Como hermanos (XIX): Monroe Brothers

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Brother in old town of Prague

Bien podríamos decir que el dúo de hoy representa la quintaesencia del bluegrass. Empezaron en 1929 como un trío, formado por los hermanos Bill (1911-1996), Charlie (1903-1975) y Birch Monroe (1901-1982), pero este último se descolgó en 1932 y quedaron al frente Charlie y Bill.

Aunque los Monroe nacieron con una temprana fecha de caducidad, mientras estuvieron juntos revolucionaron la música hillbilly de su tiempo. En aquellos primeros años, los patrocinadores contrataban a los artistas como reclamo para que la gente comprara los productos que anunciaban en la radio; en el caso de los hermanos Monroe, su marca era de laxantes…

Su popularidad hizo que la RCA los contratara para una serie de grabaciones y, en un par de años, desplegaron una febril actividad, con unas 60 grabaciones para el sello Bluebird, dependiente de RCA.

Bill era todo un maestro de la mandolina. Su forma de tocarla, extremadamente rápida, y la importancia que le confería en cada uno de sus temas contribuyeron a hacer de los hermanos una de las parejas más cotizadas del momento. Finalmente, se separaron a principios de 1938 por diferencias personales, y cada uno se volcó en su carrera en solitario. Charlie formó el grupo The Kentucky Pardners, pero fue Bill, el “padre de la música bluegrass“, quien pasó a la historia con el conjunto The Blue Grass Boys. Lo suyo fue una alianza breve pero intensa.

Escuchemos algunas de sus grabaciones inéditas en este blog, donde, como recordaréis, ya hemos hablado de ellos alguna que otra vez, por ejemplo en la entrada Los hermanos pioneros. En otra, Oh, Susana no llores más por mí, que dediqué al banjo, nos deleitamos con What Would You Give in Exchange for Your Soul, un éxito instantáneo. Os dejo ahora con este tema en la versión de los hermanos Monroe de febrero de 1936.

En esa misma sesión, grabaron My Long Journey Home, un tema tradicional en el que el narrador, que ha perdido todo su dinero en el juego, no tiene más remedio que volver a casa.

En septiembre de 1936 salía al mercado el single Don’t Forget Me, grabado unos meses antes, en junio.

En octubre de aquel año inmortalizaron otra canción tradicional que ha gozado de múltiples versiones, Roll in my Sweet Baby’s Arms.

Ahora, All the Good Times (1937), en la que el protagonista se lamenta porque los buenos tiempos han terminado.

Las tres siguientes grabaciones pertenecen a su última sesión de grabación, fechada en enero de 1938. En primer lugar, A Beautiful Life, cuya letra recomienda hacer buenas obras, ya que la vida es muy corta.

Pearly Gates es un tema góspel, interpretado en clave bluegrass, en el que el protagonista espera que se abran para él las puertas celestiales como perlas.

La única de las tres que no tiene tema religioso es Have a Feast Here Tonight, un tema alegre en el que el narrador anticipa el festín que se dará cuando coja al conejo que merodea por su granja y lo cocine.

 

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Bill Monroe, el padre de la música bluegrass

Bill Monroe
Hace unas semanas, traía a colación un diálogo de la película Alabama Monroe, en el que se sostenía que Bill Monroe era el mejor compositor de todos los tiempos. Voy a intentar demostrar que esta afirmación es cierta, en particular en lo que a música bluegrass se refiere.
Monroe nació en 1911 en Kentucky. Su estado natal lo acompañó durante toda su vida, y a él le dedicó numerosas canciones que hoy se consideran himnos oficiosos del estado.
Vio la luz en el seno de una familia que se dedicaba profesionalmente a la música. Sin ir más lejos, su tío era Pen Vandiver, un virtuoso del violín del que Monroe lo aprendió todo, y es que a los 16 años se quedó huérfano de madre y padre y se fue a vivir con él.
Le solía acompañar con la mandolina, un instrumento en el que se había especializado cuando su tío tocaba el violín en bailes campestres. En 1929, se trasladó a Indiana junto con sus hermanos, Birch y Charlie, también músicos, y formó el grupo Monroe Brothers. Birch abandonó la empresa y Bill y Charlie siguieron como dúo hasta 1938. Ese mismo año formó el grupo con el que alcanzaría la fama, The Bluegrass Boys y, al año siguiente, se unió a las filas del Grand Ole Opry, institución de la que formó parte hasta su muerte.
En esos años experimentó con varios instrumentos como el acordeón, que no tardó en aparcar, o el banjo, que le dio un sonido característico a la banda. Durante un tiempo, los virtuosos del banjo Earl Scruggs y Lester Flatt se unieron al grupo, si bien lo dejarían para formar el suyo propio, The Foggy Mountain Boys.
En 1949, tras firmar con la Decca Records, se inició su edad dorada, con la grabación de multitud de clásicos del bluegrass. Aunque a finales de los 50 su carrera empezó a decaer para dejar paso a otros estilos como el rock, en los 60 se dio una revitalización de la música folk, con la proliferación de numerosos festivales dedicados al género.
Bill Monroe trabajó hasta pocos meses antes de su muerte, acaecida en 1996, cuando estaba a punto de cumplir 85 años. Su legado llega hasta la actualidad. Ricky Scaggs ha declarado: “Creo que la importancia de Bill Monroe para la música americana es como la de Robert Johnson al blues o como la de Louis Armstrong. Es probablemente el único músico cuyo grupo ha dado nombre a un estilo de música”.
Escuchemos ahora la canción que dedicó a una de sus mayores influencias musicales, su tío. En 1950, grabó Uncle Pen, versionada posteriormente por Porter Wagoner o Ricky Scaggs. Esta la cantó en el Grand Ole Opry en 1956.