Disco del mes (abril)

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Esto se está convirtiendo en una tradición. Como ya ocurriera el año pasado con God’s Problem Child (aquí podéis ver la entrada), Willie Nelson ha vuelto a sacar un nuevo álbum en vísperas de su cumpleaños (85).

En efecto, el 27 de abril salió al mercado Last Man Standing, editado por Legacy Records, con once canciones escritas por Nelson y su fiel colaborador Buddy Cannon. Este, además, se ha encargado de producir el álbum, al igual que hizo con el que salió el pasado otoño, en el que Willie grabó varias canciones con sus hijos, Lucas y Micah.

Willie empezó a hablar de Last Man Standing el pasado mes de febrero, y en marzo calentó motores en el festival anual de country que mantiene en su rancho a las afueras de Austin, Texas, con el nombre de Luck Reunion. Escuchemos ya los tres singles que han aparecido.

El tema que da título al disco es Last Man Standing, cuya frase de apertura incide con humor en el tema de la mortalidad que introdujera ya en su disco anterior: “No quiero ser el último hombre que quede… Espera, a lo mejor sí”. La letra hace referencia a la muerte de sus amigos Waylon (Jennings), Ray (Price), Merle (Haggard) y Harlan (Howard), preguntándose quién será el siguiente.

Otro de los temas es Me and You. Aquí, Willie reflexiona sobre la locura del mundo actual, en el que no puede confiar en nadie excepto en “ti y en mí”.

Por último, escuchemos Something You Get Through. Habla de la muerte de un ser querido como de algo que no se supera nunca, sino que se sobrelleva con mucho esfuerzo.

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Pam Tillis, cantante y actriz

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Hace 60 años nacía en Florida la hija de Mel Tillis. Creció en Nashville, y esa combinación –ser la hija de uno de los artistas country más conocidos y pasar su infancia en la meca del género– guió sus pasos hacia ese mundillo. A los ocho años debutó en el Grand Ole Opry de la mano de su padre, cantando el clásico del folk Tom Dooley (aquí podéis ver la entrada que le dediqué). Durante la universidad tocó en dos grupos, The High Country Swing Band y en un dúo con Ashley Cleveland, quien después se especializaría en música folk.

A los 19 años dejó la universidad y se dedicó de lleno a la música. Su primera composición, The Other Side of the Morning, que grabó Barbara Fairchild, data de 1976. A principios de los 80 firmó un sustancioso contrato con Warner Bros. Nashville, con los que sacó nueve singles y un álbum, Above and Beyond the Doll of Cutie (1983). A finales de esa década cambió a Arista Nashville, donde disfrutó de sus mayores éxitos, entre ellos su único número 1, el single Mi Vida Loca (My Crazy Life). Sus discos Homeward Looking Angel (1992) y Sweetheart’s Dance (1994) fueron reconocidos, además, como discos de platino.

En el año 2000 Pam entró en el Grand Ole Opry, e inició su carrera en la pequeña pantalla. En los últimos años, ha colaborado con Lorrie Morgan, con quien ha sacado dos discos de dúos, el último de los cuales vio la luz en noviembre del pasado año con el título Come See Me and Come Lonely, en el que versionaban diversos clásicos del country.

Don’t Tell Me What to Do fue escrita por Harlan Howard y Max D. Barnes en 1988, y Pam Tillis la grabó en su álbum Put Yourself in My Place (1990). Una mujer pide a su expareja que no se crea con derecho a aconsejarle qué hacer con su vida: “Te amaré para siempre si quiero”, dice.

 

Inside Out. Trisha Yearwood, 2001

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La trayectoria de Trisha Yearwood ya estaba más que afianzada cuando salió al mercado su noveno álbum, Inside Out. Era miembro del Grand Ole Opry y del Salón de la Fama de la música de Georgia.

Editado por MCA Nashville, Inside out consta de 12 temas, dos de los cuales –el que le da título y I would’ve loved you anyway– salieron como singles. Varios pesos pesados del country colaboraron en su ejecución, entre ellos Don Henley, Vince Gill o Rosanne Cash. Incluso su marido, Garth Brooks, canta a dúo con ella en el bonus track, llamado Squeeze me in, que se añadió a la edición británica y australiana y que Garth también incluyó en su álbum Scarecrow.

I would’ve loved you anyway es una balada country escrita por Mary Danna y Troy Verges en la que la narradora afirma que, si hubiera sabido cómo terminaría todo, le habría amado igual.

