Johnny Bush, el Caruso del country

johnny bush
Nacido en 1935 en Texas, el estado de la estrella solitaria, Johnny Bush creció rodeado de música country. Escuchaba, sobre todo, western swing y honky-tonk, o sea, lo que se estilaba cuando era adolescente; y no es de extrañar que encaminara sus pasos hacia ella.
En los años 50 empezó a actuar en distintos bares con música en directo, aunque su carrera no despegó hasta que se unió a la banda de Ray Price, The Cherokee Cowboys, grupo en el que también estaba un joven Willie Nelson. De la mano de Price llegó a Nahville, la meca del country, y allí consiguió su primer contrato con un modesto sello, Stop Records. En 1967 apareció ahí su primer disco, The Sound of a Heartache. Después de algunos éxitos, fichó por la RCA, cuya rama en Nashville dirigía Chet Atkins. Unos años después, sus problemas de salud hicieron que perdiera la voz, por lo que se mantuvo alejado de los escenarios hasta mediados de los 80. Volvió con un álbum honky-tonk llamado Hot Texas Country y su último trabajo hasta la fecha ha sido The Absolute Johnny Bush (2017). Escuchemos ya algunos singles de su primera etapa.
En 1968 grabó dos composiciones de su amigo Willie Nelson que, además, aparecieron como singles. La primera de ellas fue Undo the Right.

Al mismo disco pertenece What a Way to Live, también de Willie, quien ya la había grabado ocho años antes.

You Gave Me a Mountain fue escrita por Marty Robbins y su versión recibió muy buenas críticas. Cuenta la historia de un hombre que ha tenido que superar un sinfín de contratiempos –su padre le culpaba porque su madre muriera al nacer él, ha estado en la cárcel por un crimen que no ha cometido… –, pero llega al límite cuando su mujer lo abandona y se lleva a su hijo con ella.

Whiskey River la escribió Johnny Bush junto a Paul Stroud en 1971. Aquí, el narrador se refugia en la bebida para afrontar su vida y le pide desesperadamente a ese “río de whiskey” que no se seque y cuide de él.

Dos años después, Willie la incluyó en su disco Shotgun Willie. Hoy es una de sus canciones más conocidas, hasta el punto de que muchos creen que la escribió él. He aquí su versión.

Anuncios

The Story of My Life. Burt Bacharach y Hal David, 1957

the story of my life
El de hoy es uno de los mejores ejemplos de cómo una canción compuesta por dos músicos totalmente ajenos al country –el compositor Burt Bacharach y el letrista Hal David concibieron clásicos de los 60 como Alfie, Raindrops Keep Fallin’ on My Head, This Guy’s in Love with You, I’ll Never Fall in Love Again o Do You Know the Way to San Jose, entre otras– triunfó rotundamente en este estilo.
Y lo hizo gracias a Marty Robbins, uno de los rostros más emblemáticos del género. La canción anticipaba ya el sonido Nashville que triunfaría en el country durante los años 60 e igualmente se percibía en ella la influencia pop que sustituiría, paulatinamente, al honky-tonk predominante en las décadas anteriores. 1957 fue un año óptimo para Robbins, ya que este fue su segundo número 1 (el otro, A White Sport Coat and a Pink Carnation lo escuchamos la semana pasada).
Esta es la versión original de Marty Robbins de 1957.

He aquí una grabación radiofónica de Jim Reeves de ese mismo año que apareció en su disco póstumo I’m a Hit Again (2008).

Michael Holliday la grabó el año siguiente y la dio a conocer en el mercado británico.

Don Williams sobresalió por sus grandes versiones de clásicos del country. Aquí mejora el original, suprimiendo esos silbidos de acompañamiento un tanto molestos y empalagosos, en mi opinión. La incluyó en el disco Yellow Moon (1983).

