Enjaulados (II)

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Randy Travis también ha tenido sus más y sus menos con las autoridades, aunque no ha llegado a entrar en prisión. El autor de Three Wooden Crosses (que escuchamos en la biografía de Travis) fue detenido en febrero de 2012 totalmente borracho en un lugar público, concretamente en el exterior de una iglesia baptista. Al día siguiente se disculpó con el pretexto de que había estado celebrando la Super Bowl. Pocos meses después, lo arrestaron por conducir bajo los efectos del alcohol, con el agravante de amenazas a las fuerzas del orden, y lo liberaron a la mañana siguiente, tras depositar un conocido suyo la fianza.

Os dejo con Good Intentions, que pertenece a Always & Forever (1987), escrita por Randy Travis, Merle Haggard y Marvin Coe. La canción cuenta la historia de un chico que, pese a sus esfuerzos por comportarse bien y no seguir los pasos de su padre, acaba en la cárcel. Durante su estancia en prisión, su madre muere, y cuando es liberado le dice a su memoria que “sus intenciones eran las mejores”.

Siendo David Allan Coe uno de los máximos exponentes del outlaw country, no es de extrañar que aparezca también en esta sección. Sus años de adolescencia y juventud se caracterizaron por sus continuas entradas y salidas de correccionales y prisiones por robos y hurtos. Aunque todo eso es cierto, parece que el propio Coe ha magnificado su leyenda de fuera de la ley, puesto que alguna de sus historias son difíciles de corroborar, como que mató a un hombre en prisión. En cualquier caso, se puede decir que su carrera musical, que empezó cuando salió de ella –su álbum de debut, Penitentiary Blues, está basado en sus experiencias en la cárcel–, hizo que encauzara su vida. Sus últimos problemas con la justicia los tuvo en 2015, acusado de evasión de impuestos, por lo que fue condenado a pagar cerca de un millón de dólares.

Escuchemos el tema con el que se abre Penitentiary Blues (1970). La canción, encuadrada en el blues, trata sobre la vida diaria en la prisión y cómo el protagonista nació para perder.

John Anderson, del rock al country

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Nuestro personaje del día nació hace 62 años en Florida. Sus primeras influencias no llegaron del universo country, sino del rock y, más concretamente, de Jimi Hendrix o los Rolling Stones. De hecho, llegó a fundar su propio grupo rock siendo adolescente. Pero cuando descubrió a George Jones o Merle Haggard se inclinó por el country y no dudó en trasladarse a su capital sentimental, Nashville. Se introdujo en el Grand Ole Opry por un trabajo que nada tenía que ver con la música, como reparador del techo de su sede, el Ryman Auditorium.

A finales de los 70, comenzó su carrera al firmar con la Warner Bros. Records. De apabullante éxito en las décadas de los 80 y 90 gracias a su sonido “neotradicional”, entonces tan en boga, su estrella se fue apagando poco a poco. En 2014 entró a formar parte del Salón de la Fama de Compositores de Nashville. Su último trabajo lleva por título Goldmine (2015).

Escuchemos el primero de sus cinco números 1, Wild and Blue (1982), de su disco homónimo, el que más satisfacciones le ha deparado en su carrera. El tema fue compuesto por John Scott Sherrill.

Hank Williams Jr. lo incluyó en Major Moves (1984).

Lucinda Williams interpretó esta canción en directo en 1989.

El grupo de country alternativo –o AmericanaFreakwater hizo otra versión en Dancing Under Water (1991).

Alan Jackson acentuó la faceta bluegrass del tema en su disco The Bluegrass Album (2013).

 

To All the Girls I’ve Loved Before. Albert Hammond y Hal David, 1975

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Hoy vamos a disfrutar de una de las más incursiones más aplaudidas de un cantante español en el terreno country. Julio Iglesias y Willie Nelson la grabaron cuando ya llevaba varios años escrita y había sido grabada en alguna ocasión, pero su versión le debe toda su popularidad a ellos. Albert Hammond compuso la melodía y Hal David le añadió la letra. El protagonista echa la vista atrás, recuerda a todas las chicas que ha amado y les dedica esta canción.

El propio Hammond presentó la versión original en 99 miles from L.A. (1975).

Os dejo ahora con Bobby Vinton en Encore (1980).

Como os decía antes, la versión más conocida es la que cantaron a dúo Willie Nelson y Julio Iglesias, que apareció en el disco de este último 1100 Bel Air Place (1984). Su éxito le abrió al madrileño las puertas del mercado americano.

