On the Banks of the Old Pontchartrain. Hank Williams y Ramona Vincent, 1947

on the banks
Después del frustrado intento de Hank Williams de entrar en el Grand Ole Opry en 1946, este dirigió sus esfuerzos a ser contratado por el programa rival de música country en las ondas, el Louisiana Hayride. Lo consiguió en 1948 y se trasladó a vivir a aquel estado.
Uno de los escenarios naturales más idílicos de Louisiana es el lago Pontchartrain, al que está dedicada esta canción, un poema que Ramona Vincent envió a Williams, quien le puso música y lo convirtió en uno de sus primeros singles. Grabado en Nashville el 4 de agosto de 1947, apareció en el mercado en septiembre de aquel año.
Quizá debido a que en la otra cara aparecía una canción en parte recitada, Fly Trouble, el single no terminó de convencer a su público y fue un fracaso de ventas, casi el único de su corta carrera. De hecho, cuando Williams era felicitado por un nuevo single decía: “Por lo menos estoy contento de que no sea un nuevo Pontchartrain”. Independientemente de las ventas, se trata de una gran canción en la que Hank contó con los mejores colaboradores: Tommy Jackson al fiddle, Hermon Herron en la steel guitar, Sammy Pruett a la guitarra, Slim Thomas en la guitarra rítmica y Lum York al contrabajo.
La letra cuenta la historia de un fugitivo que escapa de una cárcel en Texas para iniciar una nueva vida en Louisiana. Allí se enamora, pero no puede vivir su amor en plenitud porque la justicia lo reclama y debe volver a la cárcel. Una vez en su celda, desea volver “a las orillas del lago Pontchartrain”.
Escuchemos la grabación original de Hank Williams.

La irlandesa Sharon Shannon colaboró con el grupo The Hothouse Flowers para versionar esta canción en The Diamond Mountain Sessions (2001).

Esta es la interpretación de la pionera Rose Maddox en 1959.

Charlie Moore grabó una versión bluegrass en Charlie Moore Sings Good Bluegrass (1972).

Don Gibson, en Hank Williams as Sung by Don Gibson (1971).

El dúo compuesto por el matrimonio Carl y Pearl Butler también hicieron su versión en The Old and the New (1965).

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Jimmy Dean, el rey de la salchicha

jimmy dean

El protagonista de hoy nació en Texas en 1928. De pequeño aprendió a tocar el piano y, como tantos otros, solía cantar en su iglesia local. Su carrera comenzó en los años 50, sobre todo en la radio, y despegó a raíz de su contrato con el sello Columbia en 1957.

Su mayor éxito le llegó en 1961 con Big Bad John, de la que ya os he hablado (aquí la podéis escuchar). También hizo incursiones en el cine. Su papel más importante fue en la película de la saga de James Bond Diamantes para la eternidad (1971). Además, fue un empresario de éxito: en 1969, creó una empresa de alimentación especializada en salchichas, muy popular en la época gracias a sus anuncios de corte humorístico, que él mismo grababa. La empresa le hizo de oro hasta que la vendió en 1984 por la nada desdeñable cifra de 80 millones de dólares. Sus últimos años transcurrieron en un estado de semirretiro y murió en 2010, unos meses después de haber sido elegido para entrar en el Salón de la Fama de la música country.

Las ganancias que tuvo en vida le permitieron hacer una generosa donación a su ciudad natal, que se lo agradeció recientemente, con la apertura en 2016 de un museo dedicado a su figura.

Escuchemos el single con el que debutó cuando contaba con poco más de veinte años, Bumming Around (1952). Obra de Pete Graves, el tema tiene el típico sonido country de los 50, con la sempiterna steel guitar que nos evoca el estilo de Webb Pierce. Años después, su autor recordaba cómo la compuso. Se basó en otra canción suya de los tiempos en que participaba en rodeos, y utilizó una frase de una canción de Ernest Tubb: “Esperaba que Ernest me demandara pero no lo hizo”, bromeó. La letra exalta la libertad del protagonista que, aunque no tiene nada, es feliz y se dedica a “vagar por ahí”.