A White Sport Coat (and a Pink Carnation). Marty Robbins, 1957

a white sport
La canción que vamos a escuchar hoy está dedicada a una de las tradiciones más socialmente extendidas de Estados Unidos: el baile de graduación (llamado prom en inglés), que normalmente tiene lugar el último año de instituto. Como hemos visto en tantas y tantas películas, es todo un acontecimiento: los chicos invitan a las chicas a ser su pareja en esa fiesta de fin de curso y todos van vestidos de manera formal.
Veamos el origen de esta canción. Un año antes, en 1956, Marty Robbins consiguió un éxito extraordinario con Singing the Blues (ya escuchada aquí), pero no le sentó nada bien que su productor, Mitch Miller, le ofreciera grabarla a un cantante que había descubierto recientemente, Guy Mitchell (o Albert Cernik, hijo de inmigrantes croatas) cuando la versión de Marty todavía estaba funcionando en el mercado.
Para intentar hacer las paces con Robbins, Miller le ofreció que escribiera otro tema que él produciría y, además, le conseguiría a Ray Coniff, cuya orquesta gozaba de gran predicamento en los 50. Así fue como en enero de 1957 grabó A White Sport Coat (and a Pink Carnation) y el single llegó al número 1. La letra nos presenta a un chico que se muestra dolido porque la chica que le había prometido ser su pareja en el baile de graduación ha cambiado de parecer y ha elegido a otro. Por cierto, Jimmy Buffett homenajeó a esta canción en un disco titulado A White Sport Coat (and a Pink Crustacean), de 1973.
Escuchemos la versión original de Marty Robbins.

Ese mismo año la grabó Johnny Desmond.

Este tema tuvo tanto éxito, que rápidamente se exportó al otro lado del océano. En Inglaterra la versión de Terry Dene, uno de los cantantes ingleses más afamados de la época previa a los Beatles, gozó de gran popularidad.

El primer éxito del trío británico King Brothers fue este pequeño clásico.

I’ll Go On Alone. Marty Robbins,1952

i'll go on alone
Hoy vamos a escuchar el primer éxito de la carrera de Marty Robbins. Lo compuso cuando tenía poco más de 25 años, tras conseguir su primer contrato con Columbia. El single salió en 1952 y fue su primer número 1, en parte gracias al elenco que tomó parte en su grabación.
En el estudio se encontraban Slim Harbert al contrabajo, Johnny Gimble al fiddle, Floyd Lanning a la guitarra y Harold Carmack al piano. En la letra, un hombre advierte a su pareja de que lo mejor para ambos es separarse, ya que sus caracteres no congenian.
Escuchemos la versión original de Marty Robbins.

Al año siguiente, la sacó Webb Pierce y su single llegó al cuarto puesto.

Bobby Lord la incluyó en su disco My Heart Tells Me So (1961).

El cantante de country y rockabilly Bob Luman la versionó en 1964.

Finalmente, Ernest Tubb lo hizo en Let’s Turn Back the Years (1969).

Leon Ashley, el primer artista en escribir, grabar y distribuir su material

leonashley
Leon Walton, que cambió su nombre artístico por Leon Ashley, nació en 1936. Su talento empezó a despuntar precozmente y a los nueve años intervino en un programa musical en la radio. En 1960 grabó su primer single, que, si bien pasó un tanto desapercibido, le valió para adquirir cierta notoriedad, que ya no le abandonaría en toda esa década.
Su época dorada fueron, en efecto, los 60, a la que pertenecen los dos temas que vamos a escuchar hoy. Aunque siguió trabajando, nunca conseguiría colocar un single suyo en las listas de los más vendidos. En 1967 hizo historia en el country: creó su propio sello discográfico, algo muy inusual en la época, llamado Ashley Records. Allí consiguió varios éxitos, en especial colaborando con su mujer, Margie Singleton. Murió en 2013.
Vamos a escuchar su canción más emblemática, Laura What’s He Got That I Ain’t Got, obra del propio Ashley y Margie Singleton de 1967.

El tema gozó de gran éxito y multitud de artistas se lanzaron a grabarlo. El mismo año lo hizo Frankie Laine, por ejemplo.

También en 1967 la versionó Claude King.

