Steve Earle, el rock y el country se dan la mano

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Stephen Fain Earle nació en Virginia en 1955, aunque muy pronto se trasladó a Texas. Sus inquietudes musicales se despertaron enseguida y, fruto de su carácter rebelde, abandonó los estudios para ir a conocer a su ídolo Townes van Zandt, a quien saludó finalmente en Houston. Luego se trasladó a Nashville con la intención de buscar fortuna en la música country y allí trabajó como bajista del grupo de Guy Clark y como compositor en Sunbury Dunbar. En los inicios de su carrera eran otros los que interpretaban sus canciones.
Su primer disco de corta duración en solitario data de 1982, si bien su primer LP, Guitar Town (ya escuchado aquí), salió cuatro años más tarde. Otro de sus álbumes más populares –del que luego escucharemos uno de sus temas– fue Copperhead Road (1988).
Desde entonces su producción se ha centrado en fusionar el rock y el country con una notable excepción, el disco The Mountain (1999), en el que colabora con el grupo de bluegrass Del McCoury y que fue nominado como mejor álbum bluegrass en los Grammy de 2000.
En 1993 Steve Earle pasó por la cárcel, acusado de posesión de armas, heroína y cocaína. En 2011 publicó una colección de relatos y la novela I’ll Never Get Out of This World Alive (en alusión a una de las canciones de Hank Williams); unos años antes había escrito una obra de teatro acerca de una condenada a muerte en Texas, que llegó a estrenarse en el off-Broadway.
Su último trabajo, Terraplane, apareció en febrero de 2015.
Copperhead Road (1988) es el tema que da título al disco del mismo nombre. Escrita por el mismo Earle, hasta la fecha ha vendido más de un millón de copias. Cuenta la historia de un veterano de Vietnam que recuerda cómo su padre y su abuelo se dedicaban a la destilación ilegal de alcohol durante la Prohibición y ahora él, una vez reincorporado a la vida civil, decide utilizar el lugar para cultivar drogas. Por cierto, si visitáis Tennessee podéis encontrar la carretera Copperhead, rebautizada ahora como Copperhead Hollow.

Guitar Town. Steve Earle, 1986

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Escuchemos hoy algunos fragmentos del disco de debut de Steve Earle, Guitar Town, que vale encuadrar en el country-rock y que obtuvo una popularidad muy resonante cuando salió a la venta. Earle llegó a ser nominado en los Grammy de 1987 por su interpretación de Guitar Town, la canción que da título al disco, candidata a su vez a la mejor canción country.
Grabado en Nashville y editado por MCA, salieron cuatro singles, que escucharemos después. Todas las canciones del disco –un total de 10– fueron escritas por Steve Earle, bien en solitario, bien en colaboración. Earle tuvo, pues, el control, y demostró a la industria lo que era capaz de hacer y que había llegado para quedarse.
El disco, de media hora de duración, se abre con Guitar Town, que llegó al número 7 de la lista Billboard. La letra nos presenta a un hombre cuya pasión por la música ha hecho que esté siempre en la carretera (“en la carretera perdida”, en alusión al clásico de Hank Williams), pero promete a su chica que algún día sentará la cabeza y la llevará con él a la ciudad de las guitarras.

Veamos a Emmylou Harris en directo con los Nash Ramblers desde el Grand Ole Opry.

Goodbye’s All We’ve got Left fue el último single que apareció del disco. Escrita por Steve Earle, habla de una relación en la que “ya no queda sino decirse adiós”.

A su vez, Hillbilly Highway fue su primer single. Earle lo escribió en colaboración con Jinbeau Hinson. La letra cuenta la historia del abuelo del protagonista, que se vio forzado a abandonar su hogar para ganarse la vida en la gran ciudad y poder pagar una educación a su hijo. Ahora el abuelo se revuelve en su tumba cuando ve que el nieto abandona los estudios para dedicarse a la música.

Someday habla de los deseos insatisfechos. El protagonista se queja de que no hay nada que hacer en su pueblo: “Puedes ir al lago y dar la vuelta, vas a la escuela donde aprendes a leer y escribir para que puedas ir al banco a firmar para que tu vida desaparezca”, y sueña con lanzarse algún día a la carretera y no mirar nunca atrás.

Shawn Colvin la incluyó en su álbum Cover Girl (1994), donde la canta con Mary Chapin Carpenter.