Dave Dudley, el ídolo de los camioneros

dave dudley
David Darwin Pedruska nació en 1928 en Wisconsin. Para los estándares de la época, empezó en el country algo tarde. Su carrera no despegó hasta principios de los años 60, tras la publicación por Vee Records de su primer single, Maybe I do (1961), y, sobre todo, de Six Days on the Road, dos años más tarde. Esta canción de camioneros, ya escuchada aquí, lo catapultó a la fama, con más de un millón de copias vendidas, y le permitió cambiar de “casa”, a la discográfica Mercury Records.
En los años 80, el nuevo rumbo que iba adquiriendo la música country atenuó su éxito, pero no así en Europa, donde un grupo country alemán admirador suyo, los Truck Stops, lo volvió a poner en el candelero gracias a su tema Ich möchte so gern Dave Dudley hören (Me gustaría escuchar a Dave Dudley). Dudley, que a lo largo de su carrera grabó unos 70 discos, se volcó desde entonces en el mercado del Viejo Continente, y finalmente murió en 2003.
Escuchemos aquí otra canción de camioneros, Truck driving son of a gun (1965), escrita por Dixie Deen y Ray King, que alcanzó el número 3 en las listas country. Habla de un camionero mujeriego que tiene una amante en cada ciudad en la que para, “desde Boston a Saint Louis”. Él mismo se define como “un ladrón de besos, un marrullero, un camionero hijo de perra”.

Red Sovine, natural de Virginia, se especializó en este subgénero de camioneros y grabó también este tema.

Escuchemos ahora la versión de Ferlin Husky.

Lecil Travis Martin, conocido por su nombre artístico de Boxcar Willie, la incluyó en su repertorio.

Hank con otros ojos

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La música country, y en particular el honky-tonk, le debe mucho, si no todo, a Hank Williams. Su importancia es tal, que incluso puede presumir de haber “inventado” el rock and roll con su primera canción, Move It On Over (1947).
Mucho se ha estudiado ya su figura, así que, para no ser repetitivo, me voy a centrar en las versiones que otras leyendas del country han ejecutado de clásicos suyos como Jambalaya, I saw the light, Howlin’ at the Moon y otros.
En 1978, para conmemorar el 25 aniversario de su muerte, el sello Mercury Records publicó una recopilación de 40 grandes éxitos del cantante: algunos de esos hits aparecerán hoy aquí pero, como he señalado, en la voz de otros cantantes como Johnny Cash, Patsy Cline o Willie Nelson.
Williams nació en 1923 en Alabama. Sufría de la espalda –espina bífida–, lo que le ocasionó graves dolencias a lo largo de su vida. De hecho, murió el día de Año Nuevo de 1953 a los 29 años de edad, por el abuso de calmantes para mitigar esos dolores. Falleció de camino a un concierto en Canton, Ohio, al que lo llevaba el estudiante Charlie Carr. En el trayecto pararon para visitar a un médico que le puso la inyección que presuntamente fue la causa última de su muerte.
Su carrera no fue, pues, excesivamente larga, pero sí muy fructífera –se conservan más de 200 grabaciones suyas en cinco años–. En 1947 le dio la mano al éxito, y ya nunca le abandonó.
Lovesick Blues, escrita por Friends y Mills en 1922 para el musical Oh, Ernest, fue revitalizada por Williams en una versión de 1949. Escuchémosla aquí en la voz de Patsy Cline, otra cantante que también falleció muy joven, a los 30 años. Esta versión es de 1960.

My Bucket’s got a Hole in it. También de 1949, fue escrita, como la anterior, unos años antes. Un joven Ricky Nelson –tenía 18 años cuando la versionó– la incorporó a su repertorio en 1958.

Como dije al principio, el rock, que eclosionó a partir de la segunda mitad de los 50, bebe en parte de Move it On Over, que se adelantó a su tiempo. Escuchemos aquí la versión de George Thorogood and the Destroyers (1978) en su disco Move It On Over.

I’m so lonesome I could cry (1949) es, en palabras de Elvis, “una de las canciones más tristes que he oído”. He aquí la interpretación de Johnny Cash de 1960, en su disco Now there was a song.

Os dejo ahora con la de Mr. Presley en el concierto que ofreció en Hawai en 1973.

Ahora es el turno de uno de los grandes de la música country, George Jones, quien en 1960 versionó este Howlin’ at the Moon.

Jambalaya. Estamos ante una de las canciones más versionadas de Hank Williams. Fue escrita y grabada por él mismo en 1952, tomando como inspiración la jambalaya, un plato a base de arroz y marisco de la cocina cajun. En 1973, y tras abandonar el legendario grupo CCR, John Fogerty grabó su primer disco en solitario con el título The Blue Ridge Rangers.

