Fred Rose, el descubridor de Hank

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Hoy os traigo a uno de los primeros compositores que se dedicó profesionalmente al country –hasta entonces los temas eran interpretados y compuestos por una misma persona o bien eran temas tradicionales de autor anónimo– y que, para más inri, fundó un sello discográfico esencial para conocer la génesis de este estilo.

Me refiero a Fred Rose, nacido en 1898 y muerto en 1954, solo dos años después que su pupilo Hank Williams. Durante su infancia se ganó la vida cazando propinas en St. Louis y más tarde en Chicago. Luego, en los años 20, empezó a componer para otros artistas, por ejemplo para Sophie Tuker, una actriz y cantante alejada del country.

El paso a la música western lo dio en 1936, cuando Tex Ritter grabó su composición We’ll Rest at the End of the Trail. Después de unos años en Hollywood, creando música para los westerns musicales de los llamados “cowboys cantantes” –Gene Autry, Roy Rogers o Ray Whitley–, se estableció en Nashville, donde se asoció con Roy Acuff. Junto con esta estrella fundó el sello Acuff-Rose, que alistaría a Hank Williams en sus filas. Cuando en 1945 Rose dejó el sello para centrarse en su faceta de compositor, su hijo se hizo cargo de la empresa hasta los años 80, en que él y Acuff la vendieron.

La figura de Rose fue tan importante para la música country que, cuando se creó el Salón de la Fama en 1961, sus primeros elegidos fueron Hank Williams, Jimmie Rodgers y Fred Rose. También es miembro, a título póstumo, del Salón de la Fama de Compositores desde 1985.

Con el pseudónimo Floyd Jenkins, escribió el clásico del bluegrass Fireball Mail, interpretada por su socio y amigo Roy Acuff. La canción habla de un ficticio tren que alcanzaba tal velocidad, que lo llamaron “El Correo Bola de Fuego”.

Años más tarde, la grabó Hank Snow.

Escuchemos ahora el mismo tema en clave bluegrass e instrumental. Al banjo, Earl Scruggs y, a la guitarra, Lester Flatt.

Como hemos visto, Rose cuidó sobre todo a los artistas en sus facetas de compositor o productor, pero, aunque su voz no brillara en exceso, sacó también unos pocos discos. Uno de ellos fue Tender Hearted Sue, que grabó en 1945 con el nombre artístico de The Rambling Rogue. El tema aparece en el recopilatorio Kings of Western Swing Vol. 2 (2004).

 

Centenario de Eddy Arnold

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Tal día como hoy, el 15 de mayo de hace 100 años nacía en una pequeña localidad de Tennessee Richard Edward Arnold, que se daría a conocer como Eddy Arnold, “the Tennessee Plowboy” (“el arador de Tennessee”, lógicamente un juego de palabras con “the Tennesssee Playboy”), apodo que se ganó en su juventud por su pericia como granjero.

Para profundizar más en su vida podéis consultar, aquí, la reseña biográfica que le dediqué en su día. No podemos subestimar la influencia de Eddy en la música country y en el mundo del entretenimiento en general. A lo largo de su carrera, alcanzó nada menos que 28 números 1 y su voz suave, unida a las agradables orquestaciones de sus canciones, difundió el country entre un público muy numeroso. Los empresarios siempre estuvieron encantados con él, ya que tenía el don de llenar las salas de conciertos.

A diferencia de otros hijos de su generación, el éxito lo acompañó hasta muy avanzada su edad, aunque los años 50 y 60 fueron su época dorada. Murió días antes de cumplir los 90, y el New York Times lo recordó con estas palabras: “Eddy Arnold, el crooner que convirtió el country en una música elegante y vendió más de 85 millones de discos en siete décadas, murió el jueves. Tenía 89 años”.

Su primer single fue Please Mommy Stay Home With Me (1944), con una letra moralizante propia de su tiempo. Una madre deja a su hijo pequeño solo en casa para ir a una fiesta, a pesar de que éste le insiste en que se quede en casa con él. Cuando vuelve, su hijo ha enfermado y, finalmente, muere. Ahora ella se arrepiente de haberse ido para “satisfacer su malvada vanidad”. En la última estrofa, el narrador advierte a las madres de que no descuiden su deber.