A lo largo de su carrera Jimmy Dean tuvo dos números 1. El primero de ellos, Big Bad John, ya lo escuchamos aquí, como apunté unas líneas más arriba. Vamos ahora con el segundo, que alcanzó lo más alto de las listas en 1965. Se trata de una balada llamada The first thing every morning (and the last thing every night), coescrita por Dean y Ruth Roberts. El narrador subraya que lo primero que hace cada mañana y lo último que hace cada noche es pensar en su amada.

La mano derecha de Hank

don helms

No es ninguna novedad que Hank Williams ha sido una de las figuras más definitorias e influyentes de la música country. Pero sería cuando menos injusto no reconocer a las personas que estuvieron detrás de él y que contribuyeron en gran medida a que llegará a ser quien fue.

Sin lugar a dudas, el trabajo de Don Helms a la steel guitar fue esencial en su obra. Donald Hugh Helms nació en 1927 en Alabama. Creció escuchando western swing, concretamente a Bob Wills, cuyo guitarrista Leon McAuliffe ejerció una gran influencia sobre él; y, a los 15 años, adquirió su primera steel guitar. Su carrera despegó cuando Hank Williams lo fichó en 1944 para formar parte de su grupo The Drifting Cowboys como intérprete de la steel guitar. Aunque abandonó el grupo al año siguiente para alistarse en el ejército –R.D. Norred y Felton Pruett lo sustituyeron por un tiempo–, en 1949 volvió a él y se convirtió en su alma. De hecho, aparece en unas 100 grabaciones de Hank Williams y en 10 de sus 11 números 1.

Entre esos hits se encuentran I’m So Lonesome I Could Cry (3 abr 2014), I Can’t Help It If I’m Still In Love With You (26 may 2016), Jambalaya (21 abr 2014, como el vídeo de la canción ya no está disponible lo podéis escuchar aquí), Hey, goodlooking (2 jun 2016) o Your Cheatin’ Heart –su última colaboración con Hank antes de su muerte– (25 abr 2014).

Bill Lloyd, conservador de los instrumentos de cuerda en el Salón de la Fama de la Música Country, declaró tras conocerse la noticia de su fallecimiento: “Después de la quejumbrosa voz de Hank Williams y sus excelentes melodías, en lo siguiente que piensas es en la steel guitar“.

Miembro desde 1984 del Salón de la Fama de la Steel Guitar –como veis, hay un Salón de la Fama para casi todo–, Don Helms nos dejó en 2008 en Nashville a los 81 años de edad.

Tras la muerte de su “mentor” en el año 1953, Helms siguió al pie del cañón y su instrumento engrandeció un montón de clásicos, como Walking after Midnight de Patsy Cline (6 jun 2014), Waterloo de Stonewall Jackson (16 jul 2016) o Long Black Veil de Lefty Frizzell (17 sep 2014).

Entre las canciones que todavía no he comentado en el blog y en las que podemos disfrutar de su arte, citaría Blue Kentucky Girl, de Loretta Lynn, escrita por Johnny Mullins en 1965.

Otro ejemplo es Cash on the Barrelhead, popularizada por The Louvin Brothers en 1956.

A lo largo de su carrera, Don Helms trabajó con figuras del country como Johnny Cash (con quien grabó para la Columbia sus primeros álbumes), Jim Reeves, Ferlin Husky, Webb Pierce, Ernest Tubb o The Wilburn Brothers. Pero su admiración por Hank Williams fue inalcanzable: según recoge Paul Hemphill, autor de una biografía sobre Williams, en sus conciertos, cuando se apagaban las luces, solía decir: “Ahora, cerrad los ojos y pensad en Hank”. Él no dejó de hacerlo y perpetuó su memoria colaborando igualmente con los hijos del cantante, Hank Williams, Jr. y Jett Williams, su hija póstuma.

