Lead Me On. Leon Copeland, 1971

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Una de las más fructíferas colaboraciones en el country durante los años 70 fue la formada por Loretta Lynn y Conway Twitty.
Escuchemos hoy el segundo número 1 que alcanzó este dúo, Lead Me On (el primero, We Only Make Believe, lo escuchamos en la entrada dedicada a la biografía de Conway Twitty).
La canción, que podríamos encuadrar en el sonido Nashville, tan en boga en aquellos tiempos, se ilumina con un sonido casi orquestal, aderezado por las espléndidas voces de Lynn y Twitty. La letra presenta un diálogo entre un hombre y una mujer en el que ella le suplica que “le guíe y tome control de lo que siente”.
Loretta y Conway la grabaron por primera vez en su disco homónimo, editado por Decca Records y producido por Owen Bradley en 1971.

La cantante noruega Heidi Hauge recuperó el tema para su Country Dance (2002).

La canción de la penitenciaría

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Hoy os voy a hablar de una canción folk interpretada por un músico de blues con una curiosa historia detrás.
El músico atiende al nombre de Huddie William Ledbetter, más conocido como Leadbelly, nacido en Louisiana en 1889. En su juventud, sorteó más de una vez las rejas por su carácter pendenciero. Al fin, en 1918 fue encarcelado por primera vez, acusado de asesinato. No llegó a cumplir íntegramente su pena, tanto por su buena conducta como porque, según cuenta la leyenda, el entonces gobernador de Texas lo indultó merced a la admiración que profesaba a su música. Pocos años después, en 1930, y en su Louisiana natal, pasó otra temporada a la sombra, esta vez por intento de homicidio.
Allí, los folkloristas John y su hijo Adam Lomax, que como en la película Un rostro en la multitud iban recorriendo prisiones a la caza de talentos locales, lo descubrieron. Fue entonces cuando entró en escena la canción que vamos a escuchar, Goodnight Irene, que Leadbelly cantó para ellos y que, en cierto modo, lo salvó por segunda vez de su condena (los Lomax recomendaron al gobernador su libertad, que ellos mismos supervisarían, y Leadbelly llegó a ser su chófer), si bien la razón oficial fue de nuevo su buen comportamiento.
Se cree que el tema fue compuesto a finales del siglo XIX por Gussie L. Davis. Leadbelly la aprendió de sus tíos, y, en cualquier caso, fue él quien la grabó por primera vez y reescribió su letra, de modo que se suele considerar de su autoría. A esta grabación seguirían otras como Cotton Fields, Midnight Special o In the Pines, todas ellas escuchadas en River of Country. Goodnight Irene es una canción de amor en la que el protagonista asegura que no dudaría en quitarse la vida si su mujer lo dejara.
Escuchemos, en primer lugar, la original de Huddie Ledbetter Leadbelly, en una de sus múltiples grabaciones, esta de 1935.

Tras la muerte de Leadbelly, el grupo folk The Weavers, del que formaba parte el legendario Pete Seeger, recuperó el tema en 1950.

Frank Sinatra la incluyó en su repertorio ese mismo año, siendo uno de los pocos temas folk que grabó en su vida.

Dos estrellas del country, Ernest Tubb y Red Foley, hicieron su propia versión también en 1950.

Uno de los grandes exponentes del sonido Nashville, Jim Reeves, la grabó en Girls I Have Known (1958).

Esta es la versión del grupo folk más famoso de los años 60, Peter, Paul and Mary.

Johnny Cash la incluyó en The Original Sun Sound of Johnny Cash (1964).

Sirva esta versión como homenaje a Leon Russell, fallecido el pasado 13 de noviembre. Su versión pertenece al disco Hank Wilson’s Back (1973).

Ry Cooder, acompañado al acordeón por Flaco Jiménez, la grabó para su Chicken Skin Music (1976).

Por último, os dejo con Boxcar Willie en Boxcar´s Best (1997).

