En Familia (VII)

carter family
Seguimos con la historia de la familia Carter, y nos centramos hoy en unos años decisivos. Su creciente popularidad hizo que pudieran mudarse a otros sellos discográficos de más renombre. En 1935, firmaron con ARC (American Record Corporation), un duro golpe para la RCA Victor, que se quedó así sin su mayor fuente de ingresos, toda vez que Jimmie Rodgers –que también trabajaba para ellos– había muerto en 1933.
Como el copyright de las canciones no les pertenecía a ellos, sino a la RCA Victor, tuvieron que grabarlas otra vez para su nueva casa, y a esta tarea se aplicaron con denuedo en varias sesiones durante el mes de mayo de 1935. Una de las canciones revisadas fue la famosa Can the Circle Be Unbroken, una de las primeras que escuchamos en este blog, y I’m Thinking Tonight of My Blue Eyes, que también ha sonado por aquí.
En 1936 firmaron con Decca Records, una discográfica que todavía existe y en cuya nómina refulgieron artistas como Ernest Tubb, Bing Crosby, Al Jolson, Kitty Wells, Red Foley, Webb Pierce, Louis Armstrong, Billie Holiday o Patsy Cline. Nacida en Reino Unido en 1929, en 1934 abrieron una sucursal en Estados Unidos.
Nuestro recopilatorio contiene varias grabaciones de 1936. Escuchemos sin más dilación algunas de ellas.
Empezamos con Are You Lonesome Tonight. Aunque todo el mundo asocia esta canción a Elvis Presley, en realidad fue escrita en 1926 por Lou Handman y Roy Turk. He aquí la versión de la familia Carter, que tampoco fue la primera, ya que Charles Hart se les había adelantado en 1927.

En My Dixie Darling, escrita por A.P. Carter, un hombre da una serenata de banjo a su novia de Dixie.

Give me your Love and I’ll Give you Mine es otra composición de A.P. Carter. “Ven conmigo a nuestro rincón en la sombra, donde las flores florecen al lado del arroyo, dame tu amor y yo te daré el mío”, susurra su letra.

When Silver Threads Are Gold Again habla del paso del tiempo para una pareja de enamorados. “Cariño, estamos envejeciendo y nuestros cabellos se ven de plata, las arenas del tiempo han robado todo el oro que hacía bellos nuestros jóvenes rizos, pero los años no pueden robar un amor que no envejecerá nunca”.

La protagonista de Jealous Hearted Me es una mujer celosa a la que no le importa que le quitan el dinero: solo pide a las demás mujeres que dejen en paz a su hombre.

Setenta años después

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River of Country no podía quedarse al margen de la celebración que hoy conmemora toda Europa. El 8 de mayo de 1945 terminaba oficialmente la Segunda Guerra Mundial en el Viejo Continente: el mariscal Jodl, sucesor de Hitler al frente del Tercer Reich, firmó en Berlín el acta de rendición incondicional de Alemania frente a los aliados, un día después de hacerlo en Reims, Francia. Japón prolongaría la agonía unos meses más, por lo que la paz no fue completa hasta entonces.
Escuchemos, en fin, una recopilación de canciones country que causaron furor aquel año.
En la conocida lista Billboard –que comenzó su andadura en enero de 1944–, Shame on You, de Spade Cooley, se adueñó del podio en las dos primeras semanas de mayo, si bien no era de temática bélica. Os hablé de Cooley el 4 de abril de 2014, en una entrada a propósito del western swing donde pudimos escuchar el tema.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/04/04/una-corona-compartida/
Smoke on the Water, de Red Foley –que nada tiene que ver con la canción homónima de Deep Purple–, sí que se precia de tener una letra patriótica. A este tema ya le dediqué una entrada que podéis revisar aquí.
https://riverofcountry.wordpress.com/2014/04/22/el-otro-deep-purple/
Gene Autrey, una de las principales figuras de los años 40, alcanzó un gran éxito –otro más– con At Mail Call Today. El narrador recibe en el frente una carta de su novia, en la que le anuncia que ha encontrado a otra persona y que lo suyo se ha terminado.

