Stones in the Road. Mary Chapin Carpenter, 1994

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Hoy escucharemos extractos del quinto trabajo de una de las mejores compositoras de country en activo, Mary Chapin Carpenter, quien con este Stones in the Road se aupó, por primera y única vez en su carrera, a lo más alto de las listas.
Editado por Columbia en 1994, Carpenter ganaría por él dos Grammys al año siguiente: Mejor álbum country y Mejor actuación femenina en una canción country por Shut Up and Kiss Me (que luego escucharemos).
No se puede negar que este proyecto es hijo casi en exclusiva de Chapin, como prueba el hecho de que todas las canciones, hasta un total de 13, fueran escritas por ella, que asumió también la co-producción.
Shut Up and Kiss Me fue su primer single. La instrumentación incluye la guitarra de Lee Roy Parnell y el piano, que toca Benmont Tench, miembro fundador de Tom Petty and the Heartbreakers.

Posteriormente, salió Tender When I Want to Be, en el que la narradora afirma ser fuerte y tierna cuando quiere.

House of Cards describe el lugar donde creció –una pequeña ciudad– como un lugar aparentemente perfecto en el que, sin embargo, todo el mundo guardaba secretos que, en caso de descubrirse, harían que todo se desmoronara como un castillo de naipes.

El último single del álbum fue Why Walk When We Can Fly. Aun reconociendo que el mundo dista mucho de ser un sitio ideal, la letra invita a sobreponerse a las dificultades. “En este mundo hay mucho dolor, mucha culpa, mucha vergüenza, mucho frío, mucha aflicción… pero hay mucho terreno por ganar. ¿Por qué caminar si puedes volar?”

Por último, vamos con el tema que da título al disco, Stones in the Road. Está narrada desde la perspectiva de una persona acomodada que no se para a pensar en los que lo están pasando mal, a quienes no considera más que “piedras en el camino”. “Les damos un dólar y esperamos que nuestros ojos no se encuentren”, dice. La canción apareció en la banda sonora de la película Bye, Bye Love (1995).

Dos años antes que Carpenter, Joan Baez la había grabado en Play Me Backwards (1992).

 

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El himno nacional de la música Cajun

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Hoy vamos a escuchar una conocidísima grabación cajun –nombre que recibe la música tradicional de Luisiana, generalmente cantada en una corrupción del francés–. Me refiero a Jole Blon, derivación del galo Jolie Blonde, y, a modo de introducción, os invito a visitar ahora la entrada que dediqué a este tipo de música el 1 de mayo de 2014.
Jole Blon es un vals cajun en el que el fiddle se alza como el instrumento protagonista. Sus orígenes se remontan a 1929, cuando los pioneros de la música cajun, Les Breaux Frères o Breux Brothers, la grabaron por primera vez con el título Ma Blonde est Partie. Aquí tenéis este resto arqueológico.

Aunque durante los años 30 el tema siguió gozando de cierta popularidad en Luisiana, fueron las versiones country, a partir de la década siguiente, las que contribuyeron a su visibilidad. Harry Choates, el conocido como rey del fiddle cajun, hizo en 1946 una memorable grabación, cuyo éxito le indujo a realizar una nueva versión en inglés que alcanzó el cuarto puesto de la lista Billboard. Según cuenta la leyenda, Choates vendió los derechos por 100 dólares y una botella de whisky. Murió totalmente alcoholizado a los 28 años.
Escuchemos, pues, su primera grabación de Jole Blon en ambas versiones, la francesa y la inglesa.

Ese mismo año Moon Mullican obtuvo su primer éxito con esta versión.

Roy Acuff la grabó en 1947 con el título Our Own Jole Blon.

La versión de Red Foley con The Cumberland Valley Boys (1947) se llamó New Jolie Blonde y alcanzó el número 1 de las listas.

La primera grabación de Waylon Jennings, que prefirió la versión en francés, fue la de este tema. Corría el año 1958, y en ella se dejaron caer también Buddy Holly a la guitarra y King Curtis al saxofón.

Joan Baez en I Live One Day at a Time (1970).

Ahora, un grupo icónico de la música cajun, The Balfa Brothers, cuya grabación forma parte del álbum The Balfa Brothers Play Traditional Cajun Music (1967).

Doug Kershaw la tituló Sweet Jole Blon en The Cajun Way (1969).

The Flatlanders la incluyeron en One Road More (1972) como Jolé Blon.

Bruce Springsteen ha reconocido en alguna ocasión la influencia de Harry Choates, y en una gira en 1981 le dio un luminoso matiz rock.

