Ya nunca podremos tomar Manhattan (ni Berlín)

Mandatory Credit: Photo by David Rowland/REX/Shutterstock (3439301b) Leonard Cohen Leonard Cohen in concert, Vector Arena, Auckland, New Zealand - 21 Dec 2013 Music legend Leonard Cohen, live in his final concert of his current tour

Mandatory Credit: Photo by David Rowland/REX/Shutterstock (3439301b)
Leonard Cohen
Leonard Cohen in concert, Vector Arena, Auckland, New Zealand – 21 Dec 2013
Music legend Leonard Cohen, live in his final concert of his current tour


Esta mañana nos desayunábamos con la noticia de que el gran cantautor Leonard Cohen nos había dicho adiós a los 82 años de edad. La influencia que ha ejercido sobre la música a partir de la segunda mitad del siglo XX bien merece este modesto homenaje.
Nacido en Quebec (Canadá), su relación con el country es más sustanciosa de lo que a simple vista pudiera parecer. Dio los primeros pasos de su carrera junto a una banda de este estilo, The Buckskin Boys, donde aprendió a tocar la guitarra. Así, y aunque luego se orientó al folk, la tentación de dedicarse al country estuvo presente en sus años más tempranos. De hecho, su segundo y tercer disco de estudio, Songs from a Room (1969) y Songs of Love and Hate (1971), los grabó en Nashville, la capital del country.
Su disco de debut, Songs of Leonard Cohen (1967), constituyó un éxito de crítica, aunque hubo quien percibió un exceso de producción que lastró su autencidad (ya sabemos que el verdadero country apuesta por una producción más esencial). En Nashville, Cohen trabajó con el productor Bob Johnston, que había colaborado con Johnny Cash.
Os dejo ya con alguno de sus temas más recordados.
Bird on a Wire, compuesta en 1968, aparece en Songs from a Room (1969). Nuestro protagonista estaba muy orgulloso de ella y dijo: “Es como My Way –la canción popularizada por Sinatra– a lo bohemio”. También mereció los elogios de Kris Kristofferson, quien declaró que le gustaría que su letra apareciera en su epitafio. “Como un pájaro en el alambre, como un borracho en un coro nocturno, he intentado a mi manera ser libre”.

Famous Blue Raincoat aparece en Songs of Love and Hate (1971). Escrita de forma epistolar, cuenta la historia de un triángulo amoroso en el que el narrador escribe una carta a su rival. Siempre humilde, Cohen señaló que no lo había dejado del todo satisfecho. Juzgad por vosotros mismos.

Avalanche aparece también en Songs of Love and Hate (1971). Leonard Cohen desarrolló una brillante carrera literaria, en paralelo a su faceta musical (fue Príncipe de Asturias de las Letras en 2011), y esta canción está basada en un poema suyo, I Stepped into an Avalanche.

Por último, no podemos dejar de recordar que Cohen es el autor de canciones tan emblemáticas como Suzanne (1966), Hallelujah (1984), Dance me to the End of Love (1984) o First We Take Manhattan (1986). Me despido con ellas.



Con nombre propio (V)

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Escuchemos hoy otra canción inspirada en la vida de un instituto. El dúo Maddie & Tae, compuesto por Madison Marlow y Taylor Dye, habló en Sierra de una compañera de Maddie que, en sus años de estudiante, le hizo la vida imposible. El single apareció en mayo de este año.

En 2008 pudimos disfrutar de Sissy’s Song en el álbum Good Time, de Alan Jackson. Este escribió la canción en homenaje a su empleada de hogar, Leslie Sissy Fitzgerald, que murió repentinamente. “Por qué se tuvo que ir”, se pregunta, para responderse: “Estas cosas pasan todo el tiempo sin razón y sin rimas”.

Sister Sinead, de Kris Kristofferson, vio la luz en el álbum Closer to the Bone (2009). En realidad, la había escrito mucho antes, como apoyo a la cantante irlandesa Sinead O’Connor. A principios de los 90, la Iglesia irlandesa ya empezaba a verse salpicada por casos de abusos sexuales, y la cantante rompió una foto del Papa en un programa de la televisión americana. Esto provocó que, en un concierto-homenaje por los 30 años de carrera de Bob Dylan, O’Connor fuera abucheada. Kristofferson, que estaba allí, se solidariza con ella en esta canción.

Reba McEntire y Liz Hengber escribieron Somebody’s Chelsea, que la primera incluyó en All The Women I Am (2010). La narradora coincide con un hombre mayor en un avión y entablan una conversación. Él le dice que acaba de perder a su mujer, Chelsea, con la que estuvo casado 60 años. Reba le puso el nombre de Chelsea por su nieta.

