25 años sin Roy Acuff

roy acuff

La primera superestrella del Grand Ole Opry, Roy Acuff, moría tal día como hoy hace 25 años. Aunque ya hablé de él en su biografía –que podéis repasar aquí, donde además disfrutaréis de uno de sus temas más conocidos, The Great Speckled Bird–, con motivo de esta efeméride recordaré de nuevo su figura y la influencia que ha ejercido sobre la música country.

Sus inicios musicales fueron tardíos. En su juventud empendió una carrera deportiva en el campo del baseball y quiso jugar con los New York Yankees. La abandonó a principios de los años 30 y probó suerte en el Grand Ole Opry, donde fue rechazado hasta su inclusión definitiva en 1938.

En 1988 celebró su medio siglo en la institución. Todo ese tiempo dio para que se convirtiera en una de las grandes personalidades del country. Durante la guerra, los soldados estadounidenses desplazados en Alemania y Japón escuchaban sus discos en los ratos libres. En 1942 fundó su propio sello discográfico junto a Fred Rose, con Hank Williams entre sus filas. Este lo alabó en estos términos en una entrevista que concedió en 1952: “… Roy Acuff es el mejor ejemplo de lo que entiendo por sinceridad. Es el mejor cantante que haya conocido nunca la música. Si le contratas, no te tienes que preocupar de cuánto público asistirá. Para atraer el poder en el Sur, eran Roy Acuff y luego Dios”, sentenciaba. Acuff era su ídolo y Fred Rose su inspiración.

En 1962 Roy hizo historia al convertirse en el primer artista vivo que ingresaba en el Salón de la Fama de la música country (los primeros habían sido Hank Williams y Jimmie Rodgers, ambos a título póstumo). Su figura es tan esencial para la industria, que uno de los personajes de la película Nashville, de Robert Altman, se inspiró en él.

Las canciones sobre trenes siempre han tenido un lugar destacado en el country y las de Roy son un buen ejemplo de ello. En los balbuceos de este blog escuchamos ya Wabash Cannonball (aquí podéis ver la entrada). Cuando el Salón de la Fama del Rock and Roll elaboró una lista con las canciones más relevantes del género, esta grabación de 1936 figuraba en ella.

Os dejo ahora con otra canción de trenes, Night Train to Memphis, un éxito para Acuff en 1943.

¿Todavía queréis más? Pues escuchad primero Fireball Mail, un clásico del bluegrass sobre un tren correo que va como un bólido. Acuff lo grabó en 1942.

Ahora, Wreck of the Old 97, dedicado a un accidente ferroviario por exceso de velocidad que tuvo lugar en 1903, casualmente el año del nacimiento de nuestro protagonista.

En 1941 Roy Acuff grabó The Precious Jewel, cuya letra evoca la muerte de la novia del narrador cuando solo tenía 16 años y a la que se refiere como “una joya aquí en la tierra y una joya en el cielo”.

Termino con un tema gospel, Where the Soul Never Dies, donde el narrador confía en ir algún día a un lugar donde no haya tristes despedidas, donde todo sea amor y el alma nunca muera.

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Una pareja que trasciende la ficción

Clare+Bowen+Sam+Palladio+Arrivals+Self+Rocks+AAsXNTvEOHsl
En 2012 Callie Khouri, la guionista de Thelma y Louise, se embarcó en un proyecto relacionado con la música country: una serie que retratara la vida cotidiana en Nashville de varios personajes. La cadena ABC, la misma que retransmite desde 2006 los premios de la Asociación de la Música Country, se interesó por la idea, y hoy Nashville ha completado ya sus dos primeras temporadas y se encuentra inmersa en la tercera, de la que se han emitido siete episodios.
La serie no alcanza, en mi opinión, las expectativas de calidad previstas y deseables, pero hay que reconocer que la música ilustra a la perfección el panorama country actual.
Uno de sus mayores descubrimientos ha sido la colaboración entre dos actores y cantantes, Sam Palladio, que interpreta a Gunnar Scott, y Clare Bowen, Scarlett O’Connor en la ficción. Y aunque la serie es netamente americana, en su fondo y en su forma, por extraño que parezca ninguno de los dos es oriundo de Estados Unidos. Clare Bowen es australiana y, según ha declarado, creció admirando el bluegrass, mientras que Sam Palladio, de 27 años, es británico y, desde 2012, aprovechado sin duda el tirón de Nashville, ha sacado nada menos que ocho singles.
Empezamos el recorrido con una canción que no fue escrita originalmente para la serie, If I Didn’t Know Better, que pertenece al álbum del grupo The Civil Wars titulado Live at Eddie’s Attic (2009). La formación ha ganado en los últimos Grammy el premio al mejor dúo o grupo. Personalmente, prefiero esta versión de Palladio y Bowen.

