Mick Flavin, el representante irlandés del country

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Hace 62 años nacía en una granja de Longford (Irlanda) Mick Flavin, que sintió muy pronto la llamada del country escuchando viejos discos de Hank Williams, George Jones, Tex Ritter o Charley Pride.

Se hizo con una guitarra por cuatro libras y aprendió a tocarla por sí solo. A los 16 años fue contratado por un grupo local, compaginando esa afición con su trabajo de carpintero. En 1986 grabó su primer disco en una edición limitada que se financió él mismo, pero su verdadero éxito le llegó al año siguiente con I’m Gonna Make it After All. En 1988 dio el salto a Inglaterra, donde adquirió una mayor visibilidad, y en 1990 fichó por Ritz Records.

Como ejemplo de la huella que ha dejado en la música country, en 2005 fue nominado al Global Artist Award por la Asociación de la Música Country.

Escuchemos su primer éxito, I’m Gonna Make it After All (1987), perteneciente al álbum homónimo. Un hombre conoce al amor de su vida y confía en que, después de todos los golpes que ha recibido, esa vez lo va a conseguir.

Se trata de una versión de una canción que ya había sido grabada por Johnny Rodriguez en Practice Makes Perfect (1977).

River of Country…¿por qué no?

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Hagamos un alto en nuestro camino de notas musicales para hablar de este blog. Este año –y ya van tres– River of Country participa en los premios 20blogs del diario 20 minutos, que celebran su undécima edición, dentro de la categoría de música en la que participan 153 blogs.

Desde hoy y hasta el 10 de marzo, podéis votar en cada una de las 20 disciplinas, pero recordad: solo vale un voto por categoría. El enlace correspondiente a River of Country es:

http://lablogoteca.20minutos.es/river-of-country-48989/0/

Para votar hay que estar registrado, cosa que podéis hacer en este enlace:

http://www.20minutos.es/usuarios/registro/

Y, a partir de ese momento, podréis elegir vuestro blog favorito en cada una de las 20 categorías del concurso. Hay un premio por cada materia, otro al blog más votado y el premio gordo que el jurado elige entre los 8.305 blogs participantes entre todas las categorías.

Lo bueno que tiene este premio es que da la oportunidad de que conozcáis nuevos blogs antes de tomar vuestra decisión. Al fin y al cabo se trata de eso, de conocer nuevos trabajos y a las personas que hay detrás de ellos.

Para emitir vuestro veredicto, hay que marcar el recuadro preparado a tal efecto en el blog participante. El 7 de abril se comunicarán los finalistas y, nada, que espero contar con vuestro apoyo.

Y, para terminar, escuchemos una canción que Hank Williams escribió en 1952. You Win Again cuenta con innumerables versiones; os dejo con una de las mejores, la de Jerry Lee Lewis de 1957, que fue la cara B de su éxito Great Balls of Fire. Para escribirla, Hank se inspiró en el divorcio de su primera mujer ese mismo año.

Con nombre propio (VI)

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En 2012 aparecía Sweet Annie en el álbum Uncaged, del grupo Zac Brown Band. La canción fue escrita por Zac Brown, Wyatt Durette, Sonia Leigh y John Pierce. Un cantante está cansado de su vida, siempre de gira en la carretera, y le asegura a su pareja que todo su amor es para ella.

Para terminar las canciones dedicadas a nombres de chica, escuchemos un tema de Felice y Boudleaux Bryant, que podemos encuadrar en el rockabilly. Wake up little Susie fue popularizada por The Everly Brothers en 1957. Una pareja de adolescentes va al cine y el chico le promete a los padres de su acompañante que la llevará de vuelta a las 10 de la noche; pero se quedan dormidos durante la proyección y se despiertan a las 4 de la mañana, temiendo la reacción de los padres. Según recordaba Don Everly, el conservadurismo de los años 50 hizo que en algunos lugares de Estados Unidos la canción se prohibiera.

Vamos con un interesante caso de lo que se podría definir como bluegrass progresivo, en el que, junto con los instrumentos típicos del bluegrass, se utilizan otros eléctricos. El trío Nickel Creek sacó Why Should the Fire Die en 2005, y a este álbum pertenece el alabadísimo Anthony. El tema, que incluye el sonido del ukelele, fue compuesto por Sara Watkins.