Un representante country en el Salón de la Fama de los Compositores

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El pasado 9 de junio tuvo lugar en Nueva York la 47 edición de la ceremonia que designa a los nuevos miembros del Salón de la Fama de los Compositores (no confundir con el Salón de la Fama de los Compositores de Nashville, que elige a los suyos en otoño; como veis, hay un Salón de la Fama para todo).
En esta gala que honra a los compositores de cualquier género musical no faltó un representante del country, Chip Taylor. Nacido en 1940 como James Wesley Voight, su carrera se remonta a casi 60 años atrás, si bien estuvo ausente de los focos entre 1980 y 1996. Cuando volvió, lo hizo a lo grande, y raro es el año en que no saca un nuevo disco. En 2007 fundó su propio sello, Train Wreck Records, en el que ha sacado su último disco hasta la fecha, The Little Prayers Trilogy (2014).
La gala fue conducida por la presidenta de la institución, Linda Moran, y los vicepresidentes Kenneth Gamble y Leon Huff. A Chip Taylor lo presentó su hermano, el conocido actor Jon Voight, padre, como sabemos, de Angelina Jolie. Junto a sus nietas, Taylor interpretó una versión de su canción más conocida, Wild Thing, popularizada por The Troggs en 1966. Aparte de clásicos del rock como el que he citado, nuestro protagonista también ha compuesto numerosas canciones country, dentro de la rama del country-rock, y ha trabajado con jóvenes promesas como Carrie Rodriguez o Kendal Carson. El reputado crítico Anthony DeCurtis ha dicho de él: “Si nombres como Willie Nelson, Townes van Zandt, Kris Kristofferson o Guy Clark significan algo para ti, deberías hacer algo por descubrir a Chip Taylor. Aunque no lo sepas, se ha ganado su lugar en ese selecto grupo”.
Escuchemos ya algunos de sus temas.
I can’t let go fue compuesta por Chip Taylor y Al Gorgoni en los años 60. Linda Ronstadt hizo su propia versión en su álbum Mad Love (1980).

También en colaboración con Al Gorgoni, Taylor compuso Sweet Dream Woman, que grabó Waylon Jennings en Good Hearted Woman (1972).

En 1966 Bobby Bare grabó A little bit later on down the line en Talk me some sense. La letra cuenta la relación entre un chico y una mujer diez años mayor.

Escuchemos ahora Son of a Rotten Gambler. La primera en grabarla fue Anne Murray en Love Song (1974).

Emmylou Harris la incluyó en Cimarron (1981).

John Prine, el otro Bob Dylan

john prine
Este gran compositor nació en 1946 en Illinois. A los 14 años su hermano le enseñó a tocar la guitarra y desde entonces supo que se dedicaría a la música. Dejó su trabajo como cartero local y, tras pasar por el ejército –estuvo destinaron en Alemania–, volvió a Estados Unidos. En Chicago se le solía ver tocando en bares, y fue el crítico Roger Ebert, mi querido Roger Ebert, quien habló de él por primera vez.
Entró en contacto con el compositor Steve Goodman, y su trabajo tocó los oídos de Kris Kristofferson, gracias a cuya mediación firmó un contrato con Atlantic Records en 1971. Su primer disco, John Prine, rindió a la crítica de la época, que lo saludó como al “próximo Dylan”, y este dijo nada menos que el material de su aprendiz era “puro existencialismo proustiano”. En los setenta presentó Sweet Revenge (1973), Common Sense (1975) y Bruised Orange (1978), y en 1984 fundó su propio sello, Oh Boy Records, donde editaría gran parte de su trabajo posterior, como Fair & Square (2005), por el que ganó un Grammy.
El legendario Johnny Cash señaló en su autobiografía que su Big Four de compositores particular lo conformaban Guy Clark, John Prine, Steve Goodman y Rodney Crowell, mientras que Roger Waters, de Pink Floyd, también ha reconocido su deuda con él.
Paradise, una de sus canciones de cabecera, apareció en su disco de debut John Prine (1971). La inspiración le surgió de un recorte de prensa que le envió su padre, sobre las duras condiciones de trabajo de una mina de carbón en una localidad de Kentucky llamada Paradise. Unos años después la volvió a grabar para su álbum German Afternoons (1986).

La canción tiene multitud de versiones. Escuchemos algunas de ellas.
John Denver la grabó en Rocky Mountain High (1972).

The Everly Brothers la incluyeron por primera vez en Pass the Chicken and Listen (1973).

Tom T. Hall, en su álbum The Magnificent Music Machine (1976).