Os pongo ahora la de The Civil Wars para que juzguéis por vosotros mismos.

Los temas que siguen sí fueron escritos directamente para la pantalla. Os dejo con una de sus mejores colaboraciones en la primera temporada: Fade into You (“Desvanecerme en ti”). Su éxito fue tal, que los invitaron al Grand Ole Opry para interpretarla en directo.

I will fall, escrita por Tyler James y Kate York.

Casino, obra de Morgane Hayes y Natalie Hemby.

Change Your Mind, escrita por Troy Verges, Gordie Sampson y Hillary Lindsey.

When the right one comes along.

Why Can’t I Say Goodnight, de Kim Richey y Angelo T. Petraglia.

Y ahora algunas canciones de ellos en solitario. Aquí Sam Palladio canta It Ain’t Yours to Throw Away (“No es tuyo para desperdiciarlo”).

Otra de Sam Palladio, Can’ Get it Right.

Ahora le toca el turno a Clare Bowen con este Everytime I fall in love.

Y, para despedirnos, otra canción intimista de Clare Bowen, Black roses.

Empieza la temporada

brad-carrie-48-cma-awards-hosts2 Esta noche se entregan los primeros premios de la cosecha anual del country. La Asociación de la Música Country (Country Music Association, CMA) reparte los galardones anuales a lo más destacado de la industria desde 1967 (esta es, por tanto, su 48 edición). La ceremonia tendrá lugar en el Bridgestone Arena de Nashville, lugar donde se celebra desde 2006, y serán televisados en Estados Unidos por la ABC. La gala estará presentada por Brad Paisley y una embarazada Carrie Underwood –ya es casi una tradición, pues lo llevan haciendo 7 años consecutivos–. El 3 de septiembre se dieron a conocer las nominaciones, que encabeza Miranda Lambert con 9. Aquí podéis ver un listado completo de las candidaturas. Los ganadores se elegirán por votación secreta de los miembros de la Asociación de la Música Country. He aquí algunas consideraciones:

Entertainer of the year: De entre los nominados sólo Luke Bryan y Miranda Lambert no han ganado ninguna vez. Por otra parte, si se lo lleva George Strait sumaría 4 en esta categoría, empatando así con Garth Brooks y Kenny Chesney. Mi voto es para George Strait.

Vocalista masculino del año: Ninguno de los 5 nominados de este año ha conseguido llevarse nunca el premio, a excepción de mi favorito para conseguirlo por quinta vez consecutiva. Mi voto es para Blake Shelton.

Vocalista femenina del año: Si las elegidas fueran Martina McBride o Miranda Lambert, batirían un récord con 5 galardones. También está nominada Kacey Musgraves, que se llevó la mejor artista novel el año pasado, además de dos Grammys en enero. Un premio en esta categoría sería un acicate a su carrera. Mi voto es para Miranda Lambert.

Grupo del año: Durante las últimas ediciones esta categoría ha ido a parar a Lady Antebellum, grupo al que dediqué el disco de septiembre, y a Little Big Town, al que brindé el de octubre, casi de manera alternativa (Lady Antebellum ha ganado en tres ocasiones y Little Big Town en dos). Si, por el contrario, la asociación quiere aportar savia nueva al premio, podría decantarse por Zac Brown Band o The Band Perry. Mi voto es para: Little Big Town.

Dúo vocal del año: En mi opinión esta es la categoría más floja del año, y da la impresión de que los finalistas están ahí de relleno. Mi voto es para los hermanos de Florida Georgia Line, que son los más conocidos aunque la verdad es que sus canciones no se han destacado tanto como el año pasado.

Artista novel del año: De entre los cinco nominados, Thomas Rhett es el más joven –tiene 24 años– y es hijo del compositor Rhett Akins. Mi voto es para Brandy Clark.

Single del año: Os dejo con las nominadas para que juzguéis. Automatic de Miranda Lambert Drunk on a plane Dierks Bentley Give Me Back My Hometown de Eric Church Meanwhile Back at Mama’s de Tim McGraw y Faith Hill Mine would be you de Blake Shelton Mi voto es para: Meanwhile Back at Mama’s, de Tim McGraw y Faith Hill.

