There goes my everything. Dallas Frazier, 1965

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Qué mejor, en la semana en que se han entregado los premios de la Asociación de Música Country, que escuchar el tema que ganó en su primera edición de 1967. La canción, una romántica y estremecedora balada, fue compuesta por Dallas Frazier en 1965, pero no fue hasta el año siguiente cuando triunfó realmente en las listas. Jack Greene –fallecido en 2013– fue el artífice de esta versión en un single editado por Decca y producido por nuestro conocido Owen Bradley (quien había sido productor de Patsy Cline).
El compositor, Dallas Frazier, declaró en una entrevista que la idea de la letra se la inspiró un amigo que se estaba divorciando. La canción narra los pensamientos del protagonista tras la ruptura: “Ahí va mi razón de vivir, ahí va la única de mis sueños, ahí va mi única posesión, ahí va mi todo”. Escuchemos la versión más conocida, la de Jack Greene.

Este tema ha conocido infinidad de versiones, entre ellas la de Loretta Lynn de 1967.

En el mismo año, otra de las grandes voces femeninas del country, Tammy Wynette, nos regaló esta interpretación.

En el mercado británico, la versión de más éxito fue la de Engelbert Humperdinck, en 1967.

En 1971, Elvis Presley la incluyó en su álbum Country Elvis: I’m 10000 years old.

Loretta Lynn, la hija del minero

LorettaLynn Loretta Webb nació en 1932 en un ambiente rural de Tennessee. Su padre era minero, y de ahí el sobrenombre con que es conocida. A los 15 años conoció al que sería su marido, Oliver Doolittle Lynn. Se casaron, y a los 19 Loretta ya tenía tres hijos. Había creció escuchando clásicos del country, empezó a interesarse por esta música y su marido le regaló una guitarra, que le sirvió para convertirse en toda una autodidacta de este instrumento. Formó su primer grupo, Loretta Lynn and the Trailblazers, junto con su hermano y, tras actuar en un programa de televisión, la discográfica Zero Records se fijó en ella y le ofreció un contrato. Poco después empezó a trabajar en Decca Records, el sello de Patsy Cline, y entabló amistad con ella. Cuando Patsy murió un año más tarde, Loretta le puso su nombre a su hija menor. En 1960 grabó su primer disco y, en 1962, entró en el Grand Ole Opry. Su éxito incontestable llegó en 1967 con Don’t Come Home A-Drinkin’ y, posteriormente, con Coal Miner’s Daughter. En los años 70 empezó a colaborar profesionalmente con Conway Twitty, con quien alcanzó nada menos que cinco números 1 consecutivos entre 1971 y 1975. En 1977 rindió homenaje a Patsy Cline en un disco en el que versionó gran parte de sus éxitos. En 1980 Hollywood se fijó en ella para rodar la película biográfica Quiero ser libre, protagonizada por Sissy Spacek y Tommy Lee Jones, en la que se repasaba su ajetreada vida. En 1988 entró en el Salón de la Fama de la Música Country y en 2013 Barack Obama le concedió la medalla de la libertad en atención a su extensa carrera. En total, Lynn ha grabado 70 discos y ha vendido más de 48 millones de álbumes en todo el mundo. Escuchemos uno de sus primeros éxitos, Don’t Come Home A-Drinkin’ (with Lovin’ on Your Mind), de 1966. Esta canción trata sobre el hartazgo de una sufrida esposa que tiene que lidiar con su marido borracho, que pretende mantener relaciones sexuales. Fue compuesta por la propia Loretta junto con su hermana Peggy Sue y está basada en su propia experiencia, ya que su marido Oliver era un bebedor empedernido; sin embargo, su matrimonio aguantó hasta la muerte de él en 1996. Os dejo ahora con otra de sus hermanas, la también estrella del country Crystal Gayle, en la ceremonia del Grand Ole Opry que festejaba los 50 años de Loretta Lynn en esta institución.

