Rosanne Cash, la hija del maestro

rosanne cash

Rosanne Cash nació en 1955, justo cuando su padre, Johnny, emprendía sus primeras grabaciones. Su debut frente a los micrófonos tuvo lugar en 1974, versionando un tema de Kris Kristofferson, Broken Freedom Song, dentro del álbum de su padre The Junkie and the Juicehead Minus Me.

Rosanne escribió Love Has Lost Again que, en 1976, Johnny grabó en su disco One Piece at a Time.

Su primer álbum en solitario, de 1978, apareció en un modesto sello, Ariola Records. Tuvo una pobre distribución, pero sirvió para atraer la atención de Columbia Records, que se ocupó ya de su siguiente trabajo, Right or Wrong (1980). Bajo el paraguas de Columbia encadenó varios álbumes de campanillas, como Seven Year Ache (1981), con el que se desligó de la figura paterna y se abrió un hueco en la industria. Aquí podéis escuchar la canción que da título a ese disco.

De esa misma década datan Somewhere in the Stars (1982), Rhythm & Romance (1985) o King’s Record Shop (1987). En los años 90, puso tierra de por medio tras divorciarse de Rodney Crowell –con el que se había casado en 1979– y abandonó Nashville para instalarse en Nueva York. Exploró el rock, el pop, el blues o el folk, y convenció a la crítica con su visión del género Americana. En su larga carrera, Rosanne Cash ha trabajado para los sellos Capitol Records, Manhattan Records y Blue Note Records y, en 2015, recogió los frutos de su trabajo del año anterior: tres Grammys por The River and the Thread (aquí podéis ver la entrada que le dediqué). A finales de ese año, entró también en el Salón de la Fama de los Compositores de Nashville.

Escuchemos un tema de Interiors (1990), uno de sus discos más aclamados. On the Surface es un dúo que interpretó junto a su marido de entonces, Rodney Crowell. Es casi una canción autobiográfica. Habla de una relación que está haciendo aguas (Cash y Crowell se divorciarían dos años después): “Aunque en la superficie todo va bien, nadie nota cómo se atenúa la luz”. La canción es obra de Rosanne Cash y Jimmy Tittle.

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Guy Clark, un rey entre los trovadores de Texas

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Nuestro protagonista de hoy nació en Texas en 1941. Durante su juventud Guy Clark despuntó como luthier, es decir, construía y reparaba sus propios instrumentos de cuerda. Al principio de su carrera, en los primeros años 70, se le conocía sobre todo como compositor. Escribió canciones para Jerry Jeff Walker, Johnny Cash, David Allan Coe, Steve Wariner o Vince Gill, entre muchos otros. Al tiempo, se fue labrando un prestigio como mentor de figuras tan respetadas como Rodney Crowell o Steve Earle. Entre las canciones que salieron de su magín y popularizaron otros se encuentran New Cut Road, que grabó Bobby Bare; Heartbroke, que versionó Ricky Skaggs; o Desperados Waiting for a Train, de The Highwaymen.

En 1981 se estrenó el documental Heartworn Highways, que abordaba el nacimiento del outlaw country y en el que Clark tenía un papel protagonista. En 2014 ganó el Grammy al mejor álbum folk por My Favorite Picture of You, su último trabajo antes de fallecer en su ciudad adoptiva, Nashville, en 2016. Su última canción, Cheer Up Little Darling, ha visto la luz en el disco de Angaleena Presley, Wrangled, que salió al mercado el pasado mes de abril.

Escuchemos ya una de sus primeras composiciones, L.A. Freeway, fraguada en el tiempo que pasó en su detestada Los Ángeles, antes de establecerse en Nashville. En la letra, el narrador se muestra feliz con la perspectiva de abandonar esa ciudad californiana que solo puede presumir de asfalto y humo. A juzgar por unas declaraciones que hizo en 2011, su opinión sobre Los Ángeles se mantuvo inalterable hasta el final: “Estoy contento de no estar allí. ¿Quién elegiría esa ciudad? Es demasiado enloquecedora para mi gusto”. Clark la grabó en su disco de debut Old No. 1 (1975).

Retrocedamos ahora en el tiempo. El primero que grabó ese tema fue su amigo Jerry Jeff Walker en 1972. Lo hizo en su disco homónimo y tras experimentar algo parecido al abandonar Nueva York por Austin (Texas).

Por último, vamos a disfrutar de un dúo entre la cantante canadiense Rose Cousins y el australiano Jordie Lane en 2013.

 

Red Dirt Girl. Emmylou Harris, 2000

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El álbum que vamos a escuchar hoy no es un álbum country al uso. Este trabajo de Emmylou Harris tiene un sonido casi hipnótico. La artista escribió –ya en solitario, ya en colaboración– once de las 12 canciones que lo componen, y eso que hasta entonces se había limitado casi siempre a interpretar canciones de otros. De hecho, solo repetiría esta experiencia como autora en Stumble into Grace (2003).

A lo largo de su extensa carrera, Emmylou ha trabajado en diferentes sellos, pero Nonesuch Records –la dicográfica bajo la que vio la luz este trabajo– ha sido una de las más recurrentes. Dirigida durante más de 30 años por Robert Hurwitz, se convirtió en toda una institución en la industria, editando a autores de todos los espectros musicales, como Astor Piazzola, Stephen Sondheim, Bjork, Caetano Veloso, Pat Metheny o Ry Cooder… Bajo el dilatado liderazgo de Hurwitz, el sello consiguió 42 Grammys.

Como curiosidad, este álbum, que en su día se alzó con el Grammy en la categoría de folk contemporáneo, aparece en la publicación 1001 álbumes que debes escuchar antes de morir (2005). Escuchemos ya algunos de sus temas.

El disco se abre con The Pearl, cuya letra nos plantea una metáfora no demasiado halagüeña del significado y el destino final de la vida. “Nuestro camino está gastado, nuestros pies pobremente pertrechados, elevamos nuestras plegarias hacia la probabilidad y tememos que el silencio sea la voz de Dios”. En otra estrofa se dice: “La aflicción es constante y las alegrías breves, las estaciones vienen y no traen consuelo, el tiempo es un ladrón brutal y descuidado que se lleva nuestra suerte pero deja nuestra pena”.

Rodney Crowell colaboró con Emmylou en Tragedy. De manera poética la letra describe el dolor de la narradora ante la negativa de su pareja a involucrarse plenamente en su relación. “Habría pagado a lo largo de los años un precio más valioso que los rubíes y las lágrimas para mantenerte seguro a mi lado pero tus sospechas, tu miedo y tu promesa de no dejar a nadie acercarse a ti eran tu trinidad. Una tragedia”.

Guy Clark se alió con Harris para escribir una elegía al padre de esta, veterano de la guerra de Corea. El título, Bang the Drum Slowly, hace referencia a un clásico de las canciones de cowboys, Cowboy’s Lament, en el que se dice: “Golpea el tambor suavemente, toca la gaita humildemente”.

My Baby Needs a Shepherd es más bien una oración de una madre para que su bebé esté seguro en el mundo. Está estructurada como una nana en la que la protagonista dice: “Mi bebé necesita un pastor, está allí sola perdida en la colina, necesita un ángel, nunca aprendió a volar”.

El tema que da título al disco es Red Dirt Girl, que cuenta la historia de una chica sureña y todas sus desventuras hasta su fin, incluyendo la muerte de su hermano en la guerra de Vietnam o su matrimonio, que la sumió en una profunda depresión.

La única canción del disco que no fue escrita por Emmylou Harris, sino por Patti Griffin, es One Big Love, más positiva que las anteriores, ya que la protagonista se abre a las posibilidades que le trae un nuevo amor.

La propia autora, Patti Griffin, la grabó en su disco Flaming Red (1998).

Seven Year Ache. Rosanne Cash, 1981

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Aunque la hija del gran Johnny Cash había debutado en el mundo de la música tres años antes de este tema, se puede considerar que con su segundo álbum –tercero, si contamos uno que editó en Munich con escasa repercusión– fue su verdadero pasaporte a la fama. A este álbum pertenece la canción de hoy.

Su título juega con una expresión popular en inglés, Seven Year Itch, que hace referencia a que a los siete años de matrimonio la felicidad disminuye y la infidelidad acecha (extremo, este último, que se popularizó a raíz de la obra de teatro y posterior adaptación cinematográfica protagonizada por Marilyn Monroe La tentación vive arriba, cuyo título original es The Seven Year Itch).

