You Ain’t Going Nowhere. Bob Dylan, 1967

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Seguimos con la faceta country de Bob Dylan quien, mientras se recuperaba de un accidente de motocicleta que sufrió en 1966, escribió esta canción sobre un hombre que espera la llegada de su novia, que acabará con la desesperanza que le atormenta.

Uno de los grupos más icónicos del country-rock, The Byrds, fue el primero en grabarla y explotarla comercialmente. The Byrds versionaron bastantes canciones de Bob Dylan, y la crítica suele considerar esta versión de You Ain’t Going Nowhere como la mejor de ellas. Fue el primer single del disco Sweetheart of the Rodeo (1968).

Bob Dylan la incluyó en su disco Bob Dylan’s Greatest Hits Vol. II (1971), aunque ya la había grabado anteriormente con The Band. No fue hasta 1975, sin embargo, cuando apareció en el mercado esta grabación original en el disco The Basement Tapes. Happy Traum toca el bajo, el banjo y la guitarra eléctrica.

Escuchemos ahora a Marty Stuart, una de las figuras preeminentes del country de finales del siglo pasado, y a Roger McGuinn, que había sido miembro de The Byrds.

The Nitty Gritty Dirt Band la incorporaron a Will the Circle Be Unbroken (1972).

Vamos ahora con la exquisita interpretación de Joan Baez de este clásico.

 

 

 

 

El silbato del tren (VII)

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Seguimos el viaje con uno de los primeros éxitos de Johnny Cash, Hey Porter (1955). El narrador se encuentra muy ilusionado por volver a su hogar en tren y se dirige repetidamente al mozo para transmitirle su emoción. Esta es la versión de Marty Stuart.

Nada menos que 21 semanas se mantuvo esta canción como número 1 en las listas. Se trata de I’m Moving On (1950), de Hank Snow. Su éxito hizo que ese mismo año Snow se uniera al elenco del Grand Ole Opry. Hoy la escuchamos en la voz de Roy Acuff. La letra habla del deseo del protagonista de mantenerse siempre en movimiento.

En 1969 Jack Clement compuso I’ve Got a Thing About Trains, y Johnny Cash la grabó el año siguiente en Hello, I’m Johnny Cash. De corte nostálgico, el protagonista se lamenta de que actualmente los trenes hayan perdido el romanticismo de antaño.

Jimmie the Kid es un homenaje que Merle Haggard rindió a Jimmie Rodgers, en el que alude a su profesión de ferroviario que, en sus ratos libres, componía música country y se convirtió como sin quererlo en un gran maestro del yodel.

Peca y vuelve con una canción que pueda vender

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Si en la última entrada os hablaba de los últimos años de Johnny Cash, hoy lo voy a hacer de sus comienzos. Después de volver de su servicio militar en Alemania, en julio de 1954, Cash no perdió el tiempo y se fijó como meta emprender una carrera en el mundo de la música. Junto con su primera mujer, Vivien Liberto, se dirigió a Memphis (Tennessee), sede de uno de los estudios más prometedores del momento, Sun Records, dirigido por el productor Sam Phillips. Junto con Luther Perkins y Marshall Grant, dos mecánicos que había conocido en Memphis y que también querían triunfar en esto de la música –a partir de entonces, Luther, Marshall y Johnny fueron conocidos como The Tennessee Three–, se dirigieron al estudio de Phillips e hicieron su primera audición. Para ella eligieron el tema góspel I Was There When It Happened, una canción escrita por Fern James que éste vendió a Jimmie Davis –de ahí que ambos figuren como co-autores–. Escuchemos la grabación de Johnny Cash de I Was There When it Happened.

Según cuenta la leyenda, a Phillips no le convenció la primera actuación de Johnny Cash, pues quería una canción rockabilly al estilo de Elvis Presley, que es lo que empezaba a estar de moda entonces. Se cuenta que le dijo: “Vete a casa, peca y vuelve con una canción que pueda vender”. Así fue como se empezó a gestar su primer single, que salió al mercado a finales de junio de 1955 y que vamos a escuchar a continuación.
En la cara A, aparecía una de las primeras canciones que escribió, Hey, Porter, grabada en septiembre de 1954 junto con sus primeros colaboradores, Luther Perkins y Marshall Grant. En ella, el protagonista se muestra entusiasmado por volver a casa en Tennessee y le confiesa al revisor que no puede esperar a llegar a su hogar sureño. Es una de las múltiples canciones que grabó Cash de tema ferroviario. Escuchémosla.