Uno de sus temas más conocidos fue I’ll Hold You in my Heart (Till I Can Hold You in My Arms), que ya hemos escuchado aquí. Un muchacho promete abrazar a su pareja con el corazón hasta que pueda hacerlo con sus brazos. El tema, de 1947, se mantuvo nada menos que 21 semanas en el número 1, un récord que comparte con otras tres canciones (I’m Moving On, de Hank Snow; la versión de Webb Pierce de In the Jailhouse Now, de Jimmie Rodgers; y Cruise, de Florida Georgia Line en 2013 (claro que esta última lo tuvo más fácil porque ahora cuentan también las descargas digitales). Os dejo con Eddy Arnold.

Otra de sus canciones de cabecera fue Tennessee Stud, obra de Jimmy Driftwood de 1959. La grabación de Arnold le valió una nominacion a los Grammy ese año. La letra habla de un viajero que cabalga en un semental de Tennessee y por el camino se encuentra con una chica que tiene una yegua procedente del mismo estado. Lógicamente, él se enamora de la chica y el caballo de la yegua.

En River of Country también os he hablado de Make the World Go Away (aquí podéis ver la entrada). Su grabación, en 1965, constituyó un acabado ejemplo del sonido Nashville, tan en boga entonces. El protagonista le pide a su pareja que le siga amando; así, será tan feliz que tendrá la sensación de que “desaparece el mundo”.

Escuchemos Turn the World Around (1967), compuesta por Ben Peters. En ella, el narrador pide perdón a su amada tras una pelea y le asegura que enmendará sus errores.

Su último single fue To Life, un tema nostálgico en el que el narrador echa la vista atrás y agradece la vida que ha llevado. Pertenece a su disco After All These Years (2005).

Como hermanos (VII): Delmore Brothers

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Brother in old town of Prague

Los hermanos Delmore fueron unos pioneros, nada menos que el primer dúo de música country que se dedicó a ello de forma profesional.

Se llamaban Alton (1908-1964), el mayor, y Rabon (1916-1952), el menor. Un cáncer de pulmón se llevó a Rabon el día después de su 36 cumpleaños, lo que puso fin al dúo. Tras su muerte, Alton se dedicaría a la docencia como profesor de música y, en 2001, ambos serían reconocidos a título póstumo por el Salón de la Fama de la música country.

Nacidos en el seno de una familia de Alabama pobre y numerosa –eran diez hermanos–, su madre, cantante de góspel en una iglesia, les inculcó su amor por la música. A los 16 años, Alton escribió con ella su primera canción, Bound for the Shore. Escuchemos la grabación de los Delmore Brothers ya en la última fase de su carrera, junto a Grandpa Jones y Merle Travis, dentro del grupo Brown’s Ferry Four.

Sus primeras grabaciones datan de 1931. A esas sesiones pertenece Alabama Lullaby, uno de sus temas de cabecera.

La popularidad los llevó al Grand Ole Opry en 1932, donde permanecieron hasta 1938, compaginando su labor con grabaciones para la Bluebird. Por ejemplo, este I’ve Got the Big River Blues (1933).

En diciembre de ese mismo año grabaron los dos siguientes temas. Gonna Lay Down My Old Guitar, un homenaje al yodel de Jimmie Rodgers que causaba furor en aquel entonces.

Y Brown’s Ferry Blues, que saldría como single en abril del año siguiente.

En 1944 firmaron con King Records, donde grabaron sus mayores éxitos. Uno de ellos fue Freight Train Boogie (1946), en la que Wayne Raney toca la armónica. El disco es considerado uno de los primeros ejemplos de rock and roll.

Pan American Boogie (1949) también pertenece a la época de King Records. El tren Pan-American hacía su recorrido de Cincinatti (Ohio) a Nueva Orleans (Luisiana).

Una de sus canciones más conocidas fue Blues Stay Away From Me (1949), en cuya letra el narrador pide a la tristeza que se aleje de él. Se diría un tema premonitorio: en poco tiempo, fallecieron la hija de uno de los hermanos, el otro hermano y el padre de ambos. Escuchémosla.

Como hermanos (VI): Callahan Brothers

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Brother in old town of Prague

En 1910 y 1912, respectivamente, nacían los hermanos Callahan, Walter y Homer. Decidieron cambiarse los nombres por Joe y Bill, ya que creían que un nombre más corto les ayudaría a triunfar y, en los años 20, comenzaron a actuar como los Callahan Brothers.

