Adiós a un icono de los 90

Mel Tillis Memorial

Ayer nos sorprendía la noticia de la muerte de Daryle Singletary, a los 46 años de edad; oriundo de Georgia, residía en Nashville.

Desde niño, se apasionó por la música country –su primera grabación amateur fue el clásico de Hank Williams Your Cheatin’ Heart, a los doce o trece años–. Debutó en 1995 con su disco Daryle Singletary, al que pertenece I Let Her Lie (uno de sus temas más reconocibles y que pudimos escuchar aquí no hace ni siquiera un mes).

Este álbum fue el inicio de una fértil trayectoria que le abrió un hueco en la gran familia del country. Destinado a revitalizar la música country tradicional, con el cambio de siglo destacó, sobre todo, como cantante de versiones de grandes clásicos del country (sacó tres discos de esta naturaleza). Su último trabajo, American Grandstand, en colaboración con Rhonda Vincent, vio la luz en julio del pasado año.

El 31 de enero, hace un par de semanas, tuvo lugar en el Ryman Auditorium, la sede del Opry, un homenaje al gran Mel Tillis, fallecido en noviembre. Daryle estuvo allí, y hoy, tristemente, él es el centro del homenaje. Escuchemos ya algunas de sus canciones más populares.

A su disco de debut pertenece este Too Much Fun, obra de Curtis Wright y Jeff Knight, que llegó al puesto 4 de la lista Billboard.

Amen Kind of Love apareció en su segundo disco, All Because of You (1996). Trey Bruce y Wayne Tester compusieron esta canción sobre un hombre que ha encontrado el amor de su vida.

Daryle Singletary incluyó The Note en su álbum Ain’t It the Truth (1998). El tema había sido compuesto ya en los años 80 y el primero en grabarla fue Conway Twitty en Don’t Call Him a Cowboy. La letra se centra en la nota de ruptura que le deja su novia al narrador.

Como muestra de su último disco, American Grandstand, escuchemos dos pistas. Primero, el tema homónimo que lo abre y en el que Daryle Singletary canta a dúo con Rhonda Vincent.

Y Slowly but Surely, una canción con aire de country clásico en la que los narradores reconocen que “lenta pero ciertamente” se están enamorando el uno del otro.

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El abuelo de la música country

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Si no fuera por el banjo, no cabe duda de que el country, el folk o el bluegrass perderían gran parte de su esencia. Por eso, y con motivo de la publicación en Estados Unidos de su biografía, escrita por su bisnieto Mike Doubler con el título Dixie Dewdrop: The Complete Uncle Dave Macon Story, hoy nos vamos a fijar en uno de los primeros virtuosos de este instrumento.

Nos referimos, sí, a Uncle Dave Macon, apodado The Dixie Dewdrop (“La gota de rocío de Dixie”). Nacido en 1870 como David Harrison Macon en un pequeño pueblo de Tennessee, su padre había sido capitán confederado en la Guerra de Secesión. Cuando contaba 13 años, su familia se trasladó a Nashville –que todavía, claro, no era la capital de la música country– para regentar un hotel, frente al cual su padre sería asesinado años después.

Nuestro protagonista fundó entonces una compañía de transporte de ganado en otra ciudad de Tennessee, que se vio obligado a cerrar tras la Primera Guerra Mundial por la competencia de los camiones y el ferrocarril.

Macon actuaba aquí y allá a su aire, sin plantearse dedicarse a ello de forma profesional. Tras la quiebra de su empresa, parecía el momento propicio y así fue como, a sus más de 50 años, nació la leyenda de uno de los mejores intérpretes de banjo de todos los tiempos. En palabras del historiador de la música Charles Wolfe, “si la gente llama a Jimmie Rodgers el padre de la música country, entonces Uncle Dave Macon debería ser el abuelo de la música country“.

Tras unirse al intérprete de fiddle Sid Harkreader, su destreza llegó a oídos de los dueños del Ryman Auditorium (lo que sería la sede del Grand Ole Opry, institución de la que formaría parte hasta su muerte y de la que sería su primera superestrella), y ya en 1927 formó su propio grupo, The Fruit Jar Drinkrers.

Había hecho algunas grabaciones para Vocalion en 1924, pero su carrera discográfica tomó impulso en 1930 cuando firmó con Okeh Records. En 1935 realizó para Bluebird Records sus famosas grabaciones con otros pioneros del country, The Delmore Brothers.