La cara B la grabó unos meses después y constituyó un éxito mucho mayor que el anterior. Gracias a Cry, Cry, Cry, Johnny Cash vendió unas 100.000 unidades del single y se aseguró un lugar en el Louisiana Hayride, un programa de radio coetáneo del Grand Ole Opry, hoy desaparecido. Su éxito fue el responsable de que Johnny fuera invitado a hacer una gira junto a la sensación del momento, Elvis Presley. Esta canción aparece en el primer LP de Johnny Cash, With His Hot and Blue Guitar (1957).

Marty Stuart es un gran admirador de Cash. Escuchemos sendas versiones de estos temas. Primero Hey, Porter, que incluyó en un disco homenaje a Johnny llamado Kindred Spirits: A Tribute to Johnny Cash (2002).

Stuart versionó Cry, Cry, Cry en su álbum Hillbilly Rock (1989).

El bluegrass entra en el Opry

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Tras dos años –2015 y 2016– de puertas cerradas en el Grand Ole Opry, la institución ha incorporado en lo que llevamos de 2017 a dos nuevos miembros, Crystal Gayle, noticia de la que ya os di cumplida cuenta aquí, y, dos meses después, al dúo de bluegrass Dailey & Vincent, del que os voy a hablar hoy.

Jamie Dailey y Darrin Vincent actuaban como artistas invitados en el Grand Ole Opry en diciembre del pasado año, cuando fueron sorprendidos por la invitación de Marty Stuart, que ya forma parte de este selecto grupo. La ceremonia efectiva tuvo lugar el 11 de marzo, cuando Jeanny Seely, otra veterana del Opry, que este año celebrará medio siglo como miembro, actuó de maestra de ceremonias.

Durante el acto, los nuevos miembros tuvieron palabras de agradecimiento para otros dúos de bluegrass y de country que les han precedido en este honor, como Jim & Jesse, The Louvin Brothers o los Osborne Brothers. En su discurso, Dailey señaló la gran responsabilidad que supone ser miembro del Opry y reflexionó sobre la verdadera misión del artista: “La gente del público puede estar enferma, pasando por malos momentos, problemas financieros, quién sabe. Nuestro trabajo es salir al escenario e intentar que al final del espectáculo se sientan mejor que cuando entraron; ese es nuestro trabajo donde quiera que vayamos”.

El dúo ha recibido varias nominaciones a los Grammy y ha sido seleccionado tres veces como artistas del año por la Asociación Internacional de Bluegrass. Unos días después de ingresar formalmente en el Opry, como si de una fiesta sin fin se tratara, sacaron nuevo disco, Poets & Patriots.

Aunque estemos en pleno verano, adelantémonos a la Navidad y escuchemos Beautiful Star of Bethlehem, la canción que les lanzó a la fama. El tema pertenece a Christmas Grass Vol. 2 (2004).

Ahora, un ejemplo de gospel-bluegrass, By the Mark, tema que fue merecedor del premio a la mejor grabación gospel por la Asociación Internacional de Bluegrass en 2008. La letra dice: “Conoceré a mi salvador por la marca donde estuvieron los clavos”.

Escuchemos la canción con la que cerraron la velada en el Grand Ole Opry, I´ll Go to My Grave Loving You, que ya constituyera un éxito para The Statler Brothers, un grupo que ejerció gran influencia sobre ellos y a los que versionaron en un disco. Escuchemos la interpretación de Dailey & Vincent en su disco Sing the Statler Brothers (2010).

Finalmente, vamos a disfrutar de un tema extraído de su último disco, Poets and Patriots, That Feel Good Music. En su letra se cita el clásico del bluegrass Cotton Eyed Joe (aquí la podéis escuchar), como un ejemplo perfecto de la música que te hace sentir bien.