Lynn Anderson la incorporó a All the King’s Horses (1976).

Johnny Cash la grabó para el disco de Columbia The Adventures of Johnny Cash (1982).

Highwayman. The Highwaymen, 1985

HIGHWAYMAN
Cuatro de los grandes de la música country, Johnny Cash, Waylon Jennings, Willie Nelson y Kris Kristofferson, se unieron en un grupo llamado The Highwaymen en 1985 y grabaron tres discos hasta su disolución en 1995. Este que os traigo hoy fue el más importante de todos ellos. Producido por Chips Moman, fue editado por Columbia Records. El tema inicial, Highwayman, ya lo escuchamos aquí.
Vayamos, pues, con Big River, versión de los cuatro en discordia de un tema popularizado por uno de ellos, Johnny Cash, que la grabó en dos ocasiones: en 1958 en Sings the Songs that Made Him Famous, y en 1964 como parte de su álbum I walk the line.
Escrita por el mismo Cash, su letra es toda una lección de geografía. Un hombre va persiguiendo a la mujer de la que se ha enamorado por todo el río Mississippi pero, para su desgracia, siempre se le escapa y, en todos los sitios donde para, le dicen que ya se ha ido siguiendo el curso del río. Al final se da por vencido, porque, según dice, “ama al río más que a él”. “Las lágrimas que lloré por esa mujer te van a inundar, gran río, y me voy a sentar aquí hasta morir”, advierte.

Os dejo ahora con su grabación en solitario en 1964.

Sirva el tema que vamos a escuchar ahora para rendir homenaje a un compositor country fallecido hace unos días, Guy Clark. En la letra de Desperados Waiting for a Train, el narrador echa la vista atrás por el ocaso de un viejo amigo que, durante su infancia, fue como un padre para él: estaban tan unidos como “forajidos esperando un tren”.

Deportee (Plane Wreck at Los Gatos) es una canción protesta basada en un hecho real. En 1948 se produjo un accidente de aviación en Los Gatos (California). El aparato se disponía a deportar a unos inmigrantes a México. Woody Guthrie, su autor, clamó entonces contra el trato que la prensa dio a la noticia, silenciando los nombres de los inmigrantes fallecidos (28). “¿Quiénes son estos amigos, todos esparcidos como hojas secas?”, se preguntaba. Por supuesto, los medios sí dieron cobertura a los cuatro miembros americanos de la tripulación. Así la recuperaron The Highwaymen.

Against the Wind fue escrita en 1980 por Bob Seger y es uno de los temas más rockeros del disco. El narrador recuerda el ya perdido espíritu de rebeldía de su juventud: “Busco un refugio contra el viento, ahora tengo más en qué pensar, como plazos y compromisos”. Escuchemos, en primer lugar, la versión original de Bob Seger, que mereció un Grammy al año siguiente.

Os dejo con la versión del álbum Highwayman.

El talento de Carolina del Norte

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Un año más la Asociación de Música Country, en boca de la leyenda Brenda Lee, ha cumplido con la tradición, y en una ceremonia celebrada en Nashville el pasado 29 de marzo ha dado a conocer los nombres de los tres nuevos miembros de este año del Salón de la Fama de la Música Country, que suma ya 130 socios.
Como mandan los cánones, la investidura formal será a finales de año en la “Ceremonia de los Medallones”, donde se les hará entrega de la preceptiva placa de bronce.
En la categoría de veteranos, el agraciado ha sido Charlie Daniels, de 79 años, un virtuoso del fiddle conocido sobre todo por The Devil Went Down to Georgia (ya escuchada en la serie El country marca su territorio). En la de “No artista”, que homenajea a productores o personas relacionadas con el mundo discográfico en general, Fred Foster, de 84, ha merecido este honor, por impulsar con sus contratos las carreras de Dolly Parton, Roy Orbison, Kris Kristofferson (con quien escribió su éxito Me and Bobby McGee) o Willie Nelson, entre otros. Finalmente, en la categoría moderna el nuevo miembro es Randy Travis, de 57 años (aquí podéis ver su biografía y escuchar Three Wooden Crosses y, en este otro enlace, su Forever and Ever Amen). Curiosamente, estas tres figuras nacieron en Carolina del Norte.
Escuchemos aquí sendos temas del primero y el último.
De Daniels vamos con The South’s Gonna Do it Again, un tema correspondiente a su álbum Fire on the Mountain (1974). El título hace referencia a la frustración que a veces azota a los sureños, derrotados en la guerra de Secesión. La letra, sin connotaciones políticas, homenajea a distintos grupos del Sur; y, cuando el Ku Klux Klan se intentó apropiar de ella para una serie de anuncios en la radio, Charlie Daniels amenazó con demandarles y tuvieron que retirar la campaña.