Waylon Jennings hizo un merecido homenaje al legendario Hank Williams en Are you sure Hank done it this way, que apareció en su álbum de 1975 Dreaming My Dreams. El narrador, vistos los derroteros que está tomando la música country, se pregunta retóricamente: “¿Estás seguro de que Hank lo habría hecho así?” Llama la atención que ya en 1975 hubiera esa sensación de traición a los orígenes puros del country. ¡Me pregunto qué pensaría ahora!

50 años de la Asociación de la Música Country

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En la tarde del 2 de noviembre (noche en España) se celebró en Nashville la ceremonia de entrega de la 50 edición de los Premios de la Asociación de Música Country, cuyas nominaciones os avancé el pasado 3 de octubre.
La gala fue conducida por Brad Paisley y Carrie Underwood, más que acostumbrados ya a su papel de maestros de ceremonias (este su noveno año al frente). Al tratarse de un aniversario tan señalado, la expectación era lógica y, desde luego, la gala no defraudó. Prácticamente ningún artista del country más clásico quiso perderse la cita; al iniciarse la velada, pudimos ver a Vince Gill, Roy Clark, Charley Pride, los componentes de Alabama, Charlie Daniels, Reba McEntire, Dwight Yoakam, Clint Black, Ricky Skaggs, Alan Jackson o Randy Travis, hace poco nombrado miembro del Salón de la Fama de la Música Country.
Como no podía ser de otra forma en esta precampaña electoral, Paisley y Underwood salpicaron la ceremonia de comentarios al respecto. “This election is taking forever and ever, amen”, dijeron para presentar el éxito de Randy Travis Forever and Ever, Amen. Y cuando Carrie Underwood recogió su premio a la mejor vocalista femenina, Brad imitó a Donald Trump diciendo “Rigged”, en alusión a sus declaraciones sobre el supuesto amaño (“rigging”) de los resultados, que no pensaba aceptar.
Uno de los momentos más emotivos fue el homenaje a Dolly Parton, quien se llevó a casa un premio a toda su trayectoria que lleva el nombre de Willie Nelson.
He aquí la lista de los ganadores:
Artista del año: Garth Brooks. Merecido premio para este artista de Oklahoma de 54 años que el pasado mes de septiembre consiguió todo un hito: 7 discos de diamante, a saber: Double Live (21 millones de discos vendidos), No Fences (17 millones), Ropin’ the Wind (14), Sevens (10), The Ultimate Hits (10), The Hits (10) y Garth Brooks (10).
Single del año: Die a Happy Man, de Thomas Rhett. Escrita por el propio Rhett en colaboración con Sean Douglas y Joe Spargur, pertenece al disco de Rhett Tangled Up. El protagonista le dice a su mujer que, aunque lo único que tuviera en la vida fuera su amor, sería suficiente para él: “Si no puedo construirme una mansión en Georgia o conducir un coche deportivo en la costa de California y lo único que tengo es tu mano en mi mano, moriría como un hombre feliz”.

Álbum del año: Mr. Misunderstood, de Eric Church. Entre los álbumes candidatos en esta categoría, fue uno de los primeros en aparecer, en noviembre de 2015 (Storyteller, de Carrie Underwood, se le adelantó solo un mes). Editado por EMI Nashville, consta de 10 pistas, tres de las cuales han salido ya como singles, Mr. Misunderstood, Record Year y Kill a Word. Os dejo con la reseña que le dediqué en el disco del mes de noviembre de 2015.
Canción del año: Humble and Kind. Compuesta por Lori McKenna e interpretada por Tim McGraw, la primera ganó el año pasado este mismo premio por Girl Crush. A diferencia de aquella, esta la ha compuesto en solitario. Se la cedió a Tim McGraw para su nuevo álbum, Damn Country Music, y su single lleva ya unas 900.000 unidades vendidas. La letra habla de la conveniencia de tener buen carácter y ser “humilde y amable”.

Vocalista femenina del año: Carrie Underwood. Después de ocho años consecutivos engrosando el currículum de Miranda Lambert, la racha se rompió en favor de la co-presentadora de la ceremonia.
Vocalista masculino del año: Chris Stapleton. Triunfador absoluto de la pasada edición con su disco de debut Traveller, Stapleton, de 38 años, repite en esta categoría.
Grupo vocal del año: Little Big Town. Por tercer año consecutivo, el premio ha recaído en este grupo fundado en 1998 y formado por Karen Fairchild, Kimberly Schlapman, Jimi Westbrook y Philip Sweet. Wanderlust, su último trabajo, vio la luz en junio.
Dúo vocal del año: Brothers Osborne. Probablemente el premio a estos dos hermanos de Maryland fuera la mayor sorpresa de la noche, ya que después de tres años todo el mundo esperaba que volviera a ganar Florida Georgia Line. “Estábamos sentados detrás de Florida Georgia Line, seguros de que los felicitaríamos al final de la noche”, apuntó T.G. Osborne.
Acontecimiento musical del año: Different for Girls, de Dierks Bentley con Elle King. Pertenece a Black, el útimo disco de Bentley, y su letra incide en la diferente reacción de chicos y chicas tras una ruptura sentimental.