Una vez liquidado el frente occidental, la guerra prosiguió en el Pacífico. La siguiente canción hace referencia al momento en que Estados Unidos ondea la bandera de las barras y estrellas en Iwo Jima. Se titula Stars and Stripes in Iwo Jima, y esta es la versión de Bob Wills.

Paralelamente a la lista Billboard de country, corría la de música folk, donde triunfó este mismo tema, Stars on Stripes on Iwo Jima, esta vez en la versión de Sons of the Pioneers. ¿Cuál de las dos preferís vosotros?

In illo tempore, los enemigos públicos número 1 eran Hitler e Hirohito. La siguiente canción, Hitler’s last letter to Hirohito, de Carson J. Robison, también se aupó a lo más alto de la lista Billboard de música folk. Imagina con humor lo que Hitler le escribiría a Hirohito en una carta, que garabatea desde su búnker (porque en Berlín ya no queda ni una oficina de correos). El Führer lo compara con Mussolini y lo tilda de cobarde, por acoquinarse ante los reveses. Teme exiliarse allí si ocurre lo peor, y, en la posdata, le informa de que se ha afeitado el bigote para que Stalin no sepa quién es quién cuando ambos sean derrotados. Le hubiera gustado hacerse un lifting de cara, pero teme que lo que le van a hacer es un lifting de cuello.

Hay que reconocer que la paz impuesta tras la Segunda Guerra Mundial ha sido duradera, pues no ha habido otro conflicto de alcance en suelo europeo, a excepción de la Guerra de Yugoslavia y los enfrentamientos en el este de Ucrania. Seamos optimistas por un día, hoy toca, y confiemos en que no vuelvan a cabalgar por Europa los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Roy Clark, la estrella televisiva

CLARK
Roy Linwood Clark nació en Virginia en 1933, y creció entre dos grandes urbes, Nueva York y Washington. Desde muy joven, pudo desarrollar su talento para los instrumentos musicales. A los 15 años, ganó un campeonato de banjo y otro de banjo y guitarra, y a los 17 hizo su primera aparición en el Grand Ole Opry. En los años 50 empezó su fulgurante carrera televisiva, y contribuyó enormemente a popularizar el country.
Empezó a trabajar en el programa de uno de los grandes del género, Jimmy Dean, pero lo despidieron por problemas de puntualidad. Se dice que Dean le dijo: “Eres la persona de más talento a la que me he visto obligado a despedir”. En cualquier caso, no le guardó ningún rencor, ya que, en cuanto tuvo otro programa a principios de los sesenta, se apresuró a contar con él.
Sin dejar ese formato, en 1963 dio el salto a la grabación de discos. Firmó primero con Capitol Records y luego se inclinó por Dot Records. Seis años después, le llegó la oportunidad de presentar su propio programa, Hee Haw, junto con Buck Owens, que se emitiría hasta 1992. Clark también se dejó ver en la gran pantalla: Matilda (1978) o Uphill All The Way (1986) fueron algunas de las cintas en que intervino. En 1987, entró formalmente en el Grand Ole Opry y, en 2009, en el Salón de la Fama de la Música Country.
Escuchemos Alabama Jubilee, que le valió el Grammy a la mejor actuación instrumental country en 1981. El vídeo en cuestión corresponde a un programa de Porter Wagoner emitido en 1969.

Este 2015 se cumple un siglo desde que George L. Cobb y Jack Yellen escribieran el tema de marras, y desde entonces ha conocido multitud de versiones. Una de las primeras grabaciones fue la de los Skillet Lickers, en 1926.

La versión de Red Foley (1951) llegó al tercer puesto en las listas de country.

Escuchemos la versión instrumental de The Ferko String Band (1955).

Ahora vamos con dos virtuosos de la guitarra. En primer lugar, Chet Atkins (1956).

Y, finalmente, Jerry Reed, quien la incluyó en su álbum Cookin’ (1970).

