La despedida de Merle Haggard

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El día que cumplía 79 años, nos dejaba en su rancho del norte de California una de las personalidades más influyentes de la historia del country, Merle Haggard (ver entrada del 7 de abril 2016).
Hoy os voy a hablar de la última grabación que hizo antes de su muerte. Como muestra esta canción, Merle se mantuvo activo hasta el final de sus días, aunque ya estaba aquejado de la neumonía que se lo llevó por delante y los médicos le habían aconsejado reposo absoluto.
Él se resistía a abandonar lo que había constituido la sal su vida, y el 9 de febrero de 2016 grabó una composición suya de corte autobiográfico, acompañado a la guitarra por su hijo Ben, colaborador suyo desde hacía ocho años.
La canción apareció por expreso deseo de la familia en mayo del pasado año, en agradecimiento a los fans de Merle por el cariño mostrado después de su muerte, y el 10% de los beneficios obtenidos por las ventas se donó a diversas organizaciones benéficas.
El título hace referencia al río Kern, que discurre a lo largo de California, cerca de Bakersfield –un lugar que siempre irá asociado a Haggard, pues él fue uno de los impulsores del sonido Bakersfield. En la letra, Merle evoca el día que dejó atrás su ciudad natal, Oildale, allá en los años 70.
Os dejo con Kern River Blues.

Big City. Merle Haggard y Dean Holloway, 1981

big city

La inspiración para escribir una canción puede nacer en cualquier parte, incluso en la conversación más intrascendente, como prueba la canción que vamos a escuchar hoy.

Dean Holloway no estaba metido en el mundo de la música –era conductor de autobús–, pero Merle Haggard se contaba entre sus amigos. Tras una sesión de grabación, empezaron a hablar como si tal cosa. Merle le preguntó qué tal le iba, a lo que Dean replicó: “Odio este lugar. Estoy harto de esta sucia ciudad”. Su compadre le preguntó entonces dónde le gustaría estar y Dean le contestó: “En algún lugar en el medio de Montana” (uno de los lugares más deshabitados de Estados Unidos). Merle se encontraba a la sazón grabando un álbum sobre las ventajas del campo sobre la ciudad, y pensó que esa idea encajaría en su trabajo (al que, por si fuera poco, le dio título). Ese mismo día Haggard escribió la letra, que comienza diciendo: “Estoy harto de esta sucia ciudad” y más tarde agrega: “Libérame en algún lugar en medio de Montana”.

En un acto de generosidad, el artista quiso que su amigo Dean Holloway también figurara en los créditos para recibir los derechos de autor correspondiente, que en su caso ascendieron a la nada desdeñable cifra de medio millón de dólares. La canción suena de fondo, por cierto, en una escena de la película Fargo (1996).

Escuchemos la versión original de Merle, que apareció en su álbum homónimo Big City.

En 1994 salió Tulare Dust: A Songwriter’s Tribute to Merle Haggard, un disco homenaje en el que varios compositores hacían versiones de éxitos suyos. Iris DeMent interpretaba Big City.

Una de las jóvenes promesas del country, Glen Templeton, también versionó este clásico.

Crucemos ahora el mundo para escuchar una versión de un grupo country japonés, The Mockingbirds, con Daisuke Tamura en la voz y Haruka Yoshitomi al fiddle. La actuación es de 2012.

T. Graham Brown la interpretó en un homenaje a Merle Haggard tras la muerte de este en abril del pasado año.

Escuchemos un directo de Eric Church de hace solo cuatro meses.

 

El tema country que inspiró a Chuck Berry

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En alguna ocasión hemos hablado de las fuentes country de que bebió el primer rock and roll de mediados de los 50. Hoy os traigo otro ejemplo. Chuck Berry, que falleció el pasado mes de marzo, es considerado uno de los precursores del rock and roll, en parte gracias a Maybellene.

Chuck escribió esta canción en 1955 inspirándose en una grabación country de Bob Wills (1938), el rey del western swing, con su grupo The Texas Playboys. Hay que precisar que el tema, Ida Red, tampoco era original suyo. Su origen habría que rastrearlo en el folklore popular del siglo XIX y, desde luego, no faltaban grabaciones anteriores a la suya, si bien fue Bob Wills quien le dio notoriedad.

