Fred Foster, el fundador de Monument Records

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Hace 87 años nacía en Carolina del Norte Fred Foster, nuestro protagonista de hoy. A los 17 años, abandonó su casa para perseguir su sueño: el mundo de la música. Cuando trabajaba en Mercury Records, con solo 20 años, intentó convencer (sin éxito) al jefe de marketing de su empresa de que contratara a Elvis Presley. Fred Talmadge tendría ocasión de lamentar su fracaso, aunque en su descargo hay que decir que al menos lo intentó, si bien no pudo igualar la puja de otros sellos discográficos.
Poco después, Foster fundó su propio sello para gozar de poder absoluto sobre los contratos. En Monument Records descubrió nada más y nada menos que a Roy Orbison –a quien produjo sus mayores éxitos, Pretty Woman, Only the Lonely (escuchada en La Guitarra de las Musas), Crying (ya escuchada aquí) o Blue Bayou (ya escuchada aquí)–. También contribuyó decisivamente a lanzar la carrera de Dolly Parton, que dio sus primeros pasos con él. En su faceta como compositor, fue coautor, junto a Kris Kristofferson, de Me and Bobby McGee, que cantaron el propio Kristofferson, Roger Miller y Janis Joplin en su versión más conocida. En los últimos años, Foster ha producido discos de leyendas como Willie Nelson, Merle Haggard o Ray Price, los dos últimos ya fallecidos. En 2016 entró en el Salón de la Fama de la Música Country por su contribución como productor a nuestro género.
Como os decía, su carrera está íntimamente ligada a Roy Orbison, por lo que hoy escucharemos alguno de los temas que le produjo. En primer lugar, Running Scared, obra de Orbison y Joe Melson de 1961. La canción cuenta la historia de un hombre que se pasa la vida temiendo que su pareja se vaya con otro; al final, sí, aparece un amante y se pregunta a quién elegirá ella. Para su alegría, se queda con el narrador. La letra guarda muchas similitudes con otro de sus grandes éxitos, Pretty Woman.

Love Hurts aparecía como cara B de este single. Versiona un tema de los Everly Brothers escrito por Boudleaux Bryant. Aquí el narrador reflexiona sobre el amor: “el amor duele; es como una nube que está cargada de lluvia, es una estufa que quema cuando está caliente”. “Es una mentira que te pone triste”, concluye.

De 1964 es It’s Over, escrita por Orbison y Bill Dees. Esta balada habla de una relación que ha terminado y “todos los arcoíris del cielo empiezan a decir adiós”.

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Enjaulados (IX)

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Hoy no toca hablar de Johnny Cash… ¿o sí? Pues sí, porque, si bien el primer disco que comentaremos no es suyo, el hombre de negro fue el artífice del descubrimiento de su autor, Glen Sherley. Una noche antes de que Cash grabara en la prisión de Folsom, un predicador amigo suyo le entregó en el motel donde se hospedaba una cinta con una canción, Greystone Chapel, grabada por uno de los reclusos, el citado Sherley, quien cumplía condena por atraco a mano armada. De inmediato, Cash decidió tocarla e incluirla en su disco, y lógicamente se interesó por su creador.

En 1971 Sherley fue trasladado a la prisión de Vacaville, también en California, donde obtuvo permiso de las autoridades para hacer un disco en directo ante los demás reclusos. Así surgió Live at Vacaville, California, que supervisó el propio Johnny Cash. A finales de ese año, Glen fue puesto en libertad gracias a la mediación del cantante, quien llegó a ser padrino de su boda y lo contrató, aunque se vio obligado a despedirlo por conducta violenta. En 1978, mató a un hombre y posteriormente se suicidó. Johnny Cash se ocupó de pagar su funeral.

Escuchemos Greystone Chapel, canción que escribió sobre la capilla de la prisión de Folsom.

Esta es la versión de Johnny Cash en At Folsom Prison (1968).

El tercer disco de Johnny Cash en una prisión fue På Österåker (1973), esta vez en Suecia. No llega a la calidad de los anteriores, pero merece especial atención su versión de los clásicos de Kris Kristofferson Help Me Make it Through the Night y Me and Bobby McGee. El artista se apoya en la colaboración de Carl Perkins.

Como muestra, escuchemos Looking Back in Anger, escrita por el antiguo recluso de Folsom Glen Sherley y Harlan Sanders. Mirar atrás con ira, sugiere la letra, no lleva a ningún sitio.