Floyd Cramer, uno de los arquitectos del sonido Nashville

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Nacido en Louisiana en 1933, Cramer creció en Arkansas. Su primer trabajo en el mundo del country le llegó a través del Louisiana Hayride, un programa de radio de su estado natal que alcanzó su apogeo en los años 50. En 1953 editó su primer single, y su primer LP, Honky-Tonk Piano, salió en 1957.
Chet Atkins lo introdujo en la corriente del sonido Nashville, y le fichó para su sello RCA, donde permaneció hasta principios de los 80. Como pianista, Cramer desarrolló un estilo muy particular, que supo interpretar el rumbo que tomaría el country de los 50, y su pericia hizo que trabajara con grandes como Patsy Cline, Brenda Lee, Jim Reeves o Eddy Arnold, entre otros. Como curiosidad, uno de los primeros y más famosos singles de Elvis Presley, Heartbreak Hotel, contaba con su presencia al piano, al igual que su versión de Are You Lonesome Tonight? Uno de sus últimos éxitos en las listas fue su versión del tema principal de la serie Dallas (1980). Falleció en 1997 y fue nombrado miembro del Salón de la Fama de la Música Country a título póstumo seis años después.
Vamos con una composición totalmente instrumental escrita por él mismo, Last Date. En primer lugar, escucharemos su versión original de 1960, que figura en el disco del mismo nombre y fue incluida en el Salón de la Fama de los Grammy.

Skeeter Davis le añadió letra –escrita junto a Boudleaux Bryant– y la grabó con el título My Last Date (With You) en su álbum Here’s the Answer (1961).

El guitarrista Duane Eddy la interpretó con el autor en 1963 en otra versión instrumental.

Conway Twitty le puso nueva letra y la tituló (Lost Her Love) On Our Last Date, grabándola en I Can’t Stop Loving You (1972). El narrador recuerda cómo dejó marchar a la ligera a su amada.

La versión de Emmylou Harris recuperaba la letra escrita por Conway Twitty. La grabó en 1982.

Muere una leyenda

MHaggard_9007aHoy este blog está de luto: ayer por la tarde nos sorprendía la noticia de la muerte de una de las grandes personalidades que ha dado el country, Merle Haggard (aquí podéis ver su reseña biográfica).
Su muerte ha coincidido con el día de su 79 cumpleaños. Durante las últimas semanas la salud del cantante se había resentido como consecuencia de una neumonía, que finalmente ha acabado con su vida. No era esta la primera vez que la enfermedad llamaba a su cuerpo: en 2008 sufrió un cáncer de garganta del que se repuso completamente.
La muerte, anunciada por su agente, se produjo en su residencia de California, estado que le vio nacer y al que que emigraron sus padres desde su Oklahoma natal en los años de la Gran Depresión.
Merle fue uno de los artífices, con Buck Owens, del triunfo del sonido Bakersfield, antítesis del más almibarado sonido Nashville, y se erigió también en un emblema del outlaw country, lo que aumentó la esfera de su influencia en este género.
Entre los artistas que han bebido de sus aguas destacan George Strait, Alan Jackson, Randy Travis o Vince Gill, entre otros. Uno de sus últimos trabajos fue un álbum en colaboración con Willie Nelson, Django and Jimmie (junio de 2015), que ya hemos comentado aquí. Su carrera estuvo plagada de éxitos. ¿Cómo olvidar I’m a Lonesome Fugitive, I Take a lot of Pride in what I Am, Branded Man, Silver Wings, Today I Started Loving You Again o Sing Me Back Home? Escuchémoslas
I’m a Lonesome Fugitive

Branded Man

Silver Wings

Today I Started Loving You Again

I Take a lot of Pride in What I Am

Sing Me Back Home

Entre las que han aparecido en este blog, destacaría Mama Tried, basada en su experiencia entre rejas por delitos menores (de los que el entonces gobernador de California, Ronald Reagan, le acabó exonerando), y Okie from Muskogee, todo un himno liberal que habla del férreo conservadurismo de una localidad del centro del país a la que contrapone las maneras más abiertas de California.
Merle Haggard dijo sobre sí mismo: “Está el tipo que me gustaría ser y el tipo que soy. Yo estoy entre medias, en las aguas profundas, nadando hacia la otra orilla”.