En total, hay registradas unas 170 grabaciones de Dave Macon entre los años 1924 y 1938. Nuestro hombre siguió al pie del cañón hasta semanas antes de su muerte en 1952 y, como prueba de su popularidad, a su funeral asistieron más de 5.000 personas, entre ellas Roy Acuff, Bill Monroe o el director del Grand Ole Opry, George D. Hay. Con carácter póstumo, el Salón de la Fama de la música country le abrió sus puertas en 1966.

Escuchemos ya algunas de sus grabaciones más emblemáticas.

En Way Down the Old Plank Road, grabada para Vocalion en 1926, Sam McGee lo acompaña a la guitarra.

Otro de sus grandes éxitos fue Soldier’s Joy, con Sid Harkreader al violín o fiddle.

Keep My Skillet Good and Greasy es un buen ejemplo de sus canciones optimistas, que le servían para luchar contra la depresión que le acechó toda la vida.

En la letra de Sail Away Ladies se dice que no vale la pena sentarse y llorar, solo hay que navegar y olvidarnos de nuestros problemas.

Una de las canciones gospel más conocidas es Rock of Ages. “Roca de los siglos cortada para mí, déjame esconder mi rostro en ti”, dice la letra. Aquí, Uncle Dave Macon la toca al banjo.

Durante la Guerra de Secesión, se hizo muy popular Richmond is a Hard Road to Travel, que hacía referencia a la dificultad de tomar Richmond –segunda capital de los Estados Confederados–. Uncle Dave Macon adaptó la letra a Jordan Am a Hard Road to Travel, aludiendo a la dificultad de cruzar el Jordán.

En 1940 Hollywood hizo una película ambientada en el Grand Ole Opry, titulada precisamente así, Grand Ole Opry, en la que Uncle Dave Macon interpretaba con su hijo Dorris a la guitarra Take Me Back to My Old Carolina Home. Os dejo con esta escena.

John Anderson, del rock al country

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Nuestro personaje del día nació hace 62 años en Florida. Sus primeras influencias no llegaron del universo country, sino del rock y, más concretamente, de Jimi Hendrix o los Rolling Stones. De hecho, llegó a fundar su propio grupo rock siendo adolescente. Pero cuando descubrió a George Jones o Merle Haggard se inclinó por el country y no dudó en trasladarse a su capital sentimental, Nashville. Se introdujo en el Grand Ole Opry por un trabajo que nada tenía que ver con la música, como reparador del techo de su sede, el Ryman Auditorium.

A finales de los 70, comenzó su carrera al firmar con la Warner Bros. Records. De apabullante éxito en las décadas de los 80 y 90 gracias a su sonido “neotradicional”, entonces tan en boga, su estrella se fue apagando poco a poco. En 2014 entró a formar parte del Salón de la Fama de Compositores de Nashville. Su último trabajo lleva por título Goldmine (2015).

Escuchemos el primero de sus cinco números 1, Wild and Blue (1982), de su disco homónimo, el que más satisfacciones le ha deparado en su carrera. El tema fue compuesto por John Scott Sherrill.

Hank Williams Jr. lo incluyó en Major Moves (1984).

Lucinda Williams interpretó esta canción en directo en 1989.

El grupo de country alternativo –o AmericanaFreakwater hizo otra versión en Dancing Under Water (1991).

Alan Jackson acentuó la faceta bluegrass del tema en su disco The Bluegrass Album (2013).

 

Disco del mes (agosto)

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Dolly Parton no tiene pensado retirarse y sigue desplegando su proverbial energía después de más de 50 años dedicada a esto del country. Con setenta recién cumplidos sigue en primera línea, y el pasado 19 de agosto sacó su cuadragésimo tercer álbum, Pure & Simple, solo dos años después de su último trabajo, Blue Smoke (ya reseñado aquí).
El álbum es el resultado de la grabación de dos conciertos que ofreció en el Ryman Auditorium, sede del Grand Ole Opry, en agosto de 2015; y que fueron repetidos la semana siguiente en su parque temático, Dollywood, Tennessee.
Editado por RCA Records en colaboración con su propio sello discográfico, Dolly Records, consta de diez pistas, de las que dos ya habían sido grabadas anteriormente: Tomorrow is Forever y Say Forever You’ll be Mine (ambos dúos grabados con Porter Wagoner en la década de los 70).
Parton se ha mostrado muy orgullosa de este disco, una especie de homenaje a su marido –recientemente han celebrado sus bodas de oro–, y ha dicho de él, parafraseando una de sus canciones más emblemáticas, Coat of Many Colors: “Es un disco sobre el amor: el amor verdadero, el amor romántico, los engaños, el amor sensual. Creo que es amor de muchos colores, digámoslo así”. Para promocionarlo se ha embarcado en una gira de más de sesenta conciertos que le llevará por toda la geografía estadounidense y parte de Canadá.
Escuchemos los dos singles que han aparecido hasta la fecha del disco. En primer lugar, os dejo con el tema que le da título, Pure and simple, un tributo al amor puro y simple, “casi sagrado”.