Ahora le llega el turno a Randy Travis, que estuvo acompañado en el acto por su mujer y que sigue recuperándose de un derrame cerebral sufrido en 2013 que le dejó numerosas secuelas. Escuchamos de él On the Other Hand, escrita por Paul Overstreet y Don Schlitz y grabada por primera vez por Keith Whitley en su álbum L.A. to Miami (1985). Ese mismo año lo hizo Randy Travis en Storms of Life. Las dudas del narrador para abandonar a su pareja, ese es el tema.

El folk según Johnny Cash

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Hoy vamos a escuchar dos canciones folk de uno de los intérpretes y compositores más prolíficos de la música country.
A lo largo de una carrera que se prolongó cerca de 50 años, Johnny Cash grabó casi 100 discos y no hubo género que se le resistiera: country, folk, gospel, rockabilly, rock sureño… Desde luego, el hombre de negro era un trabajador incansable.
El primer tema, The Folk Singer, co-escrito por él junto con Charles E. Daniels, fue grabado por Cash en 1968. La versión original salió como single en la cara B de su conocidísima canción Folsom Prison Blues. La letra habla de un cantante de folk que se siente desubicado en este mundo: “Nacido 200 años demasiado tarde y 200 años demasiado pronto, soy el hijo de una era encerrada en las páginas de tu libro”.

Ese mismo año, el actor y cantante Burl Ives la incluyó en su álbum The Times They Are A-Changing.

Glen Campbell también hizo una versión en Try a Little Kindness (1970).

The Ballad of Ira Hayes es otra canción que Johnny Cash lanzó al estrellato, aunque no fue compuesta por él sino por Peter La Farge. Cuenta la historia de un personaje real, Ira Hayes, un indio –nativo americano, por utilizar la denominación políticamente correcta– de la tribu Pima, conocido por haber participado en la batalla de Iwo Jima y ser uno de los que izaron la bandera en el monte Suribachi. Cash la grabó en su álbum Bitter Tears (1964).

Smiley Bates la incluyó en Songs of Life (1971).

Escuchemos ahora la versión de Townes van Zandt en su disco Road Songs (1994).

Con motivo del cincuenta aniversario de la aparición de Bitter Tears salió al mercado un disco de homenaje llamado Look Again to the Wind: Johnny Cash’s Bitter Tears Revisited (2014), en el que esta canción era interpretada por Kris Kristofferson.

Country Urbano (XXXIX)

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105. Twenty miles to Juarez. Ciudad Juárez es una ciudad de frontera mexicana –al otro lado está El Paso–, que en tiempos se llamaba Paso del Norte y cambió su nombre por el presidente Benito Juárez. Hoy empezamos con “el Kris Kristofferson de nuestra generación”, Bob Wayne, uno de los grandes representantes del outlaw country actual, que, en su álbum Back to the Camper (2014), contó con la colaboración de Elizabeth Cook en el plano vocal. La letra narra la huida desesperada de una pareja a lo “Bonnie y Clyde”. Un hombre que acaba de cometer un robo conduce hacia México para burlar a la policía. Por la carretera se encuentra con una enigmática mujer, que tiene manchas de sangre en el vestido, y la recoge. La policía está a punto de echarles el guante, pero consiguen escapar cruzando la frontera y, en un bar de un pueblo llamado Socorro, se reparten el botín. Ella se va “porque es una trotamundos, una jugadora, nunca dejará que la poseas”, y él es “un pecador, como una astilla, más frío que el invierno, un solitario, un rebelde”.

106. Acapulco. Uno de los principales destinos turísticos de México, junto con Cancún, es Acapulco. Johnny Duncan grabó esta canción en 1980 dentro de su álbum You’re on My Mind. Compuesta por Larry Collins y Mary Leath, su letra hace referencia a muchas ciudades de Estados Unidos en las que nieva, hiela, hay inundaciones y niebla, pero a nuestro narrador no le importa porque “el sol brilla en Acapulco” y gracias a eso puede sobreponerse a su reciente ruptura.

107. Mexico City. La capital de México cuenta con unos nueve millones de habitantes, o 21 si sumamos toda la aglomeración urbana. Es, por tanto, la mayor ciudad hispanoparlante del mundo. La cantante y compositora texana Jolie Holland, que ha sido comparada con la versión femenina de Tom Waits, escribió Mexico City para su álbum The Living and the Dead. En este tema de tintes literarios, Holland hace referencia a la generación beat, y cita a Jack Kerouac, que escribió el poema Mexico City Blues en 1959, y a su esposa Edie Parker.