Su carrera se desarrolló principalmente en la radio, aunque durante la década siguiente hicieron una serie de grabaciones de las que escucharemos algunas. Como ocurría con sus coetáneos, los Carlisle Brothers, de quienes os hablé en una entrada anterior de esta serie, estos hermanos hicieron del yodel su seña de identidad, siguiendo la estela de Jimmie Rodgers, muy popular en los años 30. En 1945 rodaron en Hollywood Springtime in Texas. Luego, Bill actuó como manager de Lefty Frizzel una temporada, y, finalmente, a mediados de los 50, los hermanos se separaron y dejaron atrás el mundo de la música. Walter “Joe” Callahan murió en 1971, y Homer “Bill”, en 2002.

De su primer año juntos (1934), escuchemos consecutivamente Little Log Poplar House on the Hill y She’s My Curly Headed Baby.

The House of the Rising Sun es una canción folk muy conocida, sobre todo a raíz de la versión de The Animals en los años 60. Sin embargo, es mucho más antigua: la vulgarizaron los mineros a principios del siglo XX y fue grabada por primera vez en 1933. Los Callahan Brothers lo hicieron en abril de 1935. Aquí va.

Como ejemplo de la última fase de su carrera, he seleccionado este I’ve Had My Share of Sorrow, que grabaron en 1952 para la Columbia.

Como hermanos (II): Carlisle Brothers

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Los dos hermanos de hoy son mucho menos conocidos que los de la anterior entrega, claro que formaron grupo durante menos tiempo y, al ser sus grabaciones tan antiguas, no se conservan en muy buen estado. Sus nombres, Bill y Cliff Carlisle.

Se “aliaron” en 1933, aunque ya desde los años 20 eran conocidos en las radios locales por las retransmisiones de los barn dances o bailes del granero; y se mantuvieron unidos hasta principios de los 50, cuando Cliff se retiró del mundo de la música y Bill tuvo que continuar su carrera en solitario.

En 1938 firmaron con Decca Records y compaginaron su trabajo discográfico con apariciones regulares en la radio. Tras la Segunda Guerra Mundial, firmaron con King Records, donde consiguieron su mayor éxito: una versión de A Rainbow at Midnight, de Ernest Tubb. Tras la retirada de Cliff, Bill formó el grupo The Carlisles, si bien ninguno de sus miembros llevaba ya la misma sangre. El “superviviente” entró en el Salón de la Fama de la música country un año antes de su muerte, a los 94.

Antes de escuchar unos cuantos temas de ambos, “pincharé” el primer éxito en solitario de Bill Carlisle, Rattlesnake Daddy (1933). Destaca el yodel de Carlisle, quien intentaba emular a Jimmie Rodgers, fallecido ese mismo año. El espíritu excesivamente inquieto y bullanguero del protagonista hace que se compare a sí mismo con una serpiente de cascabel.

Una de las primeras colaboraciones entre los hermanos fue The Rustler’s Fate, grabada en julio de 1933, sobre el destino que aguarda a un ladrón de ganado.

Escuchemos ahora la grabación a la que me he referido antes, Rainbow at Midnight (1946), uno de sus mayores éxitos. Fue compuesta por Lost John Miller y trata de un soldado que sueña con volver a su hogar junto a su amada cuando la guerra termine.

Si habláramos de cine, diríamos que el siguiente es un buen ejemplo de canción previa al código Hays, la censura que impedía hablar de temas que “atentaran contra las buenas costumbres”. Sal Got a Meatskin data de 1933 y utiliza el eufemismo meatskin, que podría traducirse como piel carnosa, para referirse al órgano sexual femenino. “Sal tiene un meatskin escondido, voy a conseguir su meatskin algún día”, dice el estribillo.

Escuchemos ahora dos ejemplos de sus grabaciones con King Records. En primer lugar, Maggie Get the Hammer (1945).

Os dejo con Empty Arms (1947). Obra de Bill Carlisle y Tom Covington, el narrador pide a su amada que no le deje despertarse otro día con los brazos vacíos.

25 años sin Roy Acuff

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La primera superestrella del Grand Ole Opry, Roy Acuff, moría tal día como hoy hace 25 años. Aunque ya hablé de él en su biografía –que podéis repasar aquí, donde además disfrutaréis de uno de sus temas más conocidos, The Great Speckled Bird–, con motivo de esta efeméride recordaré de nuevo su figura y la influencia que ha ejercido sobre la música country.