Ahora, la interpretación de Marty Robbins para Columbia en 1973.

Uno de los primeros temas de Kenny Rogers fue este, fechado en 1976.

Otro de sus mayores éxitos fue While Your Lover Sleeps, que llegó a lo más alto en Canadá en 1968.

Cuando el folk te expone a ir a la cárcel

foggy dew
Hoy vamos con una balada folk cuyo origen es difícil de precisar, como pasa tantas veces en este género. Se cree que data de 1815, cuando empezó a cantarse en las tabernas inglesas, aunque Burl Ives, que la popularizó, afirmaba que ya era conocida en Estados Unidos en el siglo XVIII y que procedía seguramente de Inglaterra. Sea como fuere, cuenta la historia de un hombre soltero cuyo mayor error, según la letra, es cortejar a una chica: para protegerla del rocío y la niebla de la noche, la acoge en su cama. La última estrofa nos presenta al mismo tipo, que ahora vive con su hijo –presumiblemente la muchacha murió en el parto– y, al mirarle, le recuerda a su amor de juventud.
En los años 30 Ives se lanzó a la carretera y se dio a conocer cantando temas folk, que había memorizado en la infancia, fruto de su ascendencia irlandesa y escocesa. Según su autobiografía Wayfaring Stranger (1948), en una ocasión estaba interpretando Foggy, Foggy Dew en una ciudad de Utah y las autoridades lo encarcelaron por considerar la letra obscena.
Escuchemos primero la versión más popular, la del actor y cantante Burl Ives.

En 1956, Red Skelton, una famosa estrella de la televisión, grabó su propia versión y, para evitar problemas con la ley y la moral del público –Estados Unidos era entonces un país muy conservador–, convirtió a la pareja en marido y mujer.

Marty Robbins la interpretó en Portrait of Marty (1962).

Roger Whitaker nació en Narobi pero desarrolló su carrera principalmente en Reino Unido. A su disco Folk Songs (1977) pertenece esta versión.

Jim Ed Brown, el cantante de la voz suave

jim ed brown
Jim Ed Brown nació en 1934. Tenía dos hermanas, Maxine y Bonnie y, desde su adolescencia, los tres cantaban juntos. Los dos mayores, Jim y Maxine –esta última fallecida hace unos días– firmaron un contrato como dúo, y al año siguiente se les unió la menor y fundaron The Browns.
Empezaron con éxitos como Looking Back to See (ya escuchada aquí), Here Today and Gone Tomorrow, I take the Chance o I Heard the Bluebirds Sing, que escucharemos luego. Cuando Jim volvió del ejército, reanudaron la tarea y triunfaron con Three Bells, también escuchada aquí, que llegó al primer puesto de las listas. En 1963, Jim Ed Brown se unió al Grand Ole Opry –donde permaneció como miembro activo más de 50 años, hasta su muerte en junio de 2015– y, en 1967, se disolvió el grupo.
Brown continuó su carrera en solitario y se mantuvo en primera plana del country. No le iba mal, pero se sentía más en su salsa formando parte de un grupo o en un dúo. Así, en 1976 empezó a colaborar con Helen Cornelius, con quien hizo varios dúos muy populares en la segunda mitad de los 70. En los años 80 se centró en el mundo de la radio, donde llegó a tener un programa propio de música country. Pocos meses antes de su muerte, el Salón de la Fama de la música country anunció que ingresaría en él, junto con sus hermanas, por su contribución al género.

Escuchemos uno los primeros éxitos de su carrera, tras firmar con RCA Victor. I Heard the Bluebirds Sing es una canción country, con elementos bluegrass, obra del canadiense Hod Pharis y grabada por The Browns en 1956. El tema dominó la lista de las canciones más escuchadas un año después, con la historia de un amor que se prolonga varias décadas, hasta la vejez de la pareja.

Escuchemos la interpretación de Kris Kristofferson y Rita Coolidge para su álbum de dúos Full Moon (1973).

Marty Robbins la incluyó en Good ‘n Country (1974).