Canción del año: Hay dos nominadas que repiten en la categoría de canción y single del año: Automatic, de Miranda Lambert, y Give Me Back My Hometown, de Eric Church. Las otras tres nominadas son: Follow Your Arrow de Kacey Musgraves I Don’t Dance de Lee Brice I Hold On de Dierks Bentley Mi voto es para I Hold On de Dierks Bentley.

Vídeo musical del año: Automatic, de Miranda Lambert, Drunk on A Plane de Dierks Bentley, y Follow Your Arrow de Kacey Musgraves, ya han aparecido en categorías anteriores. Las otras dos nominadas son: Bartender de Lady Antebellum, que ya escuchamos en el disco del mes de septiembre. Y Something Bad, de Miranda Lambert y Carrie Underwood Mi voto es para Follow Your Arrow de Kacey Musgraves.

Mejor álbum del año: De entre los nominados, el álbum que más ha vendido es Crash My Party, de Luke Bryan, aunque no siempre las ventas son sinónimo de calidad. También nos encontramos con Riser, de Dierks Bentley, que fue disco del mes en febrero. Mi voto es para The Outsiders, de Eric Church.

Acontecimiento musical del año: En esta categoría repiten Meanwhile Back at Mama’s y Something Bad. Las otras tres nominadas son: We Were Us de Keith Urban You Can’t Make Old Friends de Kenny Rogers y Dolly Parton Mi voto es para el único álbum de esta categoría, Bakersfield, de Vince Gill y Paul Franklin. Os dejo con una muestra del disco Holding Things Together, una nueva versión de la canción de Merle Haggard con Paul Franklin en la steel guitar.

Músico del año: En esta categoría están nominados virtuosos de distintos instrumentos musicales típicamente country: Dan Huff y Mac McAnally y su guitarra, Paul Franklin y su Steel guitar, Jerry Douglas y su dobro, Sam Bush y su mandolina.

Mi voto es para Jerry Douglas y su dobro. Os dejo con un ejemplo de su maestría tocando el instrumento.

El country gay

bandera gay
En la entrada de hoy, y con motivo del Desfile del Orgullo Gay que recorre las calles de Madrid desde las 18:00 de esta tarde, abordaré un tema muy infrecuente en la música country.
Tengo el placer de presentaros a una figura pionera, rompedora: el cantante gay Patrick Haggerty, natural de Seattle, que en 1973 editó el álbum Lavender Countrycountry de lavanda o country lila–, considerado el primer disco gay en la historia de este género.
Reacio a la expresión de sentimientos homosexuales –al igual que sucedía con el western hasta el estreno de Brokeback Mountain en 2005–, el álbum fue condenado al olvido y apenas si vendió 1.000 unidades. En marzo de este año, un sello de Carolina de Norte, Paradise of Bachelors, lo ha reeditado. Según declaraciones de Haggerty a la revista Pitchfork, “el 98% del público norteamericano encontró el disco inaceptable y había que apartarlo de sus hijos a cualquier precio”. Lavender Country consta de 10 pistas, y quizá la más popular y controvertida sea Cryin’ These Cocksucking Tears, que comienza diciendo: “Lucho por el momento en que no haya hombres hetero porque todos tenéis una enfermedad común: no dais mucho amor y, sin embargo, lo tomáis cuando os place”.

En tiempos recientes, los cantantes country han hecho numerosos guiños a la comunidad homosexual. Así, la ganadora del Grammy Kacey Musgraves aconseja en una de sus canciones, Follow your arrow, de su álbum Same trailer, different park: “Besad a muchos chicos, o besad a muchas chicas si eso es lo que os apetece”.

En 1981, Ned Sublette escribió Cowboys are frequently, secretly fond of each other, que aquí escuchamos en la versión de Willie Nelson de 2006.

En 1992 Garth Brooks alcanzó un gran éxito, otro más, con We shall all be free, en la que declara que todos “seremos libres cuando podamos amar a quien elijamos” cuyo vídeo musical obtuvo un premio de la Asociación de Música Country al año siguiente.

Y en julio del pasado año, el joven cantante de Illinois Steve Grand nos presentó su tema All-American Boy, en el que el narrador expresa sin inhibición su amor por otro hombre. Preguntado por el impacto de su obra y acerca de si el género estaba ya listo para abrazar a una estrella gay, Grand mostró su esperanza de que las nuevas generaciones no se preocupen tanto por las etiquetas sexuales de los artistas. Desde luego, Grand está rompiendo moldes, y ya ha sido invitado a Good morning, America, uno de los programas más influyentes de la televisión estadounidense. A juzgar por el éxito de su álbum, se diría que el country sí está dispuesto a avalar, al fin, la normalización LGBT.