For the Good Times. Kris Kristofferson, 1970

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La canción que vamos a escuchar hoy pertenece al disco de debut del gran Kris Kristofferson, disco del que ya hemos escuchado en este blog Sunday Morning Coming Down, Me and Bobby McGee y Help me make it through the night. El tema que os traigo hoy también fue tratado por el blog La Guitarra de las Musas (aquí podéis ver la entrada), donde pudimos disfrutar de alguna de las múltiples versiones que se han hecho del mismo (algunas aparecerán aquí de nuevo).
For the Good Times es una estupenda balada que hace recuento de los rescoldos de una relación que ha llegado a su fin: “No estés tan triste. Sé que ha terminado pero la vida sigue y el mundo seguirá girando”. El narrador, entonces, anima a su pareja a que finja amarle una vez más. Por los viejos tiempos.
Kristofferson empezó a componer la canción ya en 1968, aunque no la grabaría hasta dos años más tarde. Os dejo con su versión original.

La grabación de Ray Price el mismo año de su composición fue un tremendo éxito y contribuyó a convertirla en un clásico del country. El cantante consiguió, además, varios premios en la Academia de Música Country: canción y single del año.

Ese mismo año Lynn Anderson la incluyó en Rose Garden. Contaba entonces con 22 primaveras.

Kenny Rogers la grabó junto con su grupo The First Edition. Esta grabación apareció en Love Songs (1989), en colaboración con otras figuras de la música.

Rita Coolidge, quien se casaría con Kristofferson en 1973, también versionó este tema y lo incluyó en Out of the Blues (1996), dándole un toque levemente jazzístico.

Escuchemos ahora la versión de Anne Murray en su álbum Country Crooning (2002).

Esta fue una de las últimas canciones que grabó Johnny Cash. Inédita hasta 2010, apareció en American VI: Ain’t No Grave.

Willie Nelson sigue incansable a sus 83 años. Prueba de ello es que este año ha sacado dos discos. El último de ellos, el pasado septiembre, es un tributo a Ray Price, fallecido en 2013; y en él Nelson recupera una selección de los mejores temas interpretados por Price. Por supuesto, no podía faltar For the Good Times.

El talento de Carolina del Norte

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Un año más la Asociación de Música Country, en boca de la leyenda Brenda Lee, ha cumplido con la tradición, y en una ceremonia celebrada en Nashville el pasado 29 de marzo ha dado a conocer los nombres de los tres nuevos miembros de este año del Salón de la Fama de la Música Country, que suma ya 130 socios.
Como mandan los cánones, la investidura formal será a finales de año en la “Ceremonia de los Medallones”, donde se les hará entrega de la preceptiva placa de bronce.
En la categoría de veteranos, el agraciado ha sido Charlie Daniels, de 79 años, un virtuoso del fiddle conocido sobre todo por The Devil Went Down to Georgia (ya escuchada en la serie El country marca su territorio). En la de “No artista”, que homenajea a productores o personas relacionadas con el mundo discográfico en general, Fred Foster, de 84, ha merecido este honor, por impulsar con sus contratos las carreras de Dolly Parton, Roy Orbison, Kris Kristofferson (con quien escribió su éxito Me and Bobby McGee) o Willie Nelson, entre otros. Finalmente, en la categoría moderna el nuevo miembro es Randy Travis, de 57 años (aquí podéis ver su biografía y escuchar Three Wooden Crosses y, en este otro enlace, su Forever and Ever Amen). Curiosamente, estas tres figuras nacieron en Carolina del Norte.
Escuchemos aquí sendos temas del primero y el último.
De Daniels vamos con The South’s Gonna Do it Again, un tema correspondiente a su álbum Fire on the Mountain (1974). El título hace referencia a la frustración que a veces azota a los sureños, derrotados en la guerra de Secesión. La letra, sin connotaciones políticas, homenajea a distintos grupos del Sur; y, cuando el Ku Klux Klan se intentó apropiar de ella para una serie de anuncios en la radio, Charlie Daniels amenazó con demandarles y tuvieron que retirar la campaña.

Ahora le llega el turno a Randy Travis, que estuvo acompañado en el acto por su mujer y que sigue recuperándose de un derrame cerebral sufrido en 2013 que le dejó numerosas secuelas. Escuchamos de él On the Other Hand, escrita por Paul Overstreet y Don Schlitz y grabada por primera vez por Keith Whitley en su álbum L.A. to Miami (1985). Ese mismo año lo hizo Randy Travis en Storms of Life. Las dudas del narrador para abandonar a su pareja, ese es el tema.