George Morgan, el crooner de la música country

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Nuestro protagonista de hoy nació en 1924 en Tennessee, aunque pasó su infancia en Ohio. Su voz suave y melodiosa, de crooner, hizo que se le comparara con otro grande de la canción del siglo XX, Bing Crosby.
A mediados de los 40 formó su primer grupo y tuvo trabajos de lo más variados, en restaurantes, panaderías… Su despegue llegó con Candy Kisses. Fue contratado por una emisora de radio de Virginia Occidental y la Columbia se fijó en él.
Morgan fue un clásico del Grand Ole Opry. Su primera actuación tuvo lugar en 1948, cuando reemplazó a Eddy Arnold, y siguió interviniendo allí hasta su muerte. Fue el último artista que actuó en dicha institución antes de que esta trasladara su sede en 1974 y el primero en hacerlo en su ubicación actual, en una ceremonia a la que acudió el entonces presidente Richard Nixon. Otros éxitos suyos fueron Almost (1952), Please Don’t Let Me Love You (1949) o Room Full of Roses (1949).
Murió en 1975 de un ataque al corazón. Años después, en 1998 entró póstumamente en el Salón de la Fama de la Música Country.
Caso curioso, con el primer single que sacó dio en el clavo. En efecto, con Candy Kisses (1949) llegó por primera y única vez al número 1 de la prestigiosa lista Billboard. La canción fue una de las que más satisfacciones le reportó, y su popularidad hizo que muchos lo empezaran a conocer como The Candy Kid (“El chico golosina”). A una de sus hijas la llamó, cómo no, Candy, mientras que la otra es una conocida cantante de country, Lorrie Morgan.
La canción nació en 1947. George lo había dejado con su chica, y en la letra le reprocha su desapego y le dice que los besos falsos de las golosinas significan para ella más que los suyos.
Escuchemos la original de George Morgan.

Ese mismo año, otra de las grandes voces del country, Red Foley, hizo su propia versión en su álbum Hillbilly Fever.

Os dejo ahora con Cowboy Copas, en su álbum Sings his All-Time Hits.

En 1984 Jerry Lee Lewis la incluyó en el disco I Am What I Am.

¡Que vengan los renos!

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Los cantantes de música country también han incluido en su repertorio temas navideños. El ejemplo que os traigo, uno de los más conocidos –al menos en el mundo anglosajón–, es Rudolph, the Red Nosed Reindeer (“Rodolfo, el reno de la nariz colorada”), cuyo origen se puede rastrear en un cuento infantil de Robert L. May publicado en 1939. El cuñado de May, Johnny Marks, era compositor y tuvo la feliz ocurrencia de adaptar la historia en una canción. Fue su pasaporte a la fama.
Aunque la primera grabación se la debemos a Harry Brannon, no fue hasta unos meses después, con la versión de Gene Autrey, cuando la canción empezó su carrera hacia el éxito. La letra recuerda un poco a la historia del patito feo. En este caso, un reno que tiene una nariz en exceso brillante y de la que todo el mundo se ríe es el elegido por Santa Claus para que guíe su trineo.
Escuchad el original de Gene Autrey. La grabación es de 1949.

Red Foley la grabó en 1951.

Merle Haggard la incluyó en su álbum Goin’ Home for Christmas (1982).

Os dejo ahora con la versión de Dolly Parton (1990).

Una de las interpretaciones con más sabor country es la de Alan Jackson de 1996.

Por último, escuchad la de Lynyrd Skynyrd en su álbum Christmas Time Again (2000).

La canción del verano…y del otoño

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Estoy seguro de que una cuestión que no os deja dormir por la noche es el título de la canción country más escuchada hace 60 años. Pues bien: durante 20 semanas –entre el 19 de junio y el 30 de octubre de 1954–, el puesto más alto de las listas Billboard estuvo ocupado por un tema interpretado por Hank Snow (ver entrada 23 de abril), llamado I Don’t Hurt Anymore.
La canción fue escrita por Don Robertson y Jack Rollins y fue el cuarto número 1 para Snow. La letra explora los sentimientos de tristeza y, a la vez, de liberación que experimenta alguien tras una ruptura. Aunque reconoce que se quiso morir cuando su pareja le dijo que habían terminado, ahora las lágrimas se han secado, el tiempo ha abierto las puertas y es maravilloso: ya no le duele.
Os dejo con la versión de Hank Snow.

Entre las múltiples versiones que tuvo, una fue la de Dinah Washington, que la grabó con un toque rhythm and blues.