Y un último ejemplo. En la serie de televisión Nashville, creada por Callie Khouri y estrenada en 2012, hay un personaje ficticio, Will Lexington, que es gay y se hace pasar por heterosexual para triunfar en el country. Según Khouri, los prejuicios contra la comunidad homosexual son más patentes aquí que en otras corrientes musicales. Os dejo con el tema What if I was willing, que interpreta Chris Carmack en el papel Will Lexington, y que ha cantado en directo en el Grand Ole Opry.

Jim Reeves, el caballero Jim

Jim Reeves
James Travis Reeves nació en 1923 en una comunidad rural de Texas. De carácter atlético, fue contratado por un equipo local de baseball hasta que una lesión acabó con su carrera deportiva. A finales de los 40 empezó a trabajar en la radio como anunciante y cantante ocasional. Tras un breve paso por la banda de Moon Mullican (cantautor country que causaba furor a finales de los 40 y principios de los 50), comenzó su carrera en solitario con su primer single en 1954. Al año siguiente fue elegido miembro del Grand Ole Opry y alcanzó un éxito espectacular debido a su voz suave de barítono. A partir de entonces, su popularidad llegó a otros países como Sudáfrica donde fue más conocido incluso que Elvis Presley sobre todo tras grabar algunas canciones en Afrikaans, la lengua local del país. También llegó al estrellato en Gran Bretaña e Irlanda donde inició una gira en 1963 y sus discos se codeaban con los de Los Beatles, Elvis Presley o Cliff Richard. Finalmente otro país que se rindió a sus encantos musicales fue Noruega donde en abril de 1964 alcanzó un éxito de asistencia en los conciertos que ofreció allí junto a figuras señeras del country como Bobby Bare o Chet Atkins. Ya de vuelta en Estados Unidos, murió en un accidente de aviación en su avión privado que cubría la ruta entre Batesville, Arkansas y Nashville el 31 de julio de 1964. Tenía 40 años pero su viuda hizo lo posible porque no se le olvidara, siguió sacando discos suyos póstumamente no publicados anteriormente y le dedicó un museo en Nashville que dirigió personalmente.
Os dejo con una canción de Jim Reeves de 1958 escrita por Roger Miller y fue uno de 11 números 1 que llegó a tener. La canción, Billy Bayou, nos presenta a un chico de Louisiana de carácter extravertido que, en su adolescencia, libra la batalla de Little Big Horn e incluso se atrevió a dar una paliza a las plumas de Gerónimo (esto casi le cuesta la vida). Finalmente, cuando apareció una chica en la puerta principal de su casa, perdió el valor y acabó casándose con ella.

El country marca su territorio (VIII)

Idaho
21. I been to Georgia on a Fast Train. Otra de las canciones dedicadas a este estado sureño se la debemos a Billy Joe Shaver, texano de nacimiento, quien en su disco de debut Old Five and Dimers like me (1973) incluyó este tema. Este artista no se ha limitado a interpretar sus propias composiciones, sino que ha trabajado para cantantes tan importantes como Willie Nelson, Waylon Jennings e incluso Johnny Cash. La letra de I been to Georgia on a Fast Train nos habla de alguien que nació en una choza en el campo y cuya madre lo abandonó nada más nacer. El protagonista ha vivido con su abuela recogiendo algodón, acarreando fardos de heno y armando bronca.

22. My Idaho Home. Una de las películas más emblemáticas sobre la música country es Nashville, de Robert Altman. La actriz Ronee Blakey, que fue candidata al Oscar a la mejor actriz secundaria por su papel de Barbara Jean, nació precisamente en este estado, y a él le dedicó esta canción, que también se escucha en la película. La cantante recuerda cómo fue su niñez y adolescencia en su hogar de Idaho bajo el atento cuidado de sus padres.

23. Back Home again in Indiana. Compuesta en 1917, unos años antes del despegue de la música country, Ballard MacDonald y James F. Hanley quisieron homenajear con ella al estado natal del segundo de los compositores. Aunque no se trata del himno oficial del estado, la melodía es más popular aún que dicho himno, On the Banks of the Wabash. En un principio, la canción se presentó como un canon del jazz, pero el country no tardó en apropiarse de ella y Eddy Arnold la incluyó en su repertorio. La letra nos guía por distintos escenarios de Indiana: la luz de la luna, el aroma del heno recién segado, los sicomoros, los campos y, claro está, el río Wabash.

