre de 2016, apareció su disco de debut, Behind This Guitar, en el que se incluían sus dos primeros singles, Country y Boy and a Girl Thing. Este año ha aparecido el tercer single del álbum, Everywhere.

Su primer single, Country, vio la luz en 2014. Pitney la escribió en colaboración con dos veteranos, Bill Anderson y Bobby Tomberlin, y en su letra definió el magnetismo que ejerce la música country.

Su segundo single, Boy and a Girl Thing, es obra del propio Pitney junto a Don Sampson. La letra describe el primer amor de una pareja adolescente.

En febrero de este año pudimos disfrutar de su tercer single, Everywhere. Os dejo con él.

Escuchemos ahora la canción que da título al disco, Behind This Guitar, de carácter autobiográfico: “Tras esta guitarra sólo un chico que tenía un sueño en su corazón, un tipo que no puede creer que haya llegado tan lejos”.

En junio de 2014 Mo Pitney fue invitado al Grand Ole Opry y una de las canciones que interpretó fue Clean Up on Aisle 5. La letra nos presenta a un hombre que se encuentra casualmente con su ex pareja y no puede evitar que las lágrimas afloren a sus ojos. Tiene un aire al clásico Crying, de Roy Orbison.

 

Jesse McReynolds, Mandolin Man

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Jesse Lester McReynolds nació en 1929 en Virginia, en una familia devota de la música tradicional (su abuelo participó en las primeras grabaciones de country, las de Bristol de 1927).

Su carrera estuvo indisolublemente ligada a la de su hermano Jim, dos años mayor que él y con quien empezó a actuar en 1947 con el nombre The McReynolds Brothers. Siendo ya uno de los mejores dúos de bluegrass, en 1951 se unieron a Larry Roll, adoptaron el nombre artístico The Virginia Trio e hicieron sus primeras grabaciones, una colección de canciones góspel. Demasiado joven todavía para participar en la Segunda Guerra Mundial, sí que fue llamado a la de Corea, donde coincidió con un bisoño Charlie Louvin –el de The Louvin Brothers–, con quien fundaría Dusty Roads Boys, un grupo que solía actuar para las tropas allí destacadas.

Jesse no descuidó su carrera artística en Corea. Siempre que tenía un permiso, aprovechaba para seguir grabando discos. A su vuelta, los McReynolds continuaron tocando juntos, ya con el nombre de Jim & Jesse, hasta la muerte de Jim en 2002 (ver entrada Hasta que la muerte los separó), cuando continuó su carrera en solitario. El mayor éxito de ambos llevaba por título Diesel on My Tail (1967).

Jesse, uno de los mejores mandolinistas que haya existido jamás, fue apodado Mandolin Man. En 1964 ingresó con su hermano en el Grand Ole Opry, de donde es hoy su miembro más veterano tras la muerte de Ralph Stanley en junio de 2016.

Como muestra de su maestría a la mandolina, escuchemos su interpretación de una conocida canción de Roy Acuff, Night Train to Memphis.

En 2012 participó en el festival de bluegrass de Nashville y, junto a The Virginia Boys, interpretó Deep Elem Blues. Se trata de una canción cuya primera grabación data de los años 30.

Por último, esta actuación de Standing on the Mountain es de 2015. La narra un hombre que pide matrimonio a una muchacha que finalmente no se presenta a la boda. “Acabo de ver a un pájaro hablando con un oso, se estaban riendo de cómo me dejó plantado”, dice.

Ernest Ashworth, la estrella radiofónica

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Ernest Bert Ashworth nació en 1928 en Alabama. Su vocación era la radio y su destino estaba en el country. Empezó como locutor en una emisora de su ciudad natal y, en 1949, se trasladó a Nashville, donde prosiguió su trabajo en las ondas, lo que lo llevó a firmar su primer contrato con Acuff-Rose Music (la discográfica de Hank Williams y, por tanto, la meca del country en aquel momento).

Aunque al principio no destacó como cantante, sí lo hizo como compositor, y nombres tan emblemáticos como Carl Smith, Little Jimmy Dickens o Johnny Horton grabaron sus temas. En 1960 fichó por Decca Records, y posteriormente por Hickory Records, lo que revitalizó su carrera. En 1963 le llegó su mayor éxito con Talk Back Trembling Lips, que luego escucharemos. Gracias sobre todo a este éxito, entró en el Grand Ole Pry en 1964. Pero Ernie Ashworth también fue empresario, y llegó a comprar dos emisoras de radio. En 1992 entró al Salón de la Fama de la Música de Alabama, y mantuvo su presencia en el Grand Ole Opry con intervenciones regulares hasta su muerte en 2009.