Ese mismo año, Merle Haggard la grabó para su álbum It’s All in the Game.

Engelbert Humperdinck la incorporó a su repertorio en su disco Remember I Love you (1988).

Floyd Cramer la interpretó al piano y cautivó al público en el recopilatorio Best of Floyd Cramer (2004).

Un tanto alejada del country, Felix Gray y Didier Barbelivien nos regalaron una versión en francés con el título À toutes les filles (que j’ai aimé avant), en 1990.

Seguimos en Europa. En Reino Unido, Tom Jones la grabó para su álbum More Great Hits from Tom Jones (1998).

You Never Even Called Me By My Name. Steven Goodman y John Prine, 1975

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Hoy le toca el turno a “la canción western y country perfecta”, a juzgar por lo que sus propios autores dijeron con sarcasmo. Uno de ellos, Steve Goodman, estaba un tanto dolido con la industria. Había escrito City of New Orleans (Country Urbano XVII), pero su versión, a diferencia de la de otros pesos pesados, no había tenido demasiado éxito: en aquellos tiempos, la savia nueva parecía condenada a una suerte de ostracismo.

Así, decidió tirar de sentido del humor para denunciar esta situación. En la letra de este tema, un hombre se queja a su pareja de que ni siquiera le llama por su nombre y le recuerda que no tiene por qué llamarle Merle Haggard, Waylon Jennings o Charley Pride.

Sus autores siempre tuvieron en mente a David Allan Coe, uno de los primeros representantes del outlaw country –corriente a la que, por cierto, también le costó hacerse un hueco en la industria–, para que la grabara. Cuando este la recibió, le dijo a Goodman, por seguir con la broma, que no era la canción country perfecta, tal como él pretendía, ya que no habla de mamá, trenes, camiones, emborracharse o la prisión. Ni corto ni perezoso, Goodman añadió estos versos adicionales: “Estaba borracho cuando mamá salió de la prisión y fui a recogerla bajo la lluvia, pero antes de llegar a la comisaría con mi camión, fue atropellada por un tren”. Finalmente, la estrofa fue incluida y resultó determinante para su éxito.

La versión original de David Allan Coe fue incluida en su disco Once Upon a Rhyme (1975). El single fue su primer Top 10 en las listas.

Escuchemos un directo de Steve Goodman en 1982.

Hootie and the Blowfish la interpretaron en directo en 2013.

Sammi Smith, la representante femenina del outlaw country

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Jewel Faye Smith nació en California en 1943. Su infancia transcurrió, no obstante, en lugares donde el country ha germinado con más fuerza, como Oklahoma, Texas, Arizona o Colorado. A los 11 años hizo sus primeros pinitos como cantante y, a los 24, un miembro del grupo de Johnny Cash se fijó en ella. Gracias a él pudo firmar un contrato con Columbia Records, comenzando así su carrera profesional.

A finales de los 60 disfrutó de cierto éxito con sus grabaciones, pero este no fue nada comparado al que consiguió con su versión de Help me make it through the night, tema escrito por Kris Kristofferson (aquí podéis ver la entrada dedicada a este clásico), y por el que fue galardonada con el premio al mejor single del año en la Asociación de Música Country, así como con un Grammy por su interpretación.

Smith conseguiría dos Top 10 en las listas, el segundo por una versión del gran Merle Haggard, Today I Started Loving You Again, que grabó en 1975 (aquí podéis ver la entrada correspondiente). Durante la década de los 80 se fue alejando cada vez más del mundo de la música y, aunque hizo alguna aparición esporádica en el Grand Ole Opry, no volvió a recuperar la popularidad de los 70. Murió en Oklahoma en 2005.

Escuchemos I’ve Got To Have You, compuesta por Kris Kristofferson y grabada por Sammi Smith en Something Old, Something New, Something Blue (1972).

Donde hay música, nadie piensa en pelear

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Aunque la música country nació en Estados Unidos, sus canciones y lo que estas representan tienen seguidores en todo el mundo. Haciéndome eco de un artículo aparecido en el portal Saving Country Music, hoy os voy a hablar de un grupo country procedente de un país al que uno jamás asociaría con este tipo de música: Irán.

Erfan Rezayatbakhsh –Elf, para abreviar– nació y creció en Teherán, escuchando clásicos de música country. Junto con el guitarrista Ahmad Motevassel, creó en 2007 los Dream Persians, que terminaría derivando en los Dream Rovers. Su primer disco, Flashback Album, era una colección de versiones de grandes maestros del country: Charley Pride, Merle Haggard, Merle Travis o el grupo Sons of the Pioneers. A este le siguió otro con material original, Off the Road, en el que también se incluían diversas versiones de canciones escritas por Shel Silverstein.