 

 

Veinte años sin el cowboy cantante

gene-autry-9542056-2-raw
Tal día como hoy moría en Los Ángeles Gene Autry, conocido como “el cowboy cantante favorito de América”, a los 91 años de edad (aquí podéis consultar su biografía, que expuse en el primer año de vida de este blog).
Según cuenta la leyenda, Autry fue descubierto por el actor Will Rogers cuando este se presentó en su trabajo y le oyó cantar. No dudó en aconsejarle que se dedicara a la música. Después de unos inicios como cantante en la radio, en 1934 se trasladó a Hollywood y, hasta que se retiró de la pantalla en los años 50, rodó más de 90 películas, todas ellas del oeste y la mayoría de serie B, en las que Gene demostró sus cualidades como cantante.
Su popularidad fue tal que en los años 40 se consideraba una de las estrellas más taquilleras, junto a actores como Mickey Rooney, Clark Gable o Spencer Tracy. Su modestia le llevó a afirmar en alguna ocasión: “No soy un buen actor, un buen jinete ni particularmente un buen cantante, pero a la gente parece que le gusta lo que hago, así que seguiré haciéndolo durante el tiempo que quieran”.
Autry es la única personalidad que cuenta con cinco estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood (una por cada ámbito del espectáculo en que destacó: cine, música, radio, teatro y televisión –tuvo, en efecto, un programa de televisión propio durante varios años–). Además, fue un empresario de éxito: creó su propia productora, Autry Entertainment, llegó a comprar alguna cadena de televisión e incluso un equipo de béisbol, por lo que apareció en la revista Forbes como una de las personas más ricas del país. En 1988 se hizo realidad uno sus mayores sueños: crear un museo con gran cantidad de material relacionado con el Oeste, que había coleccionado durante su extensa trayectoria.
Escuchemos una de sus primeras grabaciones, fechada en 1929, Nobody to Call Me Darling. Influido por Jimmie Rogers, sus primeros trabajos se encuadrarían en el denominado country-blues.

En 1933, un mes después de la muerte de su ídolo Rodgers, grabó The Life of Jimmie Rodgers y The Death of Jimmie Rodgers, sendos homenajes a su figura. Os dejo con ambas.

Ahora vamos con otra faceta del cowboy cantante: las canciones navideñas, generalmente dirigidas a un público infantil. Sus dos temas más populares fueron Rudolph, the Red Nosed Deer (ya escuchado aquí) y Here Comes Santa Claus, que viene a continuación.

Otra figura de la música western, Marty Robbins, rindió su particular tributo a Gene Autry cuando compuso Gene Autry, My hero.

Termino con otro homenaje, esta vez por obra y gracia de de Johnny Cash, quien le dedicó la canción Daddy, Who’s Gene Autry, en cuya letra –mitad recitada, mitad cantada–explica a su hijo quién es Gene Autry y por qué es tan importante. La composición cita repetidamente Back in the Saddle Again, uno de los mayores éxitos de Autry y que, además, dio título a su autobiografía.

El paisaje se viste de ocre

fall-blog-pic

Según la astronomía, hoy a las 10 de la noche, hora peninsular, daremos la bienvenida al otoño, que nos acompañará durante los próximos 89 días, hasta el próximo 21 de diciembre. Valiéndonos de este pretexto, escucharemos una serie de canciones country dedicadas a esta estación del año.

Los últimos estertores del verano –en que las temperaturas se resisten a bajar hasta las más agradables propias del otoño– se conocen como el veranillo de San Miguel o de San Martín (según las zonas). En inglés este fenómeno recibe el nombre de Indian Summer, y a estos primeros días del otoño hace referencia la canción que grabaron Brooks & Dunn en 2009 y que ellos mismos firmaron con la colaboración de Bob diPiero. Cuenta un romance entre un jugador de fútbol y una adolescente de Kansas cuya pasión se desvanece “cuando el viento del otoño barre las hojas”. La chica, incapaz de hacer frente a las habladurías de su pequeña ciudad, se va a California.