Músico del año: Dan Huff. Este guitarrista, el único de los galardonados nacido en Nashville, ya había sido reconocido con este premio en 2001 y 2004. Acaba de cumplir 40 años de carrera profesional, desde que a los quince se “calzara” su primera guitarra.
Vídeo musical del año: Fire Away, de Chris Stapleton. En un año sin grandes vencedores, Stapleton es el único artista que ha cosechado más de un premio en esta edición. Fire Away pertenece a su disco de debut Traveller, que ya ganó en 2015 como álbum del año. Ahora lo hace uno de sus vídeos.

Artista novel del año: Maren Morris. A sus 26 años, y tras interpretar My Church, comentó emocionada: “No puedo ganar después de cantar. Me voy a derrumbar. El año pasado estaba en un bar viendo la ceremonia. Nunca pensé que como compositora podría estar hoy aquí”.
Escuchemos My Church, que apareció el pasado mes de enero, y en la que se compara la música country con la religión. Habla de Hank Williams y Johnny Cash, y concluye con esta epifanía: “Supongo que esa es mi Iglesia”.

El cine rinde tributo a una diva del country

Original Cinema Quad Poster - Movie Film Posters

Original Cinema Quad Poster – Movie Film Posters


La primera artista femenina que llegó al Salón de la Fama de la Música Country en solitario (Sara y Maybelle Carter lo habían conseguido antes como miembros de un grupo) fue Virginia Patterson Hensley, universalmente conocida como Patsy Cline.
Su figura fue –lo es todavía– tan importante para la música country que, siguiendo la estela del biopic sobre Loretta Lynn Quiero ser libre (1980), el director Karel Reisz filmó en 1985 Sweet Dreams, con Jessica Lange como Patsy Cline (nominada al Oscar por este papel); Ed Harris como su segundo marido, Charlie Dick; y Ann Wedgeworth como su madre. Fue producida por la HBO, creada solo dos años antes.
El título está extraído de uno de los grandes éxitos de Cline (cuya entrada podéis ver aquí), y es su propia voz la que realza la banda sonora, que se sirve de las versiones originales que ella misma grabó.
La película se centra en el período entre 1956 y su muerte en un accidente aéreo a la edad de 30 años, en 1963, justo en la cima de su carrera. Patsy Cline está casada con un hombre mayor, Gerald Cline. Su monótona vida da un giro cuando conoce al vivaz Charlie Dick, con quien se casará en segundas nupcias y vivirá una tempestuosa relación. Tras ver la película, Dick dijo que era una buena obra de ficción, pero no del todo fiel a la hora relatar su matrimonio con Patsy. Charlie moriría en 2015 a la edad de 81 años, pero la verdadera estrella, aquí, es la música de Patsy Cline. Escuchemos, pues, fragmentos de su banda sonora.
La primera canción que aparece es San Antonio Rose, un éxito de los años 30 de Bob Wills. Escuchémosla en la voz de Patsy Cline.

En un momento del guion, se reconoce la importancia de Hank Williams en el country: su productor, al ver la ambición de Cline, le dice: “Así que quieres ser como Kitty Wells”, a lo que Cline responde: “Diablos, no, quiero ser como Hank Williams”. Este es su Lovesick Blues cantado por Patsy.

Ahora, su interpretación de un clásico de Bill Monroe, Blue Moon of Kentucky.

Al inicio del metraje, Patsy Cline consigue un gran éxito con Walking After Midnight (aquí tenéis la entrada que dediqué a este tema). Otro de los grandes éxitos de Patsy de los que ya me he ocupado en River of Country es I fall to Pieces (que podéis escuchar aquí). Y en esta banda sonora tampoco podía faltar la imperecedera Crazy. No está de más volverla a escuchar.