Luckenbach, Texas. Chips Moman y Bobby Emmons, 1977

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Si hay un lugar en el mundo que debe su fama a la música country, es esta pequeña localidad del estado de la estrella solitaria. Fue fundada a mediados del siglo XIX por inmigrantes alemanes, a partir de los años 60 del pasado siglo se despobló, y hoy es prácticamente una ciudad fantasma, con su saloon, una tienda de souvenirs y la oficina de correos, que ya no está operativa. Un festival anual de country anima la vida hacia el mes de abril.
Su relación con la música country surgió a raíz de la grabación del álbum Viva Terlingua (1973) y, sobre todo, con la canción que os traigo hoy, escrita por Chips Moman y Bobby Emmons (fallecido el pasado mes de febrero) y grabada por Waylon Jennings y Willie Nelson. Curiosamente, ninguno de ellos había visitado antes Luckenbach, que finalmente acogería un directo de Waylon allá por 1997.
La canción, que salió como single del disco Ol’ Waylon (1977), aborda una historia de amor que hace aguas por culpa de la vida excesivamente acomodada de la pareja. Para salvar la relación, el chico propone que ella venda su anillo de diamantes, él se comprará unos vaqueros desvaídos y se irán a Luckenbach, Texas, donde está la esencia del amor y nadie siente ningún dolor.
La letra está repleta de guiños a la historia de la música country: se cita el éxito Blue Eyes Cryin’ in the Rain, escrito por Fred Rose (ya escuchado aquí), las canciones tristes de Hank Williams, a un compositor coetáneo, Mickey Newbury, y también a ellos mismos, Waylon y Willie, emblemas de los tipos sin preocupaciones de Luckenbach. También hay referencias a personajes reales, como los Hatfield y McCoy, dos familias que se vengaron de viejos litigios en la época de la Guerra Civil Americana.
Escuchemos la versión original. La más famosa. La de Jennings y Nelson.

Mark Chestnutt la cantó en un concierto en 2009 en Brownsville, Texas.

Waylon, acompañado por los demás miembros de The Highwaymen, Willie Nelson, Kris Kristofferson y Johnny Cash, la cantó en 1990 en un concierto en Long Island (Nueva York).

Esta versión fue grabada en Luckenbach por Kenny Chesney y Kid Rock.

Roy Drusky, uno de los grandes representantes del sonido Nashville, también la interpretó.

Os dejo para acabar con la versión de Johnny Russell.

Waylon Jennings, el artista “profeta”

WAYLON JENNINGS
En 1937, en una granja de Texas, nació Wayland Jennings. Su madre le cambiaría luego el nombre por el de Waylon, que, por cierto, al propio Jennings no acababa de convencer.
Desde su infancia temprana se manifestó su pasión por la música country. Su madre le regaló una guitarra y, a los dieciséis años, abandonó el instituto con la intención de abrirse camino en los escenarios. Fue entonces cuando conoció a Buddy Holly, a quien siempre admiró y consideró su mentor. En 1959 tuvo lugar el accidente de aviación en el que murieron Buddy Holly, Richie Valens y The Big Bopper (El día en que murió la música, según la canción American Pie). En ese tiempo, Jennings era miembro de la banda de Buddy Holly, pero en el último momento cedió su plaza a Jiles Richardson, The Big Bopper, que estaba enfermo, para tomar un autobús. Poco antes de despegar, Holly le dijo en broma a Waylon: “Espero que tu autobús se congele”, a lo que Jennings le contestó, también en broma: “Y yo espero que tu avión se estrelle”. Su desafortunado comentario lo acompañaría toda la vida.
Posteriormente, inició su carrera en solitario y formó un nuevo grupo, The Waylors. En 1966 apareció su primer disco después de que Chet Atkins, de la RCA, lo contratara por sugerencia de Bobby Bare. Pronto se dio cuenta de las limitaciones que le imponía el sonido Nashville y en los años 70 se inclinó hacia el Outlaw country, un estilo menos complaciente con el establishment. Alcanzó gran éxito con su álbum Honky-Tonk Heroes y su single Are You Sure Hank Done it This Way. A mediados de los 80, se unió a Willie Nelson, Kris Kristofferson y Johnny Cash para formar el grupo The Highwaymen. Al final de su vida, sufrió graves problemas de salud por sus problemas con la cocaína y su adicción al tabaco –llegó a fumar seis paquetes de cigarrillos diarios–. Murió en 2002, solo cuatro meses después de entrar en el Salón de la Fama de la Música Country.
Escuchemos uno de sus mayores éxitos, I’m a Rambling Man (“Soy un vagabundo”). La canción fue escrita en 1967 por Ray Pennington, pero su consagración no llegó hasta 1974, cuando Waylon la grabó (su versión llegó al número 1 en Estados Unidos y al 2 en Canadá). Escuchemos el single que sacó para RCA.