La letra de Outside your Door plasma la culminación sexual de una pareja.

Pure & Simple en Amazon

Little Jimmy Dickens, un gigante del country de corta estatura

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Virginia Occidental, 1920: nace el “pequeño” Little Jimmy Dickens. Su primera experiencia en el country llegó en los años 30, cuando, con el sobrenombre de Jimmy the Kid, empezó a trabajar en una radio local. En 1948 Roy Acuff le invitó a formar parte del Grand Ole Opry, donde conoció a Hank Williams, de quien sería amigo hasta la temprana muerte de este.
En 1950 Little Jimmy Dickens, bajo de estatura pero con la voluntad de un gigante, formó su propio grupo, The Country Boys, y en 1954 sacó su primer LP, Old Country Church. En los 60 fue uno de los primeros artistas country que emprendió una gira internacional, más allá de las fronteras de Estados Unidos y Canadá. Aunque siguió actuando en el Grand Ole Opry hasta su muerte –de hecho celebró allí su último cumpleaños–, a finales de los años 70 abandonó la grabación de discos. En 2008, el Ryman Auditorium lo homenajeó por sus sesenta años como miembro, y, en 2009, se convirtió en el socio más antiguo tras la muerte de Hank Locklin. La misma sede acogió su funeral un día de principios de enero de 2015 (aquí podéis ver la entrada que le dediqué con motivo de su fallecimiento).
Ya que el vídeo de May the Bird of Paradise Fly Up to Your Nose que aparecía en la entrada citada ya no se ve, escuchemos de nuevo su único número 1 en las listas. Escrita por Neal Merritt en 1965, nos presenta a un tipo de lo más tacaño en cómicas situaciones: a un mendigo solo le da un céntimo; el dueño de la lavandería le llama para devolverle un billete de 100 dólares que se ha dejado olvidado y, en agradecimiento, le recompensa con diez centavos; cuando le pide a un taxista que le lleve rápido a la estación y multan a este por exceso de velocidad, él se limita a esperar a que le devuelva el cambio. En el estribillo, cada una de sus “víctimas” le lanza ingenuas maldiciones: “Que el ave del paraíso se pose en tu nariz, que un elefante te acaricie los dedos de los pies, que tu mujer tenga sinusitis perpetua”.
Escuchemos a Little Jimmy Dickens acompañado a la guitarra por el legendario Grady Martin en 1965.

Al año siguiente, Ernest Tubb la incluyó en Ernest Tubb Sings Country Hits, Old and New.

Veamos este vídeo con un joven Glen Campbell interpretando esta canción.

Country Boy. Ricky Skaggs, 1984

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Hoy vamos a escuchar algunos fragmentos de uno de los títulos que cimentaron la carrera de Ricky Skaggs, Country Boy, una brillante exaltación del bluegrass que editó Epic y llegó al número 1 de las listas. No faltan en este álbum una versión de Bill Monroe, padre del género, y de Carter Stanley, de los Stanley Brothers.
Country Boy es un tema escrito por los británicos Tony Colton, Albert Lee y Ray Smith. Cuando salió como single, llegó al número 1, el noveno de su trayectoria. La letra dice que “aunque parezca un urbanita con sus zapatos brillosos no es más que un recogedor de algodón, un chico de campo de corazón”.

En 1960 George Jones compuso Window Up Above, la favorita entre las suyas. Habla de un hombre que mira a través de la ventana –soportándolo a duras penas– a su pareja en brazos de otro hombre: “Veo cómo las nubes acechan y una tormenta hará naufragar nuestro hogar”, dice. Skaggs la recuperó para este disco.