 

Concierto de Jim Lauderdale en Barcelona

jim lauderdale

El pasado 3 de febrero uno de los cantautores country, bluegrass, rock de raíces y folk más aclamados de Nashville presentó su primer disco grabado en Londres, cumpliendo así un sueño que llevaba persiguiendo desde hacía mucho tiempo.

El álbum, el vigésimo noveno de su carrera, lleva por título London Southern; en él ha trabajado con la banda de Nick Lowe y lo ha dedicado a la memoria de Bobby Irwin, uno de los miembros del grupo, que falleció recientemente. Ha visto la luz en el sello Proper Records y consta de 12 temas compuestos, aparte de por el propio Lauderdale, por Dan Penn, Odie Blackmon o John Oates, entre otros.

Su puesta de largo en España tendrá lugar en Barcelona, donde el próximo 14 de mayo, domingo, a las 19:00 h., Lauderdale dará un concierto en la sala Rocksound de la mano de Crazy for Touring y Go Dutch. En el siguiente enlace podéis haceros con la entrada para esta cita ineludible.

http://www.salarocksound.com/event/1087/

Para abrir boca, escuchemos dos muestras de su talento. En primer lugar, y de su penúltimo disco This Changes Everything (2016), disfrutemos de I’ll Still Be Around, en el que sobresale el magistral uso de la steel guitar.

Termino con un tema del disco que nos ocupa, If I can’t resist, una canción de amor compuesta por Jim Lauderdale y John Oates en la que se dice: “Somos como la llama de un amor que nunca termina”.

Sweet Sixteen. Reba McEntire, 1989

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El decimosexto álbum de estudio de Reba McEntire fue Sweet Sixteen (de ahí su título). Aquel año, 1989, fue muy ajetreado para esta cantante, que también sacó otro, Reba Live, su primer y único álbum en directo.
El disco que vamos a escuchar hoy, de poco más de media hora de duración, fue editado por MCA y producido por Jimmy Bowen y la propia Reba. Supuso una vuelta a los orígenes del country “neotradicional”, con profusión de instrumentos clásicos del género, como el fiddle o la steel guitar.
Cathy’s Clown es una composición de los hermanos Don y Phil Everly de 1960. Escuchemos primero la versión original de The Everly Brothers (1960), en una grabación que reunió a músicos del country de la época como el pianista Floyd Cramer, el bajista Floyd Chance y el batería Buddy Harman. El single fue uno de los más vendidos de los Everly Brothers, y curiosamente su éxito fue aún mayor en Reino Unido que en Estados Unidos. En la letra, un hombre anuncia a su pareja que va a romper con ella porque siente que le trata como a un payaso.

Escuchemos ahora la versión de Reba McEntire, el primer single del disco. Varía respecto a la anterior en que crea a un nuevo personaje que aconseja al hombre que deje de sentirse como el payaso de Cathy y se vaya con ella.

Til Love Comes Again es una composición de Bob Regan y Ed Hill en la que la protagonista confía en que el amor vuelva a llamar a su puerta para “acabar con estas noches solitarias y secar esas lágrimas que lloro”.

Little Girl es un tema escrito por Kendal Franceschi y Quentin Powers. Habla de los recuerdos de la protagonista sobre su niñez.

El último single extraído del disco fue Walk On, obra de Steve Dean y Lonnie Williams, que llegó al segundo puesto de las listas. Es una canción optimista que anima a superar las dificultades y a “seguir caminando porque no hay mal que dure mucho tiempo”.

