Grand Ole Opry: la catedral del country

Grand Ole Opry
Durante las primeras décadas del siglo XX, era habitual en EE.UU. que los habitantes de las zonas rurales organizaran bailes en el granero para divertirse. Allí podían demostrar sus dotes musicales y, a su modo, disfrutar de una fiesta campestre de una forma muy económica, ya que se vivían tiempos difíciles. En 1925, echó a andar una emisora de Nashville, WSM, que muy pronto empezó a retransmitir semanalmente uno de estos bailes de granero, ideales como plataforma publicitaria.
El lema de la empresa dueña de la emisora era We Shield Millions (“Protegemos millones”), lo que explica las siglas con que fue bautizada la radio. El primer baile que retransmitió fue el 28 de noviembre de 1925, y el programa (“el espectáculo que hizo famosa la música country“) duró una hora. Al principio, el show no tenía un nombre concreto, pero en 1927 empezó a ser conocido como Grand Ole Opry, debido a un comentario de su presentador y director, George D. Hay, que en cierta ocasión lo introdujo así: “Durante la pasada hora hemos estado escuchando música extraída de la Gran Ópera, desde ahora os presentamos la Grande y Vieja Pequeña Ópera”.
Hay había fundado su propio programa con la colaboración del violinista de 77 años Uncle Jimmy Thompson. Durante los primeros años en antena, el show contó con las intervenciones de pioneros del country como los Blinkey Brothers, Sid Harkreader, Deford Bailey, Fiddlin’ Arthur Smith o los Gully Jumpers; si bien la primera auténtica estrella que intervino en él, desde 1926, fue Uncle Dave Macon, un virtuoso del banjo.
En un primer momento, el local desde el que se retransmitía el espectáculo no era fijo. Nació en unas oficinas en la segunda planta de un edificio abandonado en Union Street, en Nashville, y la sede fue cambiando a medida que el público aumentaba: en 1934, se fijó en el Hillsboro Theatre; en 1936, lo acogió el Dixie Tabernacle; y, en 1939, se asentó en el War Memorial Auditorium. Como todos se quedaban pequeños, la organización optó por cobrar una entrada de 25 centavos en este último recinto con el objetivo de limitar el aforo.
Sin embargo, su popularidad iba en aumento, y en 1943 los responsables se vieron obligados a trasladarse al Ryman Auditorium, que contaba con más de 2.500 localidades, y por el que pasaron figuras como Roy Acuff, el rey de la música country; Hank Williams, cuyos problemas con la bebida provocaron su despido en 1952; Webb Pierce; Faron Young; o Lefty Frizzel, entre otros. El teatro fue el hogar de la música country hasta 1974, cuando el presidente Nixon inauguró Opryland, una especie de parque temático para este estilo de música.
Si queréis estar al tanto de los próximos espectáculos en el Opry, podéis visitar su página www.opry.com. Y aquí podéis escuchar la emisora para verificar con vuestros “propios oídos” su eslogan: “Solo el Opry pone las estrellas más brillantes a tu alcance”.
En los años 30, la familia Carter arrasaba en el estilo country. En esta grabación de la radio la oímos interpretando el clásico Wildwood Flower.

Y escuchemos ahora al irrepetible Uncle Dave Macon, la primera estrella del country que actuó en el Grand Ole Opry, en una grabación de diciembre de 1939.

Cine Country (y III)

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Quiero ser libre (1980). Está basada en la autobiografía de Loretta Lynn, una artista nació en el seno de una familia humilde (el título original, Coal Miner’s Daughter, hace referencia a que era hija de un minero) que logró convertirse en una estrella. La película obtuvo numerosos premios: Oscar a la mejor actriz, Sissy Spacek, y Globos de Oro a la mejor película musical y mejor actriz. Tommy Lee Jones interpreta a su marido.
Vidas sin barreras (1975). Un joven Jeff Bridges, de 25 años, protagoniza este western de comedia, en el que interpreta a un vagabundo que se dedica a robar ganado en compañía de un amigo, Sam Waterston. El ranchero al que roban contrata a un grupo de gente para acabar con ellos.
Nashville (1975). El gran director Robert Altman escogió las vicisitudes de la industria discográfica en Nashville, Tennessee, para ambientar su pequeña contribución al género country, que termina convirtiéndose en una sátira de la sociedad americana. Su canción I’m easy, interpretada por Keith Carradine, consiguió el Oscar y la película tuvo otras cuatro nominaciones.
Día de paga (1973). Toma un enfoque cínico para presentar la vida de un cantante de country, Maury Dann, de mal carácter, que manipula a todo el mundo a su alrededor y se involucra en la muerte de uno de sus fans. La interpretación de Rip Torn, así como el guión, convierten a este film en una pequeña joya.
The road to Nashville (1967). La excusa argumental de esta película es que una compañía de Hollywood quiere rodar una película sobre música country y envía a uno de sus miembros a buscar talentos. El principal reclamo es ver a estrellas reales del country como Porter Wagoner, Waylon Jennings, Webb Pierce, Marty Robbins, Connie Smith o los miembros de la familia Carter.

