Moe Bandy, el amante de los rodeos

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Marion Franklin Bandy, Jr. nació en Meridian, Mississippi, la misma localidad de Jimmie Rodgers, el padre de la música country, en 1944. De hecho, Moe señaló en cierta ocasión: “Mi abuelo trabajaba en el ferrocarril con Jimmie Rodgers. Era su jefe en Meridian y dice que tocaba la guitarra todo el tiempo en el trabajo”.
El padre de Moe era miembro de un grupo country de aficionados, The Mission City Playboys, e intentó inculcar a su hijo el interés por la música y la belleza de la guitarra. Digo “intentó” porque, a la sazón, los intereses de Moe se encaminaban más a los rodeos y no fue hasta bastante más tarde que decidió dedicarse al country, con notable fortuna a partir de la década de los 70.
Cuando dejó atrás su ajetreada vida de competición en los rodeos, fundó un grupo llamado Moe and the Mavericks, con el que solía actuar en los bares con un estilo honky-tonk. En la década de los 60, compaginó su carrera musical con trabajos en el sector privado y, en 1973, se trasladó a Nashville siguiendo los consejos de su productor. Sus primeras canciones causaron sensación y le aseguraron un contrato con GRC Records. Su proyección subió entonces como la espuma y otros estudios empezaron a disputárselo, hasta que firmó con el prestigioso Columbia Records.
En 1979 se asoció con Joe Stampley, con quien grabó algunos dúos de cierto éxito a lo largo de la primera mitad de los 80; y aunque ha seguido trabajando –su último álbum, Lucky Me, es de 2016–, su estrella se ha ido apagando poco a poco. Escuchemos dos de sus mayores éxitos, ambos de 1975.
En primer lugar, uno de sus temas más conocidos, Bandy the Rodeo Clown, una especie de canción autobiográfica en la que el cantante recuerda sus inicios como participante en diversos rodeos, una vida repleta de sinsabores que lo lleva a calificarse como “el payaso de los rodeos”. Escrita por Sanger D. Shafer y Lefty Frizzell, fue incluida en el álbum homónimo de Bandy, Bandy the Rodeo Clown.

Uno de sus ídolos de juventud fue Hank Williams, a quien está dedicada la siguiente canción, obra de Paul Craft. Hank Williams, You Wrote My Life fue una de las primeras canciones que grabó para Columbia Records. La letra contiene numerosas alusiones a temas de Hank Williams como Your Cheating Heart, Moaning the Blues, Cold, Cold Heart

¿Bailamos el vals?

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Los inicios del country estuvieron muy ligados a los llamados barn dances o bailes del granero, así que no es de extrañar que sus artífices adaptaran un tipo de baile de salón de profunda raigambre en Europa, de donde procedían los antepasados de gran parte de los pioneros de country. Me refiero al vals, que abandonó entonces su carácter “aristocrático” y se popularizó en la música hillbilly. Escuchemos algunas muestras.

Empezamos con uno instrumental. Parece que sus orígenes están en una composición polaca de nombre Pitala Sie Pani, que fue descubierta por los americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Desde ahí la llevaron a Estados Unidos, donde la rebautizaron como Westphalia Waltz en honor a una ciudad de Texas. La grabación más importante fue la de Hank Thompson en 1955.

Willie Nelson homenajeó a Lefty Frizzell, el primero en grabar esta canción, Mom and Dad’s Waltz, en To Lefty from Willie (1977).

Volvemos a los valses instrumentales, cuyo protagonismo suele recaer en el violín o fiddle. Georgiana Moon –también conocida como Dreamy Georgiana Moon– fue compuesta en 1935 por Clayton McMichen, aunque la verdad es que no tuvo mucho éxito comercial (injustamente a mi parecer). Tal como dijo un desilusionado McMichen años después, “es una de las más bellas melodías que he escrito nunca. Pensábamos que nos haríamos ricos con ella. No vendimos suficiente ni para pagar la primera edición. Me dieron unos 75 u 80 centavos por escribirla”. Escuchemos la interpretación de Silver and Strings.

