El mundo en sus manos

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Para celebrar el Domingo de Resurrección, vamos a escuchar una canción góspel de autor desconocido que ha gozado siempre de gran popularidad: He’s Got the Whole World in his Hands.

Se trata de un antiguo espiritual negro publicado por primera vez en 1927. Su letra habla, como se infiere del propio título, de que todo el mundo está ligado a Dios. En 1933, el historiador musical Frank Warner hizo las primeras grabaciones del tema con el fin de preservarlo, pero no sería hasta un cuarto de siglo después cuando ganó fama gracias a una grabación pop procedente del otro lado del océano.

Laurie London, un alumno de 13 años del instituto religioso de enseñanza secundaria inglés Davenant Foundation Grammar School, la grabó acompañado por la orquesta de Geoff Love. Aunque en Inglaterra no le fueron mal las ventas –llegó al puesto 12 de las listas–, su éxito no fue nada comparado con el que alcanzó en Estados Unidos, donde en 1958 se mantuvo cuatro semanas como número 1, convirtiéndose, así, en el primer single de un británico que conquistaba el primer puesto de las listas.

Escuchemos esta grabación para el sello Parlophone, una veterana discográfica que se ha apuntado tantos tan celebrados como el Sergeant Pepper’s de los Beatles o los grandes éxitos de Queen.

Este es Pat Boone en Great, Great, Great (1962).

Loretta Lynn en The old rugged cross (1992).

Tammy Wynette la incluyó en su álbum Inspiration (1969).

El mismo año, la reina del rockabilly, Wanda Jackson, hizo su propia versión en su disco The Happy Side of Wanda (1969).

El grupo The Jordanaires también la incorporó a su repertorio.

Y, para acabar, este directo de Mary Duff.

 

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Una tensa espera

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Hoy, Sábado Santo (hasta la reforma litúrgica de 1955 de Pío XII a este día se le conocía como Sábado de Gloria), es un día de luto según la tradición católica. Ayer conmemoramos la crucifixión de Cristo y mañana su resurrección, por lo que hoy no se encuentra físicamente entre nosotros.

Para intentar conjurar la solemnidad y la tristeza de este día, os traigo una canción góspel de carácter alegre. When the Roll is Called Up Yonder es un himno religioso que se asocia con la iglesia metodista. Fue compuesto a finales del siglo XIX por James Milton Black, quien también le puso letra.

La idea le llegó en el curso de su labor como tutor en una escuela dominical. Al pasar lista, Black se dio cuenta de que faltaba una niña. Se interesó por ella y fue a su casa, donde descubrió que estaba enferma de neumonía. Llamó a su propio médico para que le diera los mejores cuidados y, cuando llegó a casa, escribió esta canción.

La letra habla del deseo del narrador de estar presente en el reino celestial: “Cuando se pase lista allá arriba, yo estaré allí”, dice el estribillo. Recuerda al clásico When the Saints Go Marching In, que popularizara Louis Armstrong y cuyo estribillo reza: “Cuando los santos vayan marchando, quiero estar entre ellos”.

Comencemos con esta versión en directo de The Statler Brothers.

La primera vez que apareció en un disco de Johnny Cash fue en Sings Precious Memories (1975).

La versión de Loretta Lynn pertenece a All Time Gospel Favorites (1997).

El programa de televisión Hee-Haw se prolongó casi 25 años. Presentaba actuaciones de música country, y una de sus secciones, interpretada por el Hee-Haw Gospel Quartet, estaba dedicada al góspel. En 2006 salió un recopilatorio con los temas del programa: When the Roll is Called Up Yonder era uno de ellos.

Alan Jackson la incluyó en Precious Memories Volume II (2013).

 

Un poco más cerca de ti

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Al igual que hice el año pasado con motivo de la celebración de la Semana Santa, traeré cada día a este blog un nuevo tema góspel. Para hoy, Jueves Santo, he elegido un clásico de este estilo, Just a Closer Walk With Thee.

