Willie Nelson lo hace “a su manera”

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Entre los discos destacados de este mes es difícil decidirse por uno solo, así que hoy os voy a hablar de un trabajo que, desde luego, no podía pasar desapercibido para River of Country, y en la siguiente entrada del álbum de otra leyenda viva del country.

Empezamos por la última obra de Willie Nelson (y su segundo disco de este año: cada vez trabaja más nuestro Willie). El pasado 14 de septiembre apareció My Way, una colección de once canciones en homenaje a Frank Sinatra. Producido por Buddy Cannon y Matt Rollins, ha visto la luz en Legacy Recordings. Ambos iconos, Willie y Frank, se profesaban mutua admiración e incluso trabajaron juntos en una serie de conciertos en un hotel de Las Vegas en 1980; además, grabaron una serie de anuncios para la NASA.

Para Willie Nelson, el Gran Cancionero Americano o Great American Songbook “es un pozo profundo, porque las buenas canciones nunca mueren. Si era buena hace 100 años, lo sigue siendo hoy”. No es la primera vez que Nelson dedica un disco en exclusiva al Great American Songbook. Ya lo hizo, por ejemplo, en Stardust (1978), Night and Day (1999) o, más recientemente, en Summertime: Willie Nelson Sings Gershwin (2016).

En nuestro disco encontramos, por ejemplo, un dúo con Norah Jones, con quien interpreta What is this thing called love, compuesta por otro de los grandes del siglo XX, Cole Porter. Hasta la fecha han aparecido tres singles, que son los primeros que vamos a escuchar.

Cuando se anunció la producción del disco, en julio pasado, pudimos disfrutar ya del primero de ellos, Summer Wind, escrita por Heinz Meier y Johnny Mercer. La canción había aparecido anteriormente en alemán con el título Der Sommerwind, pero fue la interpretación de Sinatra la que le dio fama.

A finales del mes siguiente, llegó I’ll Be Around, obra de Alec Wilder de 1942.

El tercer single lleva por título One for my baby (and one for the road), un clásico de Harold Arlen y Johnny Mercer que apareció en el musical The Sky is the Limit (1943) y que cantó por vez primera Fred Astaire. Posteriormente, Sinatra la grabó en varias ocasiones a lo largo de su carrera.

George e Ira Gershwin escribieron A Foggy Day para la película Señorita en desgracia (1937). Su letra hace referencia a esos días de niebla tan característicos de Londres: “Un día de niebla en Londres me tenía deprimido, pero de repente te vi y a través de la ciudad el sol brillaba por todas partes”, dice.

Otro clásico de la canción nostálgica es It was a very good year, de Ervin Drake (1961), en la que el protagonista recuerda con felicidad distintos momentos de su vida; ahora que ha envejecido, los considera “como el vino añejo”. La grabación de Sinatra le reportó en 1965 un Grammy a la mejor interpretación vocal. Os dejo con la versión de Nelson.

Termino por hoy con el tema más conocido de Sinatra, My Way, con letra de Paul Anka basada en la canción francesa Comme d’habitude, que popularizó Claude François. Sinatra la grabó en 1969 y, en 2018, Willie Nelson nos regala esta versión.

Cold, cold heart. Hank Williams, 1951

Es una de las más bellas baladas de amor jamás escritas. La compuso, cómo no, Hank Williams, y es un clásico de tal magnitud que forma parte del Great American Songbook, la selección de canciones populares canónicas americanas.
Fue en 1951 cuando Hank Williams grabó este tema en un disco cuya cara A correspondía a Dear John, que llegó al número 8 de las listas. La canción que hoy nos ocupa fue mucho más lejos. Fue la más escuchada en los honky-tonk (no tardó en alcanzar el número 1) y la crítica musical cayó rendida a sus pies.
Ese mismo año, Tony Bennett presentó una versión pop del tema, con arreglos de Percy Faith, que sirvió para poner la música country al alcance de un público más extenso. En su autobiografía, Bennett cuenta que Williams le llamó por teléfono tras oírla y le espetó: “Tony, ¿por qué has destrozado mi canción?”. En realidad, a Williams le gustaba la canción y solo estaba bromeando.
Luego vendrían las versiones de Louis Armstrong, Aretha Franklin, Norah Jones y muchos más. Incluso el cantante country Freddy Fender, que también cantaba en español, pues había nacido cerca de la frontera con México, hizo la suya propia con el título Tu frío corazón.
La canción nos habla de la frustración que experimenta el autor ante su amor no correspondido. Su chica sufrió una mala experiencia en otra relación y él se pregunta qué puede hacer para liberar su mente llena de dudas y derretir su frío corazón. “Tienes tanto miedo –le dice– que crees que todo lo que hago es un plan perverso”. El final, y aquí viene el spoiler, no es feliz, ya que se da cuenta de que su amor sigue atado a un recuerdo y, cuanto más se preocupa por ella, más se separan. Con esta canción, el country alcanzó unas cotas inimaginables para lo que había nacido como una música rural sin mayores pretensiones.