Seguimos en la parte instrumental, pero ahora con otro instrumento. Escuchad cómo suena la mandolina en el siguiente vals, Down Home Waltz.

El valle de Shenandoah es un valle de Virginia al que Clyde Moody, apodado el “rey del vals hillbilly“, dedicó un vals. Escuchemos Shenandoah Waltz en la versión de Ernest Tubb.

El violista folk canadiense Andy De Jarlis es el responsable de esta versión de Starlight Waltz.

Goodnight Waltz es un vals tocado a la guitarra por Chet Atkins y Doc Watson. Aparece en el álbum Reflections (1980).

Y termino por hoy recordando los temas relacionados con el vals que ya hemos escuchado aquí:

De Waltz across Texas hemos escuchado la original de Ernest Tubb y la versión de Willie Nelson. Por no repetir, vamos ahora con la de Waylon Jennings, que pertenece a su álbum Music Man (1980).

Ahora, dos valses dedicados cada uno a sendos estados esenciales para el country, Tennessee y Kentucky. Primero Kentucky Waltz, escrito por Bill Monroe en 1946. En su día ya escuchamos la versión original, de modo que hoy pincharemos la que hizo Eddy Arnold en 1951.

Os dejo con la grabación de Patsy Cline del clásico Tennessee Waltz, grabado originalmente en 1950 por Patti Page y compuesto por Redd Stewart y Pee Wee King.

En 1959 lo versionó Connie Francis.

 

Como hermanos (VI): Callahan Brothers

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Brother in old town of Prague

En 1910 y 1912, respectivamente, nacían los hermanos Callahan, Walter y Homer. Decidieron cambiarse los nombres por Joe y Bill, ya que creían que un nombre más corto les ayudaría a triunfar y, en los años 20, comenzaron a actuar como los Callahan Brothers.

Su carrera se desarrolló principalmente en la radio, aunque durante la década siguiente hicieron una serie de grabaciones de las que escucharemos algunas. Como ocurría con sus coetáneos, los Carlisle Brothers, de quienes os hablé en una entrada anterior de esta serie, estos hermanos hicieron del yodel su seña de identidad, siguiendo la estela de Jimmie Rodgers, muy popular en los años 30. En 1945 rodaron en Hollywood Springtime in Texas. Luego, Bill actuó como manager de Lefty Frizzel una temporada, y, finalmente, a mediados de los 50, los hermanos se separaron y dejaron atrás el mundo de la música. Walter “Joe” Callahan murió en 1971, y Homer “Bill”, en 2002.

De su primer año juntos (1934), escuchemos consecutivamente Little Log Poplar House on the Hill y She’s My Curly Headed Baby.

The House of the Rising Sun es una canción folk muy conocida, sobre todo a raíz de la versión de The Animals en los años 60. Sin embargo, es mucho más antigua: la vulgarizaron los mineros a principios del siglo XX y fue grabada por primera vez en 1933. Los Callahan Brothers lo hicieron en abril de 1935. Aquí va.

Como ejemplo de la última fase de su carrera, he seleccionado este I’ve Had My Share of Sorrow, que grabaron en 1952 para la Columbia.

River of Country cumple 1000 entradas

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Casi cuatro después de que este blog iniciara su andadura, ha llegado el día de soplar 1000 velas. Para celebrar este pequeño paso para el hombre, he preparado una selección de canciones –no todas country– que tienen en su título la palabra “mil”.

Comencemos con las canciones ajenas a nuestro género de cabecera. Ya sabéis que aquí toda la buena música es bienvenida, y que otras veces, y con infinito placer, he abordado el folk, el blues, el R&B, el bluegrass o, en menor medida, el jazz. Vamos con ellas.

Un grupo insignia de la música doo-wop, que medró en los años 50 y 60, fue The Heartbeats. De ellos escucharemos A thousand miles away, que salió al mercado en 1957. La canción, escrita por William Miller y James Shepard, sería recuperada para la banda sonora de American Graffiti (1973).

