Una corona compartida

Spade+Cooley+spadecooley
En una entrada anterior os decía que Bob Wills era conocido como el rey de la música western swing. Y es cierto que esto fue así, pero solo cuando murió Spade Cooley en 1969.
A finales de los años 20, aprovechando el tirón del swing, germinó este subgénero de la música country, fundamentalmente en Texas, California y Oklahoma. Tras la Segunda Guerra Mundial, empezó su declive, no tanto porque cambiaran los gustos de la gente, sino por los impuestos: para contribuir al esfuerzo de guerra en EE.UU., en 1944 se introdujo una tasa adicional del 30% a todos los clubs nocturnos que ofrecieran música de baile. Fue la puntilla.
El nombre de swing surgió por el éxito de 1932 It Don’t Mean a Thing (If Ain’t Got a Swing), es decir, años después de que se impusiera el estilo, antes conocido con los nombres genéricos de hillbilly, old time music o Western music.
En 1942 tuvo lugar un concurso entre bandas de este estilo, y se decidió que el ganador llevaría el título de “rey de la música western swing”. La vencedora fue la banda de Spade Cooley.
La vida personal de este artista fue bastante movida. En 1961 fue acusado de matar a su mujer por una infidelidad. Su hija fue testigo del asesinato y Cooley fue condenado a cadena perpetua. Cuando en 1969 se le concedió un permiso para asistir a un concierto benéfico, sufrió un ataque al corazón que acabó con su vida.
Por supuesto, el western swing, cuyo instrumento dominante es el fiddle, no ha desaparecido de la escena musical. Su máximo exponente es Asleep at the wheel, un grupo que empezó en 1970 y todavía está en activo. Aunque algunos de sus miembros lo han ido dejando con el paso del tiempo, su líder, Ray Benson, se mantiene al pie del cañón desde el principio.
Escuchemos ahora uno de los mayores éxitos de Cooley, Shame on You. En esta canción el autor le recrimina a su novia su vida disoluta con otros hombres… A la vista de lo que ocurriría después, la canción cobra un significado más siniestro.

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Blue Moon of Kentucky. Bill Monroe, 1946

Si hubiera un himno nacional de la música bluegrass, sería este tema compuesto por Bill Monroe en 1946. El bluegrass surgió en la región de los Apalaches con raíces escocesas, irlandesas y galesas. No olvidemos que los colonos británicos llegaron a Nueva Inglaterra y trajeron sus propias influencias musicales, las cuales, al unirse con los elementos de jazz de los afroamericanos, dieron lugar a este subgénero.
En sus orígenes este tipo de música era conocido como hillbilly en general, como el resto de la música country, y el nombre de bluegrass proviene de una planta, la Poa pratensis, la “hierba azul”, que crece en el que se ha denominado “estado Bluegrass” porque Bill Monroe, el padre de este estilo, era originario de allí.
A estas alturas, ya os habréis dado cuenta de lo dados que son en Estados Unidos a asociar una canción a cada Estado, y, lógicamente, nuestro Blue Moon… se asocia con Kentucky, si bien el Kentucky Waltz, también de Bill Monroe, le hace competencia directa.
En la primera grabación de Columbia aparecían tres grandes del country: la voz de Bill Monroe, el banjo de Earl Scruggs y la guitarra de Lester Flatt. Más tarde, ya en 1954, un joven llamado Elvis Presley la eligió para grabarla dentro de su fulgurante inicio de carrera.
La canción es todo un canto a la naturaleza. El protagonista se lamenta porque ha sido abandonado por una mujer infiel (incluso las estrellas susurran que su amor se ha ido), pero, en fin, la vida sigue su curso y la naturaleza también, de modo que se consuela pensando que la luna azul, y triste, de Kentucky no dejará de brillar por eso.
Una recomendación: escuchad esta melodía con una copa en la mano una noche de calor asfixiante. Cualesquiera que sean las circunstancias, la vida siempre seguirá adelante…
En 2002 la Librería del Congreso confirió al tema una protección especial mediante su inclusión en el Registro de Grabaciones Nacionales.

La Babel del country (VII)

torre de babel
China. En el gigante amarillo hay que hablar de un concurrido festival de música country: la semana internacional de Zhangjiajie. Su organizador, Ye Wenzhi, tiene intención de que este encuentro sea un acontecimiento anual que sirva para promocionar la ciudad de Zhangjiajie, en cuyo festival han actuado artistas de todas las nacionalidades: Estados Unidos, Austria, Australia, Japón… y, por supuesto, grupos de música locales como éste:

