Joe Diffie, un neotradicionalista muy ecléctico

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Pocos días después de la Navidad de 1958 nacía en Tulsa (Oklahoma) nuestro protagonista de hoy. A Joe Diffie empezó a picarle la curiosidad por el country desde muy niño, pues ya a los cuatro años participó el efímero grupo country de su tía.

Sus primeros trabajos relacionados con el mundo de la música fueron como miembro de un grupo góspel llamado Higher Purpose y, más tarde, se desempeñó en otro de bluegrass, Special Edition. Se trasladó a Nashville para continuar su carrera y allí, en 1990, firmó su primer contrato con Epic Records.

A principios de esa década gozó de un considerable éxito con sus álbumes A Thousand Winding Roads, Regular Joe y Honky Tonk Attitude. Gracias a su popularidad, en 1993 entró en el Grand Ole Opry y, al año siguiente, repitió –e incluso rebasó– las ventas de su disco anterior con Third Rock from the Sun.

Ya en el siglo XXI, y tras abandonar Epic Records, su estrella decayó un tanto aunque, en 2010, Homecoming, un álbum enteramente dedicado al bluegrass, recibió muy buenas críticas. Su última obra, All in the Same Boat, nos llegó hace cinco años. Todavía está en activo y hace giras esporádicamente.

Vamos a escuchar dos de sus mejores temas de su disco de debut, A Thousand Winding Roads (1990) que, además, se convirtieron en sus dos primeros números 1.

En primer lugar, una balada country, la que eligió para su primer single y que dio el pistoletazo de salida a su carrera. Home fue escrita por Fred Lehner y Andy Spooner. El protagonista, cansado de buscar la felicidad en lugares lejanos, mira con nostalgia los placeres de su hogar: “Mis pasos me llevan lejos pero en mi mente siempre vuelvo a casa”.

Cambiamos de tercio hacia un estilo completamente distinto, el western swing. Kim Williams y Ken Spooner escribieron If the Devil Danced in Empty Pockets.

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Keith Whitley, una vida truncada por el alcohol

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Keith Whitley nació en Kentucky en 1955. A los seis años aprendió a tocar la guitarra. Ya de adolescente empezó a beber, y estuvo a punto de perder la vida en un accidente de coche en el que murió el conductor, un amigo suyo. A los 15, empezó su carrera profesional de la mano de Ralph Stanley y, al igual que su mentor, se orientó hacia el bluegrass. Fue entonces cuando empezó su amistad con otro de los grandes del género, Ricky Skaggs.
Sin embargo, hasta mediados de los años 80 no empezó a grabar, tras mudarse a Nashville, cambiar su estilo a un country más clásico y firmar con la RCA Records. Antes de su prematura muerte en 1989 a los 33 años de edad, por una intoxicación etílica, salieron a la luz dos discos y, póstumamente, verían la luz otros tres. El primero de ellos, I Wonder Do You Think of Me, llegó a ser disco de oro.
La canción que vamos a escuchar aquí, I’m no Stranger to the Rain, fue el último single que apareció en vida de Whitley, y llegó al número 1 de las listas en Estados Unidos y Canadá (otros dos singles repetirían tras su muerte ese camino de rosas). Fue escrita por Sonny Curtis y Ron Hellard, y pertenece a su disco Don’t Close Your Eyes (1988). La letra es una invitación a la vida, pues, aunque el protagonista haya conocido el infierno y sepa bien lo que es el dolor, no es “extraño a la lluvia, siempre habrá un mañana, y robará, suplicará o tomará prestado un rayo de sol, dejará atrás las nubes y cabalgará sobre el viento y bailará en el huracán”.

Os dejo con la versión de Joe Diffie en su disco homenaje a Whitley, A Tribute Album (1995). La idea surgió de su viuda, Lorrie Morgan, también cantante country.

Un dúo norirlandés, compuesto por Christopher Logue y Pat McCool, hizo una excelente versión de este tema. La grabación está incluida en The Best of Logue and McCool: Where the Cowboy Rides Away (2008).

Ahora, la versión de uno de los autores, Sonny Curtis, en una actuación en directo en el Bluebird Cafe de Nashville (2010).