Con nombre propio (III)

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La siguiente canción habla de un personaje real, Marie Laveau, conocida como “la reina vudú de Nueva Orleans”. Laveau vivió durante el siglo XIX y se casó con un hombre libre de Haití, el primer país americano en abolir la esclavitud. Este murió en extrañas circunstancias y, desde entonces, Marie se dedicó a practicar el vudú. Bobby Bare grabó esta canción, escrita por Shel Silverstein y Baxter Taylor, para su álbum Bobby Bare Sings Lullabies, Legends and Lies (1974). La acción se sitúa en la actualidad. Un hombre visita a una de las descendientes de Marie Laveau, que también se dedica al vudú, y le pide que haga un hechizo que le reporte un millón de dólares: si lo hace, se casará con ella. Cuando la bruja le consigue el dinero, el hombre se niega a cumplir su palabra, y la Laveau le lanza un conjuro que acaba con su vida.

Escuchemos ahora una versión en clave bluegrass por el grupo Dailey and Vincent, en el programa de Marty Stuart. Esta versión fue nominada a los Grammy.

The River and the Thread (2014) es uno de los mejores trabajos de Rosanne Cash. A este álbum pertenece Etta’s Tune, cuyo título hace referencia a Etta Grant, la mujer del bajista de Johnny Cash y un gran amigo de la familia, fallecido en 2011. El tema, escrito por John Leventhal y Rosanne Cash, habla del paso del tiempo siguiendo la conversación del ya anciano matrimonio.

I Miss My Mary pertenece al disco Past the Point of Rescue (1991), de Hal Ketchum. Narra la historia de un hombre que, pasados los años, se arrepiente de la decisión que tomó de abandonar a su mujer.

El segundo número 1 de los Statler Brothers les llegó con Elizabeth, en 1983. El tema fue escrito por Jimmy Fortune, quien también intervino en su grabación.

Only Daddy that’ll Walk the Line. Jimmy Bryant, 1968

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El “guitarrista más rápido del country“, Jimmy Bryant, compuso esta canción para Waylon Jennings. El single llegó al número 2 y fue el mayor éxito de su carrera en los 60. La letra habla de un hombre que está harto de que su novia le trate mal cuando, en realidad, él es el único tipo que está dispuesto a hacer algo por ella.
El primero en grabarla, como decía anteriormente, fue Waylon Jennings. Lo hizo en Only the Greatest (1968).

Unos años después Hank Williams Jr. la interpretó en solitario para su Family Tradition (1979).

Hank Williams Jr. y Lois Johnson la cantaron a dúo en el álbum Send Me Some Lovin’ and Whole Lotta Lovin’ (1972).

Escuchemos ahora a Marty Stuart en una interpretación en directo en 1987.

El grupo Kentucky Headhunters la versionó en Electric Barnyard (1991).

Vamos ahora con la versión de 2012 de Boxcar Bandits, un grupo tejano.

Randy Travis la incluyó en Influence Vol. 2: The man I am (2014), que grabó dos años antes.

Su éxito fue tal, que no tardó en salir una réplica femenina, The only Mama that’ll Walk the Line. Linda Ronstadt la incluyó en Hand Sown Home Grown (1969). Aquí la vemos en una actuación en directo, ese mismo año, en el programa de Johnny Cash.

En 2011 LeeAnn Rimes la recuperó para Lady and Gentlemen.

