Lucinda Williams o cómo fusionar el rock, el blues, el folk y el country

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Nacida hace 63 años en Louisiana, de padre poeta y madre pianista, a los 12 años Lucinda Williams aprendió a tocar la guitarra y jugó a poner música a sus primeras composiciones. Su primer álbum, Ramblin’ on my Mind, en clave de blues, vio la luz en 1978, aunque pasó sin pena ni gloria. Durante la primera mitad de los 80, luchó por hacerse un hueco en el mundo de la música, hasta que, en 1988, grabó Lucinda Williams en el sello Rough Trade Records, cosechando las críticas más favorables.
Sweet Old World (1992), su siguiente disco, siguió la estela del anterior. Williams se había ganado el apoyo incondicional de la industria y, tras una ausencia de seis años, presentó Car Wheels on a Gravel Road (1998), uno de cuyos temas, Still I long for your kiss, aparecería en la banda sonora de El hombre que susurraba a los caballos. Durante este siglo, ha proseguido su exitosa carrera. Su último trabajo, aparecido en febrero de este año, lleva por título The Ghosts of Highway 20.
Passionate Kisses es una canción escrita por Lucinda Williams en 1988. De ritmo alegre, la protagonista quiere, sobre todo, “besos apasionados”. La escuchamos en el ya citado Passionate Kisses.

Esta versión no recibió la atención debida hasta que Mary Chapin Carpenter le puso voz en el disco Come on Come on (1992). Ganó el Grammy a la mejor interpretación femenina de country y Williams lo obtuvo como compositora, al alzarse con el premio a la mejor canción country.

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