Elf reconoce que, viniendo de donde viene, el camino para tocar country no ha sido fácil, y, desde luego, la retórica política no ayuda: los medios de comunicación iraníes se suelen referir a Estados Unidos como el Gran Satán, y estos no le van a la zaga, al incorporar a la República Islámica en el “eje del mal” en tiempos de Bush, o decretando ahora, mediante una orden ejecutiva, que sus ciudadanos no puedan entrar temporalmente en Estados Unidos. En palabras de Elf, “esta animosidad política solo aleja a unas personas de otras. Donde hay música, nadie piensa en pelear”.

Aun así, este artista consiguió todo un hito en su país: actuar en la Universidad Sharif de Tecnología de Teherán con una notable concurrencia, lo que lo impulsó a pegar el salto y trasladarse a Estados Unidos. Se matriculó en una universidad de Tennessee, donde estudió música country y bluegrass, graduándose en 2014 –el primer iraní de la historia graduado en ese centro–. Al no poder prorrogar su visado de estudiante, actualmente reside en Ontario, Canadá, y ya trabaja en su siguiente álbum, que saldrá en Irán en abril. Después, planea sacar otro que estará disponible a través de la red.

Escuchemos en primer lugar su primer single, Dear Superstar. La letra está estructurada como una carta de un fan a una estrella del country, en la que le anima a no ovidar sus orígenes y a “no vender su alma al diablo”.

En 2014, mientras estudiaba en Estados Unidos, compuso y grabó The Girl I Know, en la que suenan el dobro, el banjo y el fiddle.

Vamos ahora con varias versiones suyas de temas clásicos del country. Oklahoma Hills fue compuesta en los años 40 por Woody Guthrie, y en 1944 su primo Jack la grabó con mucho éxito. Esta es la versión de Dream Rovers.

Os dejo ahora con la original de Jack Guthrie.

Escuchemos esta versión en directo del Friends in Low Places de Garth Brooks, compuesta en 1990.

También ha versionado el tema Dallas, de Alan Jackson.

2016: Un año para la historia

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Hoy toca mirar atrás, hacer repaso; y empezamos con una selección de diez canciones que me han convencido en este 2016. Todas ellas presentan un denominador común y es el tratamiento pop que las acompaña y que parece haberse adueñado ya del cuerpo de la música country. Como todas las listas, esta puede pecar de subjetividad, pero ¡qué importa! Procedamos ya al donoso escrutinio de estos diez singles.
Blue Ain’t Your Color. El noveno disco de Keith Urban, Ripcord, ha producido varios singles, entre ellos este, que vio la luz en agosto. La interpretación de Urban le ha valido una nominación para los premios Grammy, que tendrán lugar el próximo 12 de febrero. Compuesta por Hillary Lindsey, Clint Lagerberg y Steven Lee Olsen, nos presenta a un tipo que observa a una mujer en un bar que lo está pasando mal en su relación, y piensa que quizá ese no sea el hombre apropiado para ella.

Hands of Time. Margo Price ha debutado este año con su disco Midwest Farmer’s Daughter, del que hasta la fecha han salido dos singles, uno de ellos este, que escuchamos en marzo. En la más pura tradición de la música country, narra la vida llena de sinsabores de una mujer que se lamenta de las “crueles manecillas del tiempo”.

Vice. En julio aparecía este Vice de Miranda Lambert como parte de su álbum The Weight of These Things. La canción fue escrita por ella misma junto con Shane McAnelly y Josh Osborne.

21 Summer. Este año ha visto la luz el segundo álbum de Brothers Osborne, Pawn Shop. Este que vamos a escuchar es su cuarto single, obra de los miembros del dúo y Craig Wiseman. El narrador recuerda un amor de verano de su juventud.

From the Ground Up. Vamos con otro dúo, el compuesto por Dan Smyers y Shay Mooney. En su segundo trabajo, Obsessed, encontramos este tema, escrito por ellos junto con Chris DiStefano. Se trata de una balada country que ilustra el principal objetivo que habríamos de seguir en la vida: encontrar el amor verdadero y vivir la vida junto a la persona amada.

