Country Urbano (V)

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11. Dallas. Las dos primeras canciones de hoy pertenecen a uno de los discos de la leyenda viva Willie Nelson, natural de Texas. El LP en cuestión, Texas in my mind (1968), fue producido por Chet Atkins, y está dedicado por completo a su estado natal. La canción con la que se abre fue escrita por Dewey Groom y Don Stovall. Se trata de un canto de amor a Dallas, que cita varias localizaciones incomparablemente bellas. El narrador podría seguir cantando sus alabanzas, pero se le hace tarde porque tiene que coger un avión… a Dallas.

12. San Antonio. Incluida también en Texas in my mind (1968), fue escrita por Jerry Blanton. El narrador maldice el día en que dejó a sus seres queridos en San Antonio, una ciudad de origen español, ocupada por colonos canarios allá por el siglo XVII, y que hoy, merced a su riqueza arquitectónica, es una de las más turísticas de Estados Unidos.

13. Who do I know in Dallas. Terminamos con otra canción interpretada por Willie Nelson, en este caso coescrita por él junto con Hank Cochran. El narrador busca en los recovecos de su memoria a quién conoce en Dallas, donde reside actualmente, para pegarle un toque, y que lo consuele y le ayude a olvidar que está solo.
Esta grabación pertenece al disco Masters of the Last Century: Best of Willie Nelson.

Escuchemos ahora una versión de Kenny Price, todo un éxito en 1969.

Merle Haggard incluyó su propia versión en el álbum A Portrait of Merle Haggard (1969).

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New San Antonio Rose. Bob Wills, 1939

El origen de esta canción, uno de los estándares de la música country, se sitúa en un tema instrumental grabado por Bob Wills en 1938 llamado San Antonio Rose.
La melodía era de una excelencia tal, que el mismo Wills le añadió letra al año siguiente y la rebautizó como New San Antonio Rose. A principios de la década de los 40, el cantante y actor Bing Crosby contribuyó a popularizarla definitivamente con una nueva versión, y su fama traspasó fronteras, hasta el punto de que los artistas Ingallil Rossvald y Harry Brandelius grabaron su particular versión en sueco en 1952.
El tema forma parte del imaginario colectivo de la ciudad de San Antonio, en Texas, y tan ligada está a ella que un local en dicha ciudad lleva el nombre de Palacio de la Rosa de San Antonio y alberga todo tipo de eventos deportivos y conciertos.
El autor enmarca en el Estado de la estrella solitaria, Texas, el argumento de esta canción, que versa sobre un antiguo amor del narrador (a principios del siglo XX, era corriente referirse a la persona objeto del amor como “rosa”). Es una canción nostálgica, ya que el poeta recuerda cómo conoció a su amor en El Álamo y dice que sus labios eran tan duces como los pétalos que se desprenden de la rosa…