El milagro del country: el agua y el vino

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Hoy os voy a hablar de dos clásicos del country que hacen referencia a los dos elementos del título. La relación entre ellos es el primer milagro que llevó a cabo Jesús según la Biblia. De acuerdo con el evangelio según San Juan, en una boda a la que había sido invitado Jesús se quedaron sin vino, y su madre le llamó la atención al respecto. Entonces, el Hijo de Dios transformó el agua de unas jarras en vino.
Esta historia sirvió de inspiración para los temas que escucharemos, encuadrados en el country-gospel. El primero, y el más antiguo, fue escrito por Johnny Cash en un viaje que hizo junto a June Carter a Israel, y salió como single con el título He turned the water into wine en 1958. Cuando visitaron Canaan –donde ocurrió el milagro– y, en concreto, la iglesia que se levantó supuestamente en ese lugar, Cash, ferviente cristiano, quedó tan impactado al oír los ecos del agua que salía de la fuente que en solo unos minutos escribió esta canción, en el coche que le llevaba de vuelta a Tiberíades.
En la letra también se hace referencia a otro de los milagros que registra la Biblia: cuando Jesús multiplicó los panes y los peces y al menos 5.000 personas pudieron ser alimentadas. Johnny Cash interpretó la canción en el concierto que ofreció en directo en la prisión de San Quentin. A ese momento pertenece este vídeo.

Escuchemos a Marty Stuart en directo en 2014.

Cuarenta años más tarde, T. Graham Brown compuso una canción cuya letra daba la vuelta a este milagro. Wine into Water (1998) se basaba en su lucha contra el alcohol. Un alcohólico pide desesperadamente la ayuda de Jesús para que, en lugar de transformar el agua en vino, convierta el vino en agua. “He intentado luchar esta batalla por mí mismo pero es una guerra que no puedo ganar sin tu ayuda. Esta noche he tocado fondo y no puedo caer mucho más. Hubo una vez en que transformaste en agua en vino. Ahora de rodillas te pido, ayúdame a transformar el vino en agua”. Brown se apoyó en Bruce Burch y Ted Hewitt para escribir este tema, que apareció en el álbum homónimo Wine into Water.

Johnny Bush la incluyó en Lost Highway Saloon (2000).

La primera canción del hombre de negro

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Cuando Johnny Cash volvió de Alemania, donde había estado destinado por el ejército, y se reintegró a la vida civil a la edad de 22 años, se dedicó de lleno a la música country. En 1954 fichó por Sun Records, un sello fundado dos años antes por Sam Philips y que también se haría con otro de los grandes, Elvis Presley.
En julio de 1954, That’s All Right, de Elvis, constituyó un sonoro éxito para la compañía, y Sam Phillips, su dueño, reclamó a Johnny una canción similar, de ritmo rápido. Junto con Marshall Grant y Luther Perkins, Cash escribió Hey Porter, y la grabó el 1 de septiembre de 1954, aunque no salió al mercado hasta mayo del año siguiente. Para componerla, el hombre de negro se inspiró en su propia experiencia: habla de un tipo que regresa a su hogar sureño tras una larga temporada fuera y se muestra entusiasmado con su vuelta. El viaje tiene lugar en tren, esto es, se inserta en la tradición de las canciones ferroviarias de country. “Eh, mozo, ¿me dices la hora? ¿cuánto falta para cruzar la línea Mason-Dixon?” (una línea imaginaria que suele considerarse la frontera cultural del Norte y el Sur de Estados Unidos).
Escuchemos la grabación original de Johnny Cash, que ha aparecido en varios de sus discos.

Ry Cooder la recuperó para Into the Purple Valley (1972).

En el disco conjunto de homenaje a Johnny Cash Kindred Spirits: A Tribute to the Songs of Johnny Cash (2002), Marty Stuart nos regaló esta versión.