Steve Earle, el rock y el country se dan la mano

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Stephen Fain Earle nació en Virginia en 1955, aunque muy pronto se trasladó a Texas. Sus inquietudes musicales se despertaron enseguida y, fruto de su carácter rebelde, abandonó los estudios para ir a conocer a su ídolo Townes van Zandt, a quien saludó finalmente en Houston. Luego se trasladó a Nashville con la intención de buscar fortuna en la música country y allí trabajó como bajista del grupo de Guy Clark y como compositor en Sunbury Dunbar. En los inicios de su carrera eran otros los que interpretaban sus canciones.
Su primer disco de corta duración en solitario data de 1982, si bien su primer LP, Guitar Town (ya escuchado aquí), salió cuatro años más tarde. Otro de sus álbumes más populares –del que luego escucharemos uno de sus temas– fue Copperhead Road (1988).
Desde entonces su producción se ha centrado en fusionar el rock y el country con una notable excepción, el disco The Mountain (1999), en el que colabora con el grupo de bluegrass Del McCoury y que fue nominado como mejor álbum bluegrass en los Grammy de 2000.
En 1993 Steve Earle pasó por la cárcel, acusado de posesión de armas, heroína y cocaína. En 2011 publicó una colección de relatos y la novela I’ll Never Get Out of This World Alive (en alusión a una de las canciones de Hank Williams); unos años antes había escrito una obra de teatro acerca de una condenada a muerte en Texas, que llegó a estrenarse en el off-Broadway.
Su último trabajo, Terraplane, apareció en febrero de 2015.
Copperhead Road (1988) es el tema que da título al disco del mismo nombre. Escrita por el mismo Earle, hasta la fecha ha vendido más de un millón de copias. Cuenta la historia de un veterano de Vietnam que recuerda cómo su padre y su abuelo se dedicaban a la destilación ilegal de alcohol durante la Prohibición y ahora él, una vez reincorporado a la vida civil, decide utilizar el lugar para cultivar drogas. Por cierto, si visitáis Tennessee podéis encontrar la carretera Copperhead, rebautizada ahora como Copperhead Hollow.

Brenda Lee, Little Miss Dynamite

UNSPECIFIED - JANUARY 01:  (AUSTRALIA OUT) Photo of Brenda LEE  (Photo by GAB Archive/Redferns)

UNSPECIFIED – JANUARY 01: (AUSTRALIA OUT) Photo of Brenda LEE (Photo by GAB Archive/Redferns)


Brenda Mae Tarpley nació en 1944. Auténtica niña prodigio, a los cinco años ganó un concurso de talentos locales, lo que le abrió las puertas de la radio y la televisión. Tenía nueve años cuando murió su padre, y entró de lleno en el mundo de la música para sostener económicamente a su familia. Comenzó a trabajar con Red Foley en su programa Ozark Jubilee, y su primera gran incursión en la escena musical fue en 1956, cuando salió su primer single, una versión del conocido clásico de Hank Williams Jambalaya.
Ese mismo año la Decca Records le hizo un contrato, y al año siguiente grabó Dynamite, cuyo título –unido a su corta estatura– explica el apelativo con el que se la conocería a lo largo de su carrera, Little Miss Dynamite, que inspiró su autobiografía en 2002.
A finales de la década de los cincuenta, y durante los sesenta, su éxito no dejó de crecer (solo fue superada en ventas por Ray Charles, Elvis Presley y los Beatles). Sin embargo, su fama decayó en los 70 y 80. En los años 70, adoptó un estilo netamente country, al que pertenecen sus populares singles The Cowgirl and the Dandy y Broken Dust, ambos de 1980.
En 1997 entró a formar parte del Salón de la Fama de la música country, y todos los años es ella quien da a conocer a los nuevos miembros. Su último trabajo fue el álbum gospel Gospel Duets with Treasured Friends (2007). Actualmente vive en Nashville.
Sin duda, la canción más conocida de Brenda Lee es I’m Sorry (1960), un éxito descomunal cuando aún no había cumplido los 16. La Decca Records no estaba muy convencida de que funcionase comercialmente por su edad. Se equivocaron: no solo arrasó en Estados Unidos, sino también en el mercado británico, donde triunfó antes incluso que en su país de origen. El single fue reconocido con un disco de oro y la canción fue nominada a un Grammy. Incluida en su LP Brenda Lee (1960), se considera uno de los primeros ejemplos del sonido Nashville. La escribieron Donnie Self y Dub Allbritten, y su letra se centra en una mujer que lamenta el fin de una relación amorosa. “Siento haber sido tan tonta, no sabía que el amor podía ser tan cruel. Me dices que los errores forman parte de ser joven, pero eso no arregla el mal que se ha hecho”.
Escuchemos la versión original de Brenda Lee en 1960.