Como os decía antes, vamos con el único número 1 de su carrera, Talk Back Trembling Lips, de John D. Loudermilk. El narrador se dirige a distintas partes de su cuerpo: a sus labios y piernas temblorosos (para que mantengan la compostura y no dejen traslucir a su pareja su completa rendición ante su amor) y a su corazón (para que no le deje saber que se está rompiendo en dos). Aquí va la versión original de Ernest Ashworth.

El mismo año la grabó Johnny Tillotson y consiguió uno de los últimos éxitos de su carrera.

Esta versión de George Jones presume de un ritmo un poco más rápido.

En 1990 Becky Hobbs la redescubrió a un público más joven.

El abuelo de la música country

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Si no fuera por el banjo, no cabe duda de que el country, el folk o el bluegrass perderían gran parte de su esencia. Por eso, y con motivo de la publicación en Estados Unidos de su biografía, escrita por su bisnieto Mike Doubler con el título Dixie Dewdrop: The Complete Uncle Dave Macon Story, hoy nos vamos a fijar en uno de los primeros virtuosos de este instrumento.

Nos referimos, sí, a Uncle Dave Macon, apodado The Dixie Dewdrop (“La gota de rocío de Dixie”). Nacido en 1870 como David Harrison Macon en un pequeño pueblo de Tennessee, su padre había sido capitán confederado en la Guerra de Secesión. Cuando contaba 13 años, su familia se trasladó a Nashville –que todavía, claro, no era la capital de la música country– para regentar un hotel, frente al cual su padre sería asesinado años después.

Nuestro protagonista fundó entonces una compañía de transporte de ganado en otra ciudad de Tennessee, que se vio obligado a cerrar tras la Primera Guerra Mundial por la competencia de los camiones y el ferrocarril.

Macon actuaba aquí y allá a su aire, sin plantearse dedicarse a ello de forma profesional. Tras la quiebra de su empresa, parecía el momento propicio y así fue como, a sus más de 50 años, nació la leyenda de uno de los mejores intérpretes de banjo de todos los tiempos. En palabras del historiador de la música Charles Wolfe, “si la gente llama a Jimmie Rodgers el padre de la música country, entonces Uncle Dave Macon debería ser el abuelo de la música country“.

Tras unirse al intérprete de fiddle Sid Harkreader, su destreza llegó a oídos de los dueños del Ryman Auditorium (lo que sería la sede del Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte hasta su muerte y de la que sería su primera superestrella), y ya en 1927 formó su propio grupo, The Fruit Jar Drinkrers.

Había hecho algunas grabaciones para Vocalion en 1924, pero su carrera discográfica tomó impulso en 1930 cuando firmó con Okeh Records. En 1935 realizó para Bluebird Records sus famosas grabaciones con otros pioneros del country, The Delmore Brothers.

En total, hay registradas unas 170 grabaciones de Dave Macon entre los años 1924 y 1938. Nuestro hombre siguió al pie del cañón hasta semanas antes de su muerte en 1952 y, como prueba de su popularidad, a su funeral asistieron más de 5.000 personas, entre ellas Roy Acuff, Bill Monroe o el director del Grand Ole Opry, George D. Hay. Con carácter póstumo, el Salón de la Fama de la música country le abrió sus puertas en 1966.

Escuchemos ya algunas de sus grabaciones más emblemáticas.

En Way Down the Old Plank Road, grabada para Vocalion en 1926, Sam McGee lo acompaña a la guitarra.

Otro de sus grandes éxitos fue Soldier’s Joy, con Sid Harkreader al violín o fiddle.

Keep My Skillet Good and Greasy es un buen ejemplo de sus canciones optimistas, que le servían para luchar contra la depresión que le acechó toda la vida.

En la letra de Sail Away Ladies se dice que no vale la pena sentarse y llorar, solo hay que navegar y olvidarnos de nuestros problemas.

Una de las canciones gospel más conocidas es Rock of Ages. “Roca de los siglos cortada para mí, déjame esconder mi rostro en ti”, dice la letra. Aquí, Uncle Dave Macon la toca al banjo.

Durante la Guerra de Secesión, se hizo muy popular Richmond is a Hard Road to Travel, que hacía referencia a la dificultad de tomar Richmond –segunda capital de los Estados Confederados–. Uncle Dave Macon adaptó la letra a Jordan Am a Hard Road to Travel, aludiendo a la dificultad de cruzar el Jordán.

En 1940 Hollywood hizo una película ambientada en el Grand Ole Opry, titulada precisamente así, Grand Ole Opry, en la que Uncle Dave Macon interpretaba con su hijo Dorris a la guitarra Take Me Back to My Old Carolina Home. Os dejo con esta escena.

