Peca y vuelve con una canción que pueda vender

johnny cash sam phillips
Si en la última entrada os hablaba de los últimos años de Johnny Cash, hoy lo voy a hacer de sus comienzos. Después de volver de su servicio militar en Alemania, en julio de 1954, Cash no perdió el tiempo y se fijó como meta emprender una carrera en el mundo de la música. Junto con su primera mujer, Vivien Liberto, se dirigió a Memphis (Tennessee), sede de uno de los estudios más prometedores del momento, Sun Records, dirigido por el productor Sam Phillips. Junto con Luther Perkins y Marshall Grant, dos mecánicos que había conocido en Memphis y que también querían triunfar en esto de la música –a partir de entonces, Luther, Marshall y Johnny fueron conocidos como The Tennessee Three–, se dirigieron al estudio de Phillips e hicieron su primera audición. Para ella eligieron el tema góspel I Was There When It Happened, una canción escrita por Fern James que éste vendió a Jimmie Davis –de ahí que ambos figuren como co-autores–. Escuchemos la grabación de Johnny Cash de I Was There When it Happened.

Según cuenta la leyenda, a Phillips no le convenció la primera actuación de Johnny Cash, pues quería una canción rockabilly al estilo de Elvis Presley, que es lo que empezaba a estar de moda entonces. Se cuenta que le dijo: “Vete a casa, peca y vuelve con una canción que pueda vender”. Así fue como se empezó a gestar su primer single, que salió al mercado a finales de junio de 1955 y que vamos a escuchar a continuación.
En la cara A, aparecía una de las primeras canciones que escribió, Hey, Porter, grabada en septiembre de 1954 junto con sus primeros colaboradores, Luther Perkins y Marshall Grant. En ella, el protagonista se muestra entusiasmado por volver a casa en Tennessee y le confiesa al revisor que no puede esperar a llegar a su hogar sureño. Es una de las múltiples canciones que grabó Cash de tema ferroviario. Escuchémosla.

La cara B la grabó unos meses después y constituyó un éxito mucho mayor que el anterior. Gracias a Cry, Cry, Cry, Johnny Cash vendió unas 100.000 unidades del single y se aseguró un lugar en el Louisiana Hayride, un programa de radio coetáneo del Grand Ole Opry, hoy desaparecido. Su éxito fue el responsable de que Johnny fuera invitado a hacer una gira junto a la sensación del momento, Elvis Presley. Esta canción aparece en el primer LP de Johnny Cash, With His Hot and Blue Guitar (1957).

Marty Stuart es un gran admirador de Cash. Escuchemos sendas versiones de estos temas. Primero Hey, Porter, que incluyó en un disco homenaje a Johnny llamado Kindred Spirits: A Tribute to Johnny Cash (2002).

Stuart versionó Cry, Cry, Cry en su álbum Hillbilly Rock (1989).

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There’s a New Moon Over My Shoulder. Jimmie Davis, Ekko Whelan y Lee Blastic, 1944

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La luna siempre ha sido un tema recurrente en las canciones de amor. La balada de hoy es un buen ejemplo de ello: su título hace referencia a la fase de la luna nueva, aquella en la que esta no es visible desde la Tierra, ya que la parte del satélite frente a nosotros no está iluminada por el Sol (exactamente lo contrario a la luna llena). Casualmente, hoy, 7 de noviembre, si estáis en Madrid podréis ver –o mejor dicho, no ver– la luna llena. Pero no nos desviemos, que este es un blog de música, no de astronomía…
There’s a New Moon Over My Shoulder fue escrita por un viejo conocido nuestro, el gobernador Jimmie Davis, quien, justo aquel año, 1944, ganó las elecciones para su primer mandato como gobernador de Louisiana. La canción se podría encuadrar en el western swing. Su letra nos presenta a un hombre que espera en vano a que su pareja vuelva con él, porque esta le prometió que lo haría con la llegada de la luna nueva. Desde entonces, muchas lunas nuevas han pasado y sigue sin aparecer.
El primero en grabarla, en 1944, fue Tex Ritter. Constituyó uno de los éxitos sobre los que cimentaría su carrera posterior (los más cinéfilos recordaréis que Ritter fue quien puso voz al tema principal de High Noon, Solo ante el peligro).