Shotgun Boogie. Tennessee Ernie Ford, 1950

shotgun boogie
Antes del nacimiento oficial del rock, hubo pioneros que anticiparon las característicos de este estilo. Tennesse Ernie Ford fue uno de ellos, y con Shotgun Boogie –25 semanas en las listas, tres de ellas como número 1–, triunfó por todo lo alto.
Este “boogie de la escopeta” presenta una letra muy divertida: el protagonista ve un conejo y una ardilla haciendo estropicios en su jardín. Va a buscar su escopeta, pero se encuentra con una chica y, con el fin de utilizar su escopeta, se van a los arbustos a disparar “grandes palomas”. La chica le dice que debería conocer a su padre porque también tiene una escopeta que está siempre cargada. Cuando aparece el padre, dispara con su rifle (“ningún cazador de arbustos va a quedarse con mi hija”) y el protagonista se va corriendo, pero promete volver cuando al padre se le acaben los casquillos.
Escuchemos primero a nuestro autor, Tennessee Ernie Ford.

Ahora, una grabación radiofónica de Hank Thompson en 1952.

En 1991 la discográfica Bear Family Records sacó una antología llamada Johnny Horton: The Early Years, en la que nos brinda esta otra versión.

En el accidente aéreo en el que murió Patsy Cline también falleció Hawkshaw Hawkins. ¿Lo escuchamos?

Un galés, Shakin’ Stevens, también se atrevió con ella.

Ahora, un artista no tan conocido, Jesse Lee Turner, en 1962.

En 1995 Don Walser la versionó acompañado por grandes instrumentistas de fiddle, steel guitar, piano y percusión.

Ya en nuestro siglo, Chris Scruggs, nieto del virtuoso del banjo Earl Scruggs, y su grupo BR549, nos regalaron este directo en el Grand Ole Opry.

Country Urbano (XX)

baton rouge 1
50. Year Down in New Orleans. Nanci Griffith escribió esta canción en 1984 y la incluyó en su disco Once in a Very Blue Moon. De corte nostálgico, la narradora recuerda su juventud y su primer amor en Nueva Orleans, donde desearía estar de nuevo.

51. Go to the Mardi Gras. No podíamos terminar nuestra estancia en Nueva Orleans sin hacer referencia a su principal acontecimiento cultural, el Mardi Gras. Una de las canciones más populares de este carnaval es Go to the Mardi Gras, escrita por R. Byrd y T. Terry, y cantada e interpretada al piano por el profesor Longhair. Este tema rhythm and blues fue compuesto en 1959 y, naturalmente, apareció en la serie Treme.

52. Callin’ Baton Rouge. Aunque la ciudad más representativa de Louisiana es Nueva Orleans, su capital es Baton Rouge, a la que está dedicado este tema, con el que cerramos nuestro recorrido urbano por este estado. John Cowan, representante del “bluegrass progresivo”, es el autor de Callin’ Baton Rouge, que él mismo interpreta junto a Shad Cobb, Andrea Zonn y Barbara Lamb al fiddle, John McFee a la steel guitar, Scott Vestal al banjo y John Frazier a la mandolina. El vídeo está fechado en agosto de 2013.

Why Don’t We Just Dance. Jim Beavers, Jonathan Singleton y Darrel Brown, 2009

why don't we just dance
El single que os presento hoy pertenece al cuarto álbum de Josh Turner, Haywire (2010), que vio la luz unos meses después de que pudiéramos saborear este anticipo.
El piano, la steel guitar y el fiddle escoltan la voz de Josh Turner en este gran éxito, que se mantuvo durante cuatro semanas en lo más alto de las listas y ha llegado a vender más de un millón de copias. Su ritmo alegre y la calidad de la letra atrajeron a Turner desde el primer momento: “Es una canción country tradicional con una melodía pegadiza y una letra que sugiere que nos olvidemos de los problemas y nos concentremos el uno en el otro”.
El narrador sugiere a su pareja que apaguen la televisión –“no hay más que 315 canales sin otra cosa que malas noticias”– y se dediquen simplemente a bailar. La crítica no escatimó elogios para la interpretación de Turner, que Roughstock, el conocido portal de música country, calificó como “un paso en la buena dirección”.
Os dejo aquí con la versión original de Josh.

