El silbato del tren (VII)

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Seguimos el viaje con uno de los primeros éxitos de Johnny Cash, Hey Porter (1955). El narrador se encuentra muy ilusionado por volver a su hogar en tren y se dirige repetidamente al mozo para transmitirle su emoción. Esta es la versión de Marty Stuart.

Nada menos que 21 semanas se mantuvo esta canción como número 1 en las listas. Se trata de I’m Moving On (1950), de Hank Snow. Su éxito hizo que ese mismo año Snow se uniera al elenco del Grand Ole Opry. Hoy la escuchamos en la voz de Roy Acuff. La letra habla del deseo del protagonista de mantenerse siempre en movimiento.

En 1969 Jack Clement compuso I’ve Got a Thing About Trains, y Johnny Cash la grabó el año siguiente en Hello, I’m Johnny Cash. De corte nostálgico, el protagonista se lamenta de que actualmente los trenes hayan perdido el romanticismo de antaño.

Jimmie the Kid es un homenaje que Merle Haggard rindió a Jimmie Rodgers, en el que alude a su profesión de ferroviario que, en sus ratos libres, componía música country y se convirtió como sin quererlo en un gran maestro del yodel.

The Golden Rocket. Hank Snow, 1950

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Vamos hoy con una animada canción que se mantuvo nada menos que 23 semanas en las listas de las más vendidas, en un puesto u otro.
1950 fue sin duda el año de Hank Snow, ya que, además de este, apareció otro gran éxito suyo, mayor si cabe que The Golden Rocket, I’m Moving On (ya escuchado aquí). Nuestra canción tiene por protagonista a un tren llamado Golden Rocket (Cohete dorado), en el que un hombre quiere abandonar su ciudad para dejar atrás a las mujeres que le han hecho daño allí. La canción fue incluida en la banda sonora de Nieve que quema (Who’ll Stop the Rain, 1978).
El éxito del single indujo a Hank Snow a incluirlo en su disco Country Classics (1955).

Johnny Horton la incorporó a su álbum de modesto título The Spectacular Johnny Horton (1959).

Los hermanos McReynolds, que formaron el grupo de bluegrass Jim and Jesse, la versionaron en We Like Trains (1970).

Jimmy Linegar, con la Newfoundland Bluegrass band, lo hizo en 1978.

Centenario de Eddy Arnold

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Tal día como hoy, el 15 de mayo de hace 100 años nacía en una pequeña localidad de Tennessee Richard Edward Arnold, que se daría a conocer como Eddy Arnold, “the Tennessee Plowboy” (“el arador de Tennessee”, lógicamente un juego de palabras con “the Tennesssee Playboy”), apodo que se ganó en su juventud por su pericia como granjero.

Para profundizar más en su vida podéis consultar, aquí, la reseña biográfica que le dediqué en su día. No podemos subestimar la influencia de Eddy en la música country y en el mundo del entretenimiento en general. A lo largo de su carrera, alcanzó nada menos que 28 números 1 y su voz suave, unida a las agradables orquestaciones de sus canciones, difundió el country entre un público muy numeroso. Los empresarios siempre estuvieron encantados con él, ya que tenía el don de llenar las salas de conciertos.

A diferencia de otros hijos de su generación, el éxito lo acompañó hasta muy avanzada su edad, aunque los años 50 y 60 fueron su época dorada. Murió días antes de cumplir los 90, y el New York Times lo recordó con estas palabras: “Eddy Arnold, el crooner que convirtió el country en una música elegante y vendió más de 85 millones de discos en siete décadas, murió el jueves. Tenía 89 años”.

Su primer single fue Please Mommy Stay Home With Me (1944), con una letra moralizante propia de su tiempo. Una madre deja a su hijo pequeño solo en casa para ir a una fiesta, a pesar de que éste le insiste en que se quede en casa con él. Cuando vuelve, su hijo ha enfermado y, finalmente, muere. Ahora ella se arrepiente de haberse ido para “satisfacer su malvada vanidad”. En la última estrofa, el narrador advierte a las madres de que no descuiden su deber.

Uno de sus temas más conocidos fue I’ll Hold You in my Heart (Till I Can Hold You in My Arms), que ya hemos escuchado aquí. Un muchacho promete abrazar a su pareja con el corazón hasta que pueda hacerlo con sus brazos. El tema, de 1947, se mantuvo nada menos que 21 semanas en el número 1, un récord que comparte con otras tres canciones (I’m Moving On, de Hank Snow; la versión de Webb Pierce de In the Jailhouse Now, de Jimmie Rodgers; y Cruise, de Florida Georgia Line en 2013 (claro que esta última lo tuvo más fácil porque ahora cuentan también las descargas digitales). Os dejo con Eddy Arnold.

Otra de sus canciones de cabecera fue Tennessee Stud, obra de Jimmy Driftwood de 1959. La grabación de Arnold le valió una nominacion a los Grammy ese año. La letra habla de un viajero que cabalga en un semental de Tennessee y por el camino se encuentra con una chica que tiene una yegua procedente del mismo estado. Lógicamente, él se enamora de la chica y el caballo de la yegua.

En River of Country también os he hablado de Make the World Go Away (aquí podéis ver la entrada). Su grabación, en 1965, constituyó un acabado ejemplo del sonido Nashville, tan en boga entonces. El protagonista le pide a su pareja que le siga amando; así, será tan feliz que tendrá la sensación de que “desaparece el mundo”.

Escuchemos Turn the World Around (1967), compuesta por Ben Peters. En ella, el narrador pide perdón a su amada tras una pelea y le asegura que enmendará sus errores.

Su último single fue To Life, un tema nostálgico en el que el narrador echa la vista atrás y agradece la vida que ha llevado. Pertenece a su disco After All These Years (2005).