Escuchemos ahora la versión original de Jones.

Something in my Heart fue escrita por Wayland Patton y se convirtió en el primer single del disco. Un tipo no puede quitarse de la cabeza a la mujer que le acaba de abandonar, y todo le recuerda a ella.

El tema que vamos a escuchar ahora figuraba también en el disco, pero esta versión es un directo de Skaggs con el grupo Super Pickers, que sonó en el Ryman Auditorium, sede del Grand Ole Opry. Os dejo con Wheel Hoss, compuesta por Bill Monroe.

I’m Ready to Go es un tema de corte religioso compuesto por Carter Stanley y William Herbert York. El narrador está dispuesto a abandonar esta vida porque oye una voz suave y baja, la de su maravilloso Salvador. Por cierto, esta fue una de las primeras, si no la primera, canción que descubrí de Ricky Skaggs. Sin más, escuchemos al artista con su grupo, los Kentucky Thunder.

Adiós a Jim Ed Brown, un imprescindible del Opry

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Hace menos de un mes os hablaba de él porque lo habían elegido miembro del Salón de la Fama de la música country. Ahora volvemos a traerlo a este río de country porque Brown murió el pasado 11 de junio a los 81 años de edad, en Tennessee, víctima de un cáncer de pulmón.
Empezó su carrera musical junto a sus hermanas, con las que formó el grupo The Browns. A finales de los 50, se planteó abandonarla pero el productor Chet Atkins le convenció de lo contrario. Fue entonces cuando grabó una de sus canciones más emblemáticas, Three Bells, ya escuchada aquí.
En 1967 inició su carrera en solitario; y, en 1976, emprendió una fecunda colaboración con Helen Cornelius, con la que grabó varios dúos muy populares y alcanzó su único número 1 en las listas, I Don’t Want to Have to Marry You. Su extensa discografía se compone de 22 discos de estudio –el último de ellos, In Style Again, salió en enero de 2015… tras 40 años en blanco– y más de 50 singles.
Asiduo del Grand Ole Opry, ha sido miembro activo del mismo desde 1963, y, como homenaje, el pasado 15 de junio el Ryman Auditorium, su sede, acogió el funeral de la estrella. Aunque su ceremonia de ingreso en el Salón de la Fama estaba prevista para octubre, al saber de su enfermedad, la organización envió una delegación al hospital donde estaba ingresado y el 4 de junio le impuso la medalla correspondiente.
Escuchemos su mayor éxito en solitario –llegó al número 3 de la lista Billboard–, Pop a Top, compuesto por Nat Stuckey e incluido en el álbum Just Jim (1967). Su título hace referencia al sonido de una lata al abrirse y es que la canción –no muy original, por cierto– se desarrolla en un bar donde un hombre pide otra ronda para intentar olvidar su reciente ruptura.

Alan Jackson la versionó en su disco Under the Influence (1999).

Tammy Wynette, la Primera Dama de la música country

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Virginia Wynette Pugh nació en 1942 en un condado del sur profundo de Estados Unidos, en Mississippi. Su padre murió cuando ella era un bebé y, debido a la precariedad económica de la madre, se crió en casa de sus abuelos maternos. Tras abandonar el colegio, hiló un trabajo tras otro: recepcionista, camarera y estudió peluquería (su peinado era muy característico).
Aunque siempre sintió pasión por la música country, no encontró apoyo en su primer marido, y no fue hasta mediados de los años 60 cuando se trasladó a Nashville y firmó su primer contrato con el sello Epic Records (1966). Fue entonces cuando escogió su nombre artístico por sugerencia de su productor Billy Sherrill, quien le dijo que le recordaba a Debbie Reynolds en la película Tammy and the Bachelor (Tammy, la muchacha salvaje).
Dos años después alcanzó su mayor éxito con Stand by your man (que ya hemos escuchado aquí), con la que ganó un Grammy y que le reportó un disco de oro –llegó al medio millón de copias vendidas en 1970– y otro de platino en 1989, tras superar el millón.
En 1969 se casó con el también cantante de country George Jones, de quien se divorciaría seis años después, en lo que fue todo un acontecimiento social. Su popularidad decayó y, en 1979, decidió publicar sus memorias, que tituló, como no podía ser de otra forma, Stand by Your Man.
Durante los años 70, Tammy Wynette y Loretta Lynn fueron las más aclamadas y exitosas estrellas country femeninas. En la siguiente década, la vida de Wynette estuvo marcada por sus problemas de salud. Fue hospitalizada en diferentes ocasiones y su carrera musical acabó antes de lo previsto. Murió en Nashville a los 55 años de edad. A su multitudinario funeral –celebrado en el Ryman Auditorium, sede del Grand Ole Opry– acudieron unas 1.500 personas.
Escuchemos D-I-V-O-R-C-E, su otro éxito de 1968, que aborda un tema del que llegaría a ser toda una experta: se divorció cuatro veces, una de ellas sólo 40 días después de casarse.
La canción fue escrita por Bobby Braddock y Curly Putman. La letra describe cómo una pareja a punto de divorciarse intenta suavizar la realidad ante su hijo de cuatro años, deletreando la palabra divorcio en lugar de hablar abiertamente sobre él. El tema se ha utilizado en películas como Mi vida es mi vida (1970) o Brokeback Mountain (2005). Aquí tenéis la versión de Tammy Wynette en un directo.