Seguimos con el doo-wop. Corría 1960 y Kathy Young tenía solo 15 años cuando grabó esta canción, A Thousand Stars, que la catapultó al éxito. Los coros son del grupo The innocents.

Como ejemplo del pop de los 60 figura, en un lugar preeminente, Bobby Vee. The night has a thousand eyes (1962) fue uno de sus mayores éxitos. Escrita por Benjamin Weisman, Dorothy Wayne y Marylin Garrett, en la letra el narrador advierte a su pareja de que no le sea infiel porque la noche tiene mil ojos y él se enterará.

Ahora vamos con un poco de rhythm and blues. Este tema alcanzó el número 1 de la lista de este género. Aunque Land of 1000 dances, compuesta por Chris Kenner, es de 1962, la versión más famosa se la debemos a Wilson Pickett, que la incluyó cuatro años más tarde en su álbum The exciting Wilson Pickett.

Entramos en el siglo XXI con A thousand miles, una canción pop que supuso el debut de Vanessa Carlton. Aparece en su disco Be Not Nobody (2002).

Y nos acomodamos ya en el fértil terreno country con Lefty Frizzell y I love you a thousand ways (1959), en la que el protagonista está dispuesto a probar su amor de mil maneras diferentes.

Años más tarde Willie Nelson nos regaló una versión de este tema.

Webb Pierce y Mel Tillis escribieron A Thousand Miles Ago en 1959 y ambos la grabaron de forma independiente en el curso de sus carreras. Mientras va en un tren de mercancías, un tipo se pregunta por qué su amada le dejó hace mil millas. Os dejo con las dos grabaciones; la de Webb Pierce es de 1959.

Mel Tillis la grabó en 1962.

En su álbum This Time (1993), Dwight Yoakam incluyó su propia composición, A Thousand Miles from Nowhere.

En el segundo álbum de Lee Brice, Hard 2 Love (2012), sonaba Seven Days a Thousand Times, obra del mismo Brice, Billy Montana y Jon Stone. El narrador rememora los siete días de felicidad que gozó con su novia unas vacaciones, y afirma haberlos revivido mil veces.

 

La mano derecha de Hank

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No es ninguna novedad que Hank Williams ha sido una de las figuras más definitorias e influyentes de la música country. Pero sería cuando menos injusto no reconocer a las personas que estuvieron detrás de él y que contribuyeron en gran medida a que llegará a ser quien fue.

Sin lugar a dudas, el trabajo de Don Helms a la steel guitar fue esencial en su obra. Donald Hugh Helms nació en 1927 en Alabama. Creció escuchando western swing, concretamente a Bob Wills, cuyo guitarrista Leon McAuliffe ejerció una gran influencia sobre él; y, a los 15 años, adquirió su primera steel guitar. Su carrera despegó cuando Hank Williams lo fichó en 1944 para formar parte de su grupo The Drifting Cowboys como intérprete de la steel guitar. Aunque abandonó el grupo al año siguiente para alistarse en el ejército –R.D. Norred y Felton Pruett lo sustituyeron por un tiempo–, en 1949 volvió a él y se convirtió en su alma. De hecho, aparece en unas 100 grabaciones de Hank Williams y en 10 de sus 11 números 1.

Entre esos hits se encuentran I’m So Lonesome I Could Cry (3 abr 2014), I Can’t Help It If I’m Still In Love With You (26 may 2016), Jambalaya (21 abr 2014, como el vídeo de la canción ya no está disponible lo podéis escuchar aquí), Hey, goodlooking (2 jun 2016) o Your Cheatin’ Heart –su última colaboración con Hank antes de su muerte– (25 abr 2014).

Bill Lloyd, conservador de los instrumentos de cuerda en el Salón de la Fama de la Música Country, declaró tras conocerse la noticia de su fallecimiento: “Después de la quejumbrosa voz de Hank Williams y sus excelentes melodías, en lo siguiente que piensas es en la steel guitar“.

