El amigo más fiel

shepherd dog
Se suele decir que el perro mostrará fidelidad a su dueño toda la vida, y esto es lo que sucedió con el perro que dio origen a la canción que vamos a escuchar hoy.
Su autor, Stuart Hamblen, era un gran aficionado a la caza. Según contó en diversas ocasiones, escribió este tema en el marco de una expedición en Sierra Nevada, una cordillera entre Nevada y California. Corría el año 1954 y, junto con un amigo, se adentró en esos bosques para practicar su deporte favorito. Les sorprendió una ventisca y buscaron refugio en una cabaña aparentemente abandonada. En realidad, estaba guardada por un perro, y Hamblen supuso que su dueño también estaría allí. Se trataba, efectivamente, de la cabaña de un explorador que había fallecido tiempo atrás y que seguía allí. Así nació This Ole House.
A partir de esta idea, Hamblen, especialista en música gospel, reflexionó sobre la muerte y lo efímero de la vida en este clásico del country gospel. En la misma cabaña, comenzó la canción con estos versos: “Esta vieja casa conoció a mis hijos, esta vieja casa conoció a mi mujer, esta vieja casa resonaba con risas”; pero, en la línea de las canciones gospel, no ve la muerte como algo negativo, sino como algo natural. Con el paso del tiempo, la casa ha envejecido (y su cuerpo también) y ya no puede ser reparada, al igual que su cuerpo. Cuando ve a un ángel mirando por un cristal roto de la ventana, se da cuenta de que “no siente dolor ni miedo” (la casa, en cambio, gime y tiembla cuando el viento nocturno extiende sus brazos). Y ya que “no va a necesitar la casa más”, se prepara para “encontrarse con los santos”.
Aunque el autor también la grabó, la de Rosemary Clooney en 1954 fue la versión que tuvo más éxito. La voz de bajo que la acompaña es la de Thurl Ravenscroft.

Escuchemos al compositor Stuart Hamblen en su grabación de 1954. Dos años después lo haría en su disco It is no secret.

Jimmie Dean la incluyó en Everybody’s Favorite (1963).

The Statler Brothers la versionaron en Flowers on the Wall (1966).

Shakin Stevens recuperó este clásico y le dio un toque rock que causó sensación en 1981.

Loretta Lynn hizo su propia versión en Van Lear Rose (2004).

Brenda Lee y Dolly Parton en Gospel Duets with Treasured Friends (2007).

Por último, escuchemos a Willie Nelson en Remember Me Vol. 1 (2011).

Shotgun Boogie. Tennessee Ernie Ford, 1950

shotgun boogie
Antes del nacimiento oficial del rock, hubo pioneros que anticiparon las característicos de este estilo. Tennesse Ernie Ford fue uno de ellos, y con Shotgun Boogie –25 semanas en las listas, tres de ellas como número 1–, triunfó por todo lo alto.
Este “boogie de la escopeta” presenta una letra muy divertida: el protagonista ve un conejo y una ardilla haciendo estropicios en su jardín. Va a buscar su escopeta, pero se encuentra con una chica y, con el fin de utilizar su escopeta, se van a los arbustos a disparar “grandes palomas”. La chica le dice que debería conocer a su padre porque también tiene una escopeta que está siempre cargada. Cuando aparece el padre, dispara con su rifle (“ningún cazador de arbustos va a quedarse con mi hija”) y el protagonista se va corriendo, pero promete volver cuando al padre se le acaben los casquillos.
Escuchemos primero a nuestro autor, Tennessee Ernie Ford.

Ahora, una grabación radiofónica de Hank Thompson en 1952.

En 1991 la discográfica Bear Family Records sacó una antología llamada Johnny Horton: The Early Years, en la que nos brinda esta otra versión.

En el accidente aéreo en el que murió Patsy Cline también falleció Hawkshaw Hawkins. ¿Lo escuchamos?

Un galés, Shakin’ Stevens, también se atrevió con ella.

Ahora, un artista no tan conocido, Jesse Lee Turner, en 1962.

En 1995 Don Walser la versionó acompañado por grandes instrumentistas de fiddle, steel guitar, piano y percusión.

Ya en nuestro siglo, Chris Scruggs, nieto del virtuoso del banjo Earl Scruggs, y su grupo BR549, nos regalaron este directo en el Grand Ole Opry.