Tres años después, otro Hank, esta vez Thompson, nos ofreció su particular versión con el título It don’t hurt anymore, dentro de su álbum Hank!

Otro de los emblemas del country de los 50, Red Foley, la versionó también.

Escuchemos a Narvel Felts en 1977.

En 1990 el grupo canadiense Prairie Oyster hizo otra versión en su disco Different Kind of Fire.

En American VI: Ain’t No Grave, que Johnny Cash grabó pocos meses antes de su muerte en 2003 y vio la luz en 2010, aparece también otra versión de este clásico.

El otro Deep Purple

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Después de ver el título de esta entrada, estaréis pensando: pero, ¿no era éste un blog de música country? Lo es. Y, aun así, hoy vamos a hablar de Smoke on the water, que, como sabemos, es la canción más popular del grupo británico Deep Purple, un clásico del rock más clásico.
En fin. Todo tiene un motivo, ya lo veréis. Más de 20 años antes de este tema, Red Foley utilizó el mismo título para una canción patriótica de western swing. En 1944, en la recta final de la guerra, el público de Estados Unidos necesitaba que le levantaran el ánimo. Red Foley cumplió con creces sus expectativas gracias a este tema que se mantuvo como número 1 durante 13 semanas consecutivas. Al año siguiente, por cierto, Bob Wills presentó su propia versión, que también alcanzó el número 1 durante dos semanas.
La letra habla de las excelencias del ejército y la armada americanas, que lograrán vencer al enemigo y “acabarán con las dictaduras de Hitler e Hirohito”.
He aquí la versión original de Red Foley.

Escuchemos ahora la versión de Bob Wills, con un toque más swing.

Red Foley, donde el gospel se une con el country

Red Foley
Lo apodaron Red porque era pelirrojo, pero se llamaba Clyde Julian Foley y había nacido en 1910 en una granja de Kentucky.
Desde niño tuvo muy claro que su vida estaría dedicada a la música. A los 9 años, ya improvisaba conciertos de banjo y guitarra para su familia. Trabajaba como acomodador de un teatro, y consiguió que le dieran una oportunidad como cantante en el escenario. Su personalidad le hizo dar el gran salto a la radio y, a los 20 años, empezó a trabajar en una emisora local de Chicago.
Su primera incursión cinematográfica tuvo lugar en 1941, junto a Tex Ritter, en la película The Pioneers, y al punto empezó a trabajar con la Decca Records, sello que lo acogería hasta su muerte, y con el que se estrenaría con Old Shep, un tema inspirado en un perro que tuvo de niño y que fue envenado por un vecino.
Todos sabemos que Nashville es hoy la meca de la música country pero, en puridad, esto es así desde que Red Foley hizo aquí una sesión de grabación en enero de 1945, momento en el que su carrera empezó a despegar.
Trabajó en una cadena de ámbito nacional, la NBC, y se convirtió en una de las figuras más importantes del Grand Ole Opry, donde ejerció como maestro de ceremonias. En 1951, conquistó su mayor éxito con Peace in the Valley, que se convirtió en la primera canción gospel en vender más de un millón de copias (años después, el mismísimo Elvis Presley la versionó, cosechando otro sensacional éxito). No obstante, en lo personal el año resultó nefasto para Foley, ya que su segunda mujer, Judy Martin, se quitó la vida.
El llamado por la crítica “Bing Crosby del granero” también alcanzó gran popularidad en el medio de comunicación que hacía furor en el momento; en 1954, le ofrecieron su propio programa de televisión, Ozark Jubilee, en el que descubrió a Brenda Lee, quien años después grabaría I’m sorry.
Nuestro hombre murió con las botas puestas. Al término de una actuación en Indiana junto a Hank Williams Jr., en 1968, le sobrevino un fallo respiratorio, y falleció la misma noche.
Es ahora el momento de escuchar su mayor éxito, Peace in the valley, en el que, con hondo lirismo, expresa su esperanza en la existencia de un valle donde el oso será gentil, el lobo se domesticará, el león se recostará al lado del cordero e incluso un niño podrá guiar a las bestias de la selva.