Como no podía ser de otra manera, el citado Elvis versionó numerosos temas de Hank Williams, entre ellos el archiconocido Your Cheatin’ Heart. Esta grabación, de 1958, no vería la luz hasta 1965; y había sido escrita por Williams en 1952, tras divorciarse de su primera mujer, Audrey Sheppard, el “corazón infiel” de la composición.

Termino la entrada con una versión de I saw the light, con la que Hank Williams solía terminar sus conciertos. Fue una de las primeras que grabó, en 1947, aunque no salió al mercado hasta el año siguiente. Willie Nelson y Leon Russell hicieron una excelente versión en su disco de 1979 One for the Road.

El día más triste

cryin' in the chapel
Si ayer conmemorábamos el día que murió Jesús y mañana celebramos el de su resurrección, hoy los cristianos se sienten huérfanos de amor y protección: es el día de la tristeza, de la soledad más absoluta y el silencio sepulcral, según la liturgia (está vetado oficiar misa).
Como dice la canción que he elegido para hoy, no queda otro remedio que llorar en la capilla. Cryin’ in the Chapel es un tema escrito en 1953 por Artie Glenn y grabado por su hijo Darrell, a la sazón de 17 años. Fue uno de los temas más versionados de esa temporada. Su letra venera la fe cristiana: “Me viste llorando en la capilla, mis lágrimas eran lágrimas de gozo, ahora que estoy con el Señor, sé el significado del contento. Lleva tus problemas a la capilla, arrodíllate y reza, tus cargas serán más ligeras y encontrarás el camino”. En definitiva, “no hay otro lugar en el mundo donde se encuentre la paz de espíritu”.
Escuchemos la grabación original de Darrell Glenn.

La de The Orioles (1953) sonaría años después en la banda sonora de American Graffitti (George Lucas, 1973).

Ella Fitzgerald también la grabó en 1953 con la orquesta de Sy oliver.

June Valli lo hizo en los estudios de Nueva York, con el acompañamiento de la orquesta de Joe Reisman.

La versión de Rex Allen llegó al puesto número 8 de las listas ese mismo año.

Una de las más populares es la de Elvis Presley (1960), quien pensó incluirla en su disco His Hand in Mine, si bien no aparecería en el mercado hasta cinco años después.

Uno de los grupos de más éxito de los 60, The Platters, nos sedujo en 1964 con este single para Mercury Records.

El grupo de rock Santo & Johnny hizo una curiosa versión instrumental, con guitarra eléctrica, en su álbum In the still of the night (1964).

Esta versión aparece en el disco Acapella (1994), de Johnny Maestro & The Brooklyn Bridge.

Sonny James, el caballero sureño

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James Hugh Loden nació en 1929 en una pequeña localidad de Alabama. Sus padres eran músicos no profesionales y le infundieron su amor por este arte: se dice que a los tres años hizo sus primeros pinitos con la mandolina y no tardó en actuar junto con su familia en diversos programas de radio.
Cuando regresó de la guerra de Corea en 1951, se dedicó de lleno a su carrera musical en solitario. Su descubridor fue Slim Whiteman, que quedó admirado por su forma de tocar el fiddle y por su voz. Su creciente popularidad le llevó al Grand Ole Opry en 1962 y su porte y modales educados le valieron el sobrenombre de El caballero sureño. Su fulgurante carrera continuó en sellos como RCA, Columbia o Monument Records y con temas como Is it wrong?, Paper Roses o Here Comes Honey Again.
Se retiró en 1983 y actualmente vive en Nashville. En 2006 entró en el Salón de la Fama de la Música Country y es uno de los miembros de mayor edad de esta institución –el otro es Mac Wiseman, de quien os hablé hace dos semanas.
Escuchemos su primer número 1, Young Love (1956), una romántica balada escrita por Ric Cartey y Carole Joyner que constituye todo un himno al primer amor. Después de este, llegarían otros 22 números 1, 16 de ellos con carácter consecutivo entre 1967 y 1971. El primero en grabar Young Love fue Ric Cartey, uno de sus autores, aunque su versión pasó prácticamente desapercibida.

El éxito llegó de la mano de nuestro protagonista, Sonny James, quien la grabó ese mismo año para Capitol Records. Vendió más de un millón de copias.

El actor y cantante Tab Hunter la interpretó para Dot Records.

El grupo The Crew Cuts versionó también el éxito ese mismo año, esta vez para Mercury Records.

Escuchemos ahora la versión de Stella Parton, hermana de la gran Dolly Parton, en su álbum So Far… So Good.