Cuando Chuck Berry escuchó este tema, en la cadena de country KMOX de San Luis, quedó francamente impresionado y se sirvió de él como base para componer una canción similar con el título Ida Mae. Poco después, la testó con su grupo de entonces, The Johnny Johnson Trio, para Leonard Chess, el amo y señor de Chess Records. Este quedó encantado con ella pero le sugirió que le cambiara la letra y el título para sortear cualquier tipo de reclamación por copyright.

Escuchemos ya algunas versiones del tema de Bob Wills en que se basó Berry.

La primera grabación conocida data de 1924 y es debida a Fiddling Powers Family. La canta Carson Robison, hoy un nombre casi olvidado pero que jugó su papel en los primeros pasos del country.

Ahora, la versión de Dykes Magic City Trio, en una grabación que cumple ahora 90 años.

El virtuoso del violín o fiddle Gid Tanner la grabó para RCA en 1934 junto a The Skillet Lickers.

Uno de los mayores éxitos de 1938, como apuntaba antes, fue la adaptación de ritmo rápido que hicieron Bob Wills and The Texas Playboys.

Roy Acuff quiso incluirla también en su repertorio. He aquí su grabación para Columbia en 1939.

Pete Seeger, el gran revitalizador de la música folk, la interpretó al banjo.

Escuchemos este directo de Merle Haggard en 1976.

Los renovadores del western swing Asleep at the Wheel la homenajearon en 2012.

I Think I’ll Just Stay Here and Drink. Merle Haggard, 1980

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La canción que vamos a escuchar hoy es obra de uno de los artistas country más prolíficos que ha dado la industria. Me refiero a Merle Haggard, que, con este I Think I’ll Just Sit Here and Drink, consiguió su vigésimo sexto número 1.

La letra no es en absoluto novedosa. Merle vuelve sobre uno de los temas recurrentes del country: el alcohol como receta para ahuyentar las penas tras una ruptura amorosa: “Podría estar abrazándote ahora, podría dejar de hacer el mal y hacer el bien, pero creo que me quedaré aquí bebiendo”. La personalidad que Haggard imprime a la canción nos hace entender por qué ocupa –y ocupará– un lugar muy destacado en la historia del country.

En primer lugar, la versión original de Merle Haggard en su disco Back to the Barrooms (1980).

George Jones sacó un disco en colaboración con Haggard en el que cada uno interpretaba varias canciones del otro. Se titulaba Kicking Out the Footlights… Again (2006), y esta es la versión de Jones de I Think I’ll Just Sit Here and Drink.

Escuchemos el homenaje de Hank Williams Jr. a Merle Haggard, en el que este también se deja caer.

Dustin Lynch incorporó esta canción a su repertorio en 2014.

Uno de los mayores activos del country actual, Jamey Johnson, versionó este clásico en 2016.

 

Enjaulados (VI)

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En los años 80 multitud de artistas fueron víctimas de las drogas. Steve Earle tocó fondo a principios de los 90: fue arrestado en dos ocasiones, la primera en 1993 por posesión de heroína y al año siguiente por posesión de cocaína. Cumplió una condena de tres meses.

Escuchemos su versión de una vieja canción de Blind Lemon Jefferson, Prison Cell Blues, popularizada en 1928. Su versión aparece en The Harry Smith Project (2006).

Cuando Merle Haggard tenía nueve años, su padre murió de un tumor cerebral, lo que marcó su adolescencia. Culpable de algunos robos, pasó por distintos correccionales, si bien su detención más significativa fue en 1957 también por otro robo. La cosa no habría revestido mayor importancia de no ser porque Haggard se fugó de la prisión. Cuando lo pillaron, fue condenado a 15 años, aunque recuperó la libertad en 1960. El día de Año Nuevo de 1959, estando en la prisión de San Quentin, Johnny Cash dio allí un recital, y esa visita fue el acicate definitivo para que Merle cambiara de vida y se dedicara a la música.

I Made the Prison Band fue escrita por su amigo Tommy Collins e incluida en el disco de Haggard Branded Man (1967). Habla de alguien que para entretener el tiempo en la prisión forma una banda de música.

 

Sammy Kershaw, un admirador de George Jones

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Hoy os presento a Samuel Paul Kershaw, nacido en Louisiana hace 59 años. Primo del intérprete del fiddle Doug Kershaw, su afición por la música empezó a temprana edad, cuando su abuelo le regaló una guitarra. En su adolescencia tuvo la suerte de conocer a los grandes del country del momento: su ídolo George Jones –a quien dedicó un disco-homenaje tras su muerte, Do You Know Me: A Tribute to George Jones–, Merle Haggard o Ray Price. Con todos ellos colaboraría en mayor o menor medida.