El tema que vamos a escuchar ahora, The Boys of Fall, fue escrito por Casey Beathard y Dave Turnbull y grabado por Kenny Chesney en su disco Hemingway’s Whisky (2010). Una de las actividades que invariablemente trae el otoño es el inicio de la temporada deportiva. Los “chicos del otoño” del título no son otros que los miembros de un equipo de fútbol del instituto.

Green Daniels y Gretchen Peters le ofrecieron el siguiente tema, Chill of an Early Fall, a George Strait, quien lo incluyó en su disco homónimo de 1991. El protagonista sospecha que su pareja le ha sido infiel con un amigo con el que ha reanudado el contacto y siente los “escalofríos de un temprano otoño”.

Skip Ewing y Max D. Barnes escribieron Autumn’s not that Cold en 1991, canción con la que Lorrie Morgan abrió su disco Something in Red. Con la llegada del otoño, la narradora echa la vista atrás y recuerda a un perdido amor de verano, pero se sorprende a sí misma al ver que no se siente especialmente triste y concluye que “el otoño no es tan frío”.

Escuchemos la grabación de uno de sus autores, Skip Ewing.

Termino con la más antigua de las que vamos a escuchar hoy, pues se basa en un poema de finales del siglo XIX de D. J. O’Malley. Hice alusión a este tema en la entrada dedicada a los cowboys cantantes (ver entrada aquí). Cuando When Work’s All Done this Fall se vistió de música, alcanzó un gran éxito y, en 1925, la versión de Carl Sprague vendió la nada desdeñable cifra de 900.000 copias, todo un hito para la época. La letra cuenta la historia de un conjunto de cowboys que se reúnen por las noches después del trabajo y charlan sobre lo que harán cuando acabe la tarea en otoño. Uno de ellos desea volver a Dixie en compañía de su madre pero, cuando está guiando al ganado, hay una estampida, su caballo cae sobre él y muere. Sus últimas palabras son: “No veré a mi madre cuando se acabe el trabajo este otoño”. El tema ha sido interpretado numerosas veces; y una de las más logradas se la debemos a Marty Robbins en 1966.

Michael Martin Murphey la versionaría en su álbum Lone Cowboy (2010).

 

All Around Cowboy. Marty Robbins, 1979

all around cowboy

En numerosas zonas del centro de Estados Unidos existe la tradición de participar en rodeos, en los que el ganador se lleva un suculento premio. La canción que vamos a escuchar rinde homenaje a todos los cowboys que se intentan ganar la vida de esa manera.

En los años 30 del pasado siglo nació la Asociación de Cowboys de Rodeo Profesionales, que organiza distintos concursos relacionados con esta disciplina. El premio gordo, el All-Around Cowboy, que se podría traducir como “cowboy todoterreno” o “cowboy para todo”, se lleva celebrando de forma ininterrumpida desde 1929; y, como curiosidad, os diré que el récord de títulos lo ostenta Trevor Brazile, con trece, diez de ellos consecutivos.

En 1979 Marty Robbins sacó un disco con una colección de canciones western, casi como una continuación de su álbum clásico de juventud Gunfighter Ballads and Trail Songs, en el que aparecían las emblemáticas El Paso o Big Iron.

La canción con la que se abre nuestro disco lleva por título, precisamente, All Around Cowboy. Habla de uno de estos personajes, muy curtido en estas lides, que se vanagloria de ser muy independiente y de que no dejará que nadie lo domestique, le marque como a las reses ni le eche el lazo. Hasta que se cruza en su camino la “reina del rodeo” y se enamora perdidamente de ella. Es ella quien consigue que ese “cowboy para todo” se parezca a un “tonto para todo”.

Escuchemos la versión original de Marty Robbins en All Around Cowboy (1979).

Unos años atrás Waylon Jennings había grabado un tema con una melodía y una letra diferentes, pero con el mismo título, en su álbum Dreaming My Dreams (1975). Jack Routh y Len Pollard son sus compositores.