Sobre héroes y tumbas (y VII)

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La canción que vamos a escuchar, Some Gave All, fue editada en 1992 por Mercury Records. Su autor, Billy Ray Cyrus, la incluyó en su disco de debut homónimo. La letra homenajea a todos aquellos que murieron como héroes en la guerra: “Todos dieron algo pero algunos lo dieron todo”, dice.

Vietnam Blues, escrita por Kris Kristofferson, está narrada por un recluta. Antes de partir a la guerra, cuando aún se halla en Washington, ve a un grupo de manifestantes opuestos a la guerra. Uno de ellos sostiene un cartel diciendo que no lucharán, y el soldado cree que ese es un gesto de cobardía, pues, aunque entiende que ellos no quieran morir, otros lo están haciendo en su lugar. Escuchemos la versión de Dave Dudley.

Y terminamos esta serie de entradas como la empezamos, con una canción de George Jones. En Wild Irish Rose, Jones se centra en los efectos de la guerra sobre un veterano de Vietnam que no logra adaptarse a la vida en el hogar. Termina alcoholizado en las calles y, finalmente, lo encuentran con una botella de whisky de la marca Wild Irish Rose.

Reba McEntire, una artista multidisciplinar

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Nacida en 1955 en Oklahoma, desde muy pequeña Reba McEntire empezó a cantar animada por su madre, una maestra cuyo deseo frustrado había sido el de convertirse en estrella del country. Junto con sus hermanos, formó el grupo The Singing McEntires y, tras graduarse, fue descubierta por el cantante de country Red Steagall. Firmó su primer contrato en Nashville con Mercury Records (1975). Dos años más tarde actuó por primera vez en el Grand Ole Opry –si bien no llegaría a ser miembro permanente de esta institución hasta 1986–, y publicó su primer álbum. Su verdadero éxito le llegó a mediados de los 80, coincidiendo con su fichaje por el sello MCA Nashville, en el que permaneció hasta 2008. En 1991, varios miembros de su compañía sufrieron un accidente aéreo cuando regresaban de una gira por el país. En 2001 cosechó grandes críticas con el revival de Annie Get Your Gun en Broadway y, poco después, se lanzó a la televisión, donde protagonizó la serie Reba, que se mantuvo seis temporadas en antena y por la que fue nominada al Globo de Oro.
Sus 25 álbumes de estudio –hasta la fecha– han superado los 80 millones de unidades vendidas en todo el mundo. No sin razón, algunos la llaman La reina del country. En 2011 entró en el Salón de la Fama de la Música Country, y en octubre del pasado año anunció un nuevo álbum para 2015.
Una de las canciones que mejor se asocian a Reba McEntire es Fancy, que Bobbie Gentry escribió y grabó por primera vez en 1969. Cuenta una historia muy controvertida. La narradora vive con su madre en Nueva Orleans y carecen de medios económicos (el padre les ha abandonado, no tienen ni para comer o pagar el alquiler, y el hermano pequeño y la madre sufren con rigor las consecuencias). Desesperada, la madre introduce a su hija en el mundo de la prostitución, con la esperanza de que tenga alguna oportunidad en la vida. Le pide que “sea fiel a sí misma pero que sea amable con los hombres y ellos lo serán con ella”. La canción no termina mal, al menos: un hombre se enamora de ella y la saca de esa vida, y la hija no guarda rencor a su madre.
Esta es la original de Bobbie Gentry.

Fancy cayó en el olvido hasta que la versionó Reba McEntire en 1990, dentro de su álbum Rumor Has It. Su anterior productor se había opuesto repetidas veces a que la estrella la grabara, al considerar que Gentry ya había puesto el listón muy alto. Tras cambiar de manager, pudo hacer realidad su sueño. El single llegó al Top 10 de la lista Billboard, y en numerosas ocasiones Reba se ha referido a ella como uno de sus grandes hitos, con el que suele cerrar sus conciertos.