Uno de sus autores, Jimmie Davis, la grabó al año siguiente y su versión, aún más conocida que la anterior, llegó al número 1 de las lista folk.

Con la influencia que ejercía el sonido Nashville en la época, Jim Reeves la versionó en su disco Moonlight and Roses (1964).

Ahora, una voz femenina, la de Wanda Jackson, que la incluyó en Wanda Jackson Salutes the Country Hall of Fame (1966).

Bill Haley la interpretó a ritmo de rock en su disco grabado en Nashville Rock Around the Country (1971), que parafrasea su canción más emblemática, Rock Around the Clock.

Tres grandes del bluegrass, Mac Wiseman, Doc Watson y Del McCoury, la incluyeron en su álbum Mac Doc & Del (1998).

Y seguimos en el bluegrass. Larry Sparks la grabó como parte de la banda sonora de la película Transamerica (2005), en la que participaron Old Crow Medicine Show o Dolly Parton, entre otros.

It Makes no Difference Now. Jimmie Davis y Floyd Tillman, 1938

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Ya os he comentado en alguna ocasión que una figura del country de los años 30, Jimmie Davis, llegó a ser gobernador de Louisiana. Precisamente Davis –aquí podéis consultar su biografía– tuvo un papel relevante en la génesis de esta canción.

No la escribió solo: lo hizo en colaboración con Floyd Tillman, otro de los grandes compositores de country que, en los años 40, concatenó una serie de éxitos como They Took the Stars Out of Heaven, Each Night at Nine, I love you so much it hurts o Slippin’ Around. Según algunas fuentes, Tillman la compuso en solitario, pero Davis, intuyendo el potencial que tenía, se la compró por 300 dólares de la época, casi 4.500 euros actuales contando los efectos de la inflación. Siguiendo la estela de muchos clásicos del country –o hillbilly, como era conocido entonces–, el tema habla de la separación de una pareja. El protagonista dice que ahora que su novia le ha dejado “ya nada importa”. Entre sus muchas versiones, vamos a escuchar algunas de ellas.

La primera es la de Cliff Bruner y su grupo, The Texas Wanderers, en 1938. Bruner fue bastante conocido en su época y su grabación fue una de las más vendidas de esa década.

A finales del mismo año, Jimmie Davis la incluyó en su repertorio.

En 1947 la grabó el cantante y actor Burl Ives.

Del mismo año data la interpretación de Eddy Arnold and his Tennessee Plowboys.

En el recopilatorio aparecido en 2009 Voices of Americana: Crazy Cajun’s Cosmic Cowboys, pudimos disfrutar de la grabación que, años atrás, realizó Floyd Tillman.

El llamado padre del bluegrass, Bill Monroe, hizo su propia versión en 1967.

Ahora, una voz femenina, la de Dottie West, quien la grabó en 1969.

La versatilidad de Merle Haggard le llevó a grabar temas de multitud de compositores. Aquí os dejo con su interpretación de este It makes no difference now en 1980.

Johnny Gimble, la última incorporación al Salón de la Fama

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John Paul Gimble nació en Texas en 1926. Desde pequeño le interesó el mundo de la música y a los 12 años empezó a tocar con sus hermanos en el grupo The Rose City Swingsters. Poco después, se fue a Louisiana, donde solía acompañar al violín o fiddle al candidato a gobernador Jimmie Davis, cuya biografía podéis leer aquí.

Después de la Segunda Guerra Mundial, volvió a Texas y emprendió su carrera discográfica. Su éxito le permitió tocar con uno de los mayores representantes del western swing, Bob Wills. Más tarde, en 1968, se trasladó a Nashville y se convirtió en uno de los instrumentistas más cotizados de la ciudad.