Sus inicios musicales fueron tardíos. En su juventud empendió una carrera deportiva en el campo del baseball y quiso jugar con los New York Yankees. La abandonó a principios de los años 30 y probó suerte en el Grand Ole Opry, donde fue rechazado hasta su inclusión definitiva en 1938.

En 1988 celebró su medio siglo en la institución. Todo ese tiempo dio para que se convirtiera en una de las grandes personalidades del country. Durante la guerra, los soldados estadounidenses desplazados en Alemania y Japón escuchaban sus discos en los ratos libres. En 1942 fundó su propio sello discográfico junto a Fred Rose, con Hank Williams entre sus filas. Este lo alabó en estos términos en una entrevista que concedió en 1952: “… Roy Acuff es el mejor ejemplo de lo que entiendo por sinceridad. Es el mejor cantante que haya conocido nunca la música. Si le contratas, no te tienes que preocupar de cuánto público asistirá. Para atraer el poder en el Sur, eran Roy Acuff y luego Dios”, sentenciaba. Acuff era su ídolo y Fred Rose su inspiración.

En 1962 Roy hizo historia al convertirse en el primer artista vivo que ingresaba en el Salón de la Fama de la música country (los primeros habían sido Hank Williams y Jimmie Rodgers, ambos a título póstumo). Su figura es tan esencial para la industria, que uno de los personajes de la película Nashville, de Robert Altman, se inspiró en él.

Las canciones sobre trenes siempre han tenido un lugar destacado en el country y las de Roy son un buen ejemplo de ello. En los balbuceos de este blog escuchamos ya Wabash Cannonball (aquí podéis ver la entrada). Cuando el Salón de la Fama del Rock and Roll elaboró una lista con las canciones más relevantes del género, esta grabación de 1936 figuraba en ella.

Os dejo ahora con otra canción de trenes, Night Train to Memphis, un éxito para Acuff en 1943.

¿Todavía queréis más? Pues escuchad primero Fireball Mail, un clásico del bluegrass sobre un tren correo que va como un bólido. Acuff lo grabó en 1942.

Ahora, Wreck of the Old 97, dedicado a un accidente ferroviario por exceso de velocidad que tuvo lugar en 1903, casualmente el año del nacimiento de nuestro protagonista.

En 1941 Roy Acuff grabó The Precious Jewel, cuya letra evoca la muerte de la novia del narrador cuando solo tenía 16 años y a la que se refiere como “una joya aquí en la tierra y una joya en el cielo”.

Termino con un tema gospel, Where the Soul Never Dies, donde el narrador confía en ir algún día a un lugar donde no haya tristes despedidas, donde todo sea amor y el alma nunca muera.

El abuelo de la música country

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Si no fuera por el banjo, no cabe duda de que el country, el folk o el bluegrass perderían gran parte de su esencia. Por eso, y con motivo de la publicación en Estados Unidos de su biografía, escrita por su bisnieto Mike Doubler con el título Dixie Dewdrop: The Complete Uncle Dave Macon Story, hoy nos vamos a fijar en uno de los primeros virtuosos de este instrumento.

Nos referimos, sí, a Uncle Dave Macon, apodado The Dixie Dewdrop (“La gota de rocío de Dixie”). Nacido en 1870 como David Harrison Macon en un pequeño pueblo de Tennessee, su padre había sido capitán confederado en la Guerra de Secesión. Cuando contaba 13 años, su familia se trasladó a Nashville –que todavía, claro, no era la capital de la música country– para regentar un hotel, frente al cual su padre sería asesinado años después.

Nuestro protagonista fundó entonces una compañía de transporte de ganado en otra ciudad de Tennessee, que se vio obligado a cerrar tras la Primera Guerra Mundial por la competencia de los camiones y el ferrocarril.

Macon actuaba aquí y allá a su aire, sin plantearse dedicarse a ello de forma profesional. Tras la quiebra de su empresa, parecía el momento propicio y así fue como, a sus más de 50 años, nació la leyenda de uno de los mejores intérpretes de banjo de todos los tiempos. En palabras del historiador de la música Charles Wolfe, “si la gente llama a Jimmie Rodgers el padre de la música country, entonces Uncle Dave Macon debería ser el abuelo de la música country“.

