Song of the South. Bob McDill, 1980

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El caldo de cultivo de la música country se encuentra en gran medida en las tierras sureñas de Estados Unidos. Más que una zona geográfica, hablamos de una forma particular de entender la vida: sosegada, con unas ideas propias sobre la unidad de la familia y unas maneras exquisitas, al estilo de Lo que el viento se llevó, película que, por cierto, se cita en la letra de la canción que escucharemos hoy.

Lleva por título Song of The South y vale decir que es el paradigma de las canciones sureñas. Alcanzó notoriedad en 1989 gracias al grupo Alabama, aunque había sido escrita nueve años antes y grabada ya en alguna ocasión. Fue compuesta por Bob McDill, que a lo largo de su carrera escribió canciones para pesos pesados como Ray Charles, Waylon Jennings, George Jones o Alan Jackson, y que es el artífice nada más y nada menos que de 31 números 1, vamos, toda una leyenda del country a sus 73 años. Song of the South cuenta la historia de una familia sureña durante la Gran Depresión. “Todos recogíamos algodón pero nunca nos hicimos ricos”. Tan pobres son que, según la letra, “nos dijeron que Wall Street había caído, pero nosotros no notamos la diferencia”, y cifran todas sus esperanzas en el New Deal de Roosevelt. Las difíciles condiciones económicas les empujan a trasladarse a la ciudad, donde el padre se emplea en la TVA, una empresa gubernamental destinada a dar trabajo a los habitantes de las zonas más afectadas por la crisis.

Escuchemos la versión original de Bobby Bare en su álbum Drunk and Crazy (1980).

Al año siguiente, la versionó Johnny Russell.

Tom T. Tall y el virtuoso del banjo Earl Scruggs la incluyeron en Storyteller and the Banjo Man (1982).

Por último, escuchemos a Alabama en su álbum Southern Star (1989), que llegó al número 1 de las listas y con cuya versión todo el mundo asocia el tema.

 

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Norte y Sur (XIII)

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Comencemos con una efeméride. Tal día como hoy de hace 150 años, el 9 de abril de 1865, el general Lee rindió su ejército en Appomattox (Virginia), lo que selló el fin de la Guerra de Secesión con la victoria unionista. Los soldados pudieron reanudar el curso de sus vidas y de eso precisamente hablaremos en la entrada de hoy: del regreso al hogar desde el frente de batalla.
La canción más popular sobre este tema fue When Johnny comes marching home, que, en realidad, se escribió dos años antes de que acabara la guerra. Su autor, Patrick Gilmore, un letrista de ascendencia irlandesa, se sirvió de la melodía de Johnny Fill Up the Bowl (“Johnny, llena el cuenco”), también conocida como For Bales (“Por los fardos de heno”). Escuchémosla.

En el folk, la paternidad de las canciones resulta a menudo confusa. Es el caso de Johnny, I hardly knew ye, con la que también comparte melodía. The Irish Rovers versionó esta canción, que se remonta unos 250 años atrás en el tiempo.

Os dejo ahora con una conocida adaptación que se hizo durante la guerra, tocada por el Second South Carolina String Band. La letra hace referencia a la alegría que inundará a todos “cuando Johnny vuelva a casa”.

Esta es la interpretación de Dolly Parton durante una celebración del 4 de julio, fiesta nacional.

El director de orquesta Mitch Miller nos dejó esta otra versión de carácter coral.

Finalmente, películas como La conquista del Oeste, Yankee Dandy, Lo que el viento se llevó, Nacido el cuatro de julio y muchas otras la incorporaron a su banda sonora.
I’m going back to Dixie es una canción escrita en 1874, una vez finalizada la guerra, por C. A. White. Fue muy popular entre los soldados que regresaban del frente. El maestro del bluegrass John Hartford incluyó una versión de la misma en su disco Goin’ Back to Dixie (1992).

En el marco de una convención de instrumentistas del fiddle, escuchemos a los especialistas del banjo Wayne Shrubsall y Peter Feldman, miembros de The Old Time Band.

Tom Roush la revitalizó en 2011.

Al finalizar la Guerra de Secesión, comenzó el período de la “reconstrucción”, en el sentido literal y también en el figurado. No todo el mundo toleró el nuevo orden de cosas, y sobre eso habla la siguiente canción. Había rebeldes que no aceptaban ser “reconstruidos”. La letra de Unreconstructed Rebel –también conocida como I’m a good old rebel– está narrada por un soldado sureño que no comparte en absoluto los valores de los “yankees”, se alegra de haber luchado contra ellos y no quiere el perdón por nada de lo que ha hecho.

He aquí la interpretación del Second South Carolina String Band.

La película Forajidos de leyenda la incluyó en su banda sonora, con música de Ry Cooder.

Norte y Sur (VII)

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En las próximas entregas nos aproximaremos a uno de los lugares comunes de todas las guerras: las canciones que los soldados en el frente dedican a sus novias y mujeres.
La primera que vamos a escuchar, Lorena, fue escrita en 1856, unos años antes de que estallara la guerra, en Ohio –estado del norte–, pero fue tremendamente popular en ambos bandos durante el conflicto. Su autor, el reverendo Henry D.L. Webster, se la dedicó a un viejo amor, Ella Blocksom, cuyo rechazo provocó que abandonara su labor como pastor. Su amigo Joseph Philbrick Webster se ocupó de la música. Nostálgico y sentimental, el tema caló tan hondo entre las tropas sureñas, que hubo quien dijo que fue el culpable de que el Sur perdiera la guerra: al cantarla, los soldados se ponían en modo melancólico, y perdían las ansias de luchar. Max Steiner la incluyó en la banda sonora de Lo que el viento se llevó (1939) y, años después, en algunas escenas de Centauros del desierto (1956). La letra expone lo perdurable del amor: “Los años se arrastran lentamente, hay nieve en el terreno, el sol se pone en el cielo, hay escarcha donde antes había flores, pero los corazones laten tan cálidamente ahora como cuando se aproximaban los días del verano”.
En mi opinión, Tennessee Ernie Ford fue quien mejor supo captar el espíritu suave de la balada con su espléndida voz de barítono. Lo hizo en su disco Songs of the Civil War (1961).

Escuchemos al 97 Regimental String Band.

Tom Roush ha recuperado multitud de canciones de la Guerra Civil, entre ellas ésta.

Second South Carolina String Band versionó este clásico.

El virtuoso del fiddle y el banjo –y gran representante del bluegrass– John Hartford nos regaló esta versión.