El country se hace un hueco en Riaza

huercasa 2017

Un año más –y van cuatro– la empresa hortofrutícula Huercasa organiza el Huercasa Country Festival en Riaza (Segovia), que tendrá lugar este viernes y sábado con numerosas actuaciones en el estadio de fútbol Las Delicias.

Siguiendo la tónica de los últimos años, el festival ha alistado en sus filas a artistas de primera fila dentro del mundo del country. Lo abrirá Red Beard, una banda grancanaria de country que ha publicado hasta la fecha tres álbumes, el último de los cuales lleva por título All or Nothing. A esta actuación le seguirá la de The Cactus Blossoms, un dúo de hermanos de Minneapolis que ha sido comparado a los Louvin Brothers o a los legendarios Everly Brothers y que además aparece en la nueva temporada de Twin Peaks. De Nashville mismo llega Will Hoge, un músico que aúna el rock clásico con el country de carretera, en el único concierto que ofrecerá en España. El día –musicalmente hablando– terminará con Dale Watson y Ray Benson, componentes del grupo Asleep At the Wheel, que sigue la estela del western swing. Su forma de entender la música, fusionando el honky-tonk y el rockabilly, es el postre ideal para una primera jornada perfecta. Al día siguiente, escucharemos a Young Forest, un grupo de tres virtuosos del banjo, la guitarra y el fiddle que ha centrado su producción en el country y el bluegrass. Poco después recibiremos a J.P. Harris y su grupo The Tough Choices, un artista que recupera los sonidos clásicos del country y se declara admirador de Hank Williams, Buck Owens y Carl Smith. El hijo de Waylon Jennings, Shooter Jennings, fue el primero que confirmó su presencia; en su actuación, estará acompañado por su grupo Waymore’s Outlaws. Clausura el programa Aaron Watson, un cantante nacido en Texas hace 39 años y con 18 años de carrera a sus espaldas, que nos presentará su último álbum, Vaquero, aparecido el pasado mes de febrero.

Huercasa sigue apostando por el público familiar. El acceso será gratuito para menores de 16 años (acompañados por un adulto) y el abono para los dos días cuesta 60 euros.

Escuchemos ya algunas muestras de canciones de sus participantes.

De Shooter Jennings os dejo con Outlaw You, perteneciente a su álbum The Other Life (2013).

De Aaron Watson, su último single, Outta Style, extraído de su último disco Vaquero.

Stoplight Kisses es una composición de The Cactus Blossoms. Como veréis su estilo recuerda al de los Everly Brothers.

Escuchemos ahora Wild Horse, de Young Forest.

Lorraine Brown es un tema del disco Roar (2016), también de Young Forest.

Os dejo con Give a Little Loving de J.P. Harris and the Tough Choices, en un directo en Nashville en 2014 al más puro estilo western swing.

 

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Un estándar del jazz en clave country

ain't
Hay multitud de canciones que no nacieron como tonadas country, pero, debido a su popularidad, acabaron siendo grabadas por artistas de este género. Es el caso de Ain’t Misbehavin’ (“No me estoy comportando mal”), escrita en 1929 por Thomas Wright Waller, más conocido como Fats Waller, en colaboración con Harry Brooks –los artífices de la melodía–, con letra de Andy Razaf. El protagonista alega a su pareja que no se está portando mal y que reserva todo su amor para ella.
Escuchemos una selección de versiones ejecutadas por artistas country de este estándar del jazz.
En primer lugar, la de Hank Williams, Jr., que pertenece a su álbum Five-O (1985). En 1987, Williams fue candidato al Grammy y al premio de la Asociación de Música Country en la categoría de mejor interpretación masculina por esta canción.

Este instrumental de Chet Atkins lleva fecha de 1957. Es una muestra más de su virtuosismo en la guitarra.

El grupo Asleep at the Wheel, capitaneado por Ray Benson, revitalizó este clásico.

Frankie Laine, conocido por haber cantado clásicos como High Noon o el tema principal de Gunfight at O.K. Corral, hizo esta versión.

Ahora es el turno de otro de los grandes del country, Willie Nelson, que, por cierto, protagonizó la película Honeysuckle Rose (1980), cuyo título proviene de otra composición de Waller. Su versión está incluida en el álbum American Classic (2009).

Una corona compartida

Spade+Cooley+spadecooley
En una entrada anterior os decía que Bob Wills era conocido como el rey de la música western swing. Y es cierto que esto fue así, pero solo cuando murió Spade Cooley en 1969.
A finales de los años 20, aprovechando el tirón del swing, germinó este subgénero de la música country, fundamentalmente en Texas, California y Oklahoma. Tras la Segunda Guerra Mundial, empezó su declive, no tanto porque cambiaran los gustos de la gente, sino por los impuestos: para contribuir al esfuerzo de guerra en EE.UU., en 1944 se introdujo una tasa adicional del 30% a todos los clubs nocturnos que ofrecieran música de baile. Fue la puntilla.
El nombre de swing surgió por el éxito de 1932 It Don’t Mean a Thing (If Ain’t Got a Swing), es decir, años después de que se impusiera el estilo, antes conocido con los nombres genéricos de hillbilly, old time music o Western music.
En 1942 tuvo lugar un concurso entre bandas de este estilo, y se decidió que el ganador llevaría el título de “rey de la música western swing”. La vencedora fue la banda de Spade Cooley.
La vida personal de este artista fue bastante movida. En 1961 fue acusado de matar a su mujer por una infidelidad. Su hija fue testigo del asesinato y Cooley fue condenado a cadena perpetua. Cuando en 1969 se le concedió un permiso para asistir a un concierto benéfico, sufrió un ataque al corazón que acabó con su vida.
Por supuesto, el western swing, cuyo instrumento dominante es el fiddle, no ha desaparecido de la escena musical. Su máximo exponente es Asleep at the wheel, un grupo que empezó en 1970 y todavía está en activo. Aunque algunos de sus miembros lo han ido dejando con el paso del tiempo, su líder, Ray Benson, se mantiene al pie del cañón desde el principio.
Escuchemos ahora uno de los mayores éxitos de Cooley, Shame on You. En esta canción el autor le recrimina a su novia su vida disoluta con otros hombres… A la vista de lo que ocurriría después, la canción cobra un significado más siniestro.