Hawkshaw Hawkins, el halcón del country

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Harold Hawkins nació en 1921 en Virginia Occidental. Tras la Segunda Guerra Mundial firmó un contrato con King Records, donde gozó de una notable popularidad con temas como Pan American o Dog House Boogie, y entró en el Grand Ole Opry. Cuando su carrera estaba en lo más alto, murió en el accidente aéreo de 1963 que también le costó la vida a Patsy Cline y Cowboy Copas cuando se dirigían a un concierto.Escuchemos su único número 1, Lonesome 7-7203, que fue, además, su última grabación. Compuesta por Justin Tubb, el single de Hawkins salió solo tres días antes de su fatal accidente. En esta balada un chico cambia su número de teléfono tras separarse de su novia: no puede soportar que siempre que lo llaman sea para preguntar por ella. A él le gustaría que su chica apuntara su nuevo número por si un día cambia de opinión y quiere volver a su lado. ¿Dónde podría localizarlo? Pues en “Solitario 7-7203”.

El compositor, Justin Tubb, señaló que habría sido más apropiado que la cantara una chica, ya que el hombre suele ser el que se tiene que ir tras una ruptura, y por eso se la ofreció en primer lugar a Jean Shepard, la mujer de Hawkshaw. Sin embargo, el sello pensó que el tema ayudaría a relanzar la carrera de éste y, desde entonces, curiosamente, las versiones más conocidas han sido cantadas por hombres.

El actor y cantante Burl Ives la grabó en 1967.

Tony Booth, un representante del sonido Bakersfield, consiguió un gran éxito con su versión de 1972.

El single de debut de Darrell Clanton, en 1983, fue este Lonesome 7-7203.

 

El bluegrass entra en el Opry

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Tras dos años –2015 y 2016– de puertas cerradas en el Grand Ole Opry, la institución ha incorporado en lo que llevamos de 2017 a dos nuevos miembros, Crystal Gayle, noticia de la que ya os di cumplida cuenta aquí, y, dos meses después, al dúo de bluegrass Dailey & Vincent, del que os voy a hablar hoy.

Jamie Dailey y Darrin Vincent actuaban como artistas invitados en el Grand Ole Opry en diciembre del pasado año, cuando fueron sorprendidos por la invitación de Marty Stuart, que ya forma parte de este selecto grupo. La ceremonia efectiva tuvo lugar el 11 de marzo, cuando Jeanny Seely, otra veterana del Opry, que este año celebrará medio siglo como miembro, actuó de maestra de ceremonias.

Durante el acto, los nuevos miembros tuvieron palabras de agradecimiento para otros dúos de bluegrass y de country que les han precedido en este honor, como Jim & Jesse, The Louvin Brothers o los Osborne Brothers. En su discurso, Dailey señaló la gran responsabilidad que supone ser miembro del Opry y reflexionó sobre la verdadera misión del artista: “La gente del público puede estar enferma, pasando por malos momentos, problemas financieros, quién sabe. Nuestro trabajo es salir al escenario e intentar que al final del espectáculo se sientan mejor que cuando entraron; ese es nuestro trabajo donde quiera que vayamos”.

El dúo ha recibido varias nominaciones a los Grammy y ha sido seleccionado tres veces como artistas del año por la Asociación Internacional de Bluegrass. Unos días después de ingresar formalmente en el Opry, como si de una fiesta sin fin se tratara, sacaron nuevo disco, Poets & Patriots.

Aunque estemos en pleno verano, adelantémonos a la Navidad y escuchemos Beautiful Star of Bethlehem, la canción que les lanzó a la fama. El tema pertenece a Christmas Grass Vol. 2 (2004).

Ahora, un ejemplo de gospel-bluegrass, By the Mark, tema que fue merecedor del premio a la mejor grabación gospel por la Asociación Internacional de Bluegrass en 2008. La letra dice: “Conoceré a mi salvador por la marca donde estuvieron los clavos”.

Escuchemos la canción con la que cerraron la velada en el Grand Ole Opry, I´ll Go to My Grave Loving You, que ya constituyera un éxito para The Statler Brothers, un grupo que ejerció gran influencia sobre ellos y a los que versionaron en un disco. Escuchemos la interpretación de Dailey & Vincent en su disco Sing the Statler Brothers (2010).

Finalmente, vamos a disfrutar de un tema extraído de su último disco, Poets and Patriots, That Feel Good Music. En su letra se cita el clásico del bluegrass Cotton Eyed Joe (aquí la podéis escuchar), como un ejemplo perfecto de la música que te hace sentir bien.