Merle Haggard, un gran representante del sonido Bakersfield

MerleHaggard
Merle Haggard nació en California en 1937. Sus padres eran oriundos de Oklahoma, de donde tuvieron que emigrar por el azote de la Gran Depresión. Su padre murió cuando Haggard tenía siete años, y su madre afrontó la responsabilidad de criar sola a sus hijos. Fue su hermano quien le regaló su primera guitarra, que aprendió a tocar de manera autodidacta.
Haggard cometió una serie de delitos menores y, a los 14 años, huyó de casa rumbo a Texas junto con un amigo. Allí siguió delinquiendo, fue arrestado, enviado a reformatorios juveniles e incluso a la cárcel.
En los años 60 se centró y decidió dedicarse por entero a la música. Firmó su primer contrato con Tally Records y se interesó por el sonido Bakersfield, iniciado por Buck Owens. Durante la década de los 70, continuó su éxito con canciones como Carolyn, Always Wanting You o The Roots of My Raising. Posteriormente, su carrera decayó en favor de figuras emergentes como George Strait o Randy Travis. En 1994, entró en el Salón de la Fama del Country, y una de sus últimas apariciones públicas fue en la gala de los Grammy del año pasado, cuando interpretó otro de sus grandes clásicos, Okie from Muskogee (1969).
Escuchemos su primer número 1, I’m a Lonesome Fugitive (1966), escrito por Liz y Casey Anderson. La canción, que al principio se llamaba The Fugitive, es un ejemplo consumado del outlaw country, con el que se asocia a Haggard. Se trata de una autobiografía ficticia: un fugitivo solitario, cuyo hogar es la carretera, se ha pasado la vida huyendo. Una vez se saltó la ley y pasó dos años a la sombra. Ahora le gustaría asentarse, pero no le dejan, y tampoco se puede permitir el lujo de amar a nadie. Os dejo con su grabación, aparecida en el sello Capitol a finales del citado año.

El guitarrista Roy Buchanan nos regaló esta versión.

Uno de los pioneros del rock and roll, Gene Vincent, autor de Be Bop-A Lula, versionó también el clásico de Haggard.

He aquí el directo de Dale Watson en un concierto que ofreció en Ámsterdam.

Finalmente, Jerry Lee Lewis la interpretó en su álbum Golden Country and Western Hits 2.

Buck Owens, pionero del sonido Bakersfield

Buck Owens
Uno de los mejores compositores de country de todos los tiempos fue Alvis Edgar Owens, nacido en 1929 en una granja de Texas. Su pasión por los animales hizo que su apodo de niño fuese buck (“animal macho”) y con él se quedó. Durante los peores años de la Gran Depresión, Buck y su familia se trasladaron a Mesa, Arizona. De allí, emprendió una nueva vida en California. En 1951, quedó impresionado con la ciudad californiana de Bakersfield, donde se estableció.
Durante sus frecuentes viajes a Hollywood, que no le quedaba lejos, fue labrando su carrera musical: firmó con Capitol Records y conoció a personalidades como Tennessee Ernie Ford, Del Reeves, Faron Young y muchos otros. En 1958, conoció a Don Rich, que se convertiría en su guitarrista y principal colaborador hasta la muerte de éste en 1974.
Tras crear el grupo Buck Owens and the Buckeroos, se sucedieron los éxitos: a finales de los 50, tuvo su primera entrada en las listas y, desde entonces, alcanzó nada menos que 21 números 1.
Buck Owens fue el creador del sonido Bakersfield, opuesto al que creara Chet Atkins, el Nashville. Aunque Owens empezó utilizando elementos del country más tradicional, como los fiddles o la pedal steel guitar, también demostró su versatilidad y capacidad de adaptación incorporando a sus canciones elementos del rock and roll, tan en boga en los años 60 y 70. La figura de Buck –que falleció a los 76 años tras una actuación en el Crystal Palace de su ciudad de adopción– ha influido notablemente en estrellas del country actual como Dwight Yoakam o Brad Paisley.
Os dejo aquí con su primer número 1, Act Naturally, de 1963. La canción fue compuesta por Johnny Russell y Voni Morrison (cuya única contribución fue hacer que Owens se interesara por ella). Russell recuerda en sus memorias que escribió el tema dos años antes de que alguien la tomara en consideración y la grabara. La letra habla sobre el mundo del cine y da un consejo: sólo hay que actuar con naturalidad para ser una estrella.

Tras su arrollador éxito, un grupo británico de moda en aquel momento, Los Beatles, se lanzó a hacer su propia versión en 1965.

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El sonido Bakersfield

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En la reciente entrada dedicada a Chet Atkins, os hablé de su papel como padre del sonido Nashville, un poco más orquestal con el fin de asimilarlo a la pujante música pop. Sin embargo, hubo artistas de country que no se resignaron a abandonar la esencia de su música en los honky-tonk –al fin y al cabo el country surgió más bien como música en directo que como música de estudio.
Esta corriente fue conocida como sonido Bakersfield, y tomó su nombre de la ciudad californiana homónima. Puede parecer extraño que en ese estado, el más poblado del país, se custodiara este subgénero del country, que tiene más predicamento en el sur. La explicación es sencilla. Durante el Dust Bowl de la Gran Depresión, gran parte de la población de Oklahoma –Okies, como se les llama coloquialmente– y de otros estados emigraron a la soleada California, llevando consigo sus influencias musicales.
La mayor parte de los éxitos de esta nueva ola fue producida por Ken Nelson, de Capitol Records, y el estilo acabó constituyendo el germen del country-rock, con representantes tan ilustres como Buck Owens and the Buckeroos, Merle Haggard, Wynn Stewart o, actualmente, Dwight Yoakam.
Escuchemos uno de los temas más característicos de este estilo, Streets of Bakersfield (1973), que canta Buck Owens. La historia nos habla de un autoestopista sin rumbo fijo que percibe el desprecio de la gente por su situación y, retóricamente, pregunta: “¿Cuántos de vosotros que os sentáis ahí y me juzgáis habéis caminado por las calles de Bakersfield?”.

Escuchémoslo ahora en la versión de Dwight Yoakam acompañando a Owens, que en cierta ocasión dijo: “… La música de Emmylou Harris, Gram Parsons, los Burrito Brothers o los Eagles es toda ella una extensión del sonido Bakersfield y un subproducto de él… No sé si habría habido un John Fogerty o una Creedence Clearwater Revival si no hubiera habido un sonido Bakersfield”.