Sus orígenes se remontan probablemente a la época de la Guerra de Secesión, cuando la entonaban los esclavos afroamericanos en las plantaciones. Durante muchos años se mantuvo como una canción popular, sin que nadie la hubiera publicado ni patentado. Así fue hasta 1940, cuando un compositor, Kenneth Morris, hizo un viaje en tren y en una de las paradas escuchó a lo lejos esta melodía. Ni que decir tiene que se enamoró de ella. Incapaz de deshacerse de la tonada, se bajó del tren en la siguiente estación y compró un billete de vuelta hacia aquella donde la había escuchado. Entonces, anotó la música y la letra, y las publicó añadiendo algunas líneas.

Desde entonces, Just a Closer Walk With Thee es una de las canciones góspel más versionadas de la historia. A Red Foley, el autor de una de ellas, le cupo el honor de convertirla en la primera de su género que superaba el millón de copias vendidas, allá por 1950. El tema ha traspasado todas las fronteras y ha subyugado incluso al jazz.

La letra habla de la necesidad de caminar un poco más cerca de Dios. “Estaré satisfecho mientras camine, déjame caminar más cerca de Ti”. La primera grabación que se conserva es de 1941, obra de The Selah Jubilee Singers. Os dejo ya con algunas de sus múltiples versiones. Comienzo por 1941 y Rosetta Tharpe.

La que ha sido considerada reina del góspel, Mahalia Jackson, la cantó varias veces a lo largo de su carrera.

Esta es la interpretación de Red Foley de la que os hablaba antes.

Tennessee Ernie Ford también consiguió llegar a las listas con su versión de 1957.

En 1959, Patsy Cline la incorporó a su repertorio.

Poco después la cantó junto a Willie Nelson.

He aquí un instrumental que hizo Chet Atkins a la guitarra en Plays Back Home Hymns (1962).

Loretta Lynn en God Bless America Again (1972).

El grupo Alabama la incluyó en su disco góspel Angels Among Us: Hymns and Gospel Favorites (2014).

Termino por hoy con Ronnie Milsap en How Sweet the Sound (2009).

 

Como hermanos (IV): Wilburn Brothers

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Virgil y Teddy Wilburn empezaron a ser conocidos como niños prodigio del country a finales de los 30. En 1940, cuando tenían diez y nueve años respectivamente, intentaron entrar en el Opry de la mano de Roy Acuff, pero tuvieron que dejarlo para no contravenir las leyes sobre el trabajo infantil.

En 1948 se lanzaron de cabeza a la música, con actuaciones radiofónicas en el Louisiana Hayride, y, tras combatir en Corea, firmaron con Decca Records en 1954.

Una de las decisiones que, a buen seguro, más lamentaron fue rechazar Heartbreak Hotel, lo que dejó vía libre a Elvis, quien hizo de ella una de las canciones más populares de los años 50. Poco después, fundaron su propio sello discográfico, que promocionaría a grandes artistas del country, como Loretta Lynn y Patty Loveless. En su faceta empresarial también crearon un programa de televisión en el que actuaba lo más granado del country del momento. La carrera de los Wilburn Brothers se apagó con la prematura muerte de uno de ellos a los 52 años de edad. Repasemos algunos de sus éxitos.

La primera canción que grabaron fue Sparkling Brown Eyes, junto a Webb Pierce, en 1954. El narrador expresa su deseo de encontrarse con “esos chispeantes ojos marrones”.

Dos años después interpretaron Go Away With Me, que alcanzó el sexto puesto de las listas.

Ahora viene Which One is to Blame (1959).

Roll Muddy River fue escrita por Betty Sue Perry en 1963 y pertenece al álbum Never Alone. El río al que hace referencia es el Mississippi. Su protagonista es un aventurero incapaz de sentar la cabeza con una chica, porque, como el río, sigue su curso.

Johnny Russell y Vince Finneran compusieron Hurt Her Once For Me en 1966 y los Wilburn Brothers la incluyeron en Two For the Show.

 

Jeannie Seely, una fiel seguidora del Opry

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Marilyn Jeanne Seely nació en Pennsylvania en 1940. Su interés por la música procedía de sus padres: él tocaba el banjo y ella era cantante aficionada, por lo que desde muy pequeña se acostumbró a escuchar el Grand Ole Opry en casa.