En 1969 Dottie West la incluyó en su álbum Feminine Fancy.

Dolly Parton también versionó la canción.

 

Josh Turner, imparable

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Si hubiera que elegir entre los cantantes country más importantes en la actualidad, el nombre de Josh Turner figuraría en todas las listas. Nacido en Carolina del Sur hace 36 años, el pasado 16 de septiembre lanzó al mercado el single Lay Low (“Pasar desapercibido”)… y fue padre por cuarta vez. Un mes ajetreado, vaya, anticipo de lo que le aguardará a partir de ahora, cuando se eche a la carretera para iniciar una gira por Estados Unidos que le llevará a Dakota del Norte, Alabama, Nuevo México, Texas, Idaho, Nevada, California, Arizona, Pennsylvania, Kentucky, Ohio y el Ryman Auditorium, sede del Grand Ole Opry en Tennessee. Casi nada.
El tema que hoy nos ocupa fue escrito por Ross Copperman, Tony Martin y Mark Nesler y, cuando Turner lo escuchó por primera vez, se enamoró instantáneamente de su filosofía. “Pasar desapercibido es algo que me encanta hacer aunque a veces no pueda”, ha declarado el artista. Este single es el aperitivo que MCA Nashville, su discográfica de toda la vida, nos ha ofrecido a la espera de su nuevo disco, el sexto después de Punching Bag (2012).
La canción comienza con un deseo: el de perderse conduciendo hasta que el móvil se quede sin cobertura, escuchar las gotas de lluvia sobre los tejados y, por supuesto, pasar desapercibido. Con canciones tan buenas como ésta, le va a ser imposible.

El bar más famoso del honky-tonk

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Nashville, Tennessee, 1960. Con el honky-tonk, que se manifestó en la década de los 50, se perfilaba un cambio radical en la música country, y esta ciudad sería la principal protagonista de esa revolución.
Un hecho que contribuyó a que Nashville se asentara como la capital del country fue la inauguración de un bar originariamente llamado Mom’s y que luego cambiaría su nombre por el de Tootsie’s, cuando lo adquirió Tootsie Bess.
Se dice que la dueña del bar se distinguía por un corazón de oro, ya que solía dar pequeñas cantidades de dinero a los artistas desafortunados que intentaban abrirse un hueco en el mundo de la música. Ese dinero, como gesto de buena voluntad, le era luego reembolsado por los artistas consagrados del Grand Ole Opry.
En 2010 se cumplió el 50 aniversario del Tootsie’s con un concierto al que acudieron artistas de la talla de Kris Kristofferson, Little Jimmy Dickens o Mel Tillis, entre otros.
Si queréis visitarlo, su dirección es 422 de la calle Broadway en Nashville, justo detrás del Ryman Auditorium, el hogar del Grand Ole Opry. No tiene pérdida: casi desde sus inicios la fachada está pintada de púrpura, y su interior está repleto de posters y recuerdos de grandes del country como Hank Williams, Patsy Cline o Willie Nelson, quien actuó en este bar al principio de su carrera. En suma, que después de 54 años sigue tan joven y combativo como el primer día.
Os dejo con uno de los clásicos de la música country que Kris Kristopherson cantó en este bar, Me and Bobby McGee: