El silbato del tren (V)

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Hoy empezamos con Engine Engine No. 9, escrita y grabada por Roger Miller en 1965. En la letra el narrador pregunta retóricamente a la máquina de tren en el que viaja con su pareja en qué estación se ha bajado ésta, pues sospecha que se ha fugado con otro.

Audrey Williams se casó con Hank Williams porque quería dedicarse al mundo de la música y ser la esposa de Hank era una carta de presentación inmejorable. La canción On the Evening Train es la única en la que figura como co-autora con su marido. Describe a un hombre junto a su hijo pequeño, que presencia lleno de dolor cómo el tren de la tarde se lleva el cadáver de su mujer para ser enterrado. Escuchemos la versión de Molly O’Day en 1949.

Ahora, una muestra de bluegrass. Los Delmore Brothers grabaron este Fast Express en 1946 para el sello King Records.

Freight Train es una canción folk que data de principios del siglo XX. Su autora, Elizabeth Cotten, apuntó en una entrevista que la escribió siendo una adolescente, inspirándose en el sonido de los trenes de su estado natal, Carolina del Norte. Aquí escuchamos la versión instrumental que hizo Chet Atkins de la misma.

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De viaje con el country

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Como su propio nombre indica, la música country es música de campo y la mejor forma de explorarlo es haciendo un viaje, un concepto muy recurrente en este género, como vamos a ver en este repaso a esas canciones en las que el viaje, ya sea por carretera o en otro medio de transporte, desempeña un papel fundamental.
Empezamos con una canción de Willie Nelson, On the Road Again (1980), que ganó el Grammy a la mejor canción country al año siguiente. Willie la compuso para la banda sonora de Honeysuckle Rose, de Jerry Schatzberg. Su letra constituye una invitación en toda regla a ponerse en camino: “En la carretera otra vez, yendo a sitios en los que nunca he estado, viendo cosas que puede que no vea más, no puedo esperar para echarme a la carretera”.

John Denver compuso Take Me Home, Country Roads en 1971. Aquí habla de su deseo de que las carreteras comarcales le lleven a su casa en Virginia Occidental. Con más de un millón y medio de copias, se ha convertido en una de las canciones más conocidas de Denver.

Alabama Song, de Allison Moorer, habla de la importancia no ya del viaje como objetivo último, sino de las personas que nos acompañan en él. “¿Vas a Alabama? Me gustaría ver el Golfo de México. Si vas, llévame contigo. Pero si vas a California, está bien, cualquier sitio vale. Supongo que lo único que quiero es ir contigo”.

En 1964, Roger Miller grabó King of the Road, acerca de un vagabundo (“un hombre de medios sin ningún medio”) que ha hecho del movimiento su forma de vida, y a quien el ingenio de que hace gala le ha valido el sobrenombre de “rey de la carretera”.

En Leaving on a Jet Plane, también de John Denver, el viaje se hace más por obligación que por placer. El protagonista se despide de su amada antes de coger un avión que le separará de ella.

La canción que traigo a continuación, I’ve Been Everywhere, fue escrita en 1959 por Geoff Mack y popularizada tres años más tarde por Hank Snow. Un hombre que hace autoestop inicia una conversación con el tipo que le ha recogido, enumerando las ciudades por las que ha pasado.

Hemos escuchado varios ejemplos de canciones de carretera y otro de un viaje en avión. ¿Qué tal si nos montamos en el tren? 500 miles es un tema folk de autoría desconocida que fue popularizado a raíz del revival del folk en los años 60 del pasado siglo. En este lamento, el protagonista emprende un viaje en tren que le aleja 500 millas de su casa y se siente nostálgico por volver a ella. La primera grabación que se conserva es la de The Journeymen (1961).

Y, cómo no, no podía faltar en nuestro viaje una de las canciones más famosas de Johnny Cash, Folsom Prison Blues. Un recluso de esta prisión oye desde su celda el silbato del tren y envidia la libertad que deben sentir los viajeros que van en él.

Fred Foster, el fundador de Monument Records

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Hace 87 años nacía en Carolina del Norte Fred Foster, nuestro protagonista de hoy. A los 17 años, abandonó su casa para perseguir su sueño: el mundo de la música. Cuando trabajaba en Mercury Records, con solo 20 años, intentó convencer (sin éxito) al jefe de marketing de su empresa de que contratara a Elvis Presley. Fred Talmadge tendría ocasión de lamentar su fracaso, aunque en su descargo hay que decir que al menos lo intentó, si bien no pudo igualar la puja de otros sellos discográficos.
Poco después, Foster fundó su propio sello para gozar de poder absoluto sobre los contratos. En Monument Records descubrió nada más y nada menos que a Roy Orbison –a quien produjo sus mayores éxitos, Pretty Woman, Only the Lonely (escuchada en La Guitarra de las Musas), Crying (ya escuchada aquí) o Blue Bayou (ya escuchada aquí)–. También contribuyó decisivamente a lanzar la carrera de Dolly Parton, que dio sus primeros pasos con él. En su faceta como compositor, fue coautor, junto a Kris Kristofferson, de Me and Bobby McGee, que cantaron el propio Kristofferson, Roger Miller y Janis Joplin en su versión más conocida. En los últimos años, Foster ha producido discos de leyendas como Willie Nelson, Merle Haggard o Ray Price, los dos últimos ya fallecidos. En 2016 entró en el Salón de la Fama de la Música Country por su contribución como productor a nuestro género.
Como os decía, su carrera está íntimamente ligada a Roy Orbison, por lo que hoy escucharemos alguno de los temas que le produjo. En primer lugar, Running Scared, obra de Orbison y Joe Melson de 1961. La canción cuenta la historia de un hombre que se pasa la vida temiendo que su pareja se vaya con otro; al final, sí, aparece un amante y se pregunta a quién elegirá ella. Para su alegría, se queda con el narrador. La letra guarda muchas similitudes con otro de sus grandes éxitos, Pretty Woman.

Love Hurts aparecía como cara B de este single. Versiona un tema de los Everly Brothers escrito por Boudleaux Bryant. Aquí el narrador reflexiona sobre el amor: “el amor duele; es como una nube que está cargada de lluvia, es una estufa que quema cuando está caliente”. “Es una mentira que te pone triste”, concluye.

De 1964 es It’s Over, escrita por Orbison y Bill Dees. Esta balada habla de una relación que ha terminado y “todos los arcoíris del cielo empiezan a decir adiós”.

The Greatest Hits Collection. Alan Jackson, 1995

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Una carrera tan prolífica como la de este cantante de Georgia de 58 años –lleva más de 30 sobre los escenarios– ha dado pie a varios recopilatorios de grandes éxitos. Este que nos ocupa hoy fue el primero de ellos. Aquí se recogen los éxitos más sonados de su primera década de carrera profesional, en concreto de sus cuatro primeros discos: Here in the Real World, Don’t Rock the Jukebox, A Lot About Livin’ (and a Little ‘bout Love) y Who I Am. Además de ese material, incluyó dos novedades: una grabación de una antigua canción de George Jones y Roger Miller y otra que escribió especialmente para este disco.
Tall, Tall Trees es el primero de esos temas. George Jones y Roger Miller, sus autores, la grabarían cada uno por su lado, y aquí no dejaremos de escuchar sus versiones. De momento, vamos con la de Alan Jackson, que, además, apareció como single. El protagonista promete hacer lo que sea necesario para ganarse el amor de su novia: “Te compraré árboles altos y toda el agua del mar”. Como dijo el propio Jackson, “es una canción muy divertida que tiene un sentimiento cajun”.

George Jones la grabó en Long Live King George (1965).

Roger Miller en A Trip to the Country (1970).

Gone Country había aparecido en Who I Am. Fue escrita por Bob McDill y trata de la progresiva aceptación de la música country, apoyándose en tres ejemplos: el de una cantante de Las Vegas, otra de Long Island y la tercera de Los Ángeles, que deciden reiniciar su carrera en Nashville como artistas country.

I’ll Try es la única canción compuesta especialmente para el disco. Obra de Alan Jackson, es una alegre balada de amor en la que el protagonista promete ser fiel a su pareja. Según explicó Alan, “todo el mundo me decía: ‘Tienes que hacer una canción de amor positiva’. He hecho muchas baladas tristes pero me resultaban difíciles las de tono positivo porque se corre el peligro de ponerse demasiado meloso y no parecen reales”.

En el tiempo de vida del blog, he comentado otras canciones de este disco. Aquí os dejo sus enlaces.

Here in the Real World (11 junio 2015)

Dallas (11 septiembre 2015)

Midnight in Montgomery (6 diciembre 2015)

Chattahoochee (7 julio 2015)

Summertime Blues (21 junio 2014)

Livin’ on Love (6 marzo 2016)

Heartbreak Hotel. Mae Boren Axton, Thomas Durden y Elvis Presley, 1955

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Esta canción fue el primer número 1 de Elvis Presley en las listas –permaneció nada menos que 27 semanas en el Top 100–. Sus autores se inspiraron en una noticia que apareció en el Miami Herald sobre el suicidio de un hombre en un hotel, que dejó una nota en la que se leía: “Camino por una calle solitaria”. De aquí, surgió la idea del “hotel de los corazones rotos” que se encuentra, según la letra, “al final de una calle solitaria”.
Aunque Elvis no contribuyó en la letra, su representante consiguió un trato de lo más lucrativo: a cambio de que la grabara, lo incluyeron en los créditos. Los autores habían intentado convencer a The Wilburn Brothers, pero estos rehusaron (una decisión a todas luces errónea, ya que fue uno de los temas más vendidos de aquel año). En 1995, entraría a formar parte del Salón de la Fama de los Grammy.
En primer lugar, la versión original de Elvis Presley, grabada en enero de 1956 y sin duda la más exitosa. Chet Atkins interviene a la guitarra y Floyd Cramer al piano.

Roger Miller la versionó en su álbum Words and Music (1966).

Merle Haggard la incluyó en su álbum de tributo a Elvis Presley, My Farewell to Elvis (1977).

La versión de Willie Nelson y Leon Russell llegó al número 1 en 1979.

Incluso Bill Clinton, antes de convertirse en presidente, la interpretó en un solo de saxo tenor en 1992.

El grupo de rock sureño Lynyrd Skynyrd hizo su correspondiente versión en Endangered Species (1994).

Cuando una casa…

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… no es un hogar. Este es el título de la canción que vamos a escuchar hoy. Un joven compositor de poco más de veinte años, Roger Miller, llegó a la música country. Según sus coetáneos, era muy descuidado y no ponía mucho celo en guardar sus canciones, así que no es de extrañar que otros compositores se apropiaran de sus ideas, todo un regalo para la comunidad country de Nashville. Era tan desprendido, que este clásico, When a House is not a Home, obra suya, se la dio a Jimmy Dickens (como escucharéis en la grabación de Patsy Cline, incluso ella anuncia que la canción que va a cantar es de Dickens).
Estamos ante una magnífica balada, muy en la línea del sonido Nashville en boga por aquellos años. La letra describe la soledad de alguien que llega a casa y no hay nadie para recibirlo. “Me acerco a la puerta y odio meter la llave; el vacío es lo único que me espera… Cada día que pasa soy como un prisionero cumpliendo condena, así es, pregunta a alguien que viva solo, así es cuando una casa no es un hogar”.
Escuchemos una actuación en directo de Patsy Cline a principios de los 60.

Ahora, George Jones en su George Jones Sings like the Dickens (1964).

Don Gibson la incluyó en Too Much Hurt (1965).

Jean Shepard la versionó para su Heart, We Did All that We Could (1967).

Little Jimmy Dickens, el primero que la popularizó, la grabó nuevamente en su álbum Jimmy Dickens Comes Calling (1969).

El autor, Roger Miller, la grabó a su vez en A Trip in the Country (1970).

Connie Smith también la incluyó en su repertorio. Escuchemos su grabación en Where is My Castle (1971).

The Silver Tongued Devil and I. Kris Kristofferson, 1971

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Escuchemos hoy algunos temas del segundo álbum de Kris Kristopherson. Cuando salió este disco, el compositor ya había conseguido sus éxitos más sonados –Me and Bobby McGee, Sunday Morning Coming Down, For the Good Times o Help me make it through the night–, y había mucha expectación por conocer su segundo trabajo. A mi juicio, no decepcionó, y se ganó con creces su reputación como uno de los mejores compositores de su tiempo. Publicado por Monument Records en 1971, fue reeditado por primera vez en CD en 1988.
En primer lugar, os dejo con el tema que da título al disco, The Silver Tongued Devil and I. El narrador está en un bar intentando iniciar una conversación con una muchacha, cuando aparece un diablo con mucha labia, que esconde sus intenciones bajo una sonrisa de santo y se la quita. Hay quien asegura que ese diablo es su doble o incluso él mismo.

Good Christian Soldier fue escrita por Bobby Bare y Billy Joe Shaver. Habla del hijo de un predicador, que solía rezar para llegar a ser un buen soldado cristiano. Tras ser reclutado, reza ya para vivir otro día, porque “es difícil ser un soldado cristiano cuando llevas un arma”.

Lovin’ Her Was Easier fue uno de sus mayores éxitos, además de la única canción del disco que apareció en single. El tema fue también grabado por Roger Miller en The Best of Roger Miller y por Waylon Jennings en The Taker/Tulsa. Escuchemos la original de Kristofferson.

En Billy Dee, nos presenta la historia de una persona que cae en el mundo de las drogas –“intentaba satisfacer una sed a la que no podía dar nombre y era empujado hacia las tinieblas por el diablo que corría por sus venas”– y al final que termina muriendo de sobredosis. Mucho se ha especulado sobre a quién se refiere la letra: Janis Joplin, Jimi Hendrix… Desgraciadamente, es una historia universal.

The pilgrim, chapter 33 es una canción sobre el aislamiento y la soledad. Martin Scorsese, que tiene muy buen oído, la utilizó en el guion de Taxi Driver, cuando Betsy (Cybill Sheperd) le dice a Travis Bickle (Robert De Niro), a propósito de sus contradicciones: “Es un profeta, un traficante, mitad verdad, mitad ficción… una contradicción andante”. Otros artistas, como Emmylou Harris o Willie Nelson, versionarían también el tema.

El disco termina con Epitaph, dedicada a Janis Joplin, que había fallecido en octubre de 1970.

Guitar Country. Chet Atkins, 1964

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La RCA, sello discográfico en que trabajaba el guitarrista Chet Atkins, publicó este disco de poco menos de media hora de duración en 1964. En 2001, el álbum se reeditó en formato CD por el modesto sello Collectibles y fue nominado al Grammy al mejor disco western y country, si bien perdió frente a Roger Miller por Dang Me (la canción que da título al disco la podéis escuchar aquí).
La historia de la composición de Freight Train se remonta a los albores del siglo XX, pero fue popularizada en los años 50 gracias a la grabación de Chas McDevitt. Aquí tenéis la versión que Atkins incluyó en este disco.

Vaya con Dios fue escrita como una canción pop por Larry Russell, Inez James y Buddy Pepper en 1952. Aquí Chet Atkins le da un toque country.

A su vez, el folk primigenio de Copper Kettle fue popularizado por la versión de Joan Baez de 1962. Dos años después, Chet Atkins la haría también suya.

Este tema es el que da título al álbum, Guitar Country. Fue escrito por Johnny Mercer y Willard Robison.

Atkins incluyó un instrumental, Kentucky, dedicado a dicho estado.

Otro tema instrumental es Dobro, en el que hace filigranas con este instrumento típico de la música country.

