La hija póstuma de Hank Williams

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En alguna ocasión hemos hablado de Hank Williams Jr., que continuó la saga familiar iniciada por su padre, a quien, sin temor a equivocarnos, podemos calificar como uno de los mayores arquitectos del country.

Menos conocido es el hecho de que Hank Williams tuvo también una hija, fruto de una relación con Bobbie Jett que inició poco antes de divorciarse de su primera mujer, Audrey Williams.

Cinco días después de la muerte de su padre, por abuso y mezcla de medicamentos y alcohol, nacía en Montgomery, Alabama, Antha Belle Jett. Su infancia transcurrió de hogar en hogar, tras ser abandonada por su madre. En 1954 su abuela, Lillian, formalizó el acuerdo entre Hank y Bobbie cuando tuvieron conocimiento del embarazo y adoptó legalmente a la huérfana, pero falleció al año siguiente. El estado de Alabama se ocupó entonces de su custodia y la entregó en adopción a Louise y Wayne Deupree, que la llamaron Cathy Louise.

La pequeña creció sin saber quiénes eran sus padres biológicos, pero a los 21 años, al cumplir la mayoría de edad, recibió un pequeño legado de su abuela y se le abrieron los ojos. Se embarcó en una carrera legal para demostrar su identidad y, en 1985, el Tribunal Supremo de Alabama dictaminó que, en efecto, era hija de Hank Williams. Cambió su nombre por el de Jett Williams y se casó con el abogado que le había ayudado en el litigio.

La carrera musical de Jett ha sido bastante discreta. Fundamentalmente, ha grabado versiones de temas de Hank en los cuatro discos que ha editado: That Reminds Me of Hank (1993), I’m So Lonesome I Could Cry (1995), You Are on My Lonely Mind (1999) y Honk (2008). Escuchemos ya algunas de sus canciones.

En su disco de debut, That Reminds Me of Hank, Jett incluyó una versión de Jambalaya.

Ahora, su interpretación de uno de los mayores éxitos de Hank, I’m So Lonesome I Could Cry, tema que dio título a su segundo álbum.

Your Cheatin’ Heart, en la que Hank Williams se inspiró en el final de su matrimonio con Audrey, también fue versionada por Jett en su cuarto trabajo, Honk.

Con Move It On Over podríamos decir que Hank se adelantó al rock and roll en una fecha tan temprana como 1947. Escuchemos la versión de Jett en Honk (2008).

A su último disco, Honk (2008), pertenece también Long Gone Lonesome Blues.

Pero no todo su trabajo se ha limitado a homenajear a su padre. De su disco de debut, That Reminds Me of Hank, escucharemos, consecutivamente, A Million Tears –escrita por Larry Lee– y Slow Hurry –compuesta por The Bellamy Brothers.

 

El rey del Zydeco

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En la entrada de hoy profundizaremos en la íntima relación que se da entre la historia de los pueblos y la música que estos crean.

La música zydeco fue cultivada en Louisiana por los criollos franceses que llegaron a esa región en el siglo XVII. Suele cantarse en dialecto criollo francés –en ocasiones, incomprensible incluso para los propios franceses– y fusiona elementos de blues y rhythm and blues con melodías criollas típicas de la zona. Nació como una música de celebración. Los trabajadores se reunían tras finalizar la cosecha y las tareas del medio rural e improvisaban canciones con los instrumentos que tenían a mano: acordeón, fiddle, triángulos y, en ocasiones, hasta utensilios de cocina como cucharas o una especie de rallador, que daría lugar a un nuevo instrumento, el washboard.

La fiesta solía celebrarse el sábado por la noche y, para el baile, se vaciaba la habitación de muebles y se vendían productos típicos de Louisiana como gumbo, cerveza casera o limonada por unos pocos centavos.

A principios de los años 80 del pasado siglo la tradición de la música zydeco declinaba a ojos vista, y un grupo, The Treasures of Opelousas, decidió crear el Festival Zydeco con el fin de perpetuarla.