A lo largo de su carrera tocó el fiddle para artistas de la talla de George Strait, Merle Haggard, Ray Price, Conway Twitty o Dolly Parton. A principios de los ochenta trabajó codo con codo con Willie Nelson en sus giras e incluso en una película (luego escucharemos una muestra). Conocido como “el mayor fiddler de América”, fue nominado 15 veces como mejor instrumentista y ganó cinco premios. Murió en 2015 a los 88 años, y en 2018 ha sido elegido miembro a título póstumo del Salón de la Fama de la música country.

Escuchemos, en primer lugar, el “duelo” entre dos conocidos violinistas: el propio Gimble y Benny Martin. Esto es Duelling Fiddles.

Gimble también participó en la banda sonora de Honeysuckle Rose (1980), con Willie Nelson en el papel principal. Uno de sus arreglos para la película fue Jumping Cotton Eyed Joe, que adaptaba el famoso clásico Cotton Eyed Joe (ver entrada 26 sep 2014).

Otro ejemplo de su maestría es este Silver Bell, que aparece en su álbum The Texas Fiddle Collection (1989). La pieza es obra de Martin Christian.

Jimmie Davis, cantante de country y gobernador

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Sabemos que James Houston Davis nació en 1899 por el censo, ya que ni sus padres recordaban la fecha exacta, según declaró él mismo al New York Times. Lo hizo en una localidad de Louisiana que hoy es una ciudad fantasma, en el seno de una familia de aparceros.

Su carrera musical se inició a principios de los años 30, siguiendo la estela de su ídolo Jimmie Rodgers (luego escucharemos una de sus primeras grabaciones). Poco después se afilió al partido demócrata y empezó a ocupar cargos públicos locales. Sin embargo, nunca abandonó la música. En 1939 compuso la que es, sin duda, su canción más conocida, You are my sunshine (aquí podéis ver la entrada que le dediqué en los albores de River of Country y aquí la canción), que, desde 1977, es una de las canciones oficiales del estado de Louisiana.

Su gran salto en política lo dio cuando se presentó a las elecciones a gobernador, que ganó ocupando el cargo entre 1944 y 1948 y entre 1960 y 1964. Aunque nunca renunció al mundo de la música –también grabó álbumes de góspel–, su época más fructífera fueron los 40. Murió a la edad de 101 años en su estado natal.

Escuchemos primero Red Nightgown Blues (1932). En la tradición del blues de dedicar canciones a hechos intrascendentes, Davis compuso “el blues del camisón rojo”.

Su primer single fue Nobody’s Darling But Mine (1937).

Esta canción ha merecido varias versiones. Escuchemos la de Merle Haggard en su disco Going Where the Lonely Go (1982).

Os dejo ahora con Patti Page.

Disfrutad de Rosemary Clooney, con un acompañamiento de altura: Merle Travis a la guitarra y Joe Maphis al fiddle, entre otros.

Por último, Slim Whiteman en I’m a Lonely Wanderer (1963).

Como hermanos (XVI): Statler Brothers

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Brother in old town of Prague

Este influyente grupo fue descubierto por Johnny Cash en 1964. Llevaban en los escenarios desde 1955, pero les faltaba un padrino. Cuando solo eran un grupo góspel en su Virginia natal, se hacían llamar The Four Star Quartet. Cambiaron a The Kingsmen, pero, como había otro grupo del mismo nombre –que gozó de gran éxito en los 60 con el tema Rock Louie, Louie–, adoptaron el definitivo The Statler Brothers.

Curiosamente, ninguno de sus miembros llevaba por apellido Statler, aunque los dos componentes principales sí eran hermanos, sino Reid. Statler era una marca de pañuelos de la época, así que, bromeando sobre ello, decían que se podían haber llamado los hermanos Kleenex.

El grupo estaba compuesto por los hermanos Reid, Don y Harold, Phil Baisley y Lew Dewitt (sustituido en 1983 por Jimmy Fortune, por los problemas de salud de aquel). En los 90 no consiguieron colocar ninguno de sus singles entre los más vendidos –el country iba entonces por otros derroteros– y en 2002 se disolvieron de común acuerdo. Desde entonces Don Reid ha publicado varios libros.