Escuchemos ahora la reinterpretación de The Limestones en el álbum Down to Earth (2013).

Here in the Real World. Mark Irwin y Alan Jackson, 1989

here in the real
La canción que os traigo vale como arquetipo de un debut prometedor. Un joven de 31 años, Alan Jackson, se asoció con otro compositor debutante de Nashville, Mark Irwin, para darnos un resultado de lo más satisfactorio.
Here in the Real World vio la luz en el primer disco de Jackson que, aunque grabado en 1989, se publicó a principios del año siguiente de la mano de Arista Nashville: un estreno por partida triple, ya que este sello acababa de ser fundado.
La composición gozó de los favores de la crítica, que elogió el juego entre ficción y realidad de su letra, el acertado uso del fiddle y la steel guitar, y la sinceridad de la interpretación de Jackson. La canción habla de las diferencias entre el mundo idílico de las películas y el mundo real. En el primero, “los cowboys no lloran, los héroes no mueren, el bien triunfa una y otra vez y el amor es un dulce sueño que siempre se hace realidad”, mientras que en el segundo, “cuando los corazones se rompen, son lágrimas reales las que caen”. A renglón seguido, el protagonista se lamenta de su ruptura: “Lo único que he aprendido de ti es que el chico no siempre consigue a la chica en el mundo real”.
Os dejo con Alan Jackson en su disco homónimo Here in the Real World.

Años después, George Jones hizo una excelente versión de este tema.

Barbara Mandrell, la novia de la steel guitar

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Nació en 1948 y, desde muy pequeña, mostró sus talentos musicales: a los nueve años ya tocaba el acordeón y la steel guitar. Su padre, Irby, apoyó incondicionalmente la carrera musical de su hija e incluso fue su primer representante. Este talento natural –no tardó en aprender a tocar el banjo, el dobro y el saxofón– llamó la atención del sagaz productor Chet Atkins, quien le dio su primera oportunidad junto con su amigo Joe Maphis, que le contrató para tocar en su salón de baile; allí conoció a Johnny Cash y a Patsy Cline, con los que salió de gira.
Se enamoró del batería de la Mandrell Family Band, Ken Dudney, pero sus padres se opusieron a la relación, ya que a la sazón Barbara sólo tenía 14 años (se casarían cuando Dudney volviera de Vietnam, varios años más tarde). Su primer contrato con una discográfica –Columbia Records– fue en 1969, y allí permaneció hasta 1975. Sin embargo, su verdadero éxito llegaría después. Se retiró, relativamente joven, con su último disco, It Works For Me, de 1997.
Escuchemos I was country when country wasn´t cool (“Era country cuando el country no estaba de moda”), uno de sus mayores éxitos y uno de sus temas más recordados. Data de 1981 y pertenece a su disco Barbara Mandrell Live. Fue escrita por Kye Fleming y Dennis Morgan y, para grabarla, contó con la colaboración de George Jones, a quien se cita en la letra y que se une a Mandrell al final.
La canción puede enmarcarse en la corriente del neocountry, una vuelta a las raíces del country de principios de los 80, de la que la banda sonora de Cowboy de ciudad (Urban Cowboy, 1980) sería un buen ejemplo.
Tal como anticipa el título, la letra supone toda una reivindicación de la música country: la protagonista solía vestir Levis y camisas de franela cuando no se llevaban, escuchaba el Opry cuando los demás se enganchaban al rock and roll y el rhythm and blues, y se embelesaba con Roy Rogers –un actor-cantante de música western– y George Jones en la radio del coche.
Os dejo con la versión original de Barbara Mandrell y la citada aparición de George Jones.

En 2009, Reba McEntire cantó la canción en directo. En esta ocasión, también George Jones aparece al final de la misma.

Ahora escuchemos a las dos, Mandrell y McEntire, en la gala que celebraba el 70 aniversario del Grand Ole Opry en 1996.