La primera grabación fue la del propio autor, Ray Pennington, para Capitol. El narrador ha recorrido toda la geografía americana: Alabama, Virginia, Mississippi, Nueva Orleans, California… La canción advierte a las mujeres de que no se enamoren de los tipos como él.

Otra de las versiones de este clásico se la debemos a The Allman Brothers Band.

Johnny Paycheck fue otro eximio representante del Outlaw country. Os dejo por hoy con su versión.

Sentimentally Yours. Patsy Cline, 1962

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Aparecido en agosto de 1962, el disco se convirtió en el último LP de Patsy Cline antes de su prematura muerte solo un año después. Producido por Owen Bradley y editado por Decca Records, tras el cambio de nombre de este sello por el de MCA, fue publicado de nuevo en 1973 y en 1988 en formato CD. El disco sedujo al público pop, al que Cline guiñó el ojo con una serie de canciones de este estilo, de resultas de lo cual surgió una perfecta mezcla entre el sonido Nashville y las baladas románticas.
El álbum consta de 12 canciones, todas –a excepción de She’s got you (ya escuchada aquí)y Strange– versiones de clásicos imperecederos.
En primer lugar, os dejo con Strange, de Mel Tillis y Fred Burch.

Your cheating heart, compuesta por Hank Williams en los años 40.

Half as much es otra versión de una canción de Hank Williams de 1951.

Escuchemos ahora su interpretación de You belong to me, de Jo Stafford.

That’s my desire, de 1931.

Por último, de este disco se publicaron dos singles, She’s got you y Heartaches, una canción de 1931 escrita por Al Hoffman y con letra de John Klenner.

Buck Owens, pionero del sonido Bakersfield

Buck Owens
Uno de los mejores compositores de country de todos los tiempos fue Alvis Edgar Owens, nacido en 1929 en una granja de Texas. Su pasión por los animales hizo que su apodo de niño fuese buck (“animal macho”) y con él se quedó. Durante los peores años de la Gran Depresión, Buck y su familia se trasladaron a Mesa, Arizona. De allí, emprendió una nueva vida en California. En 1951, quedó impresionado con la ciudad californiana de Bakersfield, donde se estableció.
Durante sus frecuentes viajes a Hollywood, que no le quedaba lejos, fue labrando su carrera musical: firmó con Capitol Records y conoció a personalidades como Tennessee Ernie Ford, Del Reeves, Faron Young y muchos otros. En 1958, conoció a Don Rich, que se convertiría en su guitarrista y principal colaborador hasta la muerte de éste en 1974.
Tras crear el grupo Buck Owens and the Buckeroos, se sucedieron los éxitos: a finales de los 50, tuvo su primera entrada en las listas y, desde entonces, alcanzó nada menos que 21 números 1.
Buck Owens fue el creador del sonido Bakersfield, opuesto al que creara Chet Atkins, el Nashville. Aunque Owens empezó utilizando elementos del country más tradicional, como los fiddles o la pedal steel guitar, también demostró su versatilidad y capacidad de adaptación incorporando a sus canciones elementos del rock and roll, tan en boga en los años 60 y 70. La figura de Buck –que falleció a los 76 años tras una actuación en el Crystal Palace de su ciudad de adopción– ha influido notablemente en estrellas del country actual como Dwight Yoakam o Brad Paisley.
Os dejo aquí con su primer número 1, Act Naturally, de 1963. La canción fue compuesta por Johnny Russell y Voni Morrison (cuya única contribución fue hacer que Owens se interesara por ella). Russell recuerda en sus memorias que escribió el tema dos años antes de que alguien la tomara en consideración y la grabara. La letra habla sobre el mundo del cine y da un consejo: sólo hay que actuar con naturalidad para ser una estrella.

Tras su arrollador éxito, un grupo británico de moda en aquel momento, Los Beatles, se lanzó a hacer su propia versión en 1965.