Cash sustituyó “Itch” –”comezón” o “escozor”– por “Ache” –”dolor”–. La canción es, en cierto modo, autobiográfica, ya que se la inspiró una pelea con su marido de entonces, Rodney Crowell, y habla de una pareja que se distancia progresivamente.Rosanne tardó casi seis meses en escribirla, pero el tiempo mereció la pena: fue uno de sus mayores éxitos en los 80 y uno de sus singles más vendidos –su primer número 1– y alabados por la crítica, que la distinguió con derecho a carrera propia, lejos de la poderosa tutela de su padre.

Escuchemos ya a Rosanne Cash en 1981.

La cantante canadiense Carole Laure, alejada del country, la versionó en su disco Western Shadows (1989).

Volviendo al terreno country, Trisha Yearwood la incluyó en Inside Out (2001).

John Prine, el otro Bob Dylan

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Este gran compositor nació en 1946 en Illinois. A los 14 años su hermano le enseñó a tocar la guitarra y desde entonces supo que se dedicaría a la música. Dejó su trabajo como cartero local y, tras pasar por el ejército –estuvo destinaron en Alemania–, volvió a Estados Unidos. En Chicago se le solía ver tocando en bares, y fue el crítico Roger Ebert, mi querido Roger Ebert, quien habló de él por primera vez.
Entró en contacto con el compositor Steve Goodman, y su trabajo tocó los oídos de Kris Kristofferson, gracias a cuya mediación firmó un contrato con Atlantic Records en 1971. Su primer disco, John Prine, rindió a la crítica de la época, que lo saludó como al “próximo Dylan”, y este dijo nada menos que el material de su aprendiz era “puro existencialismo proustiano”. En los setenta presentó Sweet Revenge (1973), Common Sense (1975) y Bruised Orange (1978), y en 1984 fundó su propio sello, Oh Boy Records, donde editaría gran parte de su trabajo posterior, como Fair & Square (2005), por el que ganó un Grammy.
El legendario Johnny Cash señaló en su autobiografía que su Big Four de compositores particular lo conformaban Guy Clark, John Prine, Steve Goodman y Rodney Crowell, mientras que Roger Waters, de Pink Floyd, también ha reconocido su deuda con él.
Paradise, una de sus canciones de cabecera, apareció en su disco de debut John Prine (1971). La inspiración le surgió de un recorte de prensa que le envió su padre, sobre las duras condiciones de trabajo de una mina de carbón en una localidad de Kentucky llamada Paradise. Unos años después la volvió a grabar para su álbum German Afternoons (1986).

La canción tiene multitud de versiones. Escuchemos algunas de ellas.
John Denver la grabó en Rocky Mountain High (1972).

The Everly Brothers la incluyeron por primera vez en Pass the Chicken and Listen (1973).

Tom T. Hall, en su álbum The Magnificent Music Machine (1976).

Lynn Anderson la incorporó a All the King’s Horses (1976).

Johnny Cash la grabó para el disco de Columbia The Adventures of Johnny Cash (1982).

Un fiel retrato de Hank Williams

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Hoy comentaremos un biopic de Hank Williams rodado en los últimos meses de 2014 y estrenado recientemente en Estados Unidos. I Saw the Light, que así se llama la cinta, toma su título de la canción gospel homónima de Hank Williams, que este escribió casi al principio de su carrera, en 1948.
El guion se centra en el primer matrimonio de Hank con Audrey Williams y los subsiguientes problemas de salud a los que el cantante tuvo que hacer frente y que lo llevaron al callejón sin salida del alcohol y las drogas. Le da vida el británico Tom Hiddleston –lo hace francamente bien–, interpretando, además, los éxitos de Hank de manera muy competente (la primera canción que escuchamos es Cold, Cold Heart, en la que Hiddleston anuncia el festival de buenas versiones que nos depara el metraje).
Escrita y dirigida por Marc Abraham, I saw the light se basa en una biografía sobre Hank Williams publicada en 1994. Junto a Hiddleston, quien trabajó la parte musical con Rodney Crowell, Elizabeth Olsen, como Audrey, brilla con luz propia. A su vez, el productor y mentor de Hank, Fred Rose (Bradley Whitford), de quien ya os he hablado en entregas anteriores, articula toda la narración mediante entrevistas diseminadas aquí y allá.
La ambientación está muy cuidada y los hechos se ajustan a la realidad. Una escena, por ejemplo, describe la famosa entrevista que ofreció Hank Williams a James Dolan, y también se cuenta el momento en que el jefe de los estudios MGM, Dore Schary, intenta que la estrella se dedique al cine.
Escuchemos ya algunos fragmentos de la banda sonora del filme, publicada por Legacy Recordings.
Move it on over fue el primer éxito importante de Hank Williams, en 1947, así como una de las precursoras del rock and roll.