Miembro desde 1984 del Salón de la Fama de la Steel Guitar –como veis, hay un Salón de la Fama para casi todo–, Don Helms nos dejó en 2008 en Nashville a los 81 años de edad.

Tras la muerte de su “mentor” en el año 1953, Helms siguió al pie del cañón y su instrumento engrandeció un montón de clásicos, como Walking after Midnight de Patsy Cline (6 jun 2014), Waterloo de Stonewall Jackson (16 jul 2016) o Long Black Veil de Lefty Frizzell (17 sep 2014).

Entre las canciones que todavía no he comentado en el blog y en las que podemos disfrutar de su arte, citaría Blue Kentucky Girl, de Loretta Lynn, escrita por Johnny Mullins en 1965.

Otro ejemplo es Cash on the Barrelhead, popularizada por The Louvin Brothers en 1956.

A lo largo de su carrera, Don Helms trabajó con figuras del country como Johnny Cash (con quien grabó para la Columbia sus primeros álbumes), Jim Reeves, Ferlin Husky, Webb Pierce, Ernest Tubb o The Wilburn Brothers. Pero su admiración por Hank Williams fue inalcanzable: según recoge Paul Hemphill, autor de una biografía sobre Williams, en sus conciertos, cuando se apagaban las luces, solía decir: “Ahora, cerrad los ojos y pensad en Hank”. Él no dejó de hacerlo y perpetuó su memoria colaborando igualmente con los hijos del cantante, Hank Williams, Jr. y Jett Williams, su hija póstuma.

 

Always and Forever. Randy Travis, 1987

always and forever
Un año después de su disco de debut Storms of Life, Randy Travis nos obsequiaba con uno de sus mejores trabajos, Always and Forever. Editado por Warner Bros., produjo nada menos que cuatro singles –los cuatro primeros temas que vamos a escuchar, que, por cierto, llegaron, los cuatro, al número 1 de la lista Billboard–. Las expectativas eran muy altas, y Travis se mostró a la altura con una voz de barítono que recordaba a la de Lefty Frizzell.
Uno de sus temas más populares, Forever and Ever Amen, la llamada canción country de las bodas, pertenece precisamente a este disco, y en su día le dediqué ya esta entrada.
I Won’t Need You Anymore (Always and Forever), escrita por Max D. Barnes y Troy Seals en 1981, fue grabada por primera vez aquel año por George Jones en Still the Same Ole Me. El tipo necesita tanto a su pareja, que solo se concibe sin ella en situaciones imposibles: “Cuando me veas caminar sobre el agua, cuando el mar no llegue a la orilla, cuando los fuegos del infierno se congelen”.

Escuchemos la versión de Randy Travis.

Too Gone Too Long, escrita por Gene Pistilli, fue su tercer single. De ritmo ágil, la letra nos presenta a un hombre que recrimina a su pareja su larga ausencia. Ahora es demasiado tarde para volver a casa, le dice.

Escuchemos el último single, la única canción del disco que Travis escribió en solitario. Se trata de I told you so, que, tras grabar en 1983, recuperó para este álbum. “Si te llamara diciendo te amo y te pidiera que me dejaras volver, que he aprendido la lección, ¿me dirías que tú también me amas o te reirías y dirías ‘ya te lo dije’?”, se pregunta la letra.

Carrie Underwood la incluyó en Carnival Ride (2009). Aquí la vemos en una actuación en el Grand Ole Opry en 2011.

What’ll You Do About Me fue compuesta por Dennis Linde en 1984, año en que la grabó Steve Earle. Un hombre obsesionado por una mujer está dispuesto a todo para conseguirla: “Puedes llamar a tu abogado, puedes hacer sonar la alarma, puedes despertar a tus vecinos, puedes llamar a la policía pero no hay nada que puedas hacer para parar a un hombre enamorado”.

Vamos, ahora sí, con la versión de Travis que suena en este disco.