The Silver Tongued Devil and I. Kris Kristofferson, 1971

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Escuchemos hoy algunos temas del segundo álbum de Kris Kristopherson. Cuando salió este disco, el compositor ya había conseguido sus éxitos más sonados –Me and Bobby McGee, Sunday Morning Coming Down, For the Good Times o Help me make it through the night–, y había mucha expectación por conocer su segundo trabajo. A mi juicio, no decepcionó, y se ganó con creces su reputación como uno de los mejores compositores de su tiempo. Publicado por Monument Records en 1971, fue reeditado por primera vez en CD en 1988.
En primer lugar, os dejo con el tema que da título al disco, The Silver Tongued Devil and I. El narrador está en un bar intentando iniciar una conversación con una muchacha, cuando aparece un diablo con mucha labia, que esconde sus intenciones bajo una sonrisa de santo y se la quita. Hay quien asegura que ese diablo es su doble o incluso él mismo.

Good Christian Soldier fue escrita por Bobby Bare y Billy Joe Shaver. Habla del hijo de un predicador, que solía rezar para llegar a ser un buen soldado cristiano. Tras ser reclutado, reza ya para vivir otro día, porque “es difícil ser un soldado cristiano cuando llevas un arma”.

Lovin’ Her Was Easier fue uno de sus mayores éxitos, además de la única canción del disco que apareció en single. El tema fue también grabado por Roger Miller en The Best of Roger Miller y por Waylon Jennings en The Taker/Tulsa. Escuchemos la original de Kristofferson.

En Billy Dee, nos presenta la historia de una persona que cae en el mundo de las drogas –“intentaba satisfacer una sed a la que no podía dar nombre y era empujado hacia las tinieblas por el diablo que corría por sus venas”– y al final que termina muriendo de sobredosis. Mucho se ha especulado sobre a quién se refiere la letra: Janis Joplin, Jimi Hendrix… Desgraciadamente, es una historia universal.

The pilgrim, chapter 33 es una canción sobre el aislamiento y la soledad. Martin Scorsese, que tiene muy buen oído, la utilizó en el guion de Taxi Driver, cuando Betsy (Cybill Sheperd) le dice a Travis Bickle (Robert De Niro), a propósito de sus contradicciones: “Es un profeta, un traficante, mitad verdad, mitad ficción… una contradicción andante”. Otros artistas, como Emmylou Harris o Willie Nelson, versionarían también el tema.

El disco termina con Epitaph, dedicada a Janis Joplin, que había fallecido en octubre de 1970.

Help me make it through the night. Kris Kristofferson, 1970

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Hoy os traigo una de las mejores baladas que se hayan escrito nunca en la música country. Se la debemos a Kris Kristofferson, de quien ya escuchamos no hace mucho Me and Bobby McGee. La escribió mientras estaba alojado como invitado en casa de Dottie West y su marido. De hecho, al escribirla se la ofreció a West para que la grabara, pero esta no quiso aduciendo que resultaba demasiado sugerente. Al final lo hizo (y después escucharemos su versión), y declaró que había sido un gran error no haber sido la “pionera”.
La letra habla de la necesidad que siente un amante de que su pareja le ayude a pasar la noche. No le importa si esto está bien o está mal. Lo único que sabe es que “esta noche necesito una amiga”, porque “es muy triste estar solo”. La inspiración para escribir la canción, o por lo menos para dar con el título, le llegó a Kristofferson tras leer una entrevista a Frank Sinatra en Esquire, en la que este decía que él creía en cualquier cosa que le ayudara a pasar la noche, ya fuera una botella de alcohol o la Biblia.
Escuchemos primero la versión del autor, Kris Kristofferson.

El rey, Elvis Presley, hizo su particular versión en 1971.

Ese mismo año Joan Baez se lanzó a grabarla en su álbum Blessed Are…

Otra voz femenina que se atrevió con este clásico fue Sammi Smith.

Johnny Cash la incluyó en el disco que grabó en Suecia, På Österåker (1972).

Ahora le toca el turno a Loretta Lynn y su disco I wanna be free.

Como os prometía antes, esta es la versión de Dottie West.

La cantante franco-canadiense Claude Valade adaptó la canción al francés con el título Aide-moi à passer la nuit (1975).

Willie Nelson la incorporó también a su repertorio.

En 2005, una de las mejores voces femeninas de nuestros días, Martina McBride, la cantó en directo en la entrega de premios de la Asociación de la Música Country.

La última versión que os traigo es muy reciente, de 2011. Lee Ann Rimes la interpreta en su álbum Ladies and Gentlemen.