He stopped loving her today. Bobby Braddock y Curly Putman, 1980

he stopped Hoy vamos a escuchar una de las más bellas historias de amor de todos los tiempos y, todo hay que decirlo, también de las más tristes. Apareció en abril de 1980, primero como single y luego como parte del álbum de George Jones I Am What I Am. Según su productor, Billy Sherrill, a Jones no le gustaba nada: creía que nadie querría escuchar una canción tan deprimente y, además, consideraba que la melodía se parecía demasiado al éxito Help Me Make it Through the Night, de Kris Kristofferson (que podéis escuchar aquí). Aunque a regañadientes, se decidió a grabarla, y menos mal; porque, a juzgar por el éxito que cosechó –fue su primer número 1 después de seis años– y de los premios que mereció, claramente se equivocaba. En efecto, Jones ganó el Grammy en 1980 a la mejor interpretación masculina, y ese mismo año la canción fue distinguida con el premio de la Academia de Música Country al mejor single y a la mejor composición. La Asociación de Música Country lo nombró mejor vocalista masculino tanto en 1980 como en 1981. Desde 2008, el tema forma parte del acervo musical de la Biblioteca del Congreso, y, cuando Jones murió en 2013, la canción reapareció en las listas y las ventas del single se multiplicaron. Billy Sherrill se había enamorado literalmente de la canción. Tal fue su impacto, que no pudo dormir la primera noche que la escuchó. Se empeñó en que la grabara su estrella George Jones, que en aquel momento atravesaba un mal momento por sus problemas con el alcohol y las drogas. La letra habla de una separación. El hombre no se resigna y promete amar a su pareja hasta el final: sigue guardando las viejas cartas –en las que ha subrayado cada “te amo”– e idolatrando su retrato. Finalmente, “hoy” ha dejado de amarla, pero no por propia voluntad, sino porque “han puesto una corona de flores en su puerta”. Es decir, que ha cumplido su promesa de amarla hasta la muerte. Esta es la original de George Jones. En 2006, Josh Turner la interpretó en su concierto Country Songs of the Year. Lee Ann Rimes la cantó en el Grand Ole Opry en 2011. Como he apuntado, George Jones murió en 2013, y Alan Jackson la cantó en su funeral en mayo de ese año. En la entrega de premios de la CMA, la Country Music Association, en noviembre de 2013, el mismo Jackson la cantó a dúo con George Strait.

Love is the Foundation. Loretta Lynn, 1973

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Hasta ahora hemos visto (y escuchado) contados ejemplos de discos completos realizados por mujeres: Jean Shepard, Patsy Cline, Dolly Parton. Hoy añadiré un nombre a esta lista, el de Loretta Lynn.
Desde 1963, cuando publicó Loretta Lynn Sings, hasta este Love is The Foundation, Loretta publicó más de 30 álbumes. Love is The Foundation fue editado por MCA, en su segunda colaboración con este sello tras su salida de Decca Records. Entre las once canciones de que consta, dos vieron la luz como singles: la que le da título y Hey Loretta.
Love is the Foundation fue compuesta por William Cody Hall y llegó al número 1 en las listas. La letra incide en que “el amor es el cimiento sobre el que nos apoyamos”.

Satin Sheets, compuesta por Paul Volinkaty, trata también sobre el amor –al igual que el resto del disco–, aunque en este caso hablamos del amor físico. La narradora ha encontrado un nuevo amante que le da más que el anterior, si bien reconoce que este le dio todo lo que el dinero podía comprar: Cadillacs, trajes hechos a medida, sábanas de satén e incluso almohadas de este tejido, que ahora utiliza para llorar.

En realidad, la primera en grabarla, y gracias a la cual saltó a la fama, fue Jeanne Pruett, a finales de diciembre del año anterior. Esta versión es de 1973.

La única composición suya es Five Fingers Left, en la que se queja de que su mejor amiga le ha robado a su novio. “Se pueden contar los amigos con una mano y aun así te quedan cinco dedos”, sentencia.

Hey Loretta es obra de Shel Silverstein y el single llegó al número 3 en la lista Billboard. En cierto modo, está dedicada a la propia Loretta y a lo que tuvo que sufrir durante su matrimonio. La narradora fantasea con la liberación que sentirá al irse de casa para dejar de lavar y fregar a cambio del desprecio que recibe de su esposo. Este terminará suplicando que vuelva a su lado: “Eh, Loretta, no me dejes, prometo que te voy a tratar mejor”.

Lynn también hizo una incursión en el gospel con esta interpretación del clásico de Kris Kristofferson Why Me, también conocida como Why Me, Lord.