Not a Moment Too Soon. Tim McGraw, 1994

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El álbum de debut de Tim McGraw tuvo una recepción comercial más que discreta, pero su siguiente trabajo, que os traigo hoy, fue un éxito total. Llegó al primer puesto de las listas y se colocó como el álbum country más vendido del año. Fue, sin duda, la auténtica carta de presentación de este artista. Editado por Curb Records, alumbró nada menos que cinco singles, en los que se aprecia la influencia del rock sureño.
Indian Outlaw fue el primero de ellos. Escrito por Tommy Barnes, Gene Simmons y John D. Loudermilk, los estereotipos con que caracteriza a los indios soliviantaron al público de la época.

El segundo single que apareció es más propio del country tradicional, y su letra cuenta una historia más elaborada. Don’t Take the Girl fue compuesta por Craig Martin y Larry W. Johnson. La historia sigue la relación a lo largo del tiempo entre un chico y una chica. Empieza en la niñez, cuando él le pide a su padre que no se lleve a la niña de pesca porque quiere estar junto a ella. Luego pasan diez años: los jóvenes amantes disfrutan del cine cuando les sorprende un ladrón y el chico le da todo su dinero con tal de que no se lleve a la chica. Transcurren cinco años. Los protagonistas ya se han casado y esperan su primer hijo. El bebé nace bien, pero surgen complicaciones en el parto y la vida de la mujer corre peligro. Su marido reza a Dios para que no se lleve a la chica (“Quítame el aliento que me diste, quítame este corazón del pecho, con gusto tomaría su lugar si me dejas, llévame de este mundo pero por favor no te lleves a mi chica”). La canción termina repitiendo la primera estrofa, para ilustrar que la vida y las historias de amor son como un ciclo que nunca termina.

Down on the Farm es una composición de Jerry Laseter y Kerry Kurt Phillips. Se trata de un tema alegre que rinde homenaje a las fiestas en las zonas rurales, que superan siempre a los “encorsetados” saraos de la ciudad.

El tema que da título al disco, Not a Moment Too Soon, fue compuesto por Wayne Perry y Joe Barnhill. El protagonista se siente agradecido a su pareja porque su amor le salvó “justo a tiempo”. El single llegó al número 1 de las listas.

Refried Dreams recupera el típico ambiente del honky-tonk, en el que un hombre se lamenta en un bar por el abandono de su novia. La composición de Jim Foster y Mark Peterson incluye sonidos propios del pop.

Termino con It doesn’t get any countrier than this, la única de las que vamos a escuchar que no salió como single. Jerry Vandiver y Randy Archer, sus autores, tiran de metáfora para perfilar la apasionada relación de dos amantes: “Hace que arranque el motor de mi tractor con solo un beso, sé que no creció en una granja pero sabe cómo actuar detrás de un granero”. No puede ser más country.

 

Tim McGraw o cómo compaginar el country con el cine

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El protagonista de hoy nació en Louisiana en 1967. No conoció a su padre, y hasta los once años creyó que el marido de su madre era su padre biológico. Cuando descubrió que, en realidad, era hijo de Tug McGraw, un conocido jugador de baseball de la época, estrechó la relación con él y la mantuvo hasta la muerte de su progenitor.
Uno de sus grandes ídolos era Keith Whitley (del que ya os he hablado). Tras la muerte de este, se fue a Nashville a emprender su propia carrera en el country. Por mediación de su “verdadero” padre, consiguió su primer contrato con Curb Records y su primer álbum vio la luz en 1993. Sin embargo, no sería hasta el año siguiente cuando asentara su triunfo con su segundo álbum, Not a Moment Too Soon, el álbum country más vendido de ese año.
Su presencia en los medios de comunicación aumentó todavía más tras casarse en 1996 con otra estrella del country, Faith Hill, con quien ha compartido varias giras. Su buena racha continuó con Everywhere (1997) y A Place in the Sun (1999). Su último álbum, Damn Country Music, apareció en 2015; hasta la fecha, han salido dos singles de este, Top of the World y Humble and Kind, que interpretó en la última gala de la Academia de Música Country.
Tim McGraw también ha hecho incursiones en el cine. Lo hemos visto en Friday Night Lights (2004), Un sueño imposible (2009) o Country Strong (2010), entre otras.
Escuchemos ya uno de sus múltiples números 1, Just to See You Smile. Pertenece a su álbum Everywhere (1997) y fue escrito por Mark Nesler y Tony Martin. Certificado como disco de oro tras vender más de medio millón de copias, el narrador dice que haría lo que fuera sólo por ver sonreír a la chica que ama. Incluso cuando la ve con su nueva pareja, le desea lo mejor y, si se presenta otra vez la ocasión, volvería a mentir para hacerla feliz.