Japón. Nos encontramos ante el segundo mercado mundial para la música, después de Estados Unidos, y no es de extrañar, pues, que proliferen aquí los aficionados al género country. En una fecha tan temprana como 1946, el estudiante universitario Masaguro Tanaka formó el primer grupo hillbilly, Wild Geese, en Kansai. Los fans del country pueden disfrutar de multitud de bares y restaurantes donde suena esta música en directo, al más puro estilo honky-tonk. El artista que vais a escuchar, Jeri Nakai, se dedica precisamente a este tipo de eventos:

Bluegrass, la hierba azul del country

Kentucky
A mediados del siglo XX, surgió en los estados del sudoeste de Estados Unidos un nuevo género musical que bebía de las raíces de la música americana.
Fue en el siglo XVIII cuando a la región de los Apalaches llegaron inmigrantes provenientes de Inglaterra, Escocia e Irlanda, que llevaron con ellos sus influencias musicales. Las canciones que interpretaban eran baladas acompañadas de música bailable, tocada por uno o varios violines. En ocasiones también se acompañaban de otros instrumentos de cuerda, como el banjo de cinco cuerdas, la mandolina, la guitarra de resonancia o dobro y, ocasionalmente, la armónica.
En un principio, esta música era conocida como hillbilly (al igual que el resto de la música country), pero, tras la eclosión de festivales de música “rural”, se le buscó un nombre más comercial y se eligió “bluegrass”, por ser una música asociada a Kentucky, estado conocido como el de la “hierba azul” por un tipo de vegetación autóctona con pigmentos azulados. A su vez, Bill Monroe, considerado el padre de la música bluegrass, creó un grupo llamado los Bluegrass Boys.
Otros eximios representantes de este género son Lester Flatt y Earl Scruggs, los Stanley Brothers, Ricky Scaggs o Alison Krauss e, incluso, Dolly Parton o Patty Loveless, que también han coqueteado con él.
O Brother, la película de los hermanos Coen de la que ya hemos hablado aquí, presenta una banda sonora country y bluegrass que se alzó con el Grammy al álbum del año en 2002.
En fin, para aquellos que no se puedan permitir viajar a Estados Unidos a escuchar bluegrass, diré que en la República Checa son unos grandes admiradores de este estilo, celebrado por numerosos festivales anuales en todo el país.
Para más información, aquí os dejo el enlace en inglés de la Asociación de Música Bluegrass
Y qué mejor que introducirnos en esta música que escuchando una joya interpretada por Ralph Stanley (en activo a sus 86 años) y por la portentosa voz de Patty Loveless. El tema, Pretty Polly, tiene orígenes escoceses. La historia que narra es desgarradora: una mujer es atraída a un bosque, donde un hombre abusa de ella.

Wabash Cannonball. Roy Acuff, 1936


Los trenes, siempre los trenes. La historia de la música country sería totalmente distinta sin los caballos de hierro. Sin ir más lejos, la que se considera primera canción relativamente comercial de la música country fue Wreck of the old 97, de Vernon Dalhart, que evocaba un accidente ferroviario ocurrido en 1903 cerca de Danville, Virginia, por el descarrilamiento de un tren de la serie 97.
La canción que nos ocupa hace referencia a otra línea de ferrocarril –esta vez ficticia– que pasaba a lo largo del río Wabash, y sus orígenes se remontan a finales del siglo XIX, cuando apareció una melodía titulada The Great Rock Island Route. La letra sufrió numerosos cambios a lo largo del tiempo, hasta que la familia Carter grabó la canción en 1929, si bien no vería la luz hasta tres años más tarde.
Sin lugar a dudas, la versión canónica del tema es la del cantante de country Roy Acuff, quien vendió más de 10 millones de discos, una hazaña increíble teniendo en cuenta la época en la que la grabó, en plena Depresión americana. Otros artistas hillbilly –denominación que recibía durante los primeros años la música country– la reinterpretaron más tarde, y la última versión conocida data de 2012, cuando Chuck Mead la incluyó en su álbum Back at the Quonset Hut.
La letra es muy descriptiva y enumera las excelencias del paisaje que atraviesa esta línea de ferrocarril. Acto seguido, descubrimos que una chica de Birmingham, Tennessee, viaja en el tren, y su final revela que la canción está dedicada a la memoria de alguien cuyo cadáver era trasladado en este tren con destino a su descanso eterno, en Dixie, el sur de Estados Unidos.
La canción cumple con una de las premisas para cualquier éxito de la música country: su carácter agridulce. Roy Acuff, en una muestra de su sentido del humor, decidió dar un nombre a este “anónimo” viajero al Más Allá, a quien bautizó como Daddy Claxton. ¿Y por qué hablamos aquí de humor? Pues muy sencillo. En realidad, el nombre de Acuff, tal como figuraba en su partida de bautismo, era compuesto: Roy Claxton. Esta referencia, huelga decirlo, no aparece en la grabación de la familia Carter de 1929, en la que el cadáver respondía al nombre de Daddy Cleaton.