Su primer trabajo relacionado con la música fue como compositora en el sello 4 Star Records, famoso por haber descubierto a Patsy Cline. En California conoció a quien sería su marido, que le convenció de que se instalara en Nashville para proseguir su carrera. En 1965 llegó a la meca de la música country y su primera grabación, Don’t Touch Me, se convirtió en un éxito que le valió un Grammy y la invitación formal a formar parte del Opry. Dos años después ingresó en esa institución –el pasado mes de septiembre se celebró un concierto en su honor para festejar sus 50 años, un hito que solo han conseguido dos mujeres más, Loretta Lynn y Connie Francis–. En 1969 fichó por Decca Records. Su popularidad no paraba de crecer y multitud de artistas grababan sus canciones.

Hoy, Seely sigue residiendo en Nashville y continúa en activo, aunque ya no con la visibilidad de antaño. El pasado mes de enero sacó el álbum Written in Song.

Os dejo con su canción más conocida, Don’t Touch Me. El tema había sido escrito por su marido Hank Cochran, autor de clásicos del sonido Nashville como I Fall to Pieces de Patsy Cline o Make the World Go Away de Eddy Arnold (ambas escuchadas aquí). En un primer momento Buck Owens se mostró interesado en grabarla pero Cochran se la ofreció primero a su mujer, ya que consideraba que era más adecuada para una voz femenina. La grabación data de 1966.

Ese mismo año Wilma Burgess hizo su propia versión.

Tammy Wynette la incluyó en su disco de debut Your Good Girl’s Gonna Go Bad (1967).

Lorrie Morgan en War Paint (1994).

Por último, escuchemos a George Jones en It Don’t Get Any Better than This (1998).

La mano derecha de Hank

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No es ninguna novedad que Hank Williams ha sido una de las figuras más definitorias e influyentes de la música country. Pero sería cuando menos injusto no reconocer a las personas que estuvieron detrás de él y que contribuyeron en gran medida a que llegará a ser quien fue.

Sin lugar a dudas, el trabajo de Don Helms a la steel guitar fue esencial en su obra. Donald Hugh Helms nació en 1927 en Alabama. Creció escuchando western swing, concretamente a Bob Wills, cuyo guitarrista Leon McAuliffe ejerció una gran influencia sobre él; y, a los 15 años, adquirió su primera steel guitar. Su carrera despegó cuando Hank Williams lo fichó en 1944 para formar parte de su grupo The Drifting Cowboys como intérprete de la steel guitar. Aunque abandonó el grupo al año siguiente para alistarse en el ejército –R.D. Norred y Felton Pruett lo sustituyeron por un tiempo–, en 1949 volvió a él y se convirtió en su alma. De hecho, aparece en unas 100 grabaciones de Hank Williams y en 10 de sus 11 números 1.

Entre esos hits se encuentran I’m So Lonesome I Could Cry (3 abr 2014), I Can’t Help It If I’m Still In Love With You (26 may 2016), Jambalaya (21 abr 2014, como el vídeo de la canción ya no está disponible lo podéis escuchar aquí), Hey, goodlooking (2 jun 2016) o Your Cheatin’ Heart –su última colaboración con Hank antes de su muerte– (25 abr 2014).

Bill Lloyd, conservador de los instrumentos de cuerda en el Salón de la Fama de la Música Country, declaró tras conocerse la noticia de su fallecimiento: “Después de la quejumbrosa voz de Hank Williams y sus excelentes melodías, en lo siguiente que piensas es en la steel guitar“.

Miembro desde 1984 del Salón de la Fama de la Steel Guitar –como veis, hay un Salón de la Fama para casi todo–, Don Helms nos dejó en 2008 en Nashville a los 81 años de edad.

Tras la muerte de su “mentor” en el año 1953, Helms siguió al pie del cañón y su instrumento engrandeció un montón de clásicos, como Walking after Midnight de Patsy Cline (6 jun 2014), Waterloo de Stonewall Jackson (16 jul 2016) o Long Black Veil de Lefty Frizzell (17 sep 2014).

Entre las canciones que todavía no he comentado en el blog y en las que podemos disfrutar de su arte, citaría Blue Kentucky Girl, de Loretta Lynn, escrita por Johnny Mullins en 1965.

Otro ejemplo es Cash on the Barrelhead, popularizada por The Louvin Brothers en 1956.