Os dejo con Tom en colaboración con Saddle Spring Boys interpretando I’m so Lonesome I Could Cry (1949).

Why don’t you love me (1950) es otra de las canciones que preludió el rock and roll.

En Hey goodlooking, Hiddleston hace una versión de la que hasta Hank Williams se habría sentido orgiulloso.

La película se cierra con Jambalaya (1952), que suena en los títulos de crédito.

Highways and Heartaches. Ricky Skaggs, 1982

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Hoy me voy a centrar en un disco de bluegrass de uno de los grandes del género, Ricky Skaggs. En 1982 vio la luz Highways and Heartaches, el quinto de su carrera y uno de sus mejores trabajos, editado por Epic Records y producido por él mismo. Llegó al número 1 de la lista Billboard y fue responsable en parte de que Skaggs se mantuviera en lo más alto durante el resto de la década.
Heartbroke fue escrita por Guy Clark, gran amigo de Rodney Crowell, quien también escribió una canción para este disco que escucharemos al final.

Otro de los grandes éxitos del álbum fue You’ve Got a Lover, compuesta por Shake Russell, en la que el narrador se lamenta porque su pareja tiene un amante.

I Wouldn’t Change You if I Could es una canción de amor escrita por Paul Jones y Arthur Q. Smith. El protagonista repite una y otra vez que no cambiaría a su chica por nada porque es perfecta para él.

Ahora, Highway 40 Blues, que salió como tercer single del disco en 1983 y fue compuesta por Larry Cordle. El título hace referencia a una de las autopistas más famosas de Estados Unidos, la número 40, que originalmente atravesaba el país de este a oeste.

Esta canción también tuvo su versión en español. El grupo La Guardia la grabó con el título Blues de la Nacional II.

One Way Rider es el tema de cierre. Obra de Rodney Crowell, el cantante precisa que no es sino un “viajero de una sola dirección”.

Nominaciones Grammy 2016

grammy 2016
El pasado 7 de diciembre se anunciaron las candidaturas a la 58ª edición de los premios Grammy, que se fallarán el 15 de febrero en Los Ángeles. Cualquier producto musical editado entre el 1 de octubre del pasado año y el 30 de septiembre de éste ha sido susceptible de este reconocimiento, y, como anécdota, hasta el expresidente Jimmy Carter está nominado por el audiolibro A Full Life: Reflections at Ninety. Como viene siendo habitual, la mayoría de los 83 premios se entregarán en una discreta ceremonia previa a la gran fiesta del 15-F.
Varios artistas country se han colado este año en las categorías “generales”: en el mejor álbum del año vemos Traveller, de Chris Stapleton; Girl Crush, de Little Big Town, es candidata a la mejor canción; y entre los mejores artistas noveles nos encontramos con Sam Hunt. Vamos allá.

Mejor actuación de un dúo o grupo country:

Stay a Little Longer, interpretada por Brothers Osborne.

If I needed you, interpretada por Joey+Rory.

The Driver, interpretada por Charles Kelley, Dierks Bentley y Eric Paslay.

Girl Crush, interpretada por Little Big Town.

Lonely Tonight, interpretada por Blake Shelton y Ashley Monroe.

Mejor actuación solista en country:

Burning House, interpretada por Cam.

Traveller, interpretada por Chris Stapleton.

Little Toy Guns, interpretada por Carrie Underwood.

John Cougar, John Deere, John 3:16, interpretada por Keith Urban.

Chances Are, interpretada por Lee Ann Womack.

Mejor canción country:

Chances Are, escrita por Hayes Carll.
Diamond Rings and old Barstools, escrita por Luke Laird, Barry Dean y Jonathan Singleton.

Girl Crush, escrita por Hillary Lindsey, Lori McKenna y Liz Rose.
Hold my Hand, escrita por Brandy Clark y Mark Stephen Jones.

Traveller, escrita por Chris Stapleton.

Mejor álbum country:

Montevallo, de Sam Hunt.
Pain Killer, de Little Big Town.
The Blade, de Ashley Monroe.
Pageant Material, de Kacey Musgraves.
Traveller, de Chris Stapleton.