Me and Bobby McGee. Kris Kristofferson y Fred Foster, 1969

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Hoy vamos a disfrutar de una de las canciones más emblemáticas de Kris Kristofferson y, sin duda, también de la última parte de la década de los 60.
Kristofferson declaró que una de sus fuentes de inspiración fue la película La Strada (1954), de Federico Fellini, y que en realidad el título se le ocurrió al co-autor, Fred Foster, quien utilizó el nombre de un compañero suyo de trabajo, Bobby McKee, a quien la letra cambió de sexo para transformarlo en la novia del narrador (con la grafía McGee).
La canción trata sobre dos novios viajeros que recorren el país haciendo autostop, desde Baton Rouge –la capital de Louisiana– hasta la soleada California, pasando por las minas de Kentucky. En el condado californiano de Salinas, la pareja se separa, lo que el narrador no tarda en lamentar: “Cambiaría todas mis mañanas por un solo ayer abrazando el cuerpo de Bobby al lado del mío”. La libertad, añade, no es más que un sinónimo para “no tener nada que perder”.
En primer lugar, escuchemos a Roger Miller, el primero en grabarla en 1969.

Ese mismo año la versión de Kenny Rogers y su grupo, la First Edition, nos regaló esta versión.

El tema traspasó las fronteras y llegó a Canadá de la mano de Gordon Lightfoot en 1970.

Su autor, Kris Kristofferson, también la grabaría en 1970.

Una de las versiones que más contribuyó a popularizarla fue la de Janis Joplin en su álbum Pearl (1970). El tema salió como single y se convirtió en el único número 1 de su carrera al año siguiente –desgraciadamente póstumo: Joplin falleció ese mismo año–. La cantante tuvo una relación con Kristofferson, lo que dio pie a conjeturar que la canción fue escrita para ella, un extremo que este negó.

Escuchemos la canción en la voz de otra cantante femenina, Dottie West (1971).

Johnny Cash la incluyó en un disco en directo presentado en Suecia, På Österåker (1972).

Waylon Jennings le dio su toque personal dentro de su disco Lonesome, On’ry and Mean, en 1973.

Para acabar, escuchemos a Willie Nelson en su versión del álbum Willie Nelson Sings Kristofferson (1979).

Kris Kristofferson, un yankee en Oxford

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De ascendencia sueca, Kristoffer Kristofferson nació en Texas en 1936. Fue educado en la tradición militar de su abuelo y su padre y, a mediados de los años 50, ingresó en el ejército alcanzando el rango de capitán. Era un buen estudiante y, gracias a una beca que obtuvo en el instituto donde estudiaba, pudo ir a Oxford, lo que le valió, entre sus seguidores británicos, el sobrenombre del título.
A mediados de los años sesenta, abandonó el mundo castrense y se trasladó a Nashville para dedicarse a la música country. Encontró trabajo como barrendero en los estudios Columbia, donde Johnny Cash se fijó en sus dotes para la composición. Su éxito le llegó, no obstante, años más tarde. En 1967, firmó con Epic Records y sacó su primer single. En los años siguientes, compuso sus canciones más emblemáticas: For the Good Times, Sunday Morning Coming Down, Me and Bobby McGee o Help Me Make it Through the Night.
En 1973, en lo más alto de su carrera, se casó con la estrella country Rita Coolidge, e intervino en la película Pat Garrett y Billy el Niño (Sam Peckinpah, 1973), y, más tarde, en Alicia ya no vive aquí (Martin Scorsese, 1974), Ha nacido una estrella (Frank Pierson, 1976), por la que obtuvo un Globo de Oro, o La puerta del cielo (Michael Cimino, 1980). En 1985, su carrera se revitalizó tras unirse profesionalmente a Waylon Jennings, Willie Nelson y Johnny Cash para formar el grupo The Highwaymen, con el que sacó uno de los álbumes icónicos de la música country, Highwayman.
En 2004 entró en el Salón de la Fama de la Música Country y, en la actualidad, se encuentra rodando una miniserie llamada Texas Rising, cuyo estreno está previsto para el año que viene.
Hace poco más de veinte días, en el blog La Guitarra de las Musas, que os recomiendo a todos, escuchamos una de sus grandes canciones, For the Good Times (cuya entrada podéis visitar aquí). Para no repetir, y dado que Kris Kristofferson tiene en su haber muchos temas de altura, escuchemos aquí Sunday Morning Coming Down, una canción de 1969 que cuenta con multitud de versiones.
El protagonista afronta una resaca un domingo por la mañana. La cerveza que ha tomado para desayunar no le ha sentado nada mal, y se ha tomado otra de postre. Para Kristofferson, esta es una canción muy especial, ya que le abrió muchas puertas y le permitió dejar de trabajar para ganarse la vida.
Os dejo con su versión, perteneciente al disco de debut Kristofferson (1970).