Something Special. George Strait, 1985

something special
La carrera de George Strait asomó con fuerza en la primera mitad de la década de los 80. Buena prueba de ello son Does Fort Worth Ever Cross Your Mind (1984) y el disco del que os voy a hablar hoy, Somehing Special, que, en su media hora de duración, explora las raíces del country tradicional. Editado por MCA, alumbró dos singlesYou’re Something Special to Me y The Chair– y fue el primer disco del sello que se lanzó simultáneamente en LP y CD.
Escuchemos ya You’re Something Special to Me, una lenta balada de David Anthony que llegó al número 4 de las listas.

El primer single extraído del álbum fue The Chair, que surgió de la colaboración entre Hank Cochran y Dean Dillon. Narra la conversación de una pareja que se encuentra por primera vez en un bar, y su novedad estriba en que solo escuchamos la parte de conversación del tipo, plagada de lugares comunes en una primera cita entre un hombre y una mujer.

Dean Dillon, esta vez en colaboración con Buzz Rabin, escribió You Sure Got this ol’ Redneck Feelin’ Blue, en la que el protagonista se duele de que su pareja le haya abandonado y “haya dejado a este pueblerino sintiéndose triste”.

Lefty’s Gone, de Peter Rowan, es otro de los temas. La letra rinde homenaje a Lefty Frizzell –fallecido diez años antes de que viera la luz este disco– y cita uno de sus grandes clásicos, If you’ve got the money (I’ve got the time) (ya escuchada aquí). El narrador asegura que las cosas no van bien desde que Lefty se fue.

Dance Time in Texas, escrita por Sanger D. Schafer, es una animada canción que celebra el honky-tonk y el western swing.

If You’ve got the Money, I’ve got the Time. Lefty Frizzell y James A. Beck, 1950

if you've got the money
La carrera de Lefty Frizzell no pudo empezar con mejor pie. Esta fue una de las primeras canciones que grabó en su sesión de julio de 1950 y su single de debut llegó al número 1.
Su coautor, James Beck, fue también, en calidad de productor, el descubridor de Frizzell. Gracias a su buen ojo, la Columbia lo fichó y le ofreció su primer contrato. En un primer momento, estaba previsto que esta canción la grabara Little Jimmy Dickens, pero este la rechazó y le abrió, así, el camino a Frizzell.
De ritmo y letra muy alegres, describe la invitación de un hombre a una mujer para irse de bares (¡pero pagando ella!): “No hay necesidad de lágrimas, salgamos y divirtámonos. Saca tu Cadillac y dejemos atrás mi desastre de coche. Si tú dispones de dinero, yo dispongo de tiempo, pero si te quedas sin dinero, yo me quedo sin tiempo”, le advierte.
Escuchemos la grabación de Lefty Frizzell, que le situó en la carrera del country.

Willie Nelson la versionó en su álbum The Sound in Your Mind (1976).

Merle Haggard la incluyó en Roots Volume I (2001).

Percy Sledge sacó una recopilación de temas country en 2008 en un disco titulado Sings Country, en el que recuperaba sus mejores grabaciones de 1979.

Ya en nuestro siglo, el grupo The Little Willies, con Norah Jones, hizo su propia versión en For the Good Times (2012).

Anytime. Herbert “Happy” Lawson, 1921

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Hoy os invito a gozar de una balada country, una de las primeras que se puso negro sobre blanco en este género, aunque no triunfó hasta años más tarde. Anytime, obra de Herbert Happy Lawson de 1921, se grabó por primera vez en 1924 por el artista de Georgia Emmet Miller, quien hizo otras dos versiones, en 1928 y 1936.
“Siempre que te sientas sola, siempre que te sientas triste, siempre que te sientas deprimida, eso probará que tu amor es verdadero. Siempre que pienses en mí, yo pensaré en ti. Siempre que me quieras de vuelta, es cuando volveré a casa contigo”, invoca la letra.
Apenas sabemos nada de su autor, Herbert Lawson, pero sí de Emmet Miller, quien ejerció una notable influencia sobre grandes leyendas del country como Hank Williams, Lefty Frizzell, Jimmie Rodgers o Bob Wills. Sin embargo, no sería hasta la versión de Eddy Arnold, en 1948, cuando la canción de Lawson saltara a la fama. Escuchemos, pues, su grabación, que llegó al número 1 de las listas.