Uno de sus máximos exponentes fue Clifton Chenier, conocido como El rey del Zydeco y de quien se dice que dio nombre a este estilo. En 1973 un documental sobre su figura, Hot Pepper, exploró los nuevos caminos que había abierto en el género. En 1983 ganó un Grammy por su álbum I’m Here y, en 1989, entró a formar parte póstumamente del Salón de la Fama del Blues (había fallecido dos años antes). Actualmente la música zydeco está asistiendo a una nueva edad de oro, hasta el punto de que los Grammy le reservan desde 2007 una categoría especial, Mejor Álbum de Música Zydeco o Música Cajun.

Uno de los primeros trabajos de Clifton Chenier fue Release Me, que aparece en el álbum Zodico Blues and Boogie (1955).

Vamos ahora con Josephine Par Se Ma Femme (Josephine is not my wife), en King of the Bayous (1970).

Os dejo con Walking to Louisiana, incluido en Bon Ton Roulet (1981).

Escuchemos su versión del clásico de Hank Williams Jambalaya, que grabó en el festival de jazz de Montreux (Suiza). Pertenece a su disco The King of Zydeco (1985).

En 2016 la Librería del Congreso resolvió preservar su disco Bogalusa Boogie (1976) por su trascendencia para el género. Escuchemos el tema que le da título.

 

Brenda Lee, Little Miss Dynamite

UNSPECIFIED - JANUARY 01:  (AUSTRALIA OUT) Photo of Brenda LEE  (Photo by GAB Archive/Redferns)

UNSPECIFIED – JANUARY 01: (AUSTRALIA OUT) Photo of Brenda LEE (Photo by GAB Archive/Redferns)


Brenda Mae Tarpley nació en 1944. Auténtica niña prodigio, a los cinco años ganó un concurso de talentos locales, lo que le abrió las puertas de la radio y la televisión. Tenía nueve años cuando murió su padre, y entró de lleno en el mundo de la música para sostener económicamente a su familia. Comenzó a trabajar con Red Foley en su programa Ozark Jubilee, y su primera gran incursión en la escena musical fue en 1956, cuando salió su primer single, una versión del conocido clásico de Hank Williams Jambalaya.
Ese mismo año la Decca Records le hizo un contrato, y al año siguiente grabó Dynamite, cuyo título –unido a su corta estatura– explica el apelativo con el que se la conocería a lo largo de su carrera, Little Miss Dynamite, que inspiró su autobiografía en 2002.
A finales de la década de los cincuenta, y durante los sesenta, su éxito no dejó de crecer (solo fue superada en ventas por Ray Charles, Elvis Presley y los Beatles). Sin embargo, su fama decayó en los 70 y 80. En los años 70, adoptó un estilo netamente country, al que pertenecen sus populares singles The Cowgirl and the Dandy y Broken Dust, ambos de 1980.
En 1997 entró a formar parte del Salón de la Fama de la música country, y todos los años es ella quien da a conocer a los nuevos miembros. Su último trabajo fue el álbum gospel Gospel Duets with Treasured Friends (2007). Actualmente vive en Nashville.
Sin duda, la canción más conocida de Brenda Lee es I’m Sorry (1960), un éxito descomunal cuando aún no había cumplido los 16. La Decca Records no estaba muy convencida de que funcionase comercialmente por su edad. Se equivocaron: no solo arrasó en Estados Unidos, sino también en el mercado británico, donde triunfó antes incluso que en su país de origen. El single fue reconocido con un disco de oro y la canción fue nominada a un Grammy. Incluida en su LP Brenda Lee (1960), se considera uno de los primeros ejemplos del sonido Nashville. La escribieron Donnie Self y Dub Allbritten, y su letra se centra en una mujer que lamenta el fin de una relación amorosa. “Siento haber sido tan tonta, no sabía que el amor podía ser tan cruel. Me dices que los errores forman parte de ser joven, pero eso no arregla el mal que se ha hecho”.
Escuchemos la versión original de Brenda Lee en 1960.

Ese mismo año Bobby Vee la incluyó en su álbum Bobby Vee Sing your Favorites.

Jane Morgan la versionó para su disco In My Style (1965).

Dottie West la grabó para Feminine Fancy (1968).

Por “pinchar” una versión que triunfó en Europa, escuchemos a Yvonne Prenosilova en checo. El título, Ron Slzy.

