Muere una pionera del country en España

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El 21 de octubre conocimos la noticia de la muerte de Judy Clericuzio, una mujer que situó al country en el lugar que le correspondía dentro de nuestras fronteras. Nacida en Washington en 1945, a raíz de la deriva política de su país en la guerra de Vietnam se estableció en España, primero en Benidorm, donde conoció a su compatriota Jack Jamison, que se convirtió en su pareja y con quien se asoció profesionalmente.

Su primer trabajo en España fue Don’t Pull My leg (1973). Después, se trasladaron a Madrid y se hicieron muy queridos en el barrio de Malasaña, donde residían en la actualidad. Fundaron el grupo Cañones y mantequilla y se especializaron en el baile típico countrycountry line dance–. La emergente industria musical de la Transición y de los años 80 sirvió como revulsivo a su carrera y con el tiempo se sucedieron trabajos como Once in a Blue Moon (1978), Una noche más (1989) o File Under Country, ya en este siglo.

Puede que la fascinación por el country en España sea todavía minoritaria pero, a buen seguro, lo sería todavía más de no ser por la figura de Judy Clericuzio.

A Una noche más pertenecen sus versiones de Ain’t Living Long Like This, de Rodney Crowell, y Walking after Midnight, que popularizó Patsy Cline en 1957.

Escuchemos ahora el tema que da título al disco, Una noche más.

A este mismo álbum pertenece su versión en español de The Gambler (El Jugador), de Kenny Rogers.

Su grupo Cañones y mantequilla asistió al Huercasa Country Festival de Riaza en su edición de 2017.

Vamos ahora con una coreografía country line dance elaborada por Ángela Inoges y Manuel Pérez para homenajear a Judy Clericuzio y su labor para llevar el country a todos los rincones de nuestro país. Para hacer For Judy, se sirvieron del tema de Kaitlin Butts Wild rose.

Judy también colaboró en el álbum Thanksgiving (2004) junto con Jack Jamison, con quien grabó Giving Thanks.

 

Dave Loggins, un prolífico compositor country

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David Allen Loggins nació en Tennessee en 1947. Su padre tocaba el fiddle y, además, es el primo de Kenny Loggins, esto es, la música corría por sus venas. Empezó a tocar la guitarra y a escribir canciones ya en el instituto. En 1970 se trasladó a Nashville y dos años después le sonrió la suerte cuando el sello Vanguard le produjo su disco de debut, Personal Belongings (1972).
Aunque sus siguientes trabajos no tuvieron gran repercusión, se reinventó a sí mismo como compositor. En esta faceta, ha escrito canciones para Three Dog Night, Restless Heart, Reba McEntire, Wynonna Judd, Alabama, Kenny Rogers y muchos otros. En 1995 entró en el Salón de la Fama de Compositores de Nashville.
Su mayor éxito en las listas fue Please come to Boston, que vio la luz en 1974 en su disco Apprentice in a Musical Workshop. En la letra, escrita por él mismo, un hombre pide a su pareja que se vaya a vivir con él en distintos lugares –Boston, Los Angeles, Denver–, pero ella se niega: prefiere que se asiente y vuelva a Tennessee con ella. Su interpretación le valió una nominación al Grammy al mejor vocalista masculino.

Otro de sus temas más conocidos es Pieces of April, grabada para su disco David Loggins (1979). El narrador evoca aquí los buenos recuerdos de su primera relación primaveral.

En 1984 grabó un dúo con Anne Murray llamado Nobody Loves Me Like You Do, que mereció el premio al dúo vocal del año en 1985 de la Asociación de Música Country. Os dejo con él.

Leon Ashley, el primer artista en escribir, grabar y distribuir su material

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Leon Walton, que cambió su nombre artístico por Leon Ashley, nació en 1936. Su talento empezó a despuntar precozmente y a los nueve años intervino en un programa musical en la radio. En 1960 grabó su primer single, que, si bien pasó un tanto desapercibido, le valió para adquirir cierta notoriedad, que ya no le abandonaría en toda esa década.
Su época dorada fueron, en efecto, los 60, a la que pertenecen los dos temas que vamos a escuchar hoy. Aunque siguió trabajando, nunca conseguiría colocar un single suyo en las listas de los más vendidos. En 1967 hizo historia en el country: creó su propio sello discográfico, algo muy inusual en la época, llamado Ashley Records. Allí consiguió varios éxitos, en especial colaborando con su mujer, Margie Singleton. Murió en 2013.
Vamos a escuchar su canción más emblemática, Laura What’s He Got That I Ain’t Got, obra del propio Ashley y Margie Singleton de 1967.

El tema gozó de gran éxito y multitud de artistas se lanzaron a grabarlo. El mismo año lo hizo Frankie Laine, por ejemplo.

También en 1967 la versionó Claude King.

Ahora, la interpretación de Marty Robbins para Columbia en 1973.

Uno de los primeros temas de Kenny Rogers fue este, fechado en 1976.