Empiezo con el que, sin lugar a dudas, fue su mayor éxito, Flowers on the Wall (1965). Aquí podéis ver la entrada que dediqué a esta canción, un canto a lo agradable que en ocasiones resulta la soledad.

Otro de sus temas más populares fue Bed of Roses, escrita por Harold Reid en 1970. Cuenta la historia de una mujer de vida alegre –cito el término que utiliza la canción– a la que nadie dirige la palabra, que conoce a un huérfano de dieciocho años que ejerce la mendicidad para sobrevivir. Se convierten en amantes y, gracias a esa relación, el muchacho encuentra su lugar en el mundo. El tema critica la hipocresía de la gente, “que va a la iglesia pero me deja en la calle”.

Los hermanos Statler compusieron un tema en homenaje a su mentor, Johnny Cash, We Got Paid by Cash. Os dejo con él.

Don y Harold Reid escribieron Do You Know You Are My Sunshine y la incluyeron en su álbum Entertainers On and Off the Record (1978). La letra hace referencia al clásico You Are My Sunshine, de Jimmie Davis.

Vamos ahora con I’ll Go to My Grave Loving You (1975), en la que el protagonista promete irse a la tumba queriendo a su amada.

Al disco Innerview corresponde Do You Remember These (1972), una canción de corte nostálgico en la que el protagonista recuerda pequeños detalles del pasado que le traen buenos recuerdos.

Jimmy Fortune escribió Elizabeth, que salió a la luz en 1984 en el álbum Today.

Escuchemos Too Much on Your Heart (1985), del disco Pardners in Rhyme. Esta balada fue su último número 1 en las listas.

Ese mismo año revitalizaron un clásico del rockabilly de 1960, Hello Mary Lou.

En 1974 grabaron una canción dedicada al grupo góspel que más les había influido, los hermanos Backwood, que nacieron durante la Gran Depresión y se han ido remozando con nuevas incorporaciones. Escuchemos The Backwood Brothers.

Termino con el góspel, el estilo de sus inicios. En primer lugar, I’ll Fly Away, una canción alegre en la que el narrador espera con ilusión el día en que muera y su alma salga volando.

Ahora, How Great Thou Art (1976). Aquí, el autor se asombra de las maravillosas creaciones de Dios. Se trata de una versión de un himno góspel basado en un poema sueco del siglo XIX.

 

Enjaulados (X)

enjaulado

El álbum que sigue es obra de un ex-convicto en su juventud que luego se rehabilitó y alcanzó bastante notoriedad en esto del country. Ya hemos hablado de él a propósito de sus temas más recurrentes, Wasted Days and Wasted Nights y Before the Next Teardrop Falls. Me refiero a Freddy Fender –Baldemar Huerta– y su Recorded Inside Louisiana State Prison. Grabado en 1962, no vio la luz hasta 1975 de la mano de Power Pak Records.

En 1960, Freddy Fender fue encarcelado por posesión de marihuana y pasó tres años en una prisión de Louisiana, de la que salió gracias a la intermediación del entonces gobernador del estado, Jimmie Davis, quien por cierto también se dedicó a la música country.

Aunque este álbum fue comercializado como si hubiera sido grabado en prisión, más bien es un disco de estudio en el que no se oye en absoluto a los prisioneros. Probablemente, el sello quiso aprovechar el tirón del éxito de Fender el año anterior, Before the Next Teardrop Falls.

Escuchemos uno de los temas del disco, Bye, bye, little angel. Se trata de una canción doo-wop, estilo muy de moda en los años 60, que paradójicamente no habla de temas carcelarios, como cabría esperar por su naturaleza.

Vamos ahora con un álbum muy innovador. Sonny James grabó In Prison/In Person (1977) dentro de la prisión estatal de Tennessee, pero no con su banda, sino con auténticos reclusos. Tal como dijo James, “no es infrecuente grabar discos en prisiones pero, que yo sepa, esta es la primera vez que se hace algo así. No lo hicimos por los críticos ni por la perfección pero es un disco ‘escuchable’ y lo bueno que tiene es que es real”. Como la ley no le permitía pagar a los presos por su trabajo, hizo una donación de guitarras, amplificadores y otros instrumentos a la prisión.