Un fiel retrato de Hank Williams

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Hoy comentaremos un biopic de Hank Williams rodado en los últimos meses de 2014 y estrenado recientemente en Estados Unidos. I Saw the Light, que así se llama la cinta, toma su título de la canción gospel homónima de Hank Williams, que este escribió casi al principio de su carrera, en 1948.
El guion se centra en el primer matrimonio de Hank con Audrey Williams y los subsiguientes problemas de salud a los que el cantante tuvo que hacer frente y que lo llevaron al callejón sin salida del alcohol y las drogas. Le da vida el británico Tom Hiddleston –lo hace francamente bien–, interpretando, además, los éxitos de Hank de manera muy competente (la primera canción que escuchamos es Cold, Cold Heart, en la que Hiddleston anuncia el festival de buenas versiones que nos depara el metraje).
Escrita y dirigida por Marc Abraham, I saw the light se basa en una biografía sobre Hank Williams publicada en 1994. Junto a Hiddleston, quien trabajó la parte musical con Rodney Crowell, Elizabeth Olsen, como Audrey, brilla con luz propia. A su vez, el productor y mentor de Hank, Fred Rose (Bradley Whitford), de quien ya os he hablado en entregas anteriores, articula toda la narración mediante entrevistas diseminadas aquí y allá.
La ambientación está muy cuidada y los hechos se ajustan a la realidad. Una escena, por ejemplo, describe la famosa entrevista que ofreció Hank Williams a James Dolan, y también se cuenta el momento en que el jefe de los estudios MGM, Dore Schary, intenta que la estrella se dedique al cine.
Escuchemos ya algunos fragmentos de la banda sonora del filme, publicada por Legacy Recordings.
Move it on over fue el primer éxito importante de Hank Williams, en 1947, así como una de las precursoras del rock and roll.

Os dejo con Tom en colaboración con Saddle Spring Boys interpretando I’m so Lonesome I Could Cry (1949).

Why don’t you love me (1950) es otra de las canciones que preludió el rock and roll.

En Hey goodlooking, Hiddleston hace una versión de la que hasta Hank Williams se habría sentido orgiulloso.

La película se cierra con Jambalaya (1952), que suena en los títulos de crédito.

Moon Mullican, el rey de los pianistas hillbilly

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Aubrey Wilson Mullican nació en 1909 en Texas, en el seno de una familia de ascendencia irlandesa y escocesa. Ya de niño tocaba el órgano en la iglesia de su pueblo. Aunque su familia esperaba que se hiciera predicador, decidió dedicarse a la música country.
Durante los años 30 forjó su estilo con influencias del blues –Bessie Smith–, el country –Jimmie Rodgers– o el western swing –Bob Wills–. En los 40 trabajó como pianista con el grupo The Texas Wanderers y, en 1945, formó su propia agrupación, The Showboys. Su creciente popularidad hizo que firmara un contrato con la King Records y se convirtió en el artista más vendido de la compañía. En 1951 entró a formar parte del Grand Ole Opry.
Puede que allí entrara en contacto con Hank Williams, a quien, según parece, ayudó a escribir Jambalaya, si bien no figuró en los créditos por estar contratado con otra compañía. En los 60 prosiguió su actividad, y falleció de un infarto en 1967.
I’ll Sail My Ship Alone, de 1950, fue su mayor éxito. Escrita por Mullican junto con Henry Bernard, Lois Mann y Henry Thurston, el narrador se lamenta porque el barco de sueños que planeaba compartir con su pareja ya no será lo mismo. Su chica lo ha abandonado, por lo que tendrá que navegar solo y, cuando se hunda, le echará la culpa a ella. Os dejo con la versión original de Moon Mullican.

Esta canción ha sido grabada por multitud de artistas. Escuchemos algunas de ellas.
Patsy Cline la interpretó en su última sesión antes de su trágica muerte en un accidente aéreo en 1963.

Esta otra, de Hank Williams, no apareció hasta después de la muerte del cantante en el disco I Saw the Light (1956).

Jerry Lee Lewis, quien ha reconocido que Mullican ejerció una gran influencia sobre él, la grabó en 1958.