El tema que da título al disco, Inside Out, fue compuesto por el canadiense Bryan Adams, que la había grabado el año anterior, junto con Gretchen Peters. Yearwood la interpretó aquí con Don Henley, uno de los fundadores de los Eagles. El narrador expresa su deseo de conocer todos los pormenores de la vida de su pareja.

En Harmless Heart, obra de Kim Patton-Johnston y Liz Rose, la narradora reprocha a su pareja su falta de compromiso.

Harlan Howard y Tom Douglas escribieron Melancholy Blue. En esta balada la protagonista se lamenta de la pérdida de su amor.

Este tema ya fue grabado por Rebecca Lynn Howard en su álbum de debut el año anterior.

 

Sara Evans, tras la estela de Harlan Howard

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Sara Lynn Evans nació en una pequeña ciudad de Missouri en 1971. A los 20 años se trasladó a Nashville, donde el gran compositor Harlan Howard se fijó en ella. Gracias a su mediación, consiguió un contrato con RCA Nashville.

En 1997 llegó la hora de la verdad con su álbum de debut, Three Chords and the Truth, un título que alude a la frase de Harlan Howard según la cual la música country son “tres acordes y la verdad”. De éxito discreto, cosechó, no obstante, los elogios de la crítica, lo que le allanó el camino para su siguiente trabajo, No Place that Far, del que luego escucharemos el tema homónimo.

Muy aplaudidos fueron también sus siguientes discos, Born to Fly (2000, el más vendido de su carrera), Restless (2003) y Real Fine Place (2005). En 2015, abandonó RCA Nashville después de casi 20 años “de servicio” y, tras un breve paso por Sugar Hill Records, fundó su propio sello, en el que el pasado mes dio a conocer su última obra, Words.

Su primer número 1, No Place That Far, apareció en el álbum del mismo nombre de 1998. Escrito por Sara Evans, Tom Shapiro y Tony Martin, en la versión que vamos a escuchar, la original, Vince Gill la acompaña al micrófono. La letra recuerda al conocido tema de Marvin Gaye Ain’t No Mountain High Enough. Aquí, la protagonista dice que no hay un lugar lo suficientemente lejano que le pueda separar de su amado.

El grupo irlandés Westworld la incluyó en Coast to Coast (2000).

 

 

Tracy Lawrence, pasión por el country desde la cuna

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Tracy Lee Lawrence nació en 1968 en Texas, aunque creció en Arkansas –dos estados sureños donde el country corre por las venas de sus habitantes–. Siempre tuvo claro que quería dedicarse a este estilo, y se dice que escribió su primera canción, ayudado por su madre, a la tierna edad de cuatro años.

A los 16 entró en un grupo y a los 22 viajó a Nashville para probar fortuna. Debutó en 1991 con Sticks and Stones, que le dio su primer número 1. Su segundo disco, Alibis, del que luego escucharemos el tema homónimo, tuvo tanto éxito o más que el anterior. Su fulgurante carrera continuó durante el resto de esa década, pero se resintió un tanto en los albores del nuevo siglo (la última vez que una canción suya llegó a lo más alto de las listas fue hace 10 años con Find Out Who Your Friends Are). Sin embargo, ha seguido trabajando y su último disco, de 2013, lleva por título Headlights, Taillights and Radios.

Escuchemos Alibis (1993), aparecido en el disco del mismo nombre. La canción, obra de Randy Boudreaux, discípulo aventajado del gran Harlan Howard, fue su segundo número 1. El protagonista asume su falta de compromiso con su pareja, a la que solo ha ofrecido “coartadas, ojos que mienten y frases para salir del paso”.

 

Enjaulados (VIII)

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En la entrada anterior, dedicada a At Folsom Prison, alabamos el éxito comercial que cosechó este disco. Pues bien, su gloria fue superada por el que sacó Johnny Cash al año siguiente, At San Quentin. Sin duda, el sello discográfico quiso repetir su buena fortuna y, de hecho, lo logró, pues no solo llegó al número 1 en las listas country (como el anterior), sino también en las pop. Fue nominado al mejor álbum en los Grammy y Cash ganó en la categoría de Actuación masculina por A Boy Named Sue, que podéis escuchar aquí. El concierto fue grabado en otra prisión californiana, San Quentin, en febrero de 1969.

Escuchemos Wanted Man, una de las incursiones de Bob Dylan en el country y el tema con el que se abre el disco. El narrador nos dice que hay carteles de “se busca” referidos a él por todas partes.