Para este disco, James recuperó un viejo éxito de Jimmie Rodgers, quien en 1928 había compuesto In the Jailhouse Now (aquí podéis ver la entrada que le dediqué, la primera de este blog). Os dejo con su versión.

Enjaulados (V)

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El autor que más discos country ha grabado en prisiones también pasó por una de ellas por delitos menores relacionados con la posesión de drogas. Durante su juventud, Johnny Cash, que de niño había mostrado una gran religiosidad, se dejó seducir por el mundo de las drogas.

Al principio, según cuenta en su autobiografía, lo hizo para mantener su enloquecido ritmo de giras y conciertos, pero terminó siendo un problema de adicción. Johnny tenía la costumbre de esconder pequeñas cantidades de droga en la funda de su guitarra. En una ocasión, en 1965, a la vuelta de un viaje a México, los agentes de aduanas de Texas descubrieron la mercancía y fue obligado a pagar una multa de 1.000 dólares. Ese mismo año una patrulla de policía le sorprendió con un cierto número de pastillas y pasó la noche en los calabozos de de Starkville. Cuando sucedieron los hechos, Johnny Cash estaba paseando por un jardín, así que tiró de sentido del humor y compuso una canción relatando el incidente diciendo que le habían detenido por recoger flores.

Escuchemos Starkville City Jail, que aparece en At San Quentin (1969).

Durante sus últimos años, la vida de Hank Williams fue un escalonado descenso a los infiernos. Sus dolores de espalda le llevaron a abusar del alcohol y de tranquilizantes como la morfina. En aquellos tiempos era más fácil conseguirla, sobre todo si se daba, como le pasó a él, con un “médico” como Toby Marshall, que ya había sido condenado por estafa y que le sumistraba cantidades escandalosas de medicamentos. El 11 de agosto de 1952 Hank fue expulsado del Grand Ole Opry por sus problemas con el alcohol y las drogas, y seis días más tarde fue detenido en Alabama por desórdenes en un hotel. Al día siguiente, un amigo suyo pagó la fianza de 10 dólares y quedó en libertad.

Escuchemos un éxito suyo de 1951, Lonesome Whistle, que habla de dos de los temas más recurrentes en el country clásico, los trenes y las prisiones. La escribió junto con Jimmie Davis, que además fue gobernador de Louisiana.

Floyd Tillman, un pionero del honky-tonk

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Floyd Tillman nació en Oklahoma en 1914, pero creció y vivió el resto de su vida en Texas. A temprana edad comenzó a tocar la mandolina y después se aficionó a la guitarra, que solía tocar con sus hermanos para amenizar las veladas en una pista de patinaje local. Su primer éxito como compositor fue It Makes No Difference Now (1938), que Jimmie Davis le compró por 300 dólares. Aunque desde la perspectiva actual nos puede parecer que el sonido de Floyd Tillman ha quedado un poco obsoleto, en los años 40 gozó de una inmensa popularidad.
En 1941 grabó el que sería su único número 1 en las listas como cantante, They Took the Stars Out of Heaven. En 1944 su single Each Night At Nine, el que un hombre promete encontrarse con su novia cada día a las nueve, causó sensación entre los soldados americanos destinados en el Pacífico. Las emisoras de radio japonesas no dejaban de pincharla para fomentar la deserción y disminuir la moral de los soldados americanos. I Love you so much it Hurts fue escrita por él en 1948; aunque también la grabó, fue Jimmy Wakely el encargado de lanzarla a la fama. Al año siguiente, llegó la que es considerada una de las primeras canciones honky-tonk sobre la infidelidad, Slippin’ Around, que triunfó de nuevo en la voz de Jimmy Wakely, acompañado esta vez por Margaret Whiting. Llegó al número 1 en las listas, y fue la primera vez que una mujer (aunque de forma compartida) alcanzaba la cima del Billboard –la primera en solitario sería Kitty Wells en 1952 con It Wasn’t God Who Made Honky-Tonk Angels (ya escuchada aquí).
A partir de los años 50 disminuyó considerablemente su producción como solista para centrarse en sus composiciones. Su predicamento sobre jóvenes figuras del outlaw country como Willie Nelson, Merle Haggard o Ray Price fue muy notoria. En 1984 entró a formar parte del Salón de la Fama de la Música Country y murió en 2003. Lo hizo con las botas puestas: su último álbum lo grabó un año antes de su muerte, en un retorno por todo lo alto (era su primer álbum en más de 20 años) que incluyó las colaboraciones de Willie Nelson, Dolly Parton, Hank Thompson, Connie Smith o George Jones, entre otros.
Escuchemos ya Slippin’ Around, que, como decía, fue una de las primeras canciones que abordó el tema de la infidelidad, sin adoptar una posición crítica respecto a ella. La letra, inspirada en una conversación telefónica que oyó Tillman en un bar, nos presenta a un hombre y una mujer que se ven obligados a verse a escondidas, ya que ambos están casados. “Parece que siempre nos tenemos que escabullir para estar juntos y vivir en un miedo constante a ser encontrados”. Su versión llegó al número 5 de las listas.

