Vince Gill, el artista country masculino con más Grammy

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Vincent Grant Gill nació en Oklahoma en 1957. Su padre, abogado de profesión y músico a tiempo parcial en un grupo country, le introdujo en este género. Ni corto ni perezoso, nuestro protagonista aprendió a tocar el banjo, la mandolina, el dobro, la guitarra, el bajo y el fiddle. En el instituto, actuó en una banda de bluegrass y, tras graduarse, llegó a colaborar con otro de los grandes, Ricky Skaggs. Debutó en 1979 en un disco colectivo de country-rock, y el mismísimo Mark Knopfler le propuso unirse a Dire Straits, oferta que rechazó.
Su carrera despegó a mediados de los 80. El Grand Ole Opry se fijó en él y en 1991 le acogió como miembro. Desde 1990, ha ganado 20 Grammys y una lluvia de premios tanto en la Academia como en la Asociación de Música Country. Entró en el Salón de la Fama en 2007 y, en la actualidad, sigue en plena forma: este mismo mes sacará su próximo álbum, Down to My Last Bad Habit.
Go Rest High on That Mountain pertenece a When Love Finds You (1995). La canción, escrita por él mismo, se inspira en la muerte del cantante country Keith Whitley, fallecido en 1989; si bien Gill no la acabó hasta la muerte de su propio hermano en 1993. Se trata, como podéis imaginar, de una balada elegíaca, que comienza diciendo: “Sé que tu vida en la Tierra fue atormentada y que solo tú conociste el dolor”. El tema fue un éxito instantáneo: ganó el premio a la mejor canción del año en la ceremonia de 1996 de la Asociación de la Música Country y dos Grammys ese mismo año. Aquí os dejo con el vídeo original que MCA Nashville publicó en 1995.

Y me despido con la versión que cantó Vince Gill en el Grand Ole Opry, junto con Alison Krauss y Ricky Skaggs.

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He’ll have to go. Joe Allison, 1959

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Este éxito fue escrito por un matrimonio, el formado por Joe y Audrey Allison, y la anécdota real que lo inspiró fue un tanto anodina: en una ocasión la pareja sufrió ciertos problemas de comunicación en una charla telefónica, y se les ocurrió hacer una canción sobre ello. Le presentaron la idea al productor de la RCA Chet Atkins, quien les dio el visto bueno para grabarla en octubre de 1959. Billy Brown la interpretó por primera vez, pero su versión pasó desapercibida. No sería hasta la grabación del “caballero” Jim Reeves cuando alcanzó el número 1 de las listas en Estados Unidos, Australia y Noruega, país este último en el que Reeves cosechó un notorio éxito allá por los años 60. Su grabación fue la cara B de un single que contenía In a mansion stands my love, y, aunque la discográfica lanzó el disco creyendo que este tema se llevaría el gato al agua, fue He’ll have to go el que terminó arrasando. Desde el punto de vista formal, en la grabación intervienen Floyd Cramer al piano, Bob Moore al bajo y Hank Garland a la guitarra. En marzo de 1960, su éxito derivó en una “secuela”, He’ll have to stay. La popularidad de Jim Reeves, “el cantante de la voz aterciopelada”, se vio truncada por su prematura muerte en un accidente de aviación en 1964. Tras esta grabación emblemática, otras estrellas como Ernest Tubb, Jerry Lee Lewis o Elvis Presley versionaron el tema, en el caso de Presley durante la última sesión de grabación en la que participó. La última versión conocida es la del escocés Mark Knopfler en 1998, demostrando que puede con todos los registros musicales.
La letra, como ya se ha anticipado, versa sobre una conversación telefónica. El narrador le dice a su pareja que acerque sus dulces labios al receptor y finjan que están juntos y solos. Esta última alusión hace referencia a que el nuevo amigo de la pareja “se tendrá que ir”. Finalmente, le pide que escoja. Sea cual sea su respuesta, lo entenderá.

Chet Atkins, el creador del sonido Nashville

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Nacido en 1924 en una localidad de Tennessee, la pasión por la música de Chet Atkins, unida a su instinto comercial, le procuró su primera guitarra a los nueve años de edad, cuando le cambió a su hermano una vieja pistola y se comprometió a hacer las tareas domésticas. A los 15 años, ya dominaba a la perfección este instrumento.
Su vida cambió cuando escuchó en una radio local a Merle Travis y, tras acabar el instituto, empezó su carrera profesional, primero en la radio y luego editando discos.
Presentó su primer single en el Grand Ole Opry en 1946, pero la canción que lo lanzó al estrellato fue Mr. Sandman (1954). Tres años más tarde protagonizó junto con Owen Bradley un hito capital para la historia de la música country: en su función de productor de la RCA Victor Nashville, detectó que las ventas de country perdían terreno con respecto a las del recién nacido rock and roll, y pensó en eliminar los violines y la steel guitar de las canciones para atraer así al público pop. Es lo que se conoce como sonido Nashville.
El sistema funcionó, y el estilo vino a sustituir al honky-tonk tan en boga durante los años 40 y principios de los 50. Su prolífica carrera –raro era el año en que no sacaba al menos un disco y a veces hasta tres– le reportó nada menos que 14 Grammys y su ingreso en el Salón de la Fama del Rock and Roll y del Country. Consciente de su valía, en una entrevista se situó a sí mismo en una lista de los guitarristas más influyentes del siglo, que encabezaba el inimitable Djiango Reinhardt.
Colaboró con los grandes del country, como Hank Snow, Porter Wagoner, Dolly Parton, Dottie West, Eddy Arnold, Jim Reeves, Waylon Jennings… y no sólo del country, pues también lo hizo con Mark Knopfler.
Finalmente, el artista falleció en 2001 en su casa de Nashville, tras una batalla contra el cáncer que venía librando desde cinco años atrás.
Os dejo con Freight Train (“Tren de mercancías”), single de su álbum Guitar Country (1964). Se trata de la versión instrumental de una canción folk escrita por Elizabeth Cotten a principios del siglo XX.

Otra muestra de su maestría a la guitarra es este conocido tema, Yakety Axe, de su disco More of That Guitar Country (1965), en el que sustituía el saxo (originalmente, la composición se llamaba Yakety Sax) por la guitarra eléctrica, coloquialmente conocida como “Axe”, hacha. Por cierto, “yakety-yak” es una expresión coloquial que se refiere a alguien que habla sin parar. La versión llegó al número 4 de las Hot Country Songs.