Patsy Cline Showcase. Patsy Cline, 1961

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Cuatro años después del primer disco de Patsy Cline, salió este Patsy Cline Showcase, de la mano de Decca Records y producido por Owen Bradley. Del álbum se editaron dos singles, Crazy y I fall to pieces, ambos escuchados aquí. Tras la muerte de Patsy en marzo de 1963, el disco se reeditó y al título Patsy Cline Showcase se le añadió “with the Jordanaires”, que era un cuarteto de gospel que se ocupó de los coros para artistas de rock y country de renombre, como Elvis Presley y otros cantantes del sonido Nashville.
Las sesiones de grabación de nuestro disco tuvieron lugar a principios de 1961, cuando Patsy se estaba recuperando de un accidente de coche que casi le costó la vida. La última vez que se reeditó fue en septiembre de 2012, por el sello Labelle y en formato digital.
Escuchemos algunos de sus temas. El primero, Foolin’ Around, fue compuesto por Buck Owens y Harlan Howard. Una mujer se lamenta de que su pareja haya estado jugando con ella desde el principio y le devuelve el anillo de compromiso. Pero lo cierto es que le estará esperando y “cuando te canses de tontear con dos o tres más, vuelve a casa y tontea conmigo”.

The wayward wind (“El viento caprichoso”) fue compuesta en 1956 por Stanley Lenowski y, entre todas las versiones que mereció, destaca la de Patsy Cline para este disco.

Una de las primeras grabaciones de Cline, que volvió a grabar aquí, es A poor man’s roses (or a rich man’s gold), escrita por Bob Hilliard y Milton De Lugg. Aquí, la protagonista se enfrenta a un gran dilema. ¿Con qué debería quedarse como muestra de amor, con las rosas de un pobre o con el oro de un rico, insensible, desalmado y frío? Al final, ni qué decir tiene, se queda con el amor verdadero representado por las rosas del primero.

Patsy Cline también grabó el clásico de 1938 San Antonio Rose, el mayor éxito de Bob Wills (25 de enero). Con sus matices vocales, nuestra estrella revitalizó este gran clásico del country.

Patsy Cline, la mejor voz de contralto del sonido Nashville

Patsy Cline Virginia Patterson Hensley, o Patsy Cline si nos atenemos a su nombre artístico, nació en Virginia en 1932. De niña empezó a cantar en el coro de la iglesia junto con su madre –¿cuántos artistas country no empezaron así?– y se interesó por las grandes leyendas de la música. A Jimmie Dean no se le pasó por alto su calidad vocal, y le ofreció colaborar con él en un programa de radio. En 1955 consiguió su primer contrato con la Four Star Records. En aquel momento su éxito fue escaso, ya que las mujeres apenas tenían cabida en el country, pero, al menos, comenzó a actuar en el Grand Ole Opry. Un año más tarde conoció a quien sería su productor hasta el día de su muerte. Owen Bradley, de la Decca Records, la lanzó al estrellato, y enriqueció a la vez su sello con éxitos como Walking after Midnight, I fall to pieces y Crazy, su canción más emblemática, compuesta por Willie Nelson. En marzo de 1963, tras un concierto benéfico por un disc jockey que había fallecido en un accidente de tráfico, tomó un avión de regreso a Nashville, que se estrelló debido a las inclemencias meteorológicas. Cline tenía sólo 30 años. Os dejo con su último número 1, She’s got you (1962), escrito por Hank Cochran. Este se acercó una noche a casa de Patsy y le dijo que le había compuesto su siguiente número 1. Cline lo escuchó, y le gustó tanto que llamó a Bradley para grabarlo al día siguiente. El tema formaría parte de su LP Sentimentally Yours, su tercer y último disco. En 1977 su gran amiga Loretta Lynn hizo su propia versión en un disco-homenaje a Patsy Cline. Por último, escuchad la versión de LeAnn Rimes, cuya voz ha sido comparada por algunos con la de la propia Patsy Cline.