El bar más famoso del honky-tonk

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Nashville, Tennessee, 1960. Con el honky-tonk, que se manifestó en la década de los 50, se perfilaba un cambio radical en la música country, y esta ciudad sería la principal protagonista de esa revolución.
Un hecho que contribuyó a que Nashville se asentara como la capital del country fue la inauguración de un bar originariamente llamado Mom’s y que luego cambiaría su nombre por el de Tootsie’s, cuando lo adquirió Tootsie Bess.
Se dice que la dueña del bar se distinguía por un corazón de oro, ya que solía dar pequeñas cantidades de dinero a los artistas desafortunados que intentaban abrirse un hueco en el mundo de la música. Ese dinero, como gesto de buena voluntad, le era luego reembolsado por los artistas consagrados del Grand Ole Opry.
En 2010 se cumplió el 50 aniversario del Tootsie’s con un concierto al que acudieron artistas de la talla de Kris Kristofferson, Little Jimmy Dickens o Mel Tillis, entre otros.
Si queréis visitarlo, su dirección es 422 de la calle Broadway en Nashville, justo detrás del Ryman Auditorium, el hogar del Grand Ole Opry. No tiene pérdida: casi desde sus inicios la fachada está pintada de púrpura, y su interior está repleto de posters y recuerdos de grandes del country como Hank Williams, Patsy Cline o Willie Nelson, quien actuó en este bar al principio de su carrera. En suma, que después de 54 años sigue tan joven y combativo como el primer día.
Os dejo con uno de los clásicos de la música country que Kris Kristopherson cantó en este bar, Me and Bobby McGee:

I’m moving on. Hank Snow, 1950

Y llegamos a la tercera canción que ha permanecido 21 semanas en el Billboard de la música country. Este éxito fue grabado en marzo de 1950 por el canadiense Clarence E. Snow, más conocido como Hank Snow, en Nashville, Tennessee, donde estaba afincado.
El disco fue editado por el sello RCA Records –el segundo más antiguo de Estados Unidos (1901), tras Columbia Records (1888)–. Años más tarde, Ray Charles hizo una grabación del mismo tema introduciendo instrumentos hispanos como congas y maracas, que llegó a estar en el top 40 de las canciones pop en 1959.
La letra, muy sencilla (¡condición indispensable para fabricar un éxito!), narra cómo termina una relación por la excesiva sofisticación de la mujer, con un tono ligero y una melodía alegre.
La canción comienza cuando el hombre decide abandonar a su pareja (“I’m moving on”) en un camión de ocho ruedas, porque ella estaba volando demasiado alto para el pequeño cielo del narrador. Posteriormente, el tipo nos deja ver que ya ha tenido mucha paciencia, pero es que su mujer no le hace caso y rompe sistemáticamente sus promesas. En fin, que cuando recapacite y quiera que vuelvan, ya será demasiado tarde: “Es una pena que estés triste pero seguiré adelante”.

El gran día puede ser esta noche

oscar
Es lo que decía Irving Berlin en su canción Stepping out with my baby (“Saliendo con mi chica”), y es lo que sentirán los nominados a alguno de los premios Oscar, que se fallan esta noche. Este año no hay ninguna canción de género country que opte a la estatuilla a la mejor canción original; pero, si volvemos la vista atrás, hubo cuatro (o tres, si somos puristas) que no solo compitieron por el galardón, sino que lo ganaron. Fueron estas:
Do not forsake me oh my darling. En 1952 Fred Zinneman rodó un western ciertamente atípico sobre los conflictos de conciencia a los que se enfrenta un sheriff, Gary Cooper, cuando llega al pueblo el líder de una banda criminal. La película no tuvo buena acogida (dos pesos pesados como John Wayne y Howard Hawks la criticaron abiertamente), pero pocas veces una canción ha captado tan bien el significado de una historia en la que el deber acaba siendo un sinónimo del amor. El tema, también conocido como la Balada de High Noon, tiene música de Dimitri Tiomkin y letra de Ned Washington. Escuchemos la melodía de Tex Ritter tal como suena en la película:

I’m easy. Hubo que esperar a 1975 para ver laureada otra canción country. Fue gracias a Nashville, la película en la que Robert Altman homenajeó a la cuna del country. La canción I’m easy, de Keith Carradine, fue el único Oscar que recibió esta cinta, que sigue la vida de varios personajes relacionados con la industria country en la capital de Tennessee. El tema nos habla de un amante muy ingenuo que siente una gran admiración por su amada. Escuchémoslo:

Things have changed. Bob Dylan también ha hecho su particular incursión en el terreno country, fusionándolo con otros estilos como el rock o el folk. La película de Curtis Hanson Jóvenes prodigiosos (Wonder Boys, 2000) contaba con una banda sonora de excepción. Por cierto que el tema se usó en el anuncio que Chrysler emitió en la última Super Bowl el 2 de febrero.