Su primer álbum, que le puso en el radar de la industria, llevaba por título Don’t Go Near the Water (1991). Su segundo trabajo, Haunted Heart, llegó dos años más tarde, y con él su primer single, She Don’t Know She’s Beautiful, que luego escucharemos, su único número 1.

En 2001 se casó con la cantante de country Lorrie Morgan, con quien ha grabado el disco de dúos I Finally Found Someone (2001). Hace unos años se involucró tímidamente en el mundo de la política, presentándose a las elecciones locales en dos ocasiones, que perdió. En 2008 entró en el Salón de la Fama de la Música de Louisiana. Su último trabajo hasta la fecha es The Blues Got To Me (2016).

Escuchemos su único número 1, She Don’t Know She’s Beautiful. Escrita por Bob McDill y Paul Harrison, pertenece a Haunted Heart (1993).

Disco del mes (abril)

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Hoy la mayor leyenda viva del country cumple 84 años y lo ha celebrado de la forma que mejor sabe, sacando un nuevo disco, algo en absoluto excepcional si tenemos en cuenta que en los últimos diez años hemos asistido al nacimiento de otros tantos álbumes de su autoría, sin contar sus discos en directo o en colaboración.

Me refiero, claro, a Willie Nelson, que ayer sacó al mercado God’s Problem Child. Haciéndome eco de lo que publicó Los Angeles Times al reseñar este disco, las dos máximas principales en las que se apoyan sus letras son “Nadie se hace más joven” y “nadie sale de aquí vivo” (en alusión a la vieja canción de Hank Williams).

El disco, compuesto por trece canciones, ha sido producido por su colaborador habitual Buddy Cannon, de Legacy Recordings, una división de Sony Music. Y parece que Willie no se ha planteado aún el retiro, ya que ha anunciado que tiene listo otro álbum grabado junto con sus hijos Lukas y Micah Nelson, si bien ignoramos su fecha de salida.

De momento hemos podido disfrutar de tres vídeos de God’s Problem Child. El primero pertenece al primer single, A Woman’s Love, escrito por Sam Hunter y Mike Reid. Se trata de una canción de amor en la que Nelson proclama: “Hace falta el amor de una mujer para ver la luz, es el amor de una mujer lo que te da vida”.

En It Gets Easier, el segundo single, Willie aborda el tema de la muerte: “Cada vez se hace más fácil, a medida que envejecemos, decir: ‘Hoy no’”. A buen seguro, las muertes de varios gigantes de la música en 2016 habrán inspirado esta suerte de elegía, y quizá ninguna le afectara tanto como las de Merle Haggard o Leon Russell, cuya última grabación también aparece en este disco, en la pista que le da título.

El tercero de los vídeos es Old Timer, de Donnie Fritz y Lennie LeBlanc. En esta melancólica balada, Willie, que colabora con el intérprete de armónica Mickey Raphael, reflexiona acerca de la mortalidad: “Has estado en todas las carreteras, quemado todos tus puentes, encontrado el perdón, crees que todavía eres un joven jinete, hasta que te miras en el espejo y ves a alguien de los viejos tiempos”.

La canción con la que se cierra el disco es He Won’t Ever Be Gone, escrita por Gary Nicholson. En este caso, nos encontramos ante un tributo a Merle Haggard, con quien grabó su último disco, Django and Jimmie; y en su letra descubrimos varias referencias a algunos de los éxitos de éste, I’m a Lonesome Fugitive, Mama Tried o Branded Man.

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Enjaulados (II)

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Randy Travis también ha tenido sus más y sus menos con las autoridades, aunque no ha llegado a entrar en prisión. El autor de Three Wooden Crosses (que escuchamos en la biografía de Travis) fue detenido en febrero de 2012 totalmente borracho en un lugar público, concretamente en el exterior de una iglesia baptista. Al día siguiente se disculpó con el pretexto de que había estado celebrando la Super Bowl. Pocos meses después, lo arrestaron por conducir bajo los efectos del alcohol, con el agravante de amenazas a las fuerzas del orden, y lo liberaron a la mañana siguiente, tras depositar un conocido suyo la fianza.