George Jones la incluyó por primera vez en su disco The George Jones Story (1967).

En 2001 Mac Wiseman la grabó para su álbum Most Requested.

Paradojas del destino

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La canción que vamos a escuchar hoy demuestra que, en ocasiones, los títulos de las canciones pueden ser casi premonitorios. Hank Williams y su productor Fred Rose decidieron escribir en 1952 una canción humorística, I’ll never get out of this world alive (“No saldré vivo de este mundo”), con la esperanza de que se convirtiera en el siguiente éxito de Hank. Y ciertamente lo fue, pero en un momento, cuando menos, paradójico.
El día de Año Nuevo de 1953, Hank Williams moría en el asiento trasero de un Cadillac cuando un estudiante, que hacía las veces de chófer, le llevaba rumbo a su siguiente concierto. Williams abusaba de medicamentos, recetados por un médico para paliar sus dolores, y los mezclaba con alcohol. Quiso el destino que este fuera el último single que apareció en vida del cantante y que llegara al número 1 de la prestigiosa lista Billboard en enero de ese año, ya con carácter póstumo. Se da la circunstancia de que justo la semana en que murió, otra de sus canciones más conocidas, Jambalaya (ya escuchada aquí), ocupaba lo más alto de las listas. Y que Fred Rose, el otro autor de I’ll never get out of this world alive, moría en 1954.
Mucho tiempo después, la canción sirvió de inspiración a Steve Earle para su álbum homónimo, que salió en 2011. También fue el título de su primera novela, acerca de un doctor desposeído de su título, Doc Ebersole, que practica abortos ilegales para ganarse la vida y es acechado por el fantasma de Williams.
La letra enumera las desgracias que persiguen al protagonista: su caña de pescar se ha roto porque el arroyo está lleno de arena, su mujer le ha dejado, si lloviera oro no podría hacer nada porque sus pantalones están tan remendados que no tienen ni bolsillos, si se tirara al río, probablemente se ahogaría, un abogado demostró que no había nacido –simplemente había sido lanzado al mundo–, los zapatos que lleva están llenos de agujeros y clavos.
Escuchemos ahora la versión original de Hank Williams.

Esta grabación de Asleep At the Wheel pertenece al disco doble Texas Gold/Comin’ Right at Ya.

Os dejo con Jerry Lee Lewis y su inseparable piano.

Hank Williams Jr. la incluyó en su disco Men with Broken Hearts (1995).

Por último, escuchemos a su nieto, Hank Williams III, en un concierto que dio en Louisville (Kentucky) en junio del año pasado.