Me and Bobby McGee. Kris Kristofferson y Fred Foster, 1969

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Hoy vamos a disfrutar de una de las canciones más emblemáticas de Kris Kristofferson y, sin duda, también de la última parte de la década de los 60.
Kristofferson declaró que una de sus fuentes de inspiración fue la película La Strada (1954), de Federico Fellini, y que en realidad el título se le ocurrió al co-autor, Fred Foster, quien utilizó el nombre de un compañero suyo de trabajo, Bobby McKee, a quien la letra cambió de sexo para transformarlo en la novia del narrador (con la grafía McGee).
La canción trata sobre dos novios viajeros que recorren el país haciendo autostop, desde Baton Rouge –la capital de Louisiana– hasta la soleada California, pasando por las minas de Kentucky. En el condado californiano de Salinas, la pareja se separa, lo que el narrador no tarda en lamentar: “Cambiaría todas mis mañanas por un solo ayer abrazando el cuerpo de Bobby al lado del mío”. La libertad, añade, no es más que un sinónimo para “no tener nada que perder”.
En primer lugar, escuchemos a Roger Miller, el primero en grabarla en 1969.

Ese mismo año la versión de Kenny Rogers y su grupo, la First Edition, nos regaló esta versión.

El tema traspasó las fronteras y llegó a Canadá de la mano de Gordon Lightfoot en 1970.

Su autor, Kris Kristofferson, también la grabaría en 1970.

Una de las versiones que más contribuyó a popularizarla fue la de Janis Joplin en su álbum Pearl (1970). El tema salió como single y se convirtió en el único número 1 de su carrera al año siguiente –desgraciadamente póstumo: Joplin falleció ese mismo año–. La cantante tuvo una relación con Kristofferson, lo que dio pie a conjeturar que la canción fue escrita para ella, un extremo que este negó.

Escuchemos la canción en la voz de otra cantante femenina, Dottie West (1971).

Johnny Cash la incluyó en un disco en directo presentado en Suecia, På Österåker (1972).

Waylon Jennings le dio su toque personal dentro de su disco Lonesome, On’ry and Mean, en 1973.

Para acabar, escuchemos a Willie Nelson en su versión del álbum Willie Nelson Sings Kristofferson (1979).

Ruby, don’t take your love to town. Mel Tillis, 1967

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La música y el arte en general siempre han sido un fiel reflejo de los tiempos históricos que han vivido sus creadores. Durante la segunda mitad de los años sesenta, los Estados Unidos se encontraban enfangados en la guerra de Vietnam, la “estúpida guerra asiática” a la que alude la canción sin nombrarla expresamente. El conflicto sirvió de inspiración a Mel Tillis, que nos habla de un veterano de guerra que ha quedado mutilado (“no fui yo quien empezó esta estúpida guerra asiática pero estaba orgulloso de ofrecer mi contribución patriótica”). Postrado en la cama, escucha cómo su mujer, Ruby, se prepara para salir al atardecer (“la sombra de la pared me dice que el sol se está poniendo”). Supone que va a encontrarse con su amante y le pide desesperadamente que no se lleve su amor a la ciudad, porque, aunque sea difícil amar a un hombre cuyas piernas están paralizadas, él todavía necesita compañía.
La canción fue popularizada por Kenny Rogers en 1969.

El primero en grabarla fue Johnny Darrell, aunque su interpretación fue eclipsada, justamente en mi opinión, por la del maestro Rogers.

En 1967 los Statler Brothers le dieron este toque folk.

Esta es la versión de Roger Miller.

Waylon Jennings también la grabó en 1967.

Esta actuación de Bobby Bare pertenece al programa televisivo The Country Place.

El autor del tema, Mel Tillis, la grabó en 1976 dentro de su álbum Welcome to Mel Tillis Country.

La canción fue apropiadamente respondida por el sexo femenino. Así, Geraldine Strangers grabó en 1969 Billy, I’ve got to go to town, en la que le pide a su marido que tenga confianza en ella y le asegura que siempre le será fiel.