Patsy Cline, la mejor voz de contralto del sonido Nashville

Patsy Cline Virginia Patterson Hensley, o Patsy Cline si nos atenemos a su nombre artístico, nació en Virginia en 1932. De niña empezó a cantar en el coro de la iglesia junto con su madre –¿cuántos artistas country no empezaron así?– y se interesó por las grandes leyendas de la música. A Jimmie Dean no se le pasó por alto su calidad vocal, y le ofreció colaborar con él en un programa de radio. En 1955 consiguió su primer contrato con la Four Star Records. En aquel momento su éxito fue escaso, ya que las mujeres apenas tenían cabida en el country, pero, al menos, comenzó a actuar en el Grand Ole Opry. Un año más tarde conoció a quien sería su productor hasta el día de su muerte. Owen Bradley, de la Decca Records, la lanzó al estrellato, y enriqueció a la vez su sello con éxitos como Walking after Midnight, I fall to pieces y Crazy, su canción más emblemática, compuesta por Willie Nelson. En marzo de 1963, tras un concierto benéfico por un disc jockey que había fallecido en un accidente de tráfico, tomó un avión de regreso a Nashville, que se estrelló debido a las inclemencias meteorológicas. Cline tenía sólo 30 años. Os dejo con su último número 1, She’s got you (1962), escrito por Hank Cochran. Este se acercó una noche a casa de Patsy y le dijo que le había compuesto su siguiente número 1. Cline lo escuchó, y le gustó tanto que llamó a Bradley para grabarlo al día siguiente. El tema formaría parte de su LP Sentimentally Yours, su tercer y último disco. En 1977 su gran amiga Loretta Lynn hizo su propia versión en un disco-homenaje a Patsy Cline. Por último, escuchad la versión de LeAnn Rimes, cuya voz ha sido comparada por algunos con la de la propia Patsy Cline.

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Crazy. Willie Nelson, 1961

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Hoy os traigo una de las mejores canciones de la historia de la música country, cuyo éxito le ha hecho cruzar la frontera a géneros como el jazz, el pop o el folk rock. Fue escrita por un entonces casi desconocido joven de 28 años. Y es justo preguntarse: ¿Qué habría sido de la música country sin él? Me refiero, claro, a Willie Nelson, que empezó su carrera escribiendo canciones para artistas de prestigio. Esta, en concreto, se la ofreció a Billy Walker, que la rechazó –¡gran error!– por considerarla una “canción de chicas”. Willie, buen amigo del marido de Patsy Cline, Charlie Dick, con quien solía coincidir en un bar de Nashville, le mostró la maqueta, y Dick propuso a su esposa que la grabara. Al principio, tampoco ella estaba muy convencida (acababa de sufrir un accidente de tráfico y tenía molestias al cantar), pero su productor Owen Bradley la convenció y no tardó en convertirse en su mayor éxito. Loretta Lynn, gran amiga de Patsy, recordó en una entrevista que la primera vez que Cline la interpretó en el Grand Ole Opry lo hizo con muletas.
Con posterioridad, la canción ha conocido multitud de versiones, como las de LeAnn Rimes –que cantó en la Casa Blanca ante George Bush padre–, Linda Ronstadt, Kenny Rogers, Dottie West o incluso Julio Iglesias. El último artista que la ha grabado es Neil Young en su disco A letter home (abril de 2014).
La protagonista se lamenta por su amor perdido con estas palabras: “Estoy loca por pensar que mi amor podría retenerte, loca por llorar, loca por intentarlo y loca por amarte”. Escuchemos la versión original de Patsy Cline, con esa calidez vocal que hizo de ella una de las grandes damas del country.

Os dejo ahora con la versión de LeAnn Rimes.

I fall to pieces. Hank Cochran, 1960

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El primer número 1 que Patsy Cline consiguió en su carrera fue este I fall to pieces. La canción surgió de la colaboración entre Hank Cochran y Harlan Howard, y Patsy la incluyó en su disco Patsy Cline Showcase. También se publicó, aparte, en un sencillo de Decca Records, cuya cara B correspondía a Lovin’ in Vain.
Cochran y Howard se conocieron en California y decidieron hacer algo juntos. La primera versión de nuestro tema la grabó la mujer del segundo, Jan, y se la ofrecieron al productor de Decca Records, quien intentó encontrar al artista adecuado. Después de que Brenda Lee y Roy Druskin dijeran “no”, la estrella emergente del country Patsy Cline, que entonces tenía 28 años, se ofreció a grabarla en una histórica sesión con los coros de apoyo del legendario grupo de gospel The Jordanaires.
Patsy creía que dejarían en segundo plano su interpretación, y las relaciones con The Jordanaires no fueron muy amistosas. También, y según su amiga Loretta Lynn, quien también triunfaría en esto del country, se peleó con el productor de Decca Owen Bradley –el artífice del sonido Nashville– por el carácter pop que este quería imprimir a la canción. Sin embargo, la sangre no llegó al río y, con el tiempo, Patsy agradeció a Bradley sus sabios consejos y los miembros de The Jordanaires se convirtieron en unos de sus mejores amigos.
La canción pasó desapercibida al principio en las emisoras country, pero pronto una nueva estrategia de promoción la catapultó a la fama, y el tema tardaría mucho en apearse de las listas de los más vendidos.
Un leve accidente de coche de Patsy, en junio de 1961, paró un poco la promoción, pero, independientemente de estos altibajos, la artista se convirtió en un miembro habitual del Grand Ole Opry, uno de los mayores honores que podía merecer un cantante country.
I fall to pieces parte del fin de una relación. Ella no puede superarlo y, cada vez que alguien dice su nombre o pasa por su lado, se cae a pedazos. Él le repite una y otra vez que lo deje atrás y encuentre a alguien nuevo a quien amar, pero ella es incapaz de olvidar su amor y “fingir” que nunca lo ha conocido.