A lo largo de su carrera, Don Helms trabajó con figuras del country como Johnny Cash (con quien grabó para la Columbia sus primeros álbumes), Jim Reeves, Ferlin Husky, Webb Pierce, Ernest Tubb o The Wilburn Brothers. Pero su admiración por Hank Williams fue inalcanzable: según recoge Paul Hemphill, autor de una biografía sobre Williams, en sus conciertos, cuando se apagaban las luces, solía decir: “Ahora, cerrad los ojos y pensad en Hank”. Él no dejó de hacerlo y perpetuó su memoria colaborando igualmente con los hijos del cantante, Hank Williams, Jr. y Jett Williams, su hija póstuma.

 

The Pill. Lorene Allen, Don MacHan y T.D. Bayless

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La canción que vamos a escuchar hoy fue muy revolucionaria en su época por el tema que abordaba, el control de natalidad mediante la píldora, que, como método anticonceptivo, había sido aprobada en Estados Unidos en 1960. Teniendo en cuenta el carácter profundamente conservador que se gastaba la música country, constituyó todo un acto de valentía que una personalidad tan popular como Loretta Lynn la incluyera en su repertorio.

Cuando salió, hubo emisoras de radio que trataron de boicotearla y se negaron a retransmitirla por considerarla un atentado contra la moral. Ni siquiera el sello de Loretta, MCA, estaba convencido de publicar la grabación y, de hecho, la postergó durante tres años, consciente del enconado debate en torno a este asunto.

Lynn recordó en una entrevista que había recibido múltiples felicitaciones por parte de médicos rurales, ya que su gesto había hecho más por el control de natalidad que todas sus campañas de fomento. Cuando Loretta escuchó por primera vez la canción, no dudó en grabarla, tal vez porque se reconocía indirectamente en la letra: casada a los 15 años, a los 20 ya era madre de cuatro hijos.

La letra habla desenfadadamente de una mujer harta de quedarse embarazada casi todos los años: “Cuando nos conocimos, me prometiste que vería mundo y todo lo que he visto es una cama y la factura del doctor”. Se lamenta de que su marido trate su cuerpo como si fuera una “incubadora”; sin embargo, con la píldora se muestra esperanzada, ya que puede controlar su fertilidad y “tirar el viejo vestido de maternidad a la basura”.

Escuchemos la grabación de Loretta Lynn en Back to Country (1975). Cuando el tema salió como single, llegó al número 5 de las listas, y en Canadá, una sociedad bastante más liberal, conquistó el puesto 1.

Before the Next Teardrop Falls. Vivien Keith y Ben Peters, 1967

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La canción que vamos a disfrutar hoy puede considerarse casi un sleeper de la música country, por utilizar el término cinematográfico. Su verdadero éxito le llegó casi una década después de ser escrita, gracias a la versión de Freddy Fender, quien, tirando de sus raíces hispanas –su verdadero nombre era Baldemar Huerta–, lo convirtió en uno de los temas country bilingüe inglés-español más famosos de la historia del género. La letra habla de un hombre que se resiste a separarse definitivamente de su pareja y le recuerda que si su nueva relación no funciona, él estará allí para apoyarla “antes de que caiga la siguiente lágrima”.

Si habéis visto Los tres entierros de Melquiades Estrada (2005), recordaréis que en esa cinta sonaba la canción.

En primer lugar, escuchemos la versión original de Duane Dee en 1968.

Jerry Lee Lewis la grabó el año siguiente en su álbum Another Place Another Time.

Hank Locklin la incluyó en The First Fifteen Years (1971).

Vamos ya con la versión que la hizo grande, la de Freddy Fender, que en 1975 alcanzó el número 1 de las listas.

Loretta Lynn en Home (1975).

La versión de Dolly Parton en Treasures (1996) quiso conservar el carácter bilingüe de la de Fender. Como no hablaba español, colaboró con el artista de Los Lobos –os sonarán por su reinterpretación de La Bamba, un éxito internacional en 1987–, David Hidalgo, que canta los versos en español.

Country Bumpkin. Don Wayne, 1973

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La canción que vamos a escuchar hoy viene a demostrar que en ocasiones basta una historia sencilla, cargada de autenticidad, y una buena voz, cercana y suave, para que esta sea memorable.

Country Bumpkin constituyó uno de los dos números 1 de Cal Smith de 1974 (el otro fue It’s Time to Pay the Fiddler). También fue un año óptimo para su compositor, Don Wayne, que gracias a ella ganó el premio a la mejor canción tanto en la Asociación de Música Country como en la Academia de Música Country. En la primera, Cal Smith ganó, además, en la categoría de mejor single del año.