Travis Tritt o cómo combinar el honky-tonk con el rock sureño

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El biografiado de hoy nació en Georgia, estado sureño donde los haya, hace 53 años. Como era habitual para muchos cantantes de country, empezó en el coro de la iglesia y a los ocho años empezó a tocar la guitarra. Sus cualidades como compositor se despertaron muy pronto pues su primera canción la escribió a los 14 años. Sus inicios no fueron fáciles ya que su familia no le apoyó en su deseo de dedicarse a la música y, tras una juventud turbulenta (dos divorcios antes de los 22), la Warner Bros. finalmente se fijó en su talento musical y finalmente le ofreció un contrato discográfico en 1989. El año siguiente vio la luz su primer álbum, Country Club, que lo situó al lado de los grandes del momento Garth Brooks, Clint Black, Alan Jackson. En 1992 entró a formar parte de la gran familia del Grand Ole Opry, en parte gracias a la recomendación del veterano Roy Acuff (que falleció justo ese año). Durante los 90 siguió disfrutando de bastante popularidad con discos como It’s All About to Change (1991), T-R-O-U-B-L-E (1992), Ten Feet Tall and Bulletproof (1994), The Restless Kind (1996), No More Looking over my Shoulder (1998), siendo este su último disco con la Warner Bros. Aunque siguió grabando discos, no pareció encontrar su lugar en otros sellos discográficos y su popularidad decayó con el cambio de siglo. Su último single ha sido That’s What Dreamers Do (2015).
Escuchemos The Whiskey Ain’t Working, dúo de Travis Tritt junto con Marty Stuart que le reportó su primer Grammy en 1992 -el primero de los dos que tuvo, curiosamente los dos gracias a colaboraciones con Marty Stuart-. El tema fue escrito por Marty Stuart y Ronnie Scaife y fue incluido en el segundo disco de Tritt It’s All About to Change (1991). En la estela del más puro honky-tonk, la letra nos presenta al protagonista de la canción recorriendo bar tras bar para intentar superar su reciente ruptura y “aunque había un tiempo en que la bebida le ayudaba a ahuyentar sus preocupaciones y ahogaba el dolor que le acechaba día y noche, ahora el whiskey ya no funciona”.

Connie Smith, la última mujer en entrar en el Salón de la Fama

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Constance June Meador nació en Indiana en 1941, aunque creció en Virginia Occidental, un estado que gusta mucho del country. Los sábados por la noche no se perdía el Grand Ole Opry y, tras participar en varios concursos locales de country, la RCA se fijó en ella y la contrató en 1964, año en que grabó su primer y único número 1, Once a Day (que luego escucharemos).
Al año siguiente, vio cumplido su sueño de entrar en la institución que tanto había significado para ella durante su infancia. Los años 60 fueron su década, y la presión de las discográficas fue cada vez más dura. Intentó alejarse de todo ello refugiándose en la música gospel, que tenía un público más reducido, aunque sin descuidar el country. A finales de los 70, se retiró parcialmente de los escenarios hasta que volvió con energías renovadas en 1998, poco después de casarse con Marty Stuart, uno de los grandes de este género. Su último álbum hasta la fecha lleva por título Long Line of Heartaches (2011).
Para George Jones era su cantante preferida; Dolly Parton dijo de ella: “Solo hay tres cantantes femeninas en el mundo, Barbra Streisand, Linda Ronstadt y Connie Smith. El resto de nosotras solo estamos fingiendo”; y Elvis Presley la tenía en muy alta estima y poseía toda su discografía.
En 2012, entró a formar parte del Salón de la Fama de la música country, uniéndose así a un selecto grupo de artistas femeninas como Loretta Lynn –para Smith su cantante de country favorita–, Kitty Wells, Dolly Parton o Patsy Cline, entre otras.
Vamos con su single de debut, Once a Day, el primer single femenino de la historia del country que alcanzó el número 1. Escrita por Bill Anderson especialmente para ella, la letra habla de una mujer que no ha superado su ruptura y, aunque intenta limitar su sufrimiento a “una vez al día”, no le es posible. Connie fue nominada a la mejor vocalista femenina en la primera entrega de los Grammy en que se concedió este premio.

Posteriormente, la misma Smith la interpretó en francés con el título Pas Souvent (1966), convirtiéndose así en una de las pocas cantantes country que ha cantado en otro idioma que no sea inglés.

Loretta Lynn, en su álbum Songs from my Heart (1965).

El mismo año, David Houston la incluyó en Sings Twelve Country Hits (1965).

Os dejo con George Jones en I’m a People (1966).

Uno de los pocos cantantes country hispanos, Trinidad López III, conocido como Trini Lopez –nació en Dallas de ascendencia mexicana– la versionó en Welcome to Trini Country (1968).

Martina McBride la recuperó para su álbum de versiones sobre clásicos del country Timeless (2005).

Por último, veamos y escuchemos a Rhonda Vincent en una actuación en directo en 2010.