 

The Last Thing on My Mind. Tom Paxton, 1964

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Escuchemos hoy una de las canciones más conocidas del compositor de folk Tom Paxton, en la que el narrador se duele de un amor perdido: “¿Te vas sin ninguna palabra de adiós, no dejas ninguna huella detrás? Te podía haber amado mejor, no era mi intención ser desagradable. Tienes muchas razones para irte porque las malas hierbas han ido creciendo paulatinamente. Por favor, no te vayas”. Interpretada por multitud de artistas, apareció en la banda sonora de Inside Llewyn Davis (2013). Escuchemos ya algunas de estas versiones.
Su autor, Tom Paxton, fue el primero en grabarla en el álbum Ramblin’ Boy (1964).

The Kingston Trio en Stay Awhile (1965).

Porter Wagoner y Dolly Parton la interpretaron a dúo en Just Between You and Me (1967), uno de los primeros éxitos de la segunda.

Charley Pride la grabó por primera vez en The Pride of Country Music (1967).

Anne Murray la incluyó en What About Me (1968).

La versión de Joan Baez pertenece a Carry it on (1971).

Glen Campbell la grabó en Glen Travis Campbell (1972).

El álbum de Doc Watson y su hijo Merle, Elementary Doctor Watson (1972), también incluía esta canción.

Escuchemos a Willie Nelson en Island in the Sea (1987).

A Satisfied Mind. Joe Red Hayes y Jack Rhodes, 1954

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Hoy os propongo una balada escrita hace más de sesenta años. Su autor, Joe Hayes, se inspiró en su madre, y el título, A Satisfied Mind, fue fruto de una conversación familiar. Su suegro le preguntó quién creía que era la persona más feliz del mundo, él enumeró varios candidatos y su suegro le replicó: “Estás equivocado. Es el hombre con una mente satisfecha”.
La letra habla de lo superfluo de nuestro modo de vida, que solo concede importancia al dinero. Comienza diciendo: “Cuántas veces has oído a alguien decir: ‘Si tuviera su dinero podría hacer las cosas a mi modo’, pero qué poco saben lo difícil que es encontrar a un hombre rico de cada diez con una mente satisfecha”. Y concluye: “El dinero no puede comprar de vuelta la juventud cuando eres viejo o a un amigo cuando estás solo o a un amor que se ha enfriado; una cosa es cierta, cuando llegue mi hora dejaré este mundo con una mente satisfecha”.
Escuchemos la versión original de Joe Red Hays en 1954, que apenas si tuvo eco.

Porter Wagoner la popularizó en 1955 y su versión llegó al número 1.

Red y Betty Foley también la grabaron en 1955.

Escuchemos ahora a una de las primeras mujeres en despuntar en el country, Jean Shepard, también en 1955.

Una voz alejada del country, Ella Fitzgerald, la incluyó en The First Lady of Song, el mismo año que las anteriores.

Cowboy Copas, que falleció en el mismo accidente de aviación en el que perdió la vida Patsy Cline, la incluyó en Opry Star Spotlight (1962).

Escuchemos la pureza de la voz de Joan Baez en Farewell, Angelina (1965).

Sonny James la versionó para su If she helps me get over you (1973).

Al final de su vida Johnny Cash grabó este tema, cuya versión apareció, antes de salir en disco, en Kill Bill Vol. 2 de Tarantino (2004).

Willie Nelson en Country Music (2010).

Su última gran versión es la de Lee Ann Womack, que la incorporó a The Way I’m Livin’ (2014).

La última canción

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Aunque ya hemos terminado la serie dedicada a la familia Carter, hoy os voy a hablar de otra generalmente asociada a ellos. Quiso la casualidad que la última canción que grabara Johnny Cash antes de su muerte, en septiembre de 2003, fuera Engine 143, de la familia Carter.
Basada en el accidente ferroviario del Fast Flying Virginian, que tuvo lugar en octubre de 1890 a su paso por Virginia, cuenta la historia de su maquinista, George Alley, que se proponía recuperar el tiempo perdido –llevaba unos 20 minutos de retraso–, cumpliendo instrucciones de los jefes de la compañía.
El maquinista recuerda las advertencias de su madre para que no corriera, ya que muchos habían perdido la vida de ese modo. Finalmente, el tren choca contra las rocas y Alley muere. No se conoce el nombre del autor de la canción, grabada por multitud de artistas, como la familia Carter en 1929. Según la leyenda, cuando A.P. y Sara se conocieron, Sara estaba cantando este tema en el porche de su casa.

Una joven de solo 20 años, Joan Baez, la grabó para su segundo álbum, Joan Baez Volume 2 (1961).

Flatts and Scruggs lo hicieron con el título George Alley’s FFV en su álbum Folk Songs of Our Land (1962).