The weary kind. Nueve años más tarde, ganó el Oscar esta canción del más puro estilo country, que aparece en la película Corazón salvaje (Crazy Heart), por la que Jeff Bridges también se llevó la estatuilla. El creador de la canción, Ryan Bingham, afirma en la letra que “este no es lugar para los tristes y exhaustos”, una versión libre de la cita bíblica del Evangelio según San Mateo, “venid a mí los tristes y cansados que Yo os aliviaré”. El tema lo ganó todo: el Oscar, el Globo de Oro y el Grammy.

Grand Ole Opry: la catedral del country

Grand Ole Opry
Durante las primeras décadas del siglo XX, era habitual en EE.UU. que los habitantes de las zonas rurales organizaran bailes en el granero para divertirse. Allí podían demostrar sus dotes musicales y, a su modo, disfrutar de una fiesta campestre de una forma muy económica, ya que se vivían tiempos difíciles. En 1925, echó a andar una emisora de Nashville, WSM, que muy pronto empezó a retransmitir semanalmente uno de estos bailes de granero, ideales como plataforma publicitaria.
El lema de la empresa dueña de la emisora era We Shield Millions (“Protegemos millones”), lo que explica las siglas con que fue bautizada la radio. El primer baile que retransmitió fue el 28 de noviembre de 1925, y el programa (“el espectáculo que hizo famosa la música country“) duró una hora. Al principio, el show no tenía un nombre concreto, pero en 1927 empezó a ser conocido como Grand Ole Opry, debido a un comentario de su presentador y director, George D. Hay, que en cierta ocasión lo introdujo así: “Durante la pasada hora hemos estado escuchando música extraída de la Gran Ópera, desde ahora os presentamos la Grande y Vieja Pequeña Ópera”.
Hay había fundado su propio programa con la colaboración del violinista de 77 años Uncle Jimmy Thompson. Durante los primeros años en antena, el show contó con las intervenciones de pioneros del country como los Blinkey Brothers, Sid Harkreader, Deford Bailey, Fiddlin’ Arthur Smith o los Gully Jumpers; si bien la primera auténtica estrella que intervino en él, desde 1926, fue Uncle Dave Macon, un virtuoso del banjo.
En un primer momento, el local desde el que se retransmitía el espectáculo no era fijo. Nació en unas oficinas en la segunda planta de un edificio abandonado en Union Street, en Nashville, y la sede fue cambiando a medida que el público aumentaba: en 1934, se fijó en el Hillsboro Theatre; en 1936, lo acogió el Dixie Tabernacle; y, en 1939, se asentó en el War Memorial Auditorium. Como todos se quedaban pequeños, la organización optó por cobrar una entrada de 25 centavos en este último recinto con el objetivo de limitar el aforo.
Sin embargo, su popularidad iba en aumento, y en 1943 los responsables se vieron obligados a trasladarse al Ryman Auditorium, que contaba con más de 2.500 localidades, y por el que pasaron figuras como Roy Acuff, el rey de la música country; Hank Williams, cuyos problemas con la bebida provocaron su despido en 1952; Webb Pierce; Faron Young; o Lefty Frizzel, entre otros. El teatro fue el hogar de la música country hasta 1974, cuando el presidente Nixon inauguró Opryland, una especie de parque temático para este estilo de música.
Si queréis estar al tanto de los próximos espectáculos en el Opry, podéis visitar su página www.opry.com. Y aquí podéis escuchar la emisora para verificar con vuestros “propios oídos” su eslogan: “Solo el Opry pone las estrellas más brillantes a tu alcance”.
En los años 30, la familia Carter arrasaba en el estilo country. En esta grabación de la radio la oímos interpretando el clásico Wildwood Flower.

Y escuchemos ahora al irrepetible Uncle Dave Macon, la primera estrella del country que actuó en el Grand Ole Opry, en una grabación de diciembre de 1939.