Better Man. Como anticipo del disco que sacará Little Big Town en 2017, The Breaker, en octubre saboreamos este single, concebido por Taylor Swift. Una mujer, que ve que su relación no tiene futuro, desea que su pareja sea un hombre mejor, pero, a la vez, no puede evitar seguir echándole de menos.

My Church. El disco de debut de Maren Morris, Hero, contiene este tema, candidato en la próxima edición de los Grammy en la categoría de mejor canción country. La verdadera iglesia de la protagonista es, según la letra, la música country y su verdadera redención la encuentra cuando escucha country en la radio.

Hometown Girl. Figura en el próximo disco de Josh Turner, cuyo título todavía no ha sido anunciado. El tema, obra de Marc Beeson y Daniel Tashian, expone las virtudes de una chica de campo.

Came Here to Forget. En mayo de este año salió el décimo trabajo de Blake Shelton, If I’m Honest. Dos meses antes apareció este single, que firman Craig Wiseman y Deric Ruttan. Un hombre y una mujer intiman en un bar tras superar ambos una ruptura sentimental y se proponen seguir adelante “hasta que no recordemos lo que vinimos a olvidar”.

Setting the World on Fire. En julio aparecía esta canción del disco de Kenny Chesney Cosmic Hallelujah, que incluye la colaboración de la cantante Pink. Escrita por Ross Copperman, Matt Jenkins y Josh Osborne, describe la noche de pasión de dos amantes que prometen “poner el mundo en llamas”.

Pasamos ahora al capítulo de las noticias, y lo hacemos de la mano del veterano Don Williams, que a sus 77 años ha anunciado que se retira tras seis décadas dedicado a esto del country. Todo lo contrario que Dolly Parton, quien a sus 70 años, y más vital que nunca, llevó a cabo una de las mayores giras de su carrera en Estados Unidos.
Este año también hemos celebrado el 50 aniversario de la Asociación de Música Country, que se dio un homenaje con el lanzamiento de un single, Forever Country, cantado por varias figuras de este género. Y en el Salón de la Fama de la Música Country ingresaron Fred Foster, Randy Travis y Charlie Daniels.
Entre los singles que han pegado fuerte, podemos mencionar Die a Happy Man, de Thomas Rhett que, aunque data de finales de septiembre de 2015, ha arrasado en esta temporada.
Finalmente, hagamos balance de los artistas que nos han dejado este año.
En febrero murió Sonny James, miembro del Salón de la Fama de la Música Country, a los 87 años.
El día de su cumpleaños –6 de abril– se nos fue Merle Haggard, pionero del sonido Bakersfield.
En mayo nos sorprendía la muerte de Guy Clark, conocido sobre todo en su faceta de compositor, si bien también grabó algunas canciones él mismo.
La mayor leyenda viva del bluegrass, Ralph Stanley, nos dejó en junio a los 89 años.
En septiembre, y con solo cuatro días de diferencia, cerraban los ojos el compositor John D. Loudermilk y Jean Shepard, una de las pioneras de la música country.
Por último, en octubre se despedía otro gran compositor, Curly Putman, a los 85 años de edad. Fue autor de canciones tan famosas como Green, Green Grass of Home –popularizada por Porter Wagoner– y co-autor de He Stopped Loving Her Today, un éxito para George Jones.
¿Qué nos deparará 2017?

Con nombre propio (yXIII)

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Como colofón a esta serie, os dejo con otras canciones con nombre propio en el título que ya han aparecido en algún momento en el blog y que también tienen un lugar destacado en la historia del country.
Shel Silverstein es el autor de A Boy Named Sue, que escuchamos recientemente en la popular versión de Johnny Cash.
Annie’s Song ilustró musicalmente la entrada dedicada a John Denver, el poeta de Colorado.
Del disco Sweet Sixteen, de Reba McEntire, escuchamos Cathy’s Clown, que grabaron primero los Everly Brothers.
Cuando The Oak Ridge Boys ingresaron en el Salón de la Fama de la Música Country en 2015, os puse su éxito Elvira.
En la reseña biográfica dedicada a Reba McEntire escuchamos Fancy, sobre una hija que es inducida a la prostitución por su propia madre para conseguir dinero.
Loretta Lynn se dedicó ¡una canción a sí misma! en su disco Love is the Foundation. Su título, Hey Loretta.
Uno de los clásicos que hemos escuchado de Dolly Parton es Jolene, sobre una mujer que le pide a otra que no le quite a su novio “solo porque puede”.
Kenny Rogers alcanzó uno de sus primeros éxitos con su grupo The First Edition y este Ruby, Don’t Take Your Love to Town, sobre un veterano de guerra lisiado que suplica a su pareja que no lo abandone “porque todavía necesita compañía”.
Jimmy Dean, basándose en un personaje ficticio y de leyenda, escribió Big Bad John.
En el disco de Alan Jackson Angels and Alcohol (2015) pudimos disfrutar de Jim and Jack and Hank.
Keith Urban fue nominado a los Grammy 2016 por su John Cougar, John Deere, John 3:16.
Ode to Billie Joe, la canción más conocida de Bobbie Gentry, también ha tenido su hueco en el blog.
Willie Nelson y Merle Haggard interpretaron a dúo Pancho and Lefty, acerca de dos cowboys, en su disco homónimo.