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El sonido Bakersfield

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En la reciente entrada dedicada a Chet Atkins, os hablé de su papel como padre del sonido Nashville, un poco más orquestal con el fin de asimilarlo a la pujante música pop. Sin embargo, hubo artistas de country que no se resignaron a abandonar la esencia de su música en los honky-tonk –al fin y al cabo el country surgió más bien como música en directo que como música de estudio.
Esta corriente fue conocida como sonido Bakersfield, y tomó su nombre de la ciudad californiana homónima. Puede parecer extraño que en ese estado, el más poblado del país, se custodiara este subgénero del country, que tiene más predicamento en el sur. La explicación es sencilla. Durante el Dust Bowl de la Gran Depresión, gran parte de la población de Oklahoma –Okies, como se les llama coloquialmente– y de otros estados emigraron a la soleada California, llevando consigo sus influencias musicales.
La mayor parte de los éxitos de esta nueva ola fue producida por Ken Nelson, de Capitol Records, y el estilo acabó constituyendo el germen del country-rock, con representantes tan ilustres como Buck Owens and the Buckeroos, Merle Haggard, Wynn Stewart o, actualmente, Dwight Yoakam.
Escuchemos uno de los temas más característicos de este estilo, Streets of Bakersfield (1973), que canta Buck Owens. La historia nos habla de un autoestopista sin rumbo fijo que percibe el desprecio de la gente por su situación y, retóricamente, pregunta: “¿Cuántos de vosotros que os sentáis ahí y me juzgáis habéis caminado por las calles de Bakersfield?”.

Escuchémoslo ahora en la versión de Dwight Yoakam acompañando a Owens, que en cierta ocasión dijo: “… La música de Emmylou Harris, Gram Parsons, los Burrito Brothers o los Eagles es toda ella una extensión del sonido Bakersfield y un subproducto de él… No sé si habría habido un John Fogerty o una Creedence Clearwater Revival si no hubiera habido un sonido Bakersfield”.

Chet Atkins, el creador del sonido Nashville

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Nacido en 1924 en una localidad de Tennessee, la pasión por la música de Chet Atkins, unida a su instinto comercial, le procuró su primera guitarra a los nueve años de edad, cuando le cambió a su hermano una vieja pistola y se comprometió a hacer las tareas domésticas. A los 15 años, ya dominaba a la perfección este instrumento.
Su vida cambió cuando escuchó en una radio local a Merle Travis y, tras acabar el instituto, empezó su carrera profesional, primero en la radio y luego editando discos.
Presentó su primer single en el Grand Ole Opry en 1946, pero la canción que lo lanzó al estrellato fue Mr. Sandman (1954). Tres años más tarde protagonizó junto con Owen Bradley un hito capital para la historia de la música country: en su función de productor de la RCA Victor Nashville, detectó que las ventas de country perdían terreno con respecto a las del recién nacido rock and roll, y pensó en eliminar los violines y la steel guitar de las canciones para atraer así al público pop. Es lo que se conoce como sonido Nashville.
El sistema funcionó, y el estilo vino a sustituir al honky-tonk tan en boga durante los años 40 y principios de los 50. Su prolífica carrera –raro era el año en que no sacaba al menos un disco y a veces hasta tres– le reportó nada menos que 14 Grammys y su ingreso en el Salón de la Fama del Rock and Roll y del Country. Consciente de su valía, en una entrevista se situó a sí mismo en una lista de los guitarristas más influyentes del siglo, que encabezaba el inimitable Djiango Reinhardt.
Colaboró con los grandes del country, como Hank Snow, Porter Wagoner, Dolly Parton, Dottie West, Eddy Arnold, Jim Reeves, Waylon Jennings… y no sólo del country, pues también lo hizo con Mark Knopfler.
Finalmente, el artista falleció en 2001 en su casa de Nashville, tras una batalla contra el cáncer que venía librando desde cinco años atrás.
Os dejo con Freight Train (“Tren de mercancías”), single de su álbum Guitar Country (1964). Se trata de la versión instrumental de una canción folk escrita por Elizabeth Cotten a principios del siglo XX.

Otra muestra de su maestría a la guitarra es este conocido tema, Yakety Axe, de su disco More of That Guitar Country (1965), en el que sustituía el saxo (originalmente, la composición se llamaba Yakety Sax) por la guitarra eléctrica, coloquialmente conocida como “Axe”, hacha. Por cierto, “yakety-yak” es una expresión coloquial que se refiere a alguien que habla sin parar. La versión llegó al número 4 de las Hot Country Songs.