Tom T. Hall, el contador de historias

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Nuestro cantante de hoy nació en 1936 en Kentucky. A los ocho años, su padre le regaló una guitarra, tres más tarde afrontó la muerte de su madre y, poco después, el accidente de caza de su padre, que le imposibilitó para trabajar.
Tom dejó la escuela y se empleó en una fábrica de tejidos. Su gran pasión era la poesía, y con el tiempo se convirtió en un gran narrador, lo que le valió el sobrenombre de “el contador de historias”.
Durante su adolescencia formó un grupo de corta duración, The Kentucky Travellers. A finales de los 50 se enroló en el ejército y, tras licenciarse, en 1961 empezó propiamente su carrera musical. Se mudó a Nashville, donde firmó con un modesto sello, New Key Publishing. Su éxito le llevó a ascender con la Mercury Records (1967) y, al año siguiente, escribió su canción más recordada, que escucharemos después.
Durante la década de los 70, siguió cosechando éxitos, tanto como compositor para otros como cantando sus propias canciones, The year that Clayton Delaney died –Clayton Delaney fue su profesor de música cuando era niño–, I love, Country is, (Old Dogs, Children and) Watermelon Wine. En 1971 entró en el Grand Ole Opry. Finalmente, se retiró como cantante en 1986, aunque siguió componiendo para otros (a lo largo de su vida, ha escrito canciones para Johnny Cash, Bobby Bare, Loretta Lynn, George Jones o Alan Jackson, entre otros). En 2008 entró en el Salón de la Fama de la Música Country, y, por último, ha destacado en su faceta como novelista, con obras como The Acts of Life, Homewords o Christmas and the Old House.
Su mayor éxito fue el que vamos a escuchar, Harper Valley PTA. La canción habla de la hipocresía de una típica localidad de provincias americana. La historia empieza cuando una niña llega del colegio con una nota en la que la dirección del centro advierte que su madre, viuda, es un mal ejemplo por llevar ropas inapropiadas y beber con otros hombres. La madre aprovecha una de las reuniones del colegio para poner las cartas sobre la mesa: a uno de los asistentes, Bobby Taylor, le recrimina que él le ha pedido una cita en más de una ocasión; a otra, la viuda Jones, le pide que tenga la decencia de cerrar las persianas cuando esté con sus amantes; a Shirley Johnson le dice que le huele el aliento a ginebra; al señor Baker le pregunta irónicamente la razón por la que su secretaria tuvo que abandonar la ciudad… Y, después de todo, ¿se atreven a decirle que no vale como madre?
La canción hace referencia a una serie de televisión muy popular en aquellos tiempos, Peyton Place, basada en la película homónima y en la que se abordaba la vida escandalosa de una pequeña e hipócrita ciudad. En 1968, Jeannie C. Riley grabó el single del tema en el sello Plantation Records, que vendió nada menos que seis millones de copias el primer año.

Esta es la versión de Loretta Lynn.

Otra de las grandes del country, Dolly Parton, la versionó también.

Aunque por su temática casi todas sus intérpretes han sido femeninas, entre las múltiples versiones encontramos, por ejemplo, la de Billy Ray Cyrus, una de las voces masculinas que la han cantado en su disco Trail of Tears.

Bobby Bare, cuando el country se une con el folk

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Robert Joseph Bare nació en 1935 en Ohio. A finales de los años 50, empezó su carrera profesional en la Capitol Records, sin demasiado éxito. Sin embargo, Chet Atkins, de la RCA, se fijó en él, y le contrató para su sello. Fue entonces cuando le llegó su gran momento. En 1970 cambió de discográfica por Mercury Records y trabajó junto a uno de los grandes compositores del género, Kris Kristopherson –autor, entre otras, de Me and Bobby McGee o Help Me Make it Through the Night–. Pero Bobby echaba de menos la libertad que le daba la RCA y volvió a fichar por ellos dos años después. Aquí alcanzó su único número 1, Marie Laveau (1974). Tras probar con la Columbia Records, su éxito decayó durante los años 80 y, de hecho, desde 1983 sólo ha conseguido sacar tres discos. En 2013, no obstante, entró a formar parte del Salón de la Fama de la Música Country, mientras que su hijo Bobby Bare Jr., nacido en 1966, también se dedica a la música, en su caso al country-rock.
Centrémonos en la faceta folk de este artista, escuchando su 500 Miles Away From Home, una grabación de 1963 de un tema compuesto por Heddy West dos años antes. Con él, alcanzó el número 5 en Estados Unidos.

La versión original de este tema fue interpretada por The Journeymen en 1961. Se trata del lamento de un viajero que se encuentra lejos de su hogar, y “su nombre ya no vale ni un penique”.

En el disco College Concert (1962), de The Kingston Trio, descubrimos otra versión del tema.

Aunque, probablemente, una de las más conocidas sea la de Peter, Paul and Mary (1962).

Joan Baez, en una grabación para la BBC, dejó también su impronta.

Por terminar con las versiones en inglés, la hija del gran Johnny Cash, Rosanne Cash, nos regaló esta brillante interpretación.

Vayamos ahora a las Naciones Unidas del country. En primer lugar, escuchad la versión en francés, titulada Et j’entends siffler le train (“Y oigo el silbato del tren”), un éxito de Richard Anthony de 1962.