Un grupo de folk, The Kossoy Sisters, formado por las hermanas Irene Saletan y Ellen Christenson, la incluyeron en Bowling Green (1997).

La primera vez que Johnny Cash la grabó fue en 1965, para su disco Orange Blossom Special. Tres años después, emparentaría con los Carter al casarse con June.

Por último, escuchemos la grabación de Johnny Cash tan solo dos semanas antes de su muerte. Apareció en su disco póstumo The Unbroken Circle- The Musical Heritage of the Carter Family (2004).

Resurrexit, sicut dixit

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O lo que es lo mismo: “Ha resucitado, como dijo”. Después de unos días de sufrimiento –traiciones, crucifixión, dolor por la muerte de Jesús…–, hoy nos levantamos con una buena noticia. El Salvador ha cumplido su promesa y ya podemos poner nuestra mano en su mano.
Precisamente, esto es lo que dice la canción que vamos a escuchar hoy. Put your Hand in the Hand es un alegre tema gospel-pop, muy apropiado para festejar el Domingo de Resurrección. La compuso el canadiense George MacLellan en 1970, y en su letra nos invita a confiar plenamente en “el hombre que calmó las aguas”, a quien también se refiere como “el hombre de Galilea”. Otro de los consejos que nos da es que nos miremos a nosotros mismos, para ver a los otros “de forma diferente”.
La también canadiense Anne Murray fue la primera en grabarlo para su álbum Honey, Wheat and Laughter (1970).

El tema fue popularizado por el grupo Ocean, que se desmanteló en 1975 y lo grabó cuatro años antes, en el 71. Llegaron a vender más de un millón de copias de este single.

Una de las mejores versiones es la de Elvis Presley, perteneciente a su álbum Elvis Now (1972).

Os dejo con las interpretaciones de tres grandes voces femeninas; en primer lugar, Lynn Anderson en su disco Nashville goes pop (1977).

Ahora, Loretta Lynn en I wanna Be Free (1971).

Por último, Joan Baez en su álbum Blessed Are… (1971).

El cantante sudafricano Ray Dylan la incluyó en Goeie ou Country – Op Aanvraag.

Esta es la versión de Sandy Posey en Ladies of 60’s country-pop, disco en el que colaboró con Jeanne Pruett y Donna Fargo.

Cindy & Bert hicieron una versión en alemán llamada Ich fand eine Hand (“Encontré una mano”).

La Última Cena

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Con motivo de la Semana Santa, los próximos días dedicaré la entrada de cada día a un tema gospel de tradición cristiana.
Comenzaremos con el más antiguo de la selección, Amazing Grace, publicado por John Newton en 1779 y escrito unos años antes para un sermón que dio este sacerdote de la Iglesia de Inglaterra, tal vez en 1773 en la localidad de Olney. La música pertenece a la canción New Britain (1835); desconocemos la que acompañó a la letra en sus primeras décadas.
El joven John Newton se había enrolado en la Royal Navy, y se dice que, en el curso de una tormenta, a bordo de un barco esclavista, pidió la ayuda de Dios. Esa noche se convirtió. No tardaría en ordenarse sacerdote, y años después escribió Amazing Grace. El himno es muy popular en el mundo anglófono, y seguro que lo habéis escuchado en las escenas luctuosas, tipo funerales, de algunas películas. En 2006, el director Michael Apted escogió el título de este himno para su película biográfica sobre el parlamentario británico William Wilberforce, pionero en la lucha contra la esclavitud.
La letra de la canción, que en algunos países hispanohablantes se traduce como Sublime gracia, exalta la sorprendente misericordia divina, que “salvó a un miserable como yo” y gracias a la cual “una vez estuve perdido pero ahora me he encontrado, estaba ciego pero ahora veo”.
Una de sus primeras grabaciones data de 1947, cuando Mahalia Jackson la interpretó con su potente voz. Con razón se la conocía como la reina del gospel.

En 1971, Elvis Presley grabó este himno y lo incluyó en su álbum He touched me (1972).

Skeeter Davis también la grabó en 1972.

Ahora, Johnny Cash en Sings Precious Memories (1975), que dedicó a su hermano mayor, fallecido en un accidente laboral.

Escuchemos una grabación de Joan Baez de 1982.

La versión de Willie Nelson aparece en su álbum Songbird (2006).

El coro sudafricano Soweto Gospel Choir revitalizó este clásico.

Alan Jackson la incluyó en su álbum Precious Memories Vol. 2 (2013).

Para terminar por hoy, os dejo con una sublime versión a cargo del regimiento escocés Royal Scots Dragoon Guards y sus características gaitas.