Ese mismo año Bobby Vee la incluyó en su álbum Bobby Vee Sing your Favorites.

Jane Morgan la versionó para su disco In My Style (1965).

Dottie West la grabó para Feminine Fancy (1968).

Por “pinchar” una versión que triunfó en Europa, escuchemos a Yvonne Prenosilova en checo. El título, Ron Slzy.

La otra I Saw the Light

he set me free
Ayer os hablaba de la película biográfica I Saw the Light. Hoy os voy a hablar de la canción que inspira su título, o no exactamente de esa canción, que ya apareció en este blog (aquí podéis revisar la entrada), sino de otra que tiene una melodía muy parecida y en la que, a buen seguro, Hank Williams se inspiró para su clásico. Se trata de He Set Me Free, un tema gospel obra del prolífico compositor Albert E. Brumley de 1939. Brumley, que compuso unas 800 canciones, fue nombrado miembro del Salón de la Fama de la música gospel, así como del de los Compositores de Nashville.
El autor compara el mundo con una cárcel de la que nos liberará Jesús. “Antes vivía como un pájaro en una prisión, no conseguía liberarme de mi aflicción. Entonces Jesús vino y escuchadme, gloria a Él, me liberó”. Aunque fue escrita en 1939, no fue grabada hasta dos años más tarde por el grupo Chuck Wagon Gang.

Connie Smith la interpretó en su álbum Great Sacred Songs (1966).

Legacy Five, un grupo de gospel sureño compuesto actualmente por Scott Fowler, Scott Howard, Josh Feemster, Matt Fouch y Trey Ivey, la grabaron en 2003.

Los cantantes de gospel Bill y Gloria Gaither, marido y mujer, la interpretaron en directo en 2012, acompañados por toda la congregación de su iglesia.

Ahora, y de la mano de The Bluegrass Church Band, una versión en clave bluegrass.

Escuchemos a otro grupo gospel actual, Covenant Quartet, en una grabación de 2015.

Un fiel retrato de Hank Williams

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Hoy comentaremos un biopic de Hank Williams rodado en los últimos meses de 2014 y estrenado recientemente en Estados Unidos. I Saw the Light, que así se llama la cinta, toma su título de la canción gospel homónima de Hank Williams, que este escribió casi al principio de su carrera, en 1948.
El guion se centra en el primer matrimonio de Hank con Audrey Williams y los subsiguientes problemas de salud a los que el cantante tuvo que hacer frente y que lo llevaron al callejón sin salida del alcohol y las drogas. Le da vida el británico Tom Hiddleston –lo hace francamente bien–, interpretando, además, los éxitos de Hank de manera muy competente (la primera canción que escuchamos es Cold, Cold Heart, en la que Hiddleston anuncia el festival de buenas versiones que nos depara el metraje).
Escrita y dirigida por Marc Abraham, I saw the light se basa en una biografía sobre Hank Williams publicada en 1994. Junto a Hiddleston, quien trabajó la parte musical con Rodney Crowell, Elizabeth Olsen, como Audrey, brilla con luz propia. A su vez, el productor y mentor de Hank, Fred Rose (Bradley Whitford), de quien ya os he hablado en entregas anteriores, articula toda la narración mediante entrevistas diseminadas aquí y allá.
La ambientación está muy cuidada y los hechos se ajustan a la realidad. Una escena, por ejemplo, describe la famosa entrevista que ofreció Hank Williams a James Dolan, y también se cuenta el momento en que el jefe de los estudios MGM, Dore Schary, intenta que la estrella se dedique al cine.
Escuchemos ya algunos fragmentos de la banda sonora del filme, publicada por Legacy Recordings.
Move it on over fue el primer éxito importante de Hank Williams, en 1947, así como una de las precursoras del rock and roll.

Os dejo con Tom en colaboración con Saddle Spring Boys interpretando I’m so Lonesome I Could Cry (1949).

Why don’t you love me (1950) es otra de las canciones que preludió el rock and roll.

En Hey goodlooking, Hiddleston hace una versión de la que hasta Hank Williams se habría sentido orgiulloso.

La película se cierra con Jambalaya (1952), que suena en los títulos de crédito.