El mayor éxito le llegó al tema de la mano de Margaret Whiting y Jimmy Wakely: se mantuvo en lo más alto durante tres meses en 1949.

Uno de los máximos exponentes del honky-tonk, Ernest Tubb, también la interpretó en 1949.

Escuchemos a George Morgan y Marion Worth en 1964.

Ray Price la incluyó en su álbum Heart of Country Music (1987).

En una hábil maniobra para explotar este éxito, Tillman escribió el mismo año una canción-respuesta sobre los mismos personajes, ya libres de ataduras. Os dejo con I’ll Never Slip Around Again, otro éxito para Margaret Whiting y Jimmy Wakely.

Modern Sounds in Country and Western Music. Ray Charles, 1962

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Este disco supuso un encuentro en la cumbre entre el country, el jazz y el rhythm and blues. Ray Charles lo publicó en abril de 1962 en el sello ABC-Paramount, donde trabajaba desde 1959. El proceso de grabación fue extremadamente rápido. Lo concluyó en tres sesiones durante la primera quincena de febrero, entre los estudios de Nueva York y Hollywood. Y fue todo un éxito, en una época en la que los artistas afroamericanos lo tenían muy difícil en la escena musical (la lucha por los derechos civiles estaba en su máximo apogeo).
El primer single que vio la luz fue I can’t stop loving you, de Don Gibson. La producción corrió a cargo del propio Ray Charles junto con el director de orquesta Sid Feller. A raíz de este trabajo, la carrera de Charles despegó como un cohete y, en los Grammy de 1963, el disco fue nominado al mejor álbum del año, mientras que la canción citada ganaba el premio a la mejor grabación de rhythm and blues. En octubre de 1988, Rhino Entertainment editó el disco en CD con tres temas adicionales, uno de ellos el clásico de Jimmie Davis You Are My Sunshine, que ya hemos escuchado aquí.
Escuchemos ahora una selección de los temas que componen el disco. Empezamos con dos composiciones de Hank Williams versionadas por Ray Charles. La primera es You Win Again de 1952.

Escuchad ahora Hey, Good Looking, que escribió Hank en 1951 basándose en una melodía de Cole Porter.

De 1955 data You Don’t Know Me, de Cindy Walker y Eddy Arnold, que fue quien la grabó por primera vez. Ray Charles le dio un sutil toque rhythm and blues.

Una de las mejores baladas country sobre perdedores es Born to Lose, de Ted Daffan. La versión de Ray Charles resulta memorable: su interpretación, aliñada de tristeza y desesperación, es muy personal.

El matrimonio formado por Felice y Boudleaux Bryant escribió en 1957 Bye, Bye, Love, la canción de más éxito de los Everly Brothers, también incorporada por Charles al disco.