Johnny Cash la incluyó en The Johnny Cash Show.

El primero en grabarla fue Ray Stevens (1969), en su LP Have a Little Talk with Myself.

Jerry Lee Lewis nos obsequió con esta versión de 2010 para su álbum Mean Old Man.

La última vez que se grabó fue en el disco Remember Me Vol. 1, de Willie Nelson (2011).

Bobby Bare, cuando el country se une con el folk

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Robert Joseph Bare nació en 1935 en Ohio. A finales de los años 50, empezó su carrera profesional en la Capitol Records, sin demasiado éxito. Sin embargo, Chet Atkins, de la RCA, se fijó en él, y le contrató para su sello. Fue entonces cuando le llegó su gran momento. En 1970 cambió de discográfica por Mercury Records y trabajó junto a uno de los grandes compositores del género, Kris Kristopherson –autor, entre otras, de Me and Bobby McGee o Help Me Make it Through the Night–. Pero Bobby echaba de menos la libertad que le daba la RCA y volvió a fichar por ellos dos años después. Aquí alcanzó su único número 1, Marie Laveau (1974). Tras probar con la Columbia Records, su éxito decayó durante los años 80 y, de hecho, desde 1983 sólo ha conseguido sacar tres discos. En 2013, no obstante, entró a formar parte del Salón de la Fama de la Música Country, mientras que su hijo Bobby Bare Jr., nacido en 1966, también se dedica a la música, en su caso al country-rock.
Centrémonos en la faceta folk de este artista, escuchando su 500 Miles Away From Home, una grabación de 1963 de un tema compuesto por Heddy West dos años antes. Con él, alcanzó el número 5 en Estados Unidos.

La versión original de este tema fue interpretada por The Journeymen en 1961. Se trata del lamento de un viajero que se encuentra lejos de su hogar, y “su nombre ya no vale ni un penique”.

En el disco College Concert (1962), de The Kingston Trio, descubrimos otra versión del tema.

Aunque, probablemente, una de las más conocidas sea la de Peter, Paul and Mary (1962).

Joan Baez, en una grabación para la BBC, dejó también su impronta.

Por terminar con las versiones en inglés, la hija del gran Johnny Cash, Rosanne Cash, nos regaló esta brillante interpretación.

Vayamos ahora a las Naciones Unidas del country. En primer lugar, escuchad la versión en francés, titulada Et j’entends siffler le train (“Y oigo el silbato del tren”), un éxito de Richard Anthony de 1962.

Os dejo ahora con la adaptación al alemán que hizo Peter Beil en 1963, Ein Zug fährt duch die Nacht (“Un tren viaja por la noche”).

Tisic Mil (“Mil millas”) es la versión en checo de este clásico, obra de Waldemar Matuska (1967).

También existe una versión en sueco, Saa länge du älskar är du ung (“Mientras ames, eres joven”) de los Hootenanny Singers.

El bar más famoso del honky-tonk

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Nashville, Tennessee, 1960. Con el honky-tonk, que se manifestó en la década de los 50, se perfilaba un cambio radical en la música country, y esta ciudad sería la principal protagonista de esa revolución.
Un hecho que contribuyó a que Nashville se asentara como la capital del country fue la inauguración de un bar originariamente llamado Mom’s y que luego cambiaría su nombre por el de Tootsie’s, cuando lo adquirió Tootsie Bess.
Se dice que la dueña del bar se distinguía por un corazón de oro, ya que solía dar pequeñas cantidades de dinero a los artistas desafortunados que intentaban abrirse un hueco en el mundo de la música. Ese dinero, como gesto de buena voluntad, le era luego reembolsado por los artistas consagrados del Grand Ole Opry.
En 2010 se cumplió el 50 aniversario del Tootsie’s con un concierto al que acudieron artistas de la talla de Kris Kristofferson, Little Jimmy Dickens o Mel Tillis, entre otros.
Si queréis visitarlo, su dirección es 422 de la calle Broadway en Nashville, justo detrás del Ryman Auditorium, el hogar del Grand Ole Opry. No tiene pérdida: casi desde sus inicios la fachada está pintada de púrpura, y su interior está repleto de posters y recuerdos de grandes del country como Hank Williams, Patsy Cline o Willie Nelson, quien actuó en este bar al principio de su carrera. En suma, que después de 54 años sigue tan joven y combativo como el primer día.
Os dejo con uno de los clásicos de la música country que Kris Kristopherson cantó en este bar, Me and Bobby McGee: