Wynonna Judd, un ejemplo de country-pop

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Christina Claire Ciminella –tal es su nombre real– nació en 1964 en Kentucky. Su interés por el country se despertó cuando era niña, y junto con su madre, con la que se lleva solo dieciocho años, formó su primer grupo de música, The Judds, en 1979.

Tuvieron bastante éxito: llegaron a ganar cinco premios Grammy y 15 de sus singles alcanzaron el número 1. Cuando la madre se hizo a un lado por problemas de salud, Wynonna continuó su carrera en solitario y en 1992 salió su primer álbum, Wynonna, al que pertenece She is his only need, que luego escucharemos.

Al año siguiente apareció su segundo álbum, Tell me why, otro de sus mayores éxitos. Durante la década de los 90 asistió a su época dorada y colaboró con artistas como Clint Black, con quien cantó a dúo A Bad Goodbye, Lynyrd Skynyrd, de quienes versionó su Free Bird, o Kenny Rogers, con el que colaboró en Mary, did you know. Aunque con menos brillo que cuando empezó, continúa al pie del cañón. Su último trabajo, aparecido el año pasado, lleva por título Wynonna and the Big Noise, y con él recorrerá la geografía estadounidense este verano.

Como apuntaba antes, vamos a escuchar aquí su primer single en solitario, She is his only need, que, además, fue su primer número 1. Se trata de una balada country pop escrita por Dave Loggins. Con una letra simple pero efectiva, narra la historia de una pareja cuyo amor permanece inquebrantable toda la vida.

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Con nombre propio (XII)

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The ballad of Curtis Loew fue escrita por Allen Collins y Ronnie Van Zandt y grabada por Lynyrd Skynyrd en su álbum Second Helping (1974). Cuenta la historia de un chico que todas las mañanas va a buscar cascos de botella vacíos y los vende en el supermercado para que le den algo de dinero, que luego emplea en un pasatiempo de lo más entrañable: ir a escuchar tocar a su cantante callejero favorito de blues, Curtis Loew, por una pequeña propina.

En 2010 varios artistas se reunieron para hacer un álbum de homenaje a Lynyrd Skynyrd llamado Sweet Home Alabama: The Country Music Tribute to Lynyrd Skynyrd; en él, Eric Church versionaba The Ballad of Curtis Loew.

Escuchemos ahora la historia de un hombre que se ha dado a la bebida y se identifica tanto con ella que se llama Johnny Walker. Un día, borracho en el bar, recibe una carta de su mujer pidiéndole que vuelva a casa, porque ella necesita su amor y los niños comer; si no se da prisa, lo abandonará. El tema, The letter that Johnny Walker Read, fue grabado por Asleep at the Wheel.

Toby Keith y Scotty Emerick escribieron (I’ll Never Smoke) Weed with Willie para el álbum del primero Shockn’ Y’ all (2003). Aquí, la cantan a dúo. Se trata de una canción humorística que hace referencia a una de las aficiones confesas de Willie Nelson: fumar marihuana. Keith concluye que “nunca volveré a fumar marihuana con Willie”. Este año Nelson ha dado un paso más allá y creado una cadena de distribución de marihuana en Colorado, donde la legislación es más permisiva. Además, el pasado junio apareció la noticia de que buscaba personal para este nuevo negocio. Nelson lo hace “para probar un argumento. Si realmente crees en algo, ¿por qué no promoverlo?”