River of Country: año I

Sí, el 11 de enero de 2014 iniciaba esta aventura donde la música country fluye continuamente como un río. Pasado un año, y después de 323 entradas publicadas, ha llegado la hora de hacer balance, de rendir cuentas y repasar las principales estadísticas de este blog.
Países visitantes, la primera. Los huéspedes de esta casa proceden de todos los confines del mundo, desde Canadá a Nueva Zelanda, pasando por Vietnam, Bangladesh o Pakistán, hasta un total de 65. Lógicamente, predominan los de habla hispana, y las visitas de los países citados no dejan de ser testimoniales. El ranking lo encabeza, aparte de España, Estados Unidos, y le siguen México, Suecia, Argentina, Chile y Colombia.
Por lo que respecta a los comentarios recibidos, estos han superado los 500. Encabeza la lista Ernán Dezá, del blog Después de la media rueda; Raúl, responsable del blog La Guitarra de las Musas; Manuel Cerdà, de El Blog de Manuel (Música de Comedia y Cabaret); y Salva, de Mentalparadise.
Hagamos ahora un repaso por las entradas que más aceptación han tenido.
En primer lugar, la dedicada al banjo como elemento fundamental de la música country.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/02/25/oh-susana-no-llores-mas-por-mi/
La segunda entrada más vista estaba dedicada a una de las primeras grabaciones de música country que se conserva, inspirada, por cierto, en un caso real.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/03/07/basado-en-hechos-reales/
La historia de la música country parece que gusta, ya que el siguiente puesto corresponde a la familia Carter, pioneros de este estilo.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/04/05/familia-carter-el-primer-grupo-de-musica-country/
Ahora le toca el turno a un tema popularizado por Johnny Cash, pero que se remonta a la década de los 40.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/03/22/ghost-riders-in-the-sky-stan-jones-1948/
Indudablemente, la música folk tiene sus adeptos. El siguiente puesto le corresponde a Midnight Special, que probablemente muchos conoceréis por la versión de Creedence Clearwater Revival.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/04/24/el-tren-de-la-medianoche/
Y si la familia Carter despierta pasiones, no podía faltar otro pionero del country, Jimmie Rodgers, a quien, curiosamente, dediqué la primera entrada.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/03/24/jimmie-rodgers-el-padre-de-la-musica-country/
La música country no sería la mismo sin Hank Williams. Una de sus canciones más conocidas, Jambalaya, se alza a la séptima posición.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/04/21/jambalaya-on-the-bayou-hank-williams-1952/
Poco antes de la ceremonia de los Oscar del año pasado, llamaba la atención sobre la canción country de Gravity, cinta que finalmente se hizo con la estatuilla al mejor director, entre los siete que obtuvo.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/02/17/el-country-se-escucha-hasta-en-el-espacio/
A continuación, otra canción folk que habla sobre los campos de algodón y que cuenta con varias versiones, una de ellas de la Creedence. ¿Qué tendrá este grupo?
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/04/17/esos-campos-de-algodon/
Por último, y para no eternizarnos, la entrada más reciente de la lista –publicada el 29 de diciembre–, Rose Garden, con sus innumerables versiones.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/12/29/rose-garden-joe-south-1970/
Hablemos de las series que han ocupado un lugar preponderante en este blog. La de más duración –40 entregas– fue la dedicada a los estados country, El country marca su territorio. Le sigue La Babel del Country, serie consagrada a la música country en otros idiomas –9 entregas– y dos miniseries relacionadas con el cine: Cine Country (3 entradas) y Al tío Oscar le gusta el country (2 entradas), con las canciones nominadas u oscarizadas de este género musical.
Por supuesto, no podía terminar sin daros las gracias a todos los que habéis visitado el blog, habéis pulsado “me gusta” o habéis dejado comentarios.
Como todos los días, quiero terminar con una canción, Happy, happy birthday baby, cantada por Dolly Parton en 1965 y que fue su primera entrada en las listas. Compuesta en 1957, la versión de Ronnie Milsap la revitalizó en 1986. Escuchemos ambas consecutivamente.

Jambalaya (On the Bayou). Hank Williams, 1952

¿Qué tal un paseo por la gastronomía de Nueva Orleans y el estado de Louisiana en general? Esto es lo que nos propone Hank Williams en esta agradabilísima canción.
Sin duda, 1952 fue un gran año para la carrera de este cantautor, que grabó algunos de sus mejores temas, sin ir más lejos este. Aunque contó con la ayuda de Moon Mullican, la contribución de este no se explicitó, por lo que no pudo recibir derechos de autor.
La letra hace referencia a tres de los platos más típicos de la gastronomía cajun: la jambalaya, que da título al tema, es un plato a base de arroz con pollo, jamón, langostinos y pimienta. El premio Nobel Frédéric Mistral ya recogía el término en su diccionario occitano, y definía la jambalaya como “un plato de arroz con guiso de pollo”. A su vez, el crawfish pie es una especie de pastel de cangrejo, mientras que el filé gumbo es un caldo espeso, elaborado con marisco o carne de ave, y aderezado con hojas secas y aromáticas de un árbol autóctono de la zona, llamado Sassafras.
Qué mejor forma de disfrutar de estas delicias culinarias que en las áreas pantanosas de Louisiana (el Bayou) y en la buena compañía de Yvonne y de otros amigos como Thibodeaux o Fontenot. Todos ellos, nombres de origen francés, ya que Louisiana y Nueva Orleans antaño pertenecieron a Francia, que dejó su impronta en los topónimos.
Y ahora, mejor será que sigamos el consejo de Hank Williams: “coge la guitarra, llena la jarra de zumo de frutas y sé feliz”.