De vencedores y vencidos

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Un año más se han entregado los Grammy en el Staples Theatre de Los Ángeles. En cierto modo, los ganadores han sido los esperados, en una ceremonia autocomplaciente con la industria que ha reconocido los temas más populares, esto es, los que más han vendido. Pero lo más vendido no siempre es lo mejor, claro.
Los grandes triunfadores, no ya del género country, sino de la noche, han sido los que más han sonado en las emisoras de radio. De Stay with me, el británico Sam Smith, de 22 años, ha colocado más de tres millones de copias sólo en Estados Unidos, y ha sido la octava canción más vendida en Reino Unido. Puestos a premiar lo comercial, tampoco podía faltar el álbum de la banda sonora de Frozen, con casi cuatro millones de copias hasta enero de 2015 en Estados Unidos.
Y, tras esta introducción o lamento, centrémonos en el country. Los ganadores han sido:
Mejor álbum country: Platinum, Miranda Lambert. Discográfica RCA Nashville. Lambert partía como una de las favoritas con cuatro nominaciones. Tras The Outsiders, de Eric Church, era el segundo disco más vendido de entre los nominados.
Mejor canción country: I’m not Gonna Miss You. Glen Campbell y Julian Raymond. Discográfica Big Machine Records. Se trata de un sentido homenaje a un hombre, Glen Campbell, que ha dado mucho a la música country y que actualmente sufre Alzheimer. La canción también está nominada para los Oscar del próximo 22 de febrero. Es el sexto Grammy que gana Campbell en competición, quien, en 2012, se llevó uno especial al conjunto de su carrera.

Mejor actuación en solitario: Something in the Water. Carrie Underwood. Discográfica Sony Nashville. Entre los cuatro premios específicos del country, este es el que el que menos tiene que ver con el género. Es una mediocre canción pop, interpretada por la excelente voz de Carrie Underwood, quien consigue con ella el sexto Grammy de su carrera en su faceta country y el séptimo contando el de artista revelación en 2006. La artista no asistió a la ceremonia por su avanzado estado de gestación.

Mejor actuación en grupo: Gentle on My Mind. The Band Perry. Discográfica Big Machine Records. Otro homenaje a Glen Campbell, autor en 1968 de esta canción, que se incluye además en el documental sobre su vida, I’ll Be Me. A la tercera fue la vencida. The Band Perry ya habían sido nominados en la ceremonia de 2011 por el single If I Die Young y, en 2012, como mejor artista novel.

Rosanne Cash ha hecho pleno en el subgénero de Americana, con tres de tres por su magnífico trabajo The River and the Thread y su single A Feather’s Not A Bird.

Por último, el gran perdedor de la noche ha sido Eric Church, que se ha ido de vacío a pesar de sus cuatro candidaturas. Su álbum ha sido el más vendido del año en música country. De contradicciones están las sepulturas llenas…

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Glen Campbell, el artista que ha vendido 45 millones de discos

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Glen Travis Campbell vio la luz en una pequeña localidad de Arkansas en 1936, en el seno de una familia numerosa (eran 12 hermanos). A los 18 años se trasladó a Albuquerque (Nuevo México) para iniciar su carrera musical y colaboró en el grupo de su tío, quien le metió en la radio local. Poco después se trasladó a Los Ángeles y se empezó a codear con los grandes del momento –Bobby Darin, Ricky Nelson, Nat King Cole o Elvis Presley, entre otros– e inició una gira con los Beach Boys.
En 1962 firmó con Capitol Records y a finales de esa década su carrera se catapultó con éxitos como By the time I get to Phoenix, Gentle on my mind, I wanna live o Wichita Lineman. A partir de 1969 su popularidad se consumó con un programa de televisión semanal que duró tres años. Durante la década siguiente siguieron sus éxitos: Galveston, Rhinestone Cowboy, Southern Nights
También ha brillado en su carrera cinematográfica: su incursión más recordada en el cine fue la del personaje de LaBoeuf en Valor de ley (1969), con John Wayne, por el que fue candidato a los Globos de Oro, amén de poner voz a la canción del título, que fue nominada al Oscar. En La gran pelea (1980), con Clint Eastwood, volvió a grabar el tema principal.
Entró en el Salón de la Fama de la Música Country en 2005 y en 2011 anunció que le habían diagnosticado Alzheimer. Al año siguiente se retiró de los escenarios, aunque hace poco ha sacado un single –grabado en enero de 2013– titulado I’m not gonna miss you, en cuya letra hace referencia explícita a su enfermedad. La canción ha sido incluida en la banda sonora de un documental sobre la etapa final de su vida, I’ll Be Me, que se estrenó el pasado octubre. Actualmente, se encuentra ingresado en un centro sanitario, ya en los últimos estadios de su enfermedad.
Escuchemos su primer número 1 en las listas, I wanna live, de John D. Lodermilk. La canción pertenece al álbum Hey Little One (Capitol) y salió como single en marzo de 1968. Inspirada por el espíritu de paz y amor del 68, pone de manifiesto que, a pesar de las diferencias, todas las personas tienen algo en común: quieren “vivir hasta envejecer, dejar vivir, sonreír, y aprovechar el amor que la vida tiene que ofrecer”. Os dejo con ella.

Ese mismo año la cantante alemana Cornelia Möller, más conocida por su nombre artístico de Cornelia, grabó esta versión.

Esta es la reinterpretación de Don Gibson en 1970.

Uno de los primeros cantantes country de raíces hispanas, Juan Raúl Davis Rodríguez, conocido como Johnny Rodriguez, versionó este tema en 1979.