Os dejo ahora con la adaptación al alemán que hizo Peter Beil en 1963, Ein Zug fährt duch die Nacht (“Un tren viaja por la noche”).

Tisic Mil (“Mil millas”) es la versión en checo de este clásico, obra de Waldemar Matuska (1967).

También existe una versión en sueco, Saa länge du älskar är du ung (“Mientras ames, eres joven”) de los Hootenanny Singers.

El banjo en su máxima expresión

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Hablar de música bluegrass es hablar de su instrumento más popular, el banjo. Una de las mejores composiciones para este instrumento salió de la mente y la pluma de Earl Scruggs quien, en 1949, escribió Foggy Mountain Breakdown, una pieza instrumental llena de vitalidad.
En aquel momento Scruggs trabajaba junto a su eterno compañero Lester Flatt –ver entrada del 28 de abril–, y con él y los Foggy Mountain Boys, su grupo, la grabó y publicó en un single editado por Mercury Records.
Los amantes del cine probablemente recordéis este tema porque aparece en la banda sonora de la película de Arthur Penn Bonnie y Clyde (1967), en las escenas de persecuciones automovilísticas. Fue tal su éxito, que al año siguiente se reeditó en disco, esta vez bajo el paraguas de la Columbia. En 2002 asistimos a una nueva grabación que contó con la colaboración de Steve Martin, Randy Scruggs, Vince Gill o Marty Stuart, entre otros, y obtuvo un Grammy a la interpretación. Finalmente, la Librería del Congreso incluyó este clásico en su Registro de Grabaciones Nacionales por su contribución a hacer del banjo el instrumento esencial del bluegrass.
Escuchad primero la versión original de Foggy Mountain Breakdown, interpretada por Flatt y Scruggs:

Os dejo ahora con la interpretación que mereció el Grammy en 2002. Esta versión fue presentada en el show de David Letterman, un programa de máxima audiencia en Estados Unidos que este humorista lleva presentando ininterrumpidamente desde 1993 (lo hará hasta la próxima temporada, cuando lo suceda Stephen Colbert).

Este tema se inspiró, a su vez, en otra de las piezas emblemáticas del bluegrass instrumental, Bluegrass Breakdown (1945), compuesto por Bill Monroe. Aunque no se le reconoció en los créditos, contó con la colaboración de un jovencísimo Earl Scruggs. Escuchémoslo antes de despedirnos:

Faron Young, el sheriff cantante

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Faron Young nació en Luisiana en 1932. De niño le regalaron una guitarra y empezó a interesarse por la música country y a idolatrar a Hank Williams, a quien fue a conocer en uno de sus conciertos. Cuando este murió en 1953, Faron fue designado su sucesor por la semejanza de sus estilos.
Su carrera profesional se inició a partir de su asociación con Webb Pierce –entrada del 28 de mayo–, con quien ejecutó varios dúos y sus primeras grabaciones dentro de un modesto sello. Al año siguiente, en 1952, firmó con la todopoderosa Capitol Records y entró a formar parte del Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte hasta 1965.
Tras un breve intermedio debido a su alistamiento en la guerra de Corea, cultivó sin descanso el honky-tonk y se convirtió en una de las estrellas country más relevantes del momento. También probó fortuna en el mundo del cine y actuó en diversos westerns de bajo presupuesto; su apelativo, “el sheriff cantante”, proviene de uno de los papeles que interpretó.
Sin duda, Faron Young y su productora tenían muy buen ojo para escoger las canciones, y así, pudo trabajar con los grandes compositores country: Joe Allison, Don Gibson o Willie Nelson (Young fue uno de los primeros en grabar uno de sus temas). En 1971, cambió la Capitol por la Mercury Records, donde alcanzó sus últimos éxitos antes de que su carrera empezara a declinar en los años 80. Deprimido por su mala salud, Young se suicidó en 1996. ¿Cuántos artistas country han terminado voluntariamente con su vida? Pocos, muy pocos.
Live fast, love hard, die young (1955) fue uno de sus mayores éxitos, del que gozó casi al principio de su carrera. Su letra es muy sencilla. El cantante presenta una declaración de intenciones que le servirá de guía en el curso de su vida: vivir rápido, amar mucho, morir joven y dejar un buen recuerdo. Young declaró que al principio detestaba este tema y que lo grabó tan solo porque su discográfica le obligó a ello. Tras el éxito que cosechó –fue su primer número 1–, terminó gustándole, claro.

El pionero del rock Eddie Cochran la grabó con un amigo y en un garaje cuando solo contaba 16 años, si bien esta versión no vio la luz hasta 1997 en el álbum Rockin’ it Country Style.