Tras unirse al intérprete de fiddle Sid Harkreader, su destreza llegó a oídos de los dueños del Ryman Auditorium (lo que sería la sede del Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte hasta su muerte y de la que sería su primera superestrella), y ya en 1927 formó su propio grupo, The Fruit Jar Drinkrers.

Había hecho algunas grabaciones para Vocalion en 1924, pero su carrera discográfica tomó impulso en 1930 cuando firmó con Okeh Records. En 1935 realizó para Bluebird Records sus famosas grabaciones con otros pioneros del country, The Delmore Brothers.

En total, hay registradas unas 170 grabaciones de Dave Macon entre los años 1924 y 1938. Nuestro hombre siguió al pie del cañón hasta semanas antes de su muerte en 1952 y, como prueba de su popularidad, a su funeral asistieron más de 5.000 personas, entre ellas Roy Acuff, Bill Monroe o el director del Grand Ole Opry, George D. Hay. Con carácter póstumo, el Salón de la Fama de la música country le abrió sus puertas en 1966.

Escuchemos ya algunas de sus grabaciones más emblemáticas.

En Way Down the Old Plank Road, grabada para Vocalion en 1926, Sam McGee lo acompaña a la guitarra.

Otro de sus grandes éxitos fue Soldier’s Joy, con Sid Harkreader al violín o fiddle.

Keep My Skillet Good and Greasy es un buen ejemplo de sus canciones optimistas, que le servían para luchar contra la depresión que le acechó toda la vida.

En la letra de Sail Away Ladies se dice que no vale la pena sentarse y llorar, solo hay que navegar y olvidarnos de nuestros problemas.

Una de las canciones gospel más conocidas es Rock of Ages. “Roca de los siglos cortada para mí, déjame esconder mi rostro en ti”, dice la letra. Aquí, Uncle Dave Macon la toca al banjo.

Durante la Guerra de Secesión, se hizo muy popular Richmond is a Hard Road to Travel, que hacía referencia a la dificultad de tomar Richmond –segunda capital de los Estados Confederados–. Uncle Dave Macon adaptó la letra a Jordan Am a Hard Road to Travel, aludiendo a la dificultad de cruzar el Jordán.

En 1940 Hollywood hizo una película ambientada en el Grand Ole Opry, titulada precisamente así, Grand Ole Opry, en la que Uncle Dave Macon interpretaba con su hijo Dorris a la guitarra Take Me Back to My Old Carolina Home. Os dejo con esta escena.

Enjaulados (X)

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El álbum que sigue es obra de un ex-convicto en su juventud que luego se rehabilitó y alcanzó bastante notoriedad en esto del country. Ya hemos hablado de él a propósito de sus temas más recurrentes, Wasted Days and Wasted Nights y Before the Next Teardrop Falls. Me refiero a Freddy Fender –Baldemar Huerta– y su Recorded Inside Louisiana State Prison. Grabado en 1962, no vio la luz hasta 1975 de la mano de Power Pak Records.

En 1960, Freddy Fender fue encarcelado por posesión de marihuana y pasó tres años en una prisión de Louisiana, de la que salió gracias a la intermediación del entonces gobernador del estado, Jimmie Davis, quien por cierto también se dedicó a la música country.

Aunque este álbum fue comercializado como si hubiera sido grabado en prisión, más bien es un disco de estudio en el que no se oye en absoluto a los prisioneros. Probablemente, el sello quiso aprovechar el tirón del éxito de Fender el año anterior, Before the Next Teardrop Falls.

Escuchemos uno de los temas del disco, Bye, bye, little angel. Se trata de una canción doo-wop, estilo muy de moda en los años 60, que paradójicamente no habla de temas carcelarios, como cabría esperar por su naturaleza.

Vamos ahora con un álbum muy innovador. Sonny James grabó In Prison/In Person (1977) dentro de la prisión estatal de Tennessee, pero no con su banda, sino con auténticos reclusos. Tal como dijo James, “no es infrecuente grabar discos en prisiones pero, que yo sepa, esta es la primera vez que se hace algo así. No lo hicimos por los críticos ni por la perfección pero es un disco ‘escuchable’ y lo bueno que tiene es que es real”. Como la ley no le permitía pagar a los presos por su trabajo, hizo una donación de guitarras, amplificadores y otros instrumentos a la prisión.