Otro de sus mayores éxitos fue While Your Lover Sleeps, que llegó a lo más alto en Canadá en 1968.

Don Schlitz, el último compositor en entrar en el Salón de la Fama

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El protagonista de hoy es uno de los mejores compositores que ha dado el country; entre sus canciones más conocidas, podemos citar The Gambler, When You Say Nothing At All o Forever and Ever Amen. Nacido hace 66 años como Donald Alan Schlitz Jr. en Carolina del Norte, se inició en la música a mediados de los 70 y, aunque también destacó como cantante, esta última faceta quedó relegada a un segundo plano por sus dotes como escritor de canciones.
Pocos artistas se han resistido a grabar sus temas: Kenny Rogers, Paul Overstreet, Alabama, Randy Travis, Mark Chesnutt, George Strait, Garth Brooks y muchos otros se cuentan entre sus admiradores. En 1993, entró en el Salón de compositores de Nashville y en 2017 alcanzó el mayor honor en el country, al entrar en su Salón de la Fama. En 2001 hizo una incursión en Broadway merced a la partitura y la letra del musical Las aventuras de Tom Sawyer, basado en la novela de Mark Twain.
Escuchemos la que quizá sea su canción más conocida, The Gambler, que escribió a los 23 años y que Kenny Rogers popularizó en 1978 (su versión fue elegida para engrosar los fondos de la Biblioteca de Congreso en marzo de 2018). Ya escuchamos aquella, así que os dejo con la versión de Schlitz, grabada ese mismo año. Relata un encuentro casual entre un jugador y el narrador de la canción y los consejos que aquel le da para encarar la vida, mediante una serie de símiles tomados del póker.

Al año siguiente, Schlitz grabó You’re the One Who Rewrote My Life Story, una canción de amor en la que el narrador expresa la admiración que siente por su mujer una noche que llega tarde a casa: “Eres quien reescribió la historia de mi vida”.

La violencia no es la solución

 

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No significa que seas debil si pones la otra mejilla. Espero que seas suficientemente mayor para entenderlo: hijo, no tienes que pelear para ser un hombre.

It won’t mean you’re weak  if you turn the other cheek. I hope you’re old enough to understand. Son, you don’t have to fight to be a man.

Roger Bowling y Billy Ed Wheeler (interpretada por Kenny Rogers)

I Swear. Gary Baker y Frank J. Myers, 1993

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Aunque el tema que vamos a escuchar hoy fue un gran éxito pop de los 90, la canción original, grabada por John Michael Montgomery unos meses antes, nació como una balada country; y, en los Grammy de 1995, mereció precisamente el premio a la mejor canción de este estilo. Se trata de la composición más conocida de Gary Baker y Frank J. Myers y, durante los años 90, no había boda en Estados Unidos en que no sonara, junto con Forever and Ever Amen (ya escuchada aquí). Creada en 1987, los autores no consiguieron interesar a ningún artista de renombre, hasta que llegó a oídos de Atlantic Records, sello que tenía en nómina al citado Montgomery.

Escuchémosle ya en su disco Kickin’ it up (1994). En la letra el protagonista jura a su pareja que siempre se mantendrá a su lado.

Como decía, unos seis meses después un grupo pop, All 4 One, que debutaba entonces y trabajaba en el mismo sello que Montgomery, hizo una versión que gozó de gran éxito en Europa.

Kenny Rogers la grabó en su álbum Always and Forever (2000).

Adiós a un artesano del country

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De nuevo tenemos que hablar de otra pérdida que nos toca muy de cerca a los amantes de la música country. El pasado domingo fallecía en Florida Mel Tillis (aquí podéis ver su biografía) a los 85 años de edad.

Su carrera artística comenzó tras su paso por el ejército, donde estuvo destinado en Okinawa. Fue compositor y cantante. Dentro de su primera faceta escribió multitud de éxitos para artistas de postín y su gran oportunidad le llegó precisamente cuando una de sus composiciones, I’m tired, escrita junto a Ray Price, fue grabada por Webb Pierce en 1956. Tillis la grabó unos años más tarde en su álbum Heart over Mind (1962). El protagonista busca desperadamente al amor de su vida y asegura estar “cansado de vivir así”.

Este éxito le llevó a fichar primero por un modesto sello, Cedarwood, y luego por el más importante Columbia Records, donde se probó como cantante con The Violet and the Rose (1958), en la que presenta un contraste entre el azul –color que asociamos a la tristeza– de las violetas con el rojo pasión de las rosas.

Una de sus mejores composiciones (en colaboración con Danny Dill) llegó a lo más alto en la voz de Bobby Bare en 1963. Me refiero a Detroit City, que Mel grabaría en Big ‘n’ Country (1970). El narrador, que ha ido en busca de una nueva vida en la industrial y deshumanizada Detroit, se siente decepcionado y ansía volver a su casa sureña. “La gente allá en casa cree que soy importante en Detroit, por las cartas que escribo creen que me encuentro bien. Pero por el día lavo coches, por la noche recorro bares, ojalá pudieran leer entre líneas”, espeta.