Trace Adkins, el barítono del country actual

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Tracy Darrell Adkins nació en Louisiana en 1962. Formó parte del grupo de música gospel The New Commitments ya en el instituto. En 1996 debutó con el álbum Dreamin’ Out Loud, y comenzó su colaboración con la discográfica Capitol Nashville, sello al que se mantuvo fiel hasta 2010, cuando le fichó Show Dog-Universal Music. Otros de sus álbumes señeros han sido Big Time (1997), Coming On Strong (2003) o Songs About Me (2005). En 2016 ha sacado dos singles anticipatorios de su próximo LP –todavía sin título–, Jesus and Jones y LIT.
Escuchemos uno de sus números 1, Ladies Love Country Boys, de su disco Dangerous Man (2006). Obra de Jamey Johnson, George Teren y Rivers Rutherford, la letra habla de unos padres con una hija adolescente en la que cifran todas sus esperanzas. Todo se viene abajo cuando se enamora de un chico de campo que, en opinión de sus progenitores, no le conviene. Ya lo dice el estribillo: “Hay algo que no se puede evitar: a las mujeres les gustan los chicos de campo”. La canción hace referencia a Charlie Daniels, Hank Williams, Jr. y Lynyrd Skynyrd.
Escuchemos su interpretación en directo en el Grand Ole Opry, institución a la que pertenece desde 2003.

Heartbreak Hotel. Mae Boren Axton, Thomas Durden y Elvis Presley, 1955

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Esta canción fue el primer número 1 de Elvis Presley en las listas –permaneció nada menos que 27 semanas en el Top 100–. Sus autores se inspiraron en una noticia que apareció en el Miami Herald sobre el suicidio de un hombre en un hotel, que dejó una nota en la que se leía: “Camino por una calle solitaria”. De aquí, surgió la idea del “hotel de los corazones rotos” que se encuentra, según la letra, “al final de una calle solitaria”.
Aunque Elvis no contribuyó en la letra, su representante consiguió un trato de lo más lucrativo: a cambio de que la grabara, lo incluyeron en los créditos. Los autores habían intentado convencer a The Wilburn Brothers, pero estos rehusaron (una decisión a todas luces errónea, ya que fue uno de los temas más vendidos de aquel año). En 1995, entraría a formar parte del Salón de la Fama de los Grammy.
En primer lugar, la versión original de Elvis Presley, grabada en enero de 1956 y sin duda la más exitosa. Chet Atkins interviene a la guitarra y Floyd Cramer al piano.

Roger Miller la versionó en su álbum Words and Music (1966).

Merle Haggard la incluyó en su álbum de tributo a Elvis Presley, My Farewell to Elvis (1977).

La versión de Willie Nelson y Leon Russell llegó al número 1 en 1979.

Incluso Bill Clinton, antes de convertirse en presidente, la interpretó en un solo de saxo tenor en 1992.

El grupo de rock sureño Lynyrd Skynyrd hizo su correspondiente versión en Endangered Species (1994).

Disco del mes (febrero)

holding all the roses El pasado 10 de febrero salió al mercado Holding All the Roses, del grupo de rock sureño Blackberry’s Smoke, un quinteto originario de Atlanta (Georgia) y capitaneado por Charlie Starr. Richard Turner, Brit Turner, Paul Jackson y Brandon Steel completan la formación. Se trata de su cuarto disco desde 2004 y el primero tras el éxito de Whippoorwill (2012), que alcanzó las 50.000 unidades vendidas. Este de ahora bien podría desbancarlo: ya ha llegado al número 1 de las listas y en su primera semana vendió más de 19.000 copias. Producido por Brendan O’Brien, del sello Rounder, sus influencias más patentes nos remiten a Steve Earle y Lynyrd Skynyrd; y personalidades como Gregg Allman se han rendido a sus encantos. Las 12 pistas son muy heterogéneas. Como dice Starr, “a nadie le gusta comprar un álbum y escuchar que todas las canciones suenan igual”. Too High cuenta con una rica instrumentación, con fiddle, mandolina y guitarra. En No way back to Eden, el narrador se resigna a un futuro incierto, ya que “esta vida nos arrastra a todos fuera del paraíso”. Charlie Starr se inspiró para Woman in the Moon en su propia infancia: siempre que miraba a la luna, lo que veía era una mujer. “¿A quién?”, le preguntaron en una entrevista. “A Marilyn Monroe”. Living in the Song es el primer single que salido del disco, en diciembre del año pasado. Holding All the Roses en Amazon

¡Que vengan los renos!

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Los cantantes de música country también han incluido en su repertorio temas navideños. El ejemplo que os traigo, uno de los más conocidos –al menos en el mundo anglosajón–, es Rudolph, the Red Nosed Reindeer (“Rodolfo, el reno de la nariz colorada”), cuyo origen se puede rastrear en un cuento infantil de Robert L. May publicado en 1939. El cuñado de May, Johnny Marks, era compositor y tuvo la feliz ocurrencia de adaptar la historia en una canción. Fue su pasaporte a la fama.
Aunque la primera grabación se la debemos a Harry Brannon, no fue hasta unos meses después, con la versión de Gene Autrey, cuando la canción empezó su carrera hacia el éxito. La letra recuerda un poco a la historia del patito feo. En este caso, un reno que tiene una nariz en exceso brillante y de la que todo el mundo se ríe es el elegido por Santa Claus para que guíe su trineo.
Escuchad el original de Gene Autrey. La grabación es de 1949.

Red Foley la grabó en 1951.

Merle Haggard la incluyó en su álbum Goin’ Home for Christmas (1982).

Os dejo ahora con la versión de Dolly Parton (1990).

Una de las interpretaciones con más sabor country es la de Alan Jackson de 1996.

Por último, escuchad la de Lynyrd Skynyrd en su álbum Christmas Time Again (2000).

Canciones para enmarcar. Jaime Urrutia, 2014

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De nuevo, una recomendación literaria con la que espero resolver vuestras dudas sobre el mejor regalo para estas Navidades. Su autor es Jaime Urrutia, y no voy a perder el tiempo presentando aquí su currículum. ¿Quién no conoce a Jaime Urrutia? De verdad, si alguno de vosotros no ha oído aún sus mejores canciones –¿pero es que tiene alguna que no lo sea?– solo puedo exclamar: “¡Qué barbaridad!”.
El libro en cuestión es Canciones para enmarcar y lo ha publicado Larousse Editorial, que sabe de estas cosas. Se trata de una selección de cincuenta y tantos títulos –como los años que tiene el autor, qué curioso– y que hará las delicias de todos los amantes de la música. Os lo prometo.
Porque Jaime Urrutia, rockero y tal, es sobre todo un tipo “open-minded”, que no se cierra a nada salvo a la pereza intelectual. Hay de todo en Canciones para enmarcar: rock, pop, soul, jazz, copla, músicas del mundo y, por supuesto, country. El “álbum” se abre con A Summer Place, de Percy Faith y su orquesta, y se cierra con Just like a woman, de Bob Dylan. Y, entre medias, sí, clásicos que ya conocemos en este blog como Proud Mary, de la Creedence, que os voy a pinchar en esta entrada, Crazy, de Patsy Cline, Sweet Home Alabama, de Lynyrd Skynyrd, y I walk the line, de Johnny Cash.
Hay una diferencia sustancial entre este libro y otros que se arriman a su ascua: Jaime Urrutia no se pasa con los datos o los nombres propios, sino que nos habla desde su experiencia y nos descubre cómo estos temas lo han ido construyendo como artista y como persona. La música, me parece, es una arquitecta del alma. Por eso, Canciones para enmarcar es sobre todo un libro de sensaciones y recuerdos, en el que su autor conjura a los ángeles que lo han llevado en volandas por los cielos de la felicidad. Leyendo Canciones para enmarcar, uno siente, entonces, que está leyendo la autobiografía de Jaime Urrutia pero, de repente, comprende que no es así. Que, en realidad, este libro es también nuestra autobiografía. Porque, ¿quién no se llevaría California Dreamin’ a una isla desierta? ¿O quién no cree que Aretha Franklin es pura magia vocal (y consonante)? ¿O quién puede concebir a Elvis sin In the ghetto?
Canciones para enmarcar incluye también un cuadernillo central a modo de álbum personal con ilustraciones a todo color. Si leéis este libro y de verdad “estáis preparados para flipar”, “vais a ser testigos de algo especial”.

Canciones para enmarcar
Jaime Urrutia
240 págs. 14,90 euros.
Larousse Editorial. Barcelona (2014).

Y os dejo, ahora sí, con Proud Mary, de la Creedence.

El country marca su territorio (XXXIII)

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94. Waltz across Texas. El disco Texas in my soul se beneficia de otra composición del incomparable Ernest Tubb: este vals que se desarrolla en Texas (estaba de moda dedicar valses a distintos estados: ya hemos escuchado los clásicos Kentucky Waltz o Tennessee Waltz). Años después, en 1979, First Generation Records publicó un recopilatorio con los éxitos de Tubb llamado The Legend and the Legacy, en el que Willie Nelson y el propio Tubb, que entonces tenía 65 años, cantaban este tema a dúo.
Escuchemos en primer lugar la grabación en solitario de Ernest Tubb.

Y ahora os dejo con el tratamiento que le dio Willie Nelson en este disco.

95. I’ve got Texas in my heart. En los años 60, irrumpió con fuerza una de las primeras estrellas de country femeninas. Me refiero a Loretta Lynn, sobre la cual, en 1980, se filmó la cinta biográfica Coal miner’s daughter, en referencia a que era hija de un minero de Kentucky y, en los medios de comunicación, se la conocía con ese sobrenombre. La letra hace referencia al impulso irresistible que siente la cantante de hacer las maletas y viajar a Texas, porque necesita ver caras conocidas, cielos azules, gozar de su tiempo soleado y recordar el olor de las monturas de cuero.

96. T for Texas. Termino la entrada de hoy retrocediendo a los orígenes de la música country con la figura de Jimmie Rodgers. La canción también recibe el nombre de Blue Yodel no. 1, lo que obedece a que fue el primero de los 13 temas que Rodgers grabó entre 1927 y el año de su muerte, 1933, y que incluían su característico yodel, una especie de estribillo tirolés similar al trino de los pájaros. Grabada el 30 de noviembre de 1927 en la iglesia baptista de Camden, New Jersey, bajo los auspicios del productor Ralph Peer, la canción no vio la luz hasta febrero del año siguiente, y vendió cerca de medio millón de unidades, una cantidad nada desdeñable para la época. Escuchemos a Jimmie Rodgers en su única incursión en el cine, en el corto de 10 minutos The Singing Brakeman (1929), donde canta esta y otras dos composiciones de su cosecha.

Muchos años después, en 1976, la banda de rock sureño Lynyrd Skynyrd hizo su propia versión de este clásico y la incluyó en su disco One More for The Road.

Os dejo ahora con otra versión, en esta ocasión de Waylon Jennings.

Por último, Johnny Cash también se apuntó a grabar este clásico. La canción pertenece a su disco Unearthed, que fue publicado póstumamente en 2003, apenas dos meses después de su muerte.

El country marca su territorio (II)

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3. Alabama Song. A diferencia de Cowboy Copas, Allison Moorer, la creadora de esta canción, sí nació en Alabama, y su amor por la tierra se nota en los sugerentes lugares que va citando. La cantautora, de 41 años, debutó en 1998 con este tema, y hasta la fecha ha editado ocho discos de estudio, dos álbumes compilatorios y 16 discos sencillos.

4. Old Alabama. Damos un salto en el tiempo hasta 2011, cuando Brad Paisley sacó este single perteneciente al álbum This is Country Music. Con la colaboración instrumental del grupo Alabama, la canción incluye referencias a canciones clásicas sobre este estado, tales como Why Lady Why, Love in the first degree o Dixieland Delight. Su sabor nostálgico añade profundidad a la letra.

5. Sweet Home Alabama. Indudablemente, es la canción que primero se nos viene a la cabeza cuando hablamos de Alabama. Obra de la banda de rock sureño Lynyrd Skynyrd, fue publicada en 1974 y grabada el año anterior en unos estudios de Georgia. Este clásico, creado por Ed King, Gary Rossington y Ronnie Van Zandt, fue compuesto como una especie de respuesta contrariada a dos canciones de Neil Young, Southern Man y Alabama, que abordaban los temas del racismo y la esclavitud en Alabama, denigrando, en opinión de Lynyrd Skynyrd, al estado. Además, la canción contiene referencias al gobernador George Wallace o al escándalo Watergate.