Crazy. Willie Nelson, 1961

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Hoy os traigo una de las mejores canciones de la historia de la música country, cuyo éxito le ha hecho cruzar la frontera a géneros como el jazz, el pop o el folk rock. Fue escrita por un entonces casi desconocido joven de 28 años. Y es justo preguntarse: ¿Qué habría sido de la música country sin él? Me refiero, claro, a Willie Nelson, que empezó su carrera escribiendo canciones para artistas de prestigio. Esta, en concreto, se la ofreció a Billy Walker, que la rechazó –¡gran error!– por considerarla una “canción de chicas”. Willie, buen amigo del marido de Patsy Cline, Charlie Dick, con quien solía coincidir en un bar de Nashville, le mostró la maqueta, y Dick propuso a su esposa que la grabara. Al principio, tampoco ella estaba muy convencida (acababa de sufrir un accidente de tráfico y tenía molestias al cantar), pero su productor Owen Bradley la convenció y no tardó en convertirse en su mayor éxito. Loretta Lynn, gran amiga de Patsy, recordó en una entrevista que la primera vez que Cline la interpretó en el Grand Ole Opry lo hizo con muletas.
Con posterioridad, la canción ha conocido multitud de versiones, como las de LeAnn Rimes –que cantó en la Casa Blanca ante George Bush padre–, Linda Ronstadt, Kenny Rogers, Dottie West o incluso Julio Iglesias. El último artista que la ha grabado es Neil Young en su disco A letter home (abril de 2014).
La protagonista se lamenta por su amor perdido con estas palabras: “Estoy loca por pensar que mi amor podría retenerte, loca por llorar, loca por intentarlo y loca por amarte”. Escuchemos la versión original de Patsy Cline, con esa calidez vocal que hizo de ella una de las grandes damas del country.

Os dejo ahora con la versión de LeAnn Rimes.

I fall to pieces. Hank Cochran, 1960

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El primer número 1 que Patsy Cline consiguió en su carrera fue este I fall to pieces. La canción surgió de la colaboración entre Hank Cochran y Harlan Howard, y Patsy la incluyó en su disco Patsy Cline Showcase. También se publicó, aparte, en un sencillo de Decca Records, cuya cara B correspondía a Lovin’ in Vain.
Cochran y Howard se conocieron en California y decidieron hacer algo juntos. La primera versión de nuestro tema la grabó la mujer del segundo, Jan, y se la ofrecieron al productor de Decca Records, quien intentó encontrar al artista adecuado. Después de que Brenda Lee y Roy Druskin dijeran “no”, la estrella emergente del country Patsy Cline, que entonces tenía 28 años, se ofreció a grabarla en una histórica sesión con los coros de apoyo del legendario grupo de gospel The Jordanaires.
Patsy creía que dejarían en segundo plano su interpretación, y las relaciones con The Jordanaires no fueron muy amistosas. También, y según su amiga Loretta Lynn, quien también triunfaría en esto del country, se peleó con el productor de Decca Owen Bradley –el artífice del sonido Nashville– por el carácter pop que este quería imprimir a la canción. Sin embargo, la sangre no llegó al río y, con el tiempo, Patsy agradeció a Bradley sus sabios consejos y los miembros de The Jordanaires se convirtieron en unos de sus mejores amigos.
La canción pasó desapercibida al principio en las emisoras country, pero pronto una nueva estrategia de promoción la catapultó a la fama, y el tema tardaría mucho en apearse de las listas de los más vendidos.
Un leve accidente de coche de Patsy, en junio de 1961, paró un poco la promoción, pero, independientemente de estos altibajos, la artista se convirtió en un miembro habitual del Grand Ole Opry, uno de los mayores honores que podía merecer un cantante country.
I fall to pieces parte del fin de una relación. Ella no puede superarlo y, cada vez que alguien dice su nombre o pasa por su lado, se cae a pedazos. Él le repite una y otra vez que lo deje atrás y encuentre a alguien nuevo a quien amar, pero ella es incapaz de olvidar su amor y “fingir” que nunca lo ha conocido.