Garth Brooks ha declarado en alguna ocasión que la grabación de Cal Smith es uno de sus singles favoritos. Su título, Country Bumpkin, es un apodo cariñoso que alude a la ingenuidad y afabilidad de los chicos de campo. La historia es muy fácil de resumir: chico conoce chica, se casan, en este “mundo de maravillas” crean “una maravilla más” –su hijo– y, tras 40 años de duro trabajo, la mujer muere rodeada de sus dos queridos “country bumpkins”.

Os dejo con la grabación original de Cal Smith, que apareció a principios de 1974 y llegó al número 1 de las listas.

Ese mismo año Loretta Lynn y Conway Twitty la cantaron a dúo en su álbum Country Partners.

El éxito cosechado por este tema hizo que muchos artistas country se lanzaran a grabarla. He aquí la versión de Hank Thompson en Moving on (1974).

La noche de los Grammy

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El pasado domingo tuvo lugar en Los Ángeles la 59ª edición de los premios Grammy, que reconocen lo más destacado de la música del año anterior, concretamente entre octubre de 2015 y septiembre de 2016. Todos los géneros están representados en la ceremonia; en el caso del country y sus estilos asociados (americana, góspel) estos fueron los protagonistas:

Sturgill Simpson, nacido hace 38 años en Kentucky, se alzó con el premio al mejor álbum country por su trabajo A Sailor’s Guide to Earth, nominado, además, como mejor álbum del año en la categoría general: no lo ganó, pero su sola presencia en ese “club” ya es un hito para el country. La competencia de Simpson para este premio era:

Brandy Clark, Big Day in a Small Town

Loretta Lynn, Full Circle

Maren Morris, Hero

Keith Urban, Ripcord

Maren Morris fue el artista country que más nominaciones acaparó esta edición, un total de 4. Al final ganó el de la mejor interpretación country por su single My Church.

Esta tejana de 26 años se vio las caras con:

Brandy Clark, Love can go to hell

Miranda Lambert, Vice

Carrie Underwood, Church Bells

Keith Urban, Blue ain’t your color

En la categoría de mejor interpretación en dúo o grupo, el premio ha recaído en una reinterpretación de un clásico del country, Jolene, obra de Dolly Parton con más de 40 años a sus pentagramas. Ahora la ha grabado de nuevo en una versión junto con el grupo a capela Pentatonix, compuesto por cinco miembros.

Los nominados para este premio eran:

Different for Girls, Dierks Bentley y Elle King

21 Summer, Brothers Osborne

Setting the World on Fire, Kenny Chesney y Pink

Think of You, Chris Young y Cassadeee Pop

Los compositores reciben el premio a la mejor canción country, que este año distinguió a Lori McKeena por Humble and Kind, interpretada por Tim McGraw.

Se impuso a:

Blue Ain’t Your Color, escrita por Clint Lagerberg, Hillary Lindsey y Steven Lee Olsen

Die a Happy Man, escrita por Sean Douglas, Thomas Rhett y Joe Spargur

My Church, escrita por Maren Morris

Vice, escrita por Miranda Lambert, Shane McAnally y Josh Osborne

Saliendo de las categorías netamente country, conviene mencionar a otras figuras que suelen dedicarse a estos menesteres. Así, Hillary Scott, una de las componentes de Lady Antebellum, ha presentado un álbum gospel en solitario, Love Remains, con el que ha ganado dos Grammys: el de mejor álbum de música cristiana contemporánea y la mejor interpretación de un single gospel por Thy Will.

En cuanto al mejor álbum de raíces evangélicas, el premio ha recaído en Joey+Rory por su álbum Hymns. Como recordaréis, una de las componentes de este dúo falleció el año pasado.

Willie Nelson también “cazó” su Grammy: el correspondiente a sus grabaciones de temas de George Gershwin para su álbum Summertime.

En las categorías de música americana los vencedores han sido:

Mejor álbum de Americana: This is where I live, William Bell

Mejor interpretación de Americana: House of Mercy, Sarah Jarosz

Mejor canción de Americana: Kid Sister, The Time Jumpers

Mejor álbum bluegrass: Coming Home, O’Connor Band con Mark O’Connor