You Never Even Called Me By My Name. Steven Goodman y John Prine, 1975

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Hoy le toca el turno a “la canción western y country perfecta”, a juzgar por lo que sus propios autores dijeron con sarcasmo. Uno de ellos, Steve Goodman, estaba un tanto dolido con la industria. Había escrito City of New Orleans (Country Urbano XVII), pero su versión, a diferencia de la de otros pesos pesados, no había tenido demasiado éxito: en aquellos tiempos, la savia nueva parecía condenada a una suerte de ostracismo.

Así, decidió tirar de sentido del humor para denunciar esta situación. En la letra de este tema, un hombre se queja a su pareja de que ni siquiera le llama por su nombre y le recuerda que no tiene por qué llamarle Merle Haggard, Waylon Jennings o Charley Pride.

Sus autores siempre tuvieron en mente a David Allan Coe, uno de los primeros representantes del outlaw country –corriente a la que, por cierto, también le costó hacerse un hueco en la industria–, para que la grabara. Cuando este la recibió, le dijo a Goodman, por seguir con la broma, que no era la canción country perfecta, tal como él pretendía, ya que no habla de mamá, trenes, camiones, emborracharse o la prisión. Ni corto ni perezoso, Goodman añadió estos versos adicionales: “Estaba borracho cuando mamá salió de la prisión y fui a recogerla bajo la lluvia, pero antes de llegar a la comisaría con mi camión, fue atropellada por un tren”. Finalmente, la estrofa fue incluida y resultó determinante para su éxito.

La versión original de David Allan Coe fue incluida en su disco Once Upon a Rhyme (1975). El single fue su primer Top 10 en las listas.

Escuchemos un directo de Steve Goodman en 1982.

Hootie and the Blowfish la interpretaron en directo en 2013.

John Prine, el otro Bob Dylan

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Este gran compositor nació en 1946 en Illinois. A los 14 años su hermano le enseñó a tocar la guitarra y desde entonces supo que se dedicaría a la música. Dejó su trabajo como cartero local y, tras pasar por el ejército –estuvo destinaron en Alemania–, volvió a Estados Unidos. En Chicago se le solía ver tocando en bares, y fue el crítico Roger Ebert, mi querido Roger Ebert, quien habló de él por primera vez.
Entró en contacto con el compositor Steve Goodman, y su trabajo tocó los oídos de Kris Kristofferson, gracias a cuya mediación firmó un contrato con Atlantic Records en 1971. Su primer disco, John Prine, rindió a la crítica de la época, que lo saludó como al “próximo Dylan”, y este dijo nada menos que el material de su aprendiz era “puro existencialismo proustiano”. En los setenta presentó Sweet Revenge (1973), Common Sense (1975) y Bruised Orange (1978), y en 1984 fundó su propio sello, Oh Boy Records, donde editaría gran parte de su trabajo posterior, como Fair & Square (2005), por el que ganó un Grammy.
El legendario Johnny Cash señaló en su autobiografía que su Big Four de compositores particular lo conformaban Guy Clark, John Prine, Steve Goodman y Rodney Crowell, mientras que Roger Waters, de Pink Floyd, también ha reconocido su deuda con él.
Paradise, una de sus canciones de cabecera, apareció en su disco de debut John Prine (1971). La inspiración le surgió de un recorte de prensa que le envió su padre, sobre las duras condiciones de trabajo de una mina de carbón en una localidad de Kentucky llamada Paradise. Unos años después la volvió a grabar para su álbum German Afternoons (1986).

La canción tiene multitud de versiones. Escuchemos algunas de ellas.
John Denver la grabó en Rocky Mountain High (1972).

The Everly Brothers la incluyeron por primera vez en Pass the Chicken and Listen (1973).

Tom T. Hall, en su álbum The Magnificent Music Machine (1976).

Lynn Anderson la incorporó a All the King’s Horses (1976).

Johnny Cash la grabó para el disco de Columbia The Adventures of Johnny Cash (1982).

Country Urbano (XVII)

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42. City of New Orleans. Vamos a Nueva Orleans, la cuna del jazz en Estados Unidos, una ciudad donde los estilos musicales se funden y solapan entre sí. La primera canción que escucharemos es un tema folk escrito por Steve Goodman, que murió de leucemia a los 36 años. La letra describe un viaje en tren en el “Ciudad de Nueva Orleans”, que todavía existe y que hacía el trayecto nocturno de Chicago a Nueva Orleans. A medida que va avanzando por casas, granjas y campos, el narrador ve “mercancías llenos de gente de color, trenes que no tienen nombre y cementerios de automóviles oxidados”. En el interior, “las madres mecen a sus bebés al compás del suave traqueteo y el ritmo de los raíles es todo lo que sienten”. Escuchemos la versión original del autor en 1971.

Cuando Arlo Guthrie escuchó a Goodman interpretarla en un bar de Chicago, le gustó tanto que le pidió permiso para incluirla en su siguiente álbum, Hobo’s Lullaby (1972).

Ahora le toca el turno a Johnny Cash, que la incluyó en Johnny Cash and His Woman (1973).

Willie Nelson la grabó en 1984 en City of New Orleans (1984), y su interpretación le valió un Grammy a la mejor canción country.

El tema ha sido versionado en otros idiomas. Como muestra, el botón del francés Joe Dassin con el título Salut les amoureux. La letra no tiene nada que ver con el original: aquí se habla de un amor que ha terminado pero del que todavía quedan algunos rescoldos. “No es fácil decirse adiós. Sabemos que tarde o temprano, quizá mañana o incluso esta tarde, nos diremos que no todo está perdido y de esta novela inacabada haremos un cuento de hadas” .

43. My little old home down in New Orleans. Atrasamos los relojes a 1928, cuando el padre de la música country, Jimmy Rodgers, grabó esta canción, que ensalza el lugar donde creció, “el más maravilloso de la Tierra”. La letra incluye un guiño a My Mammy, de Walter Donaldson (música) y Sam Lewis y Joe Young (letra), muy popular en aquellos tiempos gracias a la interpretación de Al Jolson, cuando dice: “He estado en el Este, he estado en el Oeste, pero estaré feliz cuando llegue al Sur, a Nueva Orleans”. En My Mammy se decía: “El sol brilla en el Este, el sol brilla en el Oeste, pero yo sé dónde el sol brilla más, sobre mi mami”

Otro de los pesos pesados del country, Hank Snow, hizo su propia versión.

De Grandpa Jones, uno de los grandes virtuosos del banjo, escuchamos ahora esta grabación.

Alejado ya de la música country, un documento sonoro de primer orden: la versión de este clásico por la orquesta de Tal Henry.