Mención aparte merece la serie de TV Nashville, de la que hablaremos más detenidamente en otro post. Comenzó en 2012 y, tras una exitosa primera temporada de 21 episodios, ha empezado a emitirse la segunda, que constará de 19 episodios y terminará previsiblemente en marzo. La serie ha sido creada por la guionista de Thelma y Louise, la oscarizada Callie Khouri, y narra la historia de una estrella del country, Rayna James, interpretada por Connie Britton, cuya carrera empieza a decaer. Su discográfica se plantea entonces el modo de relanzarla y plantea una gira con la estrella emergente del country Juliette Barnes, en la piel de Hayden Panettiere.

Cine Country (I)

Love_that_Country_MusicCountry Strong (2010). Esta película protagonizada por Gwyneth Paltrow tuvo una tibia acogida crítica aunque su música es excelente. Su canción Coming Home fue nominada a los Globos de Oro. El argumento de la película suena un poco a dejà vu: una cantante de country muy aficionada a la bebida pasa por un período de desintoxicación y para ello cuenta con la ayuda de su amante marido.
Crazy Heart (2009). Estrenada en España como Corazón rebelde, Jeff Bridges nos dio una interpretación antológica de Bad Blake, un alcohólico redimido por una mujer, Maggie Gyllenhaal. Como dijo el desaparecido Roger Ebert, “hemos visto esta historia antes pero la diferencia es que Bad Blake logra hacernos creer que eso le pasó a él. Eso es actuar”. La película consiguió dos Oscar (actor y canción, The weary kind) de tres nominaciones.
Crazy (2008). Esta cinta de cine independiente, dirigida por Rick Bieber, es una película biográfica sobre el legendario guitarrista de country Hank Garland, que trabajó junto a Roy Orbison, Patsy Cline, los Everly Brothers o Elvis Presley.
Broken Bridges (2006). El principal interés de esta cinta es que está protagonizada por el cantante country Toby Keith. Narra la tragedia familiar que sufre un cantante de country, que le obliga a volver a su localidad natal, donde se reencuentra con su amor de juventud.
En la cuerda floja (2005). La figura de Johnny Cash merecía una aproximación por parte del cine -y quedó francamente bien. La película cuenta con excelentes interpretaciones de Joaquin Phoenix en el papel de Cash, que le valió un Globo de Oro, y de Reese Witherspoon, en el papel de June Carter, que le reportó el Oscar. El título original es el de una de las mejores canciones de Johnny: I Walk the line.
O Brother (2000). Protagonizada por George Clooney y John Turturro, esta película es esencial para entender el sistema carcelario de Mississippi (uno de los estados sureños por antonomasia). Joel Coen logró aquí un magnífico trabajo, muy elogiado por la crítica, que recibió dos nominaciones a los Oscar y un Globo de Oro para Clooney. La banda sonora merece ser revisada urgentemente.
Esa cosa llamada amor (1993). El amante de la música Peter Bogdanovich también hizo su incursión particular en el terreno del country. Narra la historia de cuatro jóvenes que hacen todo lo posible por triunfar en la meca de este género: Nashville. Curiosamente este fue el último trabajo de River Phoenix antes de su muerte. El título proviene de una antigua canción del compositor de Broadway Cole Porter.

Ray Price

Para empezar hablando sobre las personalidades de la música country, qué mejor que dedicar un espacio a la memoria de Ray Price, fallecido el 16 de diciembre de 2013. Tal día como hoy, 12 de enero de 2014, este compositor y cantante habría cumplido 88 años.
La infancia de Ray transcurrió en el medio rural, ya que nació en un condado de Texas. Antes de empezar en el mundo de la música sirvió en los marines durante la Segunda Guerra Mundial y, al volver a su tierra natal, fue contratado por una emisora local de Abilene (Texas). La industria discográfica de la música country se encontraba en Nashville (Tennessee), donde encaminó sus pasos a principios de los años 50. Allí compartió habitación por un breve tiempo con el mismísimo Hank Williams. Su relación de amistad fructificó y, cuando Williams murió, Ray dirigió durante un tiempo la banda que el difunto había creado, Drifting Cowboys (“Vaqueros vagabundos”). Poco después, formó su propio grupo, The Cherokee Cowboys, con miembros de la talla de Roger Miller, Willie Nelson o Johnny Paycheck.
A partir de los 60, Price empezó a coquetear con el sonido Nashville, en auge en aquel momento, y nos legó versiones de clásicos como el intemporal tema irlandés Danny Boy y For the good times. Sus grabaciones más famosas fueron Release me, Crazy Arms o Heartaches by the number, entre muchas otras.
Posteriormente, en los años 80 se dedicó a grabar temas de música gospel, como el archiconocido Amazing Grace y otros como What a friend we have in Jesus o Rock of ages. Su carrera fue incansable, ya que actuó hasta poco antes de su muerte; su último álbum fue Last of the breed, de 2007. Siguió dando conciertos hasta que le fue diagnosticado un cáncer de páncreas, como resultado del cual falleció en su rancho de Texas.
Puede que Ray Price haya muerto, pero sus canciones nunca morirán. Y, si no, escuchen su magnífica interpretación de Crazy Arms, en 1956, en el Grand Ole Opry.