Para este disco, James recuperó un viejo éxito de Jimmie Rodgers, quien en 1928 había compuesto In the Jailhouse Now (aquí podéis ver la entrada que le dediqué, la primera de este blog). Os dejo con su versión.

La canción de los valles

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En la anterior entrada, escuchábamos un tema en el que el protagonismo recaía sobre las praderas. Los valles son hoy las estrellas de Red River Valley.

Su título puede hacer referencia bien al valle del Río Rojo, frontera entre Texas y Oklahoma, bien al del mismo nombre en Dakota del Norte y Minnesota, que se adentra también en Canadá. La segunda opción es la más probable. Aunque ya era conocida hacia 1870, el primero en publicarla por escrito fue James J. Kerrigan en 1896.

Nos encontramos ante una balada western de temática amorosa en la que el protagonista se lamenta de que su amada vaya a abandonar el valle. Al igual que Bury Me Not on the Lone Prairie, este también es muy cinematográfico, más incluso. Gene Autry la popularizó en Red River Valley (1936), John Ford la utilizó en Las uvas de la ira (1940), Bogdanovich en La última película (1971), George Cosmatos en Tombstone: La leyenda de Wyatt Earp (1993)…

La versión de Gene Autry está incluida en The Essential Gene Autry, que recogía sus grabaciones entre 1933 y 1946.

Sons of the Pioneers grabó una colección de canciones western en Western Classics (1953).

Ahora una voz femenina, la de Jo Stafford en Starring Jo Stafford (1953).

“El otro” Jimmie Rodgers la incluyó en Twilight on The Trail (1959).

La primera vez que Marty Robbins la grabó fue para su álbum More Greatest Hits (1961).

Slim Whitman alcanzó un gran éxito en el mercado británico con Red River Valley (1977).

A su vez, Michael Martin Murphey triunfó con su versión de este clásico en Cowboy Songs (1990), que alcanzó además la consideración de disco de oro, algo que no ocurría con un disco de temática cowboy desde 1959 con Marty Robbins y su Gunfighter Ballads and Trail Songs.

Termino con una versión instrumental en la que la armónica se adueña del pentagrama.

La canción de las praderas

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Esta es una de las canciones más famosas sobre cowboys que se han escrito nunca. El origen de Bury Me Not on The Lone Prairie, también conocida como Cowboy’s Lament o The Dying Cowboy, se sitúa en las grandes llanuras de Texas según diversas fuentes, que precisan que la localidad de Lohn habría evolucionado al lone –“solitario”– del título.

Sea como fuere, la canción parece estar inspirada en una antigua balada de corte marinero, Ocean Burial, en la que el protagonista pide que si muere no le entierren en el mar, sino en el cementerio familiar. En la que nos ocupa, cambia el deseo de no ser enterrado en el mar por el de la pradera solitaria, aunque al final no lo atienden, y el personaje es sepultado en esa vastedad.

Si sois aficionados al cine, os resultará vagamente familiar, pues John Ford utilizó esta melodía como música de fondo en el clásico La Diligencia (1939), y su popularidad inspiró también un western menor con el mismo título, Bury Me Not on the Lone Prairie (1941). Escuchemos ahora unas cuantas versiones del tema.

En 1965 Johnny Cash la incluyó en su álbum Sings the Ballads of the True West.

Ese mismo año el grupo Sons of the Pioneers, con la participación de Roy Rogers, la grabó en Legends of the West.

Os dejo con la versión de Cisco Houston, conocido sobre todo por haber trabajado con Woodie Guthrie.

Tex Ritter, al que hoy en día todo el mundo recuerda por ser la voz del tema de apertura de High Noon (Solo ante el peligro), también la interpretó.

Johnnie Ray fue muy popular en los 50. De él es la versión que sigue.

Escuchemos ahora dos versiones corales. La primera se la debemos a Roger Wagner Chorale en Folksongs of the Frontier (1956) y la siguiente a Norman Luboff Choir en Songs of the West (1955).

En la década de los 60 el actor y cantante Burl Ives grabó esta canción, que apareció en el recopilatorio A Little Bitty Tear: The Nashville Years (1994).

Jimmie Rodgers la incluyó en On the Trail (1959).

Termino con un instrumental en el que priman las mandolinas.