Citemos otras dos categorías también muy relacionadas con el country:
Mejor álbum bluegrass:

Pocket full of Keys, de Dale Ann Bradley.
Before the Sun Goes Down, de Rob Ickes y Trey Hendsley.
In Session, de Doyle Lawson y Quicksilver.
Man of Constant Sorrow, de Ralph Stanley & Friends.
The Muscle Shoals Recordings, de The Steeldrivers.

Mejor álbum de Americana:

The Firewatcher’s daughter, de Brandi Carlile.
The Traveling Kind, de Emmylou Harris y Rodney Crowell.
Something more than free, de Jason Isbell.
Mono, de The Mavericks.
The Phosphorescent Blues, de Punch Brothers.

Country Urbano (XIV)

montgomery
34. Bring it on Home to Memphis. Seguimos con una espléndida colaboración entre Emmylou Harris y Rodney Crowell para su álbum The Traveling Kind, que salió al mercado el pasado mes de mayo tras su exitoso Old Yellow Moon. Escrita por el propio Crowell y Larry Klein, habla de una tal Lucinda, que ha abandonado Memphis para ir a Los Ángeles, y es reclamada insistentemente para volver a la tierra del algodón, donde “nunca se le olvida” y están deseando darle la bienvenida de nuevo.

35. I have never been to Memphis. Coescrita por Eric Holljes, Ian Holljes y Marcus Hummon para el álbum de Rascal Flatts Rewind (2014), proclama el deseo irrefrenable de un tipo, harto de su vida en California, de instalarse en Memphis, no porque añore la ciudad, sino porque su novia es de allí.

36. Montgomery to Memphis. Dos ciudades de dos estados limítrofes, Alabama y Tennessee, separadas entre sí poco más de 500 kilómetros. Esas son las coordenadas de un tema de Lee Ann Womack, que lo incluyó en el disco homónimo con el que debutó en 1997. Escrita por Billy Montana y Ann Reeves, cuenta la historia de una mujer que se ha ido a vivir a Memphis tras romper con su novio de Montgomery. Aunque él le pide que vuelva, la chica se niega, porque para ella es como si Montgomery estuviera a miles de kilómetros y le va estupendamente en Memphis.

Ol’ Waylon. Waylon Jennings, 1977

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Hoy vamos a escuchar uno de los mejores discos de Waylon Jennings, Ol’ Waylon. En 1977, Waylon estaba en el punto álgido de su carrera y, con este álbum, el público cayó rendido a sus pies. Si Wanted! The Outlaws (1976), que recopilaba trabajos de cuatro artistas diferentes, entre ellos del propio Jennings, fue el primer disco de platino de la música country, Ol’ Waylon lo sería de un artista en solitario.
Luckenbach, Texas (ya escuchada aquí) es la primera canción del álbum y “culpable”, en gran medida, de este éxito sin precedentes. Otra de las obras cumbre es una versión del clásico de Kenny Rogers Lucille, que también hemos escuchado aquí. El disco, editado por RCA Victor y reeditado en tres ocasiones en CD (1997, 2000 y 2009), fue producido por Chips Moman (el de Elvis Presley), y concentra 11 canciones en su poco más de media hora de duración.
Sweet Caroline, de Neil Diamond, es otra de las versiones que incluye el álbum. Diamond la escribió en 1969, y en una entrevista declaró que se había inspirado en la hija de John Fitzgerald Kennedy, Caroline, que a la sazón tenía 11 años. Escuchemos la interpretación country de Waylon.

Satin Sheets, que nada tiene que ver con el tema homónimo de Jeanne Pruett, fue escrita y grabada por primera vez por Willis Alan Ramsey en su disco de debut de 1972. Waylon Jennings la recuperó para este.

Belle of the Ball es el único que escribió Waylon personalmente. La letra habla de una belleza sureña que “como Scarlett O’Hara no amaba a nadie pero los quería a todos”, y causa sensación en el baile.

Uno de los grandes compositores de country, Jimmy Webb, le ofreció If You See Me Getting Smaller.

Buddy Knox escribió I Think I’m Gonna Kill Myself que, en la voz de Waylon, suena así.

Till I Gain Control Again, de Rodney Crowell, la han grabado artistas como Emmylou Harris, Willie Nelson o el propio autor. Jennings nos brinda una potente versión del tema, que habla de la adoración que siente un hombre hacia su pareja (“me encanta pasar las mañanas como un rayo de sol bailando sobre tu piel”) y espera que, ante las dificultades, le abrace hasta que recobre el control.