Otra de sus composiciones más emblemáticas fue Ruby, Don’t Take Your Love to Town, que Kenny Rogers grabó en 1969. Os dejo con la interpretación que hizo Mel Tillis del tema en 1976. La canción trata de un soldado de Vietnam –”esa loca guerra asiática”– que llega paralítico a su país y ruega a su novia que no lo abandone.

Aunque, como hemos visto, Mel empezó a grabar su propio material a finales de los 50, fue en los 70 cuando vio la luz la mayor parte de sus éxitos. Escuchemos Good Woman Blues, que salió al mercado en 1976 y se convirtió en su segundo número 1. Este tema fue escrito por Ken McDuffie y habla de un mujeriego empedernido.

El mismo año conquistó su siguiente primer puesto con Heart Healer. El narrador está entusiasmado con su nueva pareja, a la que califica de sanadora de corazones.

Su último número 1 fue Southern Rains en 1980, un tema escrito por Roger Murrah en el que el protagonista afirma que lo que más le gusta de la tierra de Dixie son las lluvias sureñas.

2007 fue para él el año de los reconocimientos: ingresó de manera oficial en el Grand Ole Opry y dos meses después se anunció su entrada en el Salón de la Fama de la música country. Su último trabajo fue You Ain’t Gonna Believe This (2010).

Mel Tillis ha muerto pero su legado se mantendrá vivo, gracias en parte a su hija Pam Tillis, que también se dedica a esto del country.

Ol’ Red. James “Bo” Bohan, Don Goodman y Mark Sherrill, 1990

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Un crimen pasional, una historia carcelaria con fuga incluida y un perro. Estos son los elementos sobre los que bascula la letra de la canción que vamos a escuchar hoy. No se puede negar que su argumento es uno de los mayores atractivos de la misma, junto con un pegadizo estribillo que le llegó diez años después de ser grabada por primera vez.

La historia está narrada desde la perspectiva de un preso condenado por un crimen pasional a 99 años de cárcel en un penal de Georgia, cerca de la frontera con Florida. Con esos mimbres los compositores nos sitúan ya en el típico escenario sureño, que da pie a que nos imaginemos prisiones repletas de reclusos con grilletes en los pies, improbables fugas, perros persiguiendo a presos en los pantanos, etc.

Se hace amigo del alcaide, quien le encomienda que cuide a su perro. El alcaide está muy orgulloso de la ferocidad de Ol’ Red y confía en que nadie se atreva a fugarse estando el animal cerca. A sus reclusos les dice: “Venga, alguno de vosotros, ¿por qué no escapáis? Ol’ Red está desando tener algo de diversión. Coged mi farol, coged mi fusil, Ol’ Red os acorralará antes de que llegue la mañana”. Y, no obstante, el protagonista planea su fuga, para lo que le dice a su primo que le envíe a un perro hembra con la idea de aparear a Ol’ Red. El narrador fomenta el encuentro y, aprovechando la coyuntura, se fuga de la prisión sin mayores percances. “El amor me metió aquí y el amor me sacó”, termina diciendo.

El primero en grabar este tema fue George Jones en su disco You Outta Be Here With Me (1990).

Tres años después Kenny Rogers incluyó su propia versión en If Only My Heart Had a Voice.

Por último, en 2001 vio la luz la versión de Blake Shelton en su disco de debut. Con el tiempo, se ha convertido en una de sus canciones más conocidas y rara es la vez en que no la interpreta en sus conciertos a petición del público. El single llegó al número 14 de las listas y se convirtió en su segundo de platino tras Austin.

 

Blaze of Gory. Danny Morrison, Johnny Slate y Larry Keath, 1981

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La canción que vamos a escuchar hoy ilustra lo despiadado que puede llegar a ser en ocasiones el mundo de la música, y cómo las discográficas están a la que salta para adelantarse a la competencia.

Compuesta en 1981 por los autores arriba citados, se la ofrecieron a Razzie Bailey, un cantante country no demasiado conocido, que finalmente la grabó en Nueva York. Los ejecutivos de Liberty Records se dieron cuenta de que podía convertirse en un éxito y, sin vacilar, se dirigieron a uno de sus grandes fichajes, Kenny Rogers, para que la grabara y se adelantara a la de Bailey.

Se trata de un tema optimista en el que una pareja que ha roto se inclina por pasar página. El chico propone que terminen como empezaron –”en un rapto de gloria, como dos héroes en una historia”– y no se dejen arrastrar por las mezquindades que casi siempre conllevan las rupturas.

Kenny Rogers la incluyó en Share Your Love (1981) y el single llegó al número 9 de las listas.

Razzy Bailey la presentó al año siguiente en su disco Feeling Right (1982), pero, en vista de las trapacerías de Liberty Records, ya no la pudo sacar como single.