Os dejo con Good Intentions, que pertenece a Always & Forever (1987), escrita por Randy Travis, Merle Haggard y Marvin Coe. La canción cuenta la historia de un chico que, pese a sus esfuerzos por comportarse bien y no seguir los pasos de su padre, acaba en la cárcel. Durante su estancia en prisión, su madre muere, y cuando es liberado le dice a su memoria que “sus intenciones eran las mejores”.

Siendo David Allan Coe uno de los máximos exponentes del outlaw country, no es de extrañar que aparezca también en esta sección. Sus años de adolescencia y juventud se caracterizaron por sus continuas entradas y salidas de correccionales y prisiones por robos y hurtos. Aunque todo eso es cierto, parece que el propio Coe ha magnificado su leyenda de fuera de la ley, puesto que alguna de sus historias son difíciles de corroborar, como que mató a un hombre en prisión. En cualquier caso, se puede decir que su carrera musical, que empezó cuando salió de ella –su álbum de debut, Penitentiary Blues, está basado en sus experiencias en la cárcel–, hizo que encauzara su vida. Sus últimos problemas con la justicia los tuvo en 2015, acusado de evasión de impuestos, por lo que fue condenado a pagar cerca de un millón de dólares.

Escuchemos el tema con el que se abre Penitentiary Blues (1970). La canción, encuadrada en el blues, trata sobre la vida diaria en la prisión y cómo el protagonista nació para perder.

John Anderson, del rock al country

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Nuestro personaje del día nació hace 62 años en Florida. Sus primeras influencias no llegaron del universo country, sino del rock y, más concretamente, de Jimi Hendrix o los Rolling Stones. De hecho, llegó a fundar su propio grupo rock siendo adolescente. Pero cuando descubrió a George Jones o Merle Haggard se inclinó por el country y no dudó en trasladarse a su capital sentimental, Nashville. Se introdujo en el Grand Ole Opry por un trabajo que nada tenía que ver con la música, como reparador del techo de su sede, el Ryman Auditorium.

A finales de los 70, comenzó su carrera al firmar con la Warner Bros. Records. De apabullante éxito en las décadas de los 80 y 90 gracias a su sonido “neotradicional”, entonces tan en boga, su estrella se fue apagando poco a poco. En 2014 entró a formar parte del Salón de la Fama de Compositores de Nashville. Su último trabajo lleva por título Goldmine (2015).

Escuchemos el primero de sus cinco números 1, Wild and Blue (1982), de su disco homónimo, el que más satisfacciones le ha deparado en su carrera. El tema fue compuesto por John Scott Sherrill.

Hank Williams Jr. lo incluyó en Major Moves (1984).

Lucinda Williams interpretó esta canción en directo en 1989.

El grupo de country alternativo –o AmericanaFreakwater hizo otra versión en Dancing Under Water (1991).

Alan Jackson acentuó la faceta bluegrass del tema en su disco The Bluegrass Album (2013).

 

To All the Girls I’ve Loved Before. Albert Hammond y Hal David, 1975

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Hoy vamos a disfrutar de una de las más incursiones más aplaudidas de un cantante español en el terreno country. Julio Iglesias y Willie Nelson la grabaron cuando ya llevaba varios años escrita y había sido grabada en alguna ocasión, pero su versión le debe toda su popularidad a ellos. Albert Hammond compuso la melodía y Hal David le añadió la letra. El protagonista echa la vista atrás, recuerda a todas las chicas que ha amado y les dedica esta canción.

El propio Hammond presentó la versión original en 99 miles from L.A. (1975).

Os dejo ahora con Bobby Vinton en Encore (1980).

Como os decía antes, la versión más conocida es la que cantaron a dúo Willie Nelson y Julio Iglesias, que apareció en el disco de este último 1100 Bel Air Place (1984). Su éxito le abrió al madrileño las puertas del mercado americano.

Ese mismo año, Merle Haggard la grabó para su álbum It’s All in the Game.

Engelbert Humperdinck la incorporó a su repertorio en su disco Remember I Love you (1988).

Floyd Cramer la interpretó al piano y cautivó al público en el recopilatorio Best of Floyd Cramer (2004).

Un tanto alejada del country, Felix Gray y Didier Barbelivien nos regalaron una versión en francés con el título À toutes les filles (que j’ai aimé avant), en 1990.

Seguimos en Europa. En Reino Unido, Tom Jones la grabó para su álbum More Great Hits from Tom Jones (1998).