Help me make it through the night. Kris Kristofferson, 1970

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Hoy os traigo una de las mejores baladas que se hayan escrito nunca en la música country. Se la debemos a Kris Kristofferson, de quien ya escuchamos no hace mucho Me and Bobby McGee. La escribió mientras estaba alojado como invitado en casa de Dottie West y su marido. De hecho, al escribirla se la ofreció a West para que la grabara, pero esta no quiso aduciendo que resultaba demasiado sugerente. Al final lo hizo (y después escucharemos su versión), y declaró que había sido un gran error no haber sido la “pionera”.
La letra habla de la necesidad que siente un amante de que su pareja le ayude a pasar la noche. No le importa si esto está bien o está mal. Lo único que sabe es que “esta noche necesito una amiga”, porque “es muy triste estar solo”. La inspiración para escribir la canción, o por lo menos para dar con el título, le llegó a Kristofferson tras leer una entrevista a Frank Sinatra en Esquire, en la que este decía que él creía en cualquier cosa que le ayudara a pasar la noche, ya fuera una botella de alcohol o la Biblia.
Escuchemos primero la versión del autor, Kris Kristofferson.

El rey, Elvis Presley, hizo su particular versión en 1971.

Ese mismo año Joan Baez se lanzó a grabarla en su álbum Blessed Are…

Otra voz femenina que se atrevió con este clásico fue Sammi Smith.

Johnny Cash la incluyó en el disco que grabó en Suecia, På Österåker (1972).

Ahora le toca el turno a Loretta Lynn y su disco I wanna be free.

Como os prometía antes, esta es la versión de Dottie West.

La cantante franco-canadiense Claude Valade adaptó la canción al francés con el título Aide-moi à passer la nuit (1975).

Willie Nelson la incorporó también a su repertorio.

En 2005, una de las mejores voces femeninas de nuestros días, Martina McBride, la cantó en directo en la entrega de premios de la Asociación de la Música Country.

La última versión que os traigo es muy reciente, de 2011. Lee Ann Rimes la interpreta en su álbum Ladies and Gentlemen.

Guitar Country. Chet Atkins, 1964

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La RCA, sello discográfico en que trabajaba el guitarrista Chet Atkins, publicó este disco de poco menos de media hora de duración en 1964. En 2001, el álbum se reeditó en formato CD por el modesto sello Collectibles y fue nominado al Grammy al mejor disco western y country, si bien perdió frente a Roger Miller por Dang Me (la canción que da título al disco la podéis escuchar aquí).
La historia de la composición de Freight Train se remonta a los albores del siglo XX, pero fue popularizada en los años 50 gracias a la grabación de Chas McDevitt. Aquí tenéis la versión que Atkins incluyó en este disco.

Vaya con Dios fue escrita como una canción pop por Larry Russell, Inez James y Buddy Pepper en 1952. Aquí Chet Atkins le da un toque country.

A su vez, el folk primigenio de Copper Kettle fue popularizado por la versión de Joan Baez de 1962. Dos años después, Chet Atkins la haría también suya.

Este tema es el que da título al álbum, Guitar Country. Fue escrito por Johnny Mercer y Willard Robison.

Atkins incluyó un instrumental, Kentucky, dedicado a dicho estado.

Otro tema instrumental es Dobro, en el que hace filigranas con este instrumento típico de la música country.

Mama Tried. Merle Haggard, 1968

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Escuchemos hoy una de las grandes canciones del country, o, para no pecar de grandilocuencia, de Merle Haggard, que es, sí, uno de los maestros del género. No es una canción enteramente autobiográfica, aunque las experiencias personales de Haggard –arrestado en varias ocasiones a lo largo de su vida– le inspiraron algunos fragmentos.
Trata de un chico, huérfano de padre –Haggard también lo era–, que comienza una vida delictiva y termina en prisión. “A pesar de todas las enseñanzas dominicales –dice– me dirigía hacia el mal hasta que mamá no pudo retenerme más”. El narrador se lamenta por el dolor que ha causado a su madre, tras ser condenado a cadena perpetua, sin derecho a libertad condicional, cuando sólo tenía 21 años. El culpable es solo él. Su madre, queda claro, intentó educarle mejor.
Os dejo con la grabación original de Merle Haggard en 1968.

The Grateful Dead la cantó en el festival de Woodstock en 1969.

Este mismo año The Everly Brothers la grabaron para su álbum Roots.

Joan Baez la interpretó en 1969, aunque su versión no vio la luz hasta 1993 en Rare, Live and Classic.

Para terminar, la versión de otro de los representantes del outlaw country, Johnny Cash.