Con nombre propio (IX)

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Mary Chapin Carpenter basó su John Doe No. 24 en una historia real que tuvo lugar en 1945. Un joven negro, quizá indigente, fue detenido por la policía por vagabundeo y recluido en una institución del estado. Los esfuerzos de las autoridades por contactar con su familia fueron en vano y el hombre permaneció encerrado con el nombre de Juan Nadie Nº 24. Cuando Carpenter leyó su necrológica en el periódico en 1993, le dedicó esta canción. El tema, narrado por el misterioso hombre, apareció en su álbum Stones in the Road (1994).

Johnny Cash, escrita por John Rich, Vicky McGehee y Rodney Clawson, fue grabada por primera vez por Tracy Byrd en 2005. El narrador acaba de dejar su trabajo, e intenta convencer a su pareja de que hagan juntos un viaje a Las Vegas, se casen y no vuelvan nunca. “No te preocupes por despedirte de tu madre, le enviaremos una postal desde el lado salvaje”. En este proyectado viaje por carretera, pondrán una y otra vez la música de Johnny Cash.

Escuchemos ahora la versión que presentó Jason Aldean dos años más tarde en su disco Relentless.

Merle Haggard escribió Leonard para su álbum Back to the Barrooms (1980). Se trata de un homenaje a su amigo Tommy Collins –ese era su nombre artístico: realmente se llamaba Leonard Raymond Sipes–, que escribió grandes éxitos para Haggard, entre ellos algunos de sus múltiples números 1. Cuando Collins se enteró de que su ídolo Haggard había compuesto una canción para él, se sintió profundamente honrado. Collins moriría unos años después, en 2000. La letra resalta su influencia en crear el sonido Bakersfield y reconoce su deuda con él: “Me sirvió de inspiración y me enseñó a escribir una canción country”.

Today I Started Loving You Again. Merle Haggard y Bonnie Owens, 1968

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Esta que vamos a escuchar hoy es una de las canciones más significativas de la carrera de Merle Haggard, fallecido el pasado 6 de abril. Aunque lo solemos asociar con el outlaw country, Haggard fue un artista de lo más polifacético, y aquí nos regala una balada al estilo honky-tonk.
Su mujer de entonces, Bonnie Owens, que antes fuera esposa de su amigo Buck Owens, firmó también el tema, aunque su contribución, tal como ella misma reconoció, fue mínima: “Una noche que estábamos en Dallas, Merle me mandó a buscar una hamburguesa. Cuando volví había escrito Today I Started Loving You Again”.
El single apareció como la cara B de The Legend of Bonnie and Clyde. Pasó un tanto desapercibido, pero el tiempo y sus numerosas versiones hicieron que acabara eclipsando incluso a The Legend of Bonnie and Clyde.
El narrador intenta superar sin éxito su reciente ruptura sentimental: “Qué estúpido al pensar que lo superaría llorando un millón de lágrimas. Debería haber sabido que lo peor estaba por llegar”. Escuchemos la versión original de Merle Haggard en 1968.

El primer álbum en solitario de John Fogerty, tras su paso por Creedence Clearwater Revival, fue The Blue Ridge Rangers (1973). Esta es la versión que aparece en el álbum.

Kenny Rogers y el primer grupo en el que colaboró, The First Edition, la grabaron en 1973.

La cantante Sammi Smith la elevó a la categoría de clásico en 1975.

Emmylou Harris la grabó para su álbum Thirteen (1986).

El último disco de George Jones, Hits I Missed… And One I Didn’t (2005), también incluía una versión del tema.

Ahora, Martina McBride en el disco en que rescata canciones imperecederas del country, Timeless (2005).

Termino por hoy con la versión que Willie Nelson incluyó en Remember Me Vol. 1 (2011).