Siguiendo la estela de Johnny Cash, Mack Vickery grabó Live at the Alabama Women’s Prison en una cárcel de mujeres de Alabama, que arrastraba la fama de ser una de las más duras de Estados Unidos. Vickery contaba poco más de 30 años cuando vio la luz el disco, en 1970. Sus inicios habían discurrido por el rockabilly y, en el country, más que como intérprete fue conocido como autor de canciones grabadas por otros como Johnny Cash, Waylon Jennings o George Jones.

Escuchemos Life Turned Her That Way. El tema fue escrito por Harlan Howard en 1965, y esta es la versión de Vickery del 70. La letra no puede ser más apropiada para el marco en que se inscribe. El autor advierte a la sociedad de que “si (la protagonista) parece fría y amargada, se pare a pensar antes de condenarla porque la vida la volvió así”.

Jan Howard, la mujer de la aflicción constante

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Su nombre de soltera era Lula Grace Johnson y, a raíz de su matrimonio con el compositor country Harlan Howard, fue conocida como Jan Howard.
Nacida en Missouri en 1929, tras una niñez marcada por la pobreza se casó a los 15 años de edad. Su carrera comenzó a finales de los 50, sin demasiado éxito. Uno de sus primeros trabajos fue la grabación de la maqueta de I Fall to Pieces, canción co-escrita por su marido, que luego popularizaría Patsy Cline.
En los años 60 empezó a ser conocida y se convirtió en un icono del sonido Nashville y en una estrella muy prometedora del country. Una de sus canciones más recordadas está asociada a un hecho luctuoso. Su hijo fue reclutado para combatir en la guerra de Vietnam y Jan le dedicó una canción en parte recitada, My Son, en la que la madre de un soldado escribe una carta a su hijo deseando su pronto regreso. Tan solo dos semanas después de que apareciera el tema, su hijo murió en la guerra, y cuatro años después su otro hijo se suicidó. Esas tragedias hicieron que Jan Howard se retirara progresivamente de los escenarios.
Nuestra protagonista no se limitó a interpretar composiciones ajenas, sino que escribió para otros artistas; por ejemplo It’s all over but the crying para Kitty Wells o I never once stopped loving you para Connie Smith. También colaboró con Bill Anderson, con quien alcanzó un gran éxito con For Loving You (1967).
Tras la reciente muerte de Ralph Stanley, Howard es el miembro de mayor edad del Grand Ole Opry con 87 años (Jesse McReynolds y Stu Philips también tienen esa edad, pero nacieron unos meses más tarde). Jan ingresó en esa institución en 1971, y en cierta ocasión recordaba la infuencia que ha ejercido sobre ella: “Cuando tenía 7 u 8 años teníamos una radio a pilas pero la única vez que mi padre la encendía era para las noticias y los sábados por la noche para escuchar el Grand Ole Opry“.
Escuchemos el que fue su mayor éxito en solitario, Evil on your Mind. Escrita por su marido Harlan Howard, la grabó en Jan Howard Sings Evil on Your Mind (1966). Es un tema desenfadado en el que un marido le insiste a su mujer en que vaya a visitar a su hermana. Ella, de natural suspicaz, se pregunta si esa obstinación no esconderá el deseo de serle infiel: “Creo que tienes el mal en tu mente”.

Skeeter Davis la versionó ese mismo año en My Heart’s in the Country.

El tema se prestaba a la réplica, y el encargado fue el actor y cantante Burl Ives, quien en su Evil off my Mind asegura que sus motivaciones no tienen nada de maliciosas.

 

Country Urbano (XXX)

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79. It sure can get cold in Des Moines. Esta ciudad fue fundada por unos monjes franceses y de ahí su nombre –“De los monjes”–, con una pronunciación adaptada al inglés. Tom T. Hall nos informa de que estamos ante una de las ciudades estadounidenses más frías –en invierno el termómetro puede bajar hasta los 10 o 15 grados bajo cero–. De acuerdo con la letra, Hall escribió esta canción en una habitación de hotel de Des Moines, donde había ido para un programa de radio.

80. The Lady came from Baltimore. Llegamos a la ciudad en la que se escribió el himno nacional americano. Esta canción, obra de Tim Hardin de 1967, cuenta la historia de un tipo que se casa con la sola intención de quedarse con la fortuna de su mujer, pero termina enamorándose de ella y se arrepiente de sus propósitos. Bobby Darin fue uno de los primeros en grabarla, tras el propio autor, en su disco Inside Out (1967).

Escuchemos la versión de Ricky Nelson de 1969.