Aprovechando el éxito, Eddie Fisher la volvió a grabar cuatro años más tarde con la orquesta de Hugo Winterhalter y similar éxito.

Ahora, Slim Whitman en Slim Whiteman Sings (1962).

La versión de Patsy Cline no vio la luz hasta 1969, seis años después de su muerte.

Sonny James la incluyó en #1 Biggest Hits in Country Music (1970).

The Osmond Brothers también se atrevieron con ella. Este directo es de 1986.

La canadiense Anne Murray grabó grandes éxitos del country en su álbum Country Crooning (2002), entre ellos este.

La última película

la última película
Hoy os invito a que veáis por primera vez –si no la habéis visto– o a que volváis a ver, en caso de que lo hayáis hecho ya, una de las grandes películas de los 70, que, además, presenta una banda sonora country de excepción. Me refiero a La última película, de Peter Bogdanovich (1971). Basada en una novela de Larry McMurtry, guionista de Brokeback Mountain y autor de La fuerza del cariño, la historia se desarrolla a principios de la década de los 50 y narra la vida cotidiana en un pueblo de Texas (McMurtry es de allí y conocía bien el ambiente).
Los personajes se hallan en la encrucijada del paso de la adolescencia a la edad adulta, y se enfrentan como todo el mundo a la soledad, el amor, los celos…, todo ello con el fondo de la amistad que une a los dos protagonistas, Sonny (Timothy Buttons) y Duane (Jeff Bridges), que se disputan las atenciones de Jacy (la debutante Cybill Shepherd). Los más veteranos lidian, a su vez, con el recuerdo de la juventud perdida, así Sam el León, Ruth Popper o los padres de Jacy. La película tuvo ocho candidaturas a los premios Oscars y recibió dos estatuillas por sus interpretaciones secundarias. En 1990, Bogdanovich dirigió Texasville, una secuela también basada en una novela de McMurtry, que se centra en la vida de los personajes treinta años después de La última película. Y sus seguidores esperamos ávidos She’s Funny That Way, que el cineasta terminó de rodar en 2014 y que, en principio, se estrenará en Estados Unidos este verano.
La banda sonora fluye de manera natural en la cinta. Percibimos las canciones –nada menos que 17– cuando alguno de los personajes pone la radio, y entre ellas sobresale el clásico de Hank Williams Cold, cold heart (ya escuchada aquí), y otras canciones muy populares en la época, de Pee Wee King, Lefty Frizzell, Hank Snow, Jo Stafford y muchos otros.
Texas fue un inmenso granero de honky-tonk en la época, y no es de extrañar, por tanto, la propensión de la banda sonora por este estilo. He aquí la grabación original de Slow Poke (1951), de Pee Wee King, Redd Stewart y Chilton Price.

La siguiente canción, You belong to me, también fue escrita por Wee, Stewart y Price, aunque la versión que escuchamos en la cinta es la más popular de Jo Stafford. Un apunte: en realidad, y al igual que la anterior, You belong to me fue escrita por Price en solitario, pero este incluyó en los créditos a King y Stewart para tener más publicidad y que se vendiera mejor. A juzgar por las ventas, acertó.

Os dejo con Give More More More (Of Your Kisses), interpretada por Lefty Frizzell y escrita por el propio Frizzell en colaboración con Ray Price y Jimmy Beck.

Why Don’t You Love Me (Like You Used to Do), de Hank Williams, aparece en los créditos finales y salió como single en 1950.

Ahora, una balada country de Hank Snow, A Fool Such As I en una interpretación que hizo Snow en 1965.

Por último, Rose, Rose, I love You, que triunfó en 1951. Escuchémosla en la voz de Frankie Laine.