Johnny Cash la grabó en su álbum John R. Cash (1975).

81. Streets of Baltimore. Escrita por Tompall Glaser y Harlan Howard en 1966, gira en torno a la insistencia de una chica por irse a vivir a Baltimore. Convence a su pareja de que dejen su casa en Tennessee, y una vez en la ciudad de sus sueños se aficiona a la vida nocturna –“Amaba más esas luces nocturnas que a mí”–, nos cuenta el hombre, ya abandonado por su chica. La canción termina cuando el protagonista coge el tren de vuelta a Tennessee. El primero en grabarla fue Bobby Bare en junio de ese mismo año.

Charley Pride lo hizo en su álbum en directo In Person (1969).

Escuchemos para acabar la versión de Gram Parsons (1973). Por cierto, la serie The Wire, cuya trama se desarrolla en esta ciudad, incluyó esta versión en su banda sonora.

Country Urbano (XI)

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27. Nashville is a Groovy Little Town. En este recorrido por las grandes urbes de Estados Unidos, no podía faltar Nashville, la “Ciudad de la Música”, así llamada desde que en 1925 empezara a emitirse desde allí el Grand Ole Opry. El cantautor Tom T. Hall le dedicó un tema en su álbum Homecoming (1970). “Nashville es una ciudad magnífica”, nos dice.

28. On the road to Nashville. Nashville es una parada obligatoria para cualquiera que quiera triunfar en esto del country, y este tema habla precisamente de esa pasión: en su deseo de llegar a Nashville, el protagonista renuncia a su familia y a la chica que acaba de conocer. El texano Tim Cooper lleva actuando con su grupo The Midnite Ride más de diez años, y aquí nos explica “lo que pasa con los soñadores: todos persiguen el viento, todos miran por encima del arcoíris pensando que más allá hay una parte de oro para ellos”.

29. Nashville Rebel. Seguimos con un grande de la música country, Waylon Jennings, que también hizo sus pinitos en el cine. Su primer papel en la gran pantalla fue en Nashville Rebel, de Jay Sheridan (1966), cuya banda sonora editó el sello RCA. Esta canción, escrita por Harlan Howard, contribuyó a hacer de Waylon una referencia del estilo outlaw. El protagonista, a quien llaman “el rebelde de Nashville”, le dice a su chica que no tiene tiempo para ella, solo para la música.

John Conlee, el tenor amante de la naturaleza

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John Conlee nació en una granja de Kentucky en 1946. Su primer empleo estuvo alejado del mundo de la música: fue enterrador. Poco después, trabajó como disc-jockey en una emisora local. A principios de los 70 se trasladó a Nashville, donde, tras unos comienzos vacilantes, fichó por su primer sello, ABC Records, en 1976. Ahí obtuvo su primer éxito con el LP Rose Colored Glasses (1978), dos de cuyos singles llegaron al número 1 de la lista Billboard. Miembro asiduo del Grand Ole Opry desde 1981, el pasado viernes, sin ir más lejos, actuó en la catedral de la música country, tal como se la conoce.
En abril de este año, regresó con fuerza con su álbum Classics 2, una recopilación de sus mayores éxitos y su primer disco desde 2004. Conlee dedica sus ratos libres a trabajar en su granja de Nashville, y ha ofrecido multitud de conciertos benéficos para ayudar al gremio de los granjeros.
Escuchemos Friday Night Blues, de su disco homónimo publicado en 1980 y con la que alcanzó el número 2 de las listas. El tema fue compuesto por Sonny Throckmorton y Rafe Van Hoy. En esta grabación, Conlee colaboró con el guitarrista Brent Rowan, y tanto le gustó la experiencia que desde entonces solo ha querido trabajar con él. Narra la historia de un hombre que se desloma toda la semana y, cuando llega la hora de la holganza, está demasiado cansado para salir, por lo que su mujer siente “la tristeza del viernes por la noche”.

He aquí la versión que hizo el cantante de San Antonio, Texas, Jay Perez, alias La Voz.

La siguiente canción fue escrita por dos legendarios compositores de country, Harlan Howard y Bobby Braddock. Se titula I don’t Remember Loving You, y tiene un ritmo juguetón e irónico. Un hombre es abandonado por su mujer. Un día, ella regresa arrepentida y él, dolido, finge no conocerla: “Si me das un lápiz, apuntaré tu nombre por si me encuentro con el tío que conociste, pero yo no recuerdo haberte amado”